Rio, los padres de Blu.
Capítulo 1: Un lindo reencuentro.
Era un hermoso día en las amazonas, los guacamayos azules volaban por su hogar disfrutando de todo lo que se encontraba en el, también se podía ver a otros guacamayos de diferente color visitando la tribu para verse con amigos, entre eso los de la tribu roja, porque después de la gran batalla para defender el amazonas de los taladores ilegales, tribu roja, y tribu azul, han hecho un pacto de paz, tiempo después a ese pacto se unirían otros guacamayos para tener excelentes relaciones de paz, ya que vieron que estando juntos, son invencibles.
La vida de Blu había cambiado por completo en las amazonas, después de iniciar con pie izquierdo en la tribu en donde nadie lo quería ver, ahora todos se le acercan a pedirle favores, dándole las gracias, o incluso, las hembras se acercaban a coquetearlo, lo cual ponía a Perla muy, pero muy celosa, mientras que Blu se ponía nervioso en esos momentos, porque él era un guacamayo muy fiel a su esposa, y lo que menos quería era hacerle daño al amor de su vida, sin duda Blu ya se sentía aceptado en la tribu, ya tenía su propio nido con Perla y sus hijos, Eduardo acepto el hecho que Perla este con Blu, porque se lo había demostrado, y lo consideraba alguien importante de su familia, mientras que Roberto, veía a Blu como su mejor amigo, un ave con el que se puede contar para todo tipo de situaciones.
Blu ya toda un ave de buen físico y más salvaje se encontraba recolectando algunos mangos para llevarlos a su familia, él amaba estar con su esposa e hijos comiendo jugosos mangos.
Blu: Muy bien, tengo 2 mangos petacones, uno para mí y el otro para mi esposa, ahora solo debo buscar un árbol de mangos miguelillos—dijo Blu alegre. En eso llega Roberto.
Roberto: Hola amigo, si buscas los mangos miguelillos se encuentra al otro lado de la arboleda, si deseas, puedo yo dejar tus 2 mangos petacones en tu nido para que no se haga un largo viaje—dijo el decidido y feliz en ayudar a su amigo.
Blu: Gracias Roberto, bueno, ahora debo volar rápido, deseo estar lo más antes posible en mi nido para pasarla bien con mi familia—dijo de manera agradecida a Roberto.
Roberto: Denada, para eso estamos los amigos, nos vemos—se despidió alegre.
Blu: Adiós, cuídate mucho.
Blu, emprendió el vuelo directo hacia el otro lado de la Arboleda para encontrar los mangos miguelillos.
Mientras tanto, en un nido muy acogedor y un poco grande, se encontraba Perla mirando el atardecer, estaba esperando a que Blu llegara con los mangos, y también reflexionando lo que ha pasado en estas últimas semanas, la conciencia de Perla estaba muy inquieta, se sentía mal, ella no sabía por qué se sentía así, en eso se le viene a la mente una pregunta, ¿Cómo le fue a Blu al llegar al amazonas? ¿Realmente ella estuvo ahí para él cuándo la necesitaba?
Perla cayo en cuenta que dejo descuidado a Blu cuando llegaron, ella se sintió muy mal al darse cuenta de ello, se había distraído demasiado por haber regresado a su hogar que se olvidó completamente de su marido, y para peor, en lugar de haberle dando un consuelo después de su pésima experiencia en el partido tribu roja vs tribu azul, le dijo que debería dejar de pensar en sí mismo y pensar en ellos, lo cual hizo que Blu se sintiera peor de lo que ya estaba, aparte que él había dejado toda su vida doméstica para ir al amazonas al encontrar a la tribu azul para hacerla feliz, cada vez que iba pensando y reflexionando se sentía cada vez peor, si o si, debía disculparse con Blu.
Perla: Debo pedirle perdón—se dijo a si misma muy triste. En eso llega Roberto con los 2 mangos petacones.
Roberto: Hola Perla, porque esa cara triste, ¿paso algo? —pregunto Roberto preocupado por su amiga de la infancia.
Perla: Tranquilo Roberto, no es nada grave, solo…debo disculparme con Blu—dijo ella muy triste.
Roberto: Oh ya veo, tuvieron una pelea—dijo el algo desanimado por el estado de su amiga.
Perla: No nos peleamos, es que…lo he descuidado demasiado cuando apenas llegamos, le dije cosas muy dolorosas a él, y no lo apoye cuando más me necesitaba…—dijo ella con la voz quebrada a punto de llorar.
Roberto: Oye oye, tranquila, él te va a perdonar, como tal, en estas últimas semanas ha estado bien contigo, y ni siquiera te ha reclamado por lo que paso, él te va a perdonar, ha demostrado tener un gran corazón, confía en él-dijo Roberto para animar a su amiga.
Perla: Gracias Beto, eres un gran amigo—dijo ella un poco más animada.
Roberto: Denada, para eso estamos los amigos…..Ah cierto, Blu me pidió que les de esto, son 2 dulces mangos petacones, se ven deliciosos, disfrútenlo bien, nos vemos Perlius—dijo alegre despidiéndose de su amiga.
Perla: Adiós Beto, gracias y cuídate mucho-dijo Perla un poco más tranquila.
Después de un rato, Blu llego con 3 mangos miguelillos para que cada uno de sus hijos coman, al llegar Perla lo recibe con un gran abrazo.
Perla: Hola amor…¿podemos hablar?-dijo ella algo nerviosa. Blu: Claro amor—dijo algo nervioso, pensó (ahora que hice)
Perla: Blu…yo…yo…lo siento mucho, por favor perdóname—dijo ella ya llorando, no logro aguantar el dolor de la culpa.
Blu: ¿Pero de qué? No entiendo—dijo él confundido.
Perla: Perdóname por haberte descuidado y haberte dicho cosas muy dolorosas cuando apenas llegamos al amazonas, fue muy egoísta de mi parte el no haberte apoyado, y dejándote solo a tu suerte, sabiendo que tú siempre fuiste un ave domesticada, también lamento haberte dicho que solo piensas en ti, cuando tu decidiste arriesgar tus comodidades en la ciudad para venir acá con nuestros hijos —dijo ella llorando en el pecho de Blu, se arrepentía mucho de sus errores, Blu le dio un beso muy tierno en su cabeza, y con las plumas de su ala derecha le limpia las lágrimas.
Blu: Perla no llores, no me gusta verte así, yo ya te perdoné incluso antes de la batalla contra los taladores, tu eres el ave de mi vida, aparte, todos los seres vivos cometemos errores, es parte de la vida, así mejoramos cada día, ya no llores amor, todo está perdonado—dijo de manera tierna a Perla, Blu la amaba demasiado para estar enojado con ella.
Perla: Gracias por perdonarme, enserio, prometo, ser mejor esposa, y no descuidarte más, gracias por haber llegado a mi vida Blu—dijo ella ya tranquilizándose un poco y secándose las lágrimas.
Blu: Gracias tu también por llegar a mi vida, bueno, esperemos a nuestros hijos, por cierto, ¿Ellos en donde se encuentran?—dijo Blu preguntándose por sus hijos.
Perla: Están con mi padre Eduardo y tía Mimi, están jugando con ellos-dijo ella ya tranquila.
Blu: Ok, esperemos los 2 viendo el atardecer, te amo Perla—dijo él abrazándola con mucho cariño.
Perla: Y yo a ti mi Blu—dijo ella aceptando y devolviendo el abrazo.
Después de un rato de ver el atardecer, llegaron Carla, Bia, y Tiago, llegaron con algo de hambre los 3, y al ver los mangos que les trajo Blu, no duraron en ir corriendo por ellos para comer, mientras cenaban en familia, los pequeños guacamayos azules contaban todo lo que habían hecho con su abuelo y tía.
Carla: Sin duda el abu es genial, sabe muchas cosas interesantes del amazonas—dijo ella muy alegre.
Bia: Y mi tía Mimi también, ella sin duda, sabe mucho, en especial sobre las plantas medicinales—dijo ella recordando todo lo que sabía sobre plantas medicinales gracias a su tía.
Tiago: Hoy aprendí muchas cosas para sobrevivir en la selva gracias a mi abu—dijo él emocionado.
Perla: me alegro mucho que se hallan divertido con mi padre y tía—dijo Perla orgullosa de saber que sus hijos aprendían cosas nuevas de su padre y tía.
Tiago de manera, se le viene una pregunta a la cabeza al ver a su padre. Tiago: Oye papá.
Blu: Dime hijo.
Tiago: ¿Que paso con tus padres papá?—pregunto Tiago de manera inocente.
Esa pregunta dejo en shock a Blu, desde que era un polluelo, jamás supo que paso con ellos, e incluso solo sabía muy poco de ellos, Blu se había perdido en un triste recuerdo por saber que paso con ellos, poco a poco Blu puso una cara perdida, los niños lo miran de manera extraña, Perla también, ya que había pasado un rato de la pregunta de Tiago y no respondía. Perla se empezó a preocupar, pero en eso Blu vuelve en sí, pero no respondió la pregunta, solo termino su mango, y su fue a su nido a dormir.
Tiago: Acaso…¿Pregunte algo malo?—dijo él algo nervioso.
Perla: Tranquilo Tiago, yo hablare con él, tu ve a dormir, niñas, ustedes también—dijo ella algo preocupado por su esposo.
Los niños se fueron a dormir, y Perla se acercó a Blu, que tenía la mirada perdida en la luz de la luna.
Perla: Blu…¿Estas bien?—pregunto ella algo nerviosa.
Sin embargo, Blu solo la miro, con una cara triste, Perla se acercó a él, y le dio un abrazo, acurrucando la cabeza de Blu en su pecho.
Perla: Tranquilo Blu, puedes contarme todo lo que paso con tus padres con confianza—dijo ella con ternura.
Blu ya estaba harto de llevar con ese dolor que llevaba desde hace mucho tiempo, él pensaba que algún día podría olvidarse de ellos haciendo otras actividades, pero siempre, antes de dormir venía el recuerdo de los pocos momentos que paso con ellos, antes de la terrible separación, sin duda, un trauma que Blu nunca quiso hablar de ello para no recordar ese terrible momento que jamás deseo que pasara.
A Blu le empieza a salir lágrimas de tristeza, y empieza a llorar, Perla le da un beso en la cabeza.
Perla: Ya, tranquilo Blu, déjalo salir—decía ella de manera tierna y algo preocupada por el estado su esposo mientras ella lo abrazaba.
Blu: Extraño mucho a mis Padres, pensé que me había olvidado de ellos, pero no es así, nunca quise separarme de ellos, pero me descuide y caí de mi árbol, y me capturaron, creo que a mis padres también porque espere y espere, e incluso me quede dormido esperando, al despertar fue que me caí de mi árbol al intentar volar,
como desearía no haberlo hecho—decía Blu derramando lágrimas llenas de dolor, se estaba desahogando todo lo que llevaba por años guardando e ignorando.
Perla: (le da un beso tierno a Blu en la cabeza) Blu, tus padres, estén donde estén, estarían muy orgullosos de saber que eres un gran guacamayo, y de la familia que haz formado, aparte, no es necesario que hayas guardado ese dolor por mucho tiempo, son cosas de la vida que tenemos que aceptar y superar, aunque sea difícil, (le seca lágrimas a Blu con su ala derecha) solo pienso en lo orgulloso que estarían si te vieran, y te sentirás mejor, y al pasar el tiempo lo iras superando—dijo ella tratando de consolar a Blu, era la primera vez que lo veía llorar a su esposo, después de que Blu se calmara un poco le da un beso apasionado.
Blu: Gracias Perla..snif..eres una gran ave, nose qué haría sin ti…snif…bueno, hay que dormir, mañana será un largo día, y muy bueno—dijo él un poco más tranquilo y limpiándose las pocas lagrimas que le quedan.
Perla: Awww Blu, claro, vayamos a dormir, que tengas una linda noche amor, hasta mañana—dijo ella sonriendo.
Ambas aves se abrazan, y se duermen, mientras en la parte de arriba del nido, los niños escucharon todo, se sentía muy mal por su padre, en especial Tiago, quien fue el que hizo esa pregunta a su padre.
Carla: Debemos hacer algo para que nuestro padre se sienta mucho mejor-dijo ella preocupada.
Bia: Es verdad, él siempre ha estado ahí para nosotros, y siempre nos ayuda en lo que necesitamos—dijo ella decidida.
Tiago: Tienen razón, ¿pero que podemos hacer para que se sienta mejor?—pregunto él.
Carla: Eso lo veremos mañana, por el momento debemos dormir si queremos hacer sentir mejor a nuestro padre—dijo ella.
Bia: Es verdad, hasta mañana muchachos-dijo ella despidiendo de sus hermanos. Tiago: Hasta mañana—dijo Tiago algo cansado.
A la mañana siguiente 2 guacamayos azules se acercaban a la tribu azul, venían volando algo cansado, uno de los guacamayos era macho, de plumas azules, igualitas a las de Blu, alto, se lo veía de buen físico, y un peinado de tipo en donde las plumas de la cabeza crecían de lado derecho e izquierdo, y también había una hembra, de plumas azul-celeste, peinado lacio largo hacia atrás, y algo alta, ellos se paran en un árbol a descansar un poco.
Guacamayo macho: Ojalá este aquí, ya llevamos recorriendo casi toda Sudamérica, y no lo hemos encontrado—dijo él preocupado y cansado.
Guacamayo hembra: Yo tengo la fe de que este aquí, según esas aves de Rio nos dijeron que él junto a su familia fueron al bosque amazonas, y ahí se quedaron a vivir—dijo ella esperanzada de encontrar lo que buscaba.
Guacamayo macho: Tengo miedo de que no esté ahí, no desearía pensar que el ya no está en este mundo—dijo él muy asustado y preocupado.
Guacamayo hembra: Oh claro que estará ahí, siento su presencia, bueno, sigamos con la búsqueda—dijo ella con mucha esperanza.
Al amanecer, todos los guacamayos despertaron, e iniciaron sus actividades diarias, Blu y Perla al despertar, fueron a ver el desayuno, y los aprovecharon para discutir qué idea el iban hacer a su padre para subirle el ánimo.
Luego de discutirlo, ellos decidieron hacerle una carta donde escribirían lo que mucho que amaban y cada uno se lo iba a leer.
Despues de desayunar, Carla, Bia, y Tiago, tomaren 3 lápices, y 3 hojas que su padre solía tener para escribir a veces un mensaje a los humanos, buscaron un lugar para inspirarse y hacer la carta a su padre, encontraron el lugar perfecto, el lugar tenía una hermosa cascada, y el suelo lleno de flores, y había una gran cantidad de árboles de nuez de Brasil bien cargados de nuez, era increíble, imposible que no sea el lugar perfecto para inspirarse para escribir una carta, se paran en la rama de uno de los árboles, agarran sus lápices y empiezan a escribir, mientras ellos escribían 2 guacamayos azules se les acercan.
Guacamayo hembra: Disculpen...—dijo ella algo nerviosa.
Mientras en otro lado de arboleda, Blu, Roberto, y Eduardo recolectaban comida para la tribu, mientras Perla conversaba conversando con su tía Mimi.
Mimi: ¿Y que tal las cosas con Blu? ¿Todo va bien con él?—pregunto ella con curiosidad.
Perla: Bien tía, todo esta bien, gracias por preguntar—dijo ella alegre.
Mimi: Me alegro mucho por ti querida, tu esposo sí que ha cambiado muchísimo, quién diría que perdería su miedo a la selva-dijo ella riendo.
Perla: Sabes tía, no es culpa de él, lamentablemente...no vivió su niñez con sus verdaderos padres-dijo ella algo desanimada.
Mimi: Oh ya veo, es una pena, lo importante es que logro salir adelante-dijo ella tratando de animar a su sobrina.
Perla: Si, tienes razón—dijo ella sonriendo.
Mientras ellas hablaban los niños volaban a toda velocidad hacia su abu Eduardo, necesitaban hablar urgente con él, y también con su padre.
Carla, Bia, Tiago: ¡Papá, abu, papá, abu!—decían al mismo tiempo los 3.
Eduardo: Niños, tranquilos, ¿por qué el alboroto?—dijo él confundido.
Blu: Niños, cálmense primero, respiren profundo, y suelten lo que tienen que decir—dijo Blu preocupado.
Bia: Papá, abu, hay 2 Guacamayos que les gustaría verlos.
Dejaron de hacer lo que estaban haciendo y fueron a ver a esos 2 guacamayos, acompañados de Perla, Mimi, y Roberto.
Al llegar Eduardo los observo y vio que eran guacamayos del mismo color que ellos, pero gamas los había visto en la tribu.
Eduardo: Ustedes 2 ¿quiénes son? ¿Qué hacen aquí?—dijo él muy serio.
El guacamayo macho se presenta.
Guacamayo macho: Disculpe las molestias, mi nombre es Jack—dijo él serio.
La hembra se presenta.
Guacamaya hembra: Mi nombre es Susan—dijo ella también seria.
Eduardo: ¿Que los trae por aquí?
Jack: Venimos buscar a nuestro hijo—dijo él esperanzado en encontrarlo. Eduardo, sintió algo de pena por ellos, se sintió un poco identificados con ellos.
Eduardo: ¿Me pueden decir el nombre de su hijo? Talvez así podamos encontrarlo más fácil—dijo él decidido en ayudarlos.
Susan: El nombre de nuestro hijo...es Blu—dijo ella nostálgica al recordar a su pequeño.
Eduardo, quedo con el pico abierto y en shock, no lo podía creer, Perla también estaba en shock, no esperaba semejante sorpresa, y en eso Blu aparece.
Blu: ¿Que yo que?—pregunto de manera tonta.
Pero Blu no dijo otra cosa, ya que reconoció en un instante a la guacamaya, y al guacamayo que la acompañaba, ellos también reconocieron a Blu, y se miraron por un buen rato, sin decir nada, hasta que...
Blu: No...no...no puede ser...yo—decía con dificultad Blu, le costaba creer lo que estaba viendo.
Susan: Acaso...¿esto es...un sueño?—dijo ella con ganas de llorar de felicidad.
Jack: ¿Eres tu...Blu?—dijo él también con ganas de llorar de felicidad.
Blu, ya convencido de que esto no es un sueño, corre llorando de alegría hacia quienes eran sus verdaderos padres.
Blu: ¡Mamá! Papá!—dijo Blu llorando de alegría.
Jack y Susan: ¡Hijooo!—dijeron ellos al mismo tiempo también llorando de alegría, acababan de encontrar su hijo perdido, a su pequeño Blu.
Los 3 guacamayos se envuelven en un gran abrazo.
Susan: Mi pequeño Blu, mira como haz crecido, ya eres todo un gran macho responsable—dijo ella llorando feliz.
Jack: Blu te extrañamos mucho, gracias al cielo que estas bien—dijo él llorando y emocionado.
Blu: Yo también los extrañe y mucho, me hacían mucha falta—dijo él llorando agradecido de la vida por volver a ver a sus padres.
Perla, y los demás veían esa escena tan emocionante, no podían creerlo, Blu logro reunirse con sus verdaderos padres, fue tan conmovedora la escena, que Bia y Carla derramaron unas lágrimas de la emoción, Tiago se acerco a ellas.
Tiago: Hermanas, creo que ya le dimos la sorpresa a nuestro padre—dijo Tiago muy felíz
Bia: Si...sniff...tienes toda la razón—dijo ella mientras le salía un poco de lágrimas de alegría
Carla: Que hermoso...sniff...momento—dijo ella también con algo de lágrimas de alegría
Blu se sentía el ave con mayor suerte del mundo, no esperaba semejante milagro.
Susan: Mi lindo polluelo...sniff...lamentamos mucho el haberte descuidado, no me quiero imaginar lo mucho que sufriste...sniff...solo, sin que nadie te consuele-dijo ella triste.
Jack: Blu, enserio, perdona nuestro descuido—dijo él muy arrepentido.
Blu: Mamá, papá, tranquilos, no estuve solo, de hecho, no estuve solo que digamos, una humana me encontró, y me cuido—dijo Blu tratando de subir el ánimo de sus padres-aparte, me alegra mucho que ustedes estén aquí ahora, y mamá, papá deseo presentarles con mucho gusto a mi esposa Perla—dijoBlu alegre y emocionado por presentar a sus padres a su amada esposa.
Perla da unos pasos adelante para presentarse.
Perla: Hola, mi nombre es Perla, es un gusto en conocerlos—dijo ella feliz en conocer a sus suegros.
Jack muy alegre y sorprendido por la esposa de su dijo se presenta.
Jack: Hola, yo soy Jack, es un gusto en conocer a mi nuera jeje, gracias por hacer feliz a nuestro hijo—dijo él feliz de conocer a Perla.
Pero Susan, digamos que se la quedo observando con una mirada algo seria, en sí, la estaba analizando con la mirada para ver qué tan buena esposa podría ser para su hijo. Susan se acerca un poco seria.
Susan: Hola, soy Susan, la madre de Blu, un gusto en conocerla—dijo ella un poco seria.
Perla, se puso un poco nerviosa, pero decidió ignorarlo. En eso Blu llega con sus tres hijos.
Blu: Mamá, papá les presento a mis hijos, la mayor Carla, la segunda Bia, y el último Tiago.
Tiago: Es un gran honor en conocerlos—dijo él emocionado en conocer a sus abuelos.
Jack: (increíble somos abuelos-pensó él) el honor es mío chiquitin—dijo él emocionado por ser abuelo.
Bia: Yo soy Bia, un gusto en conocerlo señor y señora—dijo ella feliz de conocer a sus abuelos.
Susan: Awww, el gusto también es mío pequeña—dijo ella con ternura al conocer a su nieta.
Carla: Yo soy Carla, encantada de conocerlos—dijo ella con mucha emoción.
Jack: Que niña tan encantadora—dijo él feliz por los modales de su nieta.
Después del lindo encuentro, se reunieron en el nido de Blu a pasarlo muy bien en familia.
Susan se acerca a Perla para conversar con ella, para conocerla y ver cuáles eran las otras intenciones de Perla con su hijo.
Susan: Así que, eres Perla, bueno, ¿qué tal haz tratado a mi hijo?—dijo ella de manera seria.
Perla: Bien, somos una pareja feliz con hijos-dijo ella algo nerviosa. Susan: ¿Y le has sido fiel a mi hijo?—pregunto ella decidida y firme.
Perla: Claro...como le dije, somos una pareja feliz, jeje—dijo ella con un poco de miedo.
Susan: Bueno, te creo, gracias por hacer feliz a mi polluelo azul—dijo ella algo feliz.
Perla: Gracias suegrita, jejeje—dijo ella algo aliviada.
Susan: Pero te advierto algo, si haces que mi hijo se sienta mal, te las veras conmigo, ¿entendiste querida nuera?—dijo ella de manera un poco amenazadora.
Perla trago saliva, ella era una hembra muy ruda, pero no quería hacerle daño a la madre de su esposo, ella no quería problemas, así que no le quedo de otra que aguantarse las ganas de responderle de una manera idéntica a la que le hizo su suegra.
Perla: Claro...entendí-dijo ella haciendo una sonrisa falsa, ya que, por dentro, tenía ganas de golpearla.
Susan: Ok, ojalá nos llevemos muy bien mi queridísima nuera—dijo ella extendiendo el ala mostrando una sonrisa.
Perla también extendió su ala para estrecharla con la de su suegra, ella pensaba (genial, parece que no le caigo bien), en eso Blu se le acerca.
Blu: Vaya, parece que le has caído bien amor, eso es bueno—dijo Blu feliz pensando que su mamá le agradaba Perla
Perla: Si, claro amor, no te preocupes, estoy muy emocionada por conocerla mejor- dijo ella tratando de aguantar su enojo, Perla se dijo a sí misma en su mente (bien Perla, tienes un nuevo reto, y ese reto será caerle súper bien a tu suegra) estoy lista—dijo ella dispuesta a aceptar el gran reto que se había propuesto.
Continuara.
Datos extras:
Mango petacón: Nombre real del famoso mango importado.
Mango miguelilo: Tipo de mango pequeño
