NO QUIERO

No quiero enamorarme.

Por qué los sentimientos son inútiles frente a la lógica. Entorpecen tu camino y no dejan enfocarte. De las posibilidades existentes la que menos quiero para mí es una completamente enredada en romance.

Pero...

No puedo evitar que de vez en cuando que mis ojos lleguen hacia ella sin razón aparente o que me sorprenda a mi mismo buscándola. No puedo evitar admirarla al recordar todo lo que hizo por mí a lo largo del tiempo que llevamos juntos en este plan para reconstruir la humanidad, por su fuerza, su valentía.

No.

Solo la quiero como una amiga preciada.

Aunque eso me generé un malestar inexplicable.

No debo enamorarme.

Por qué obstruye mis planes en todo sentido. Aquellos que tengo más que presentes, en especial estos días.

Es estúpido pensar que ella pudiera gustarme de forma romántica y si llegará a pasar, solo me llevaría a arrepentirme de mis decisiones. Con creces.

Y sé que ella también sabe mi opinión al respecto.

Pero...

¿Por qué en mis sueños la encuentro? ¿Es que acaso una parte de mí sí quiere dejarse llevar? ¿Dejarse llevar a dónde? ¿Es que acaso existe una salida? No...

¿Por qué intento hallar una salida? No la hay.

No debo arriesgarme.

Buscar el peor escenario es parte de ser un líder. Lo sé mejor que nadie.

Quiero alejarme.

Por qué de esa manera dejó de sobre pensar temas inútiles. Lastimosamente o no, analizar mi entorno es algo a lo que estoy acostumbrado y me nace sin siquiera considerarlo.

Y si distanciarme logra que pueda enfocarme, entonces lo haré.

Pero...

No quiero perder su amistad. O lo que sea que tengamos hasta ahora.

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—¿Senku...?

A pesar que la escuchó entrar al lugar donde se encontraba, no respondió.

—¡Senku!— Intentó llamar su atención, como si pensará que no la había notado por error.

—Dime—Dijo sin mirarla.

Estaban en la habitación de él, la oscuridad de la noche era opacada por la luz tenue de una lámpara cerca del escritorio donde escribía el albino.

—¿Por qué no fuiste a comer? Te estuvimos esperando— Se acercó a él. En sus manos había un plato junto a un vaso con agua que fueron dejados en la mesa— Me pidieron dártelo. Me quedaré aquí para ver que lo termines—Tomo una silla para sentarse y cruzar de brazos.

Él dejó de escribir y vio la comida a su costado. Siendo sincero, sus ojos le pesaban, solo quería irse a dormir.

—Se me pasó la hora, nada más. No hay de que preocuparse— Dijo, estirando los brazos por encima de la cabeza—Kukuku, no soy un niño para que me tengas que vigilar.

Y se dispuso a comer, el ambiente era incómodo para ambos y él en ningún momento volteó a mirarla.

Kohaku lo notó, llevaba días que Senku no la miraba directamente o de plano no hablaba con ella. En otras circunstancias no le hubiera importado por qué claro, todos estaban ocupados, el trabajo que llevaba crear esa máquina para hacer un fax era muy minuciosa. Sin embargo, no podía evitar notar que algo no andaba bien. Ese extraño presentimiento la conducía a preguntándose el porqué, cómo también sentir punzadas en el pecho de la inquietud.

Cruzó los brazos mientras lo veía comer, el ambiente pesado entre los dos la hizo sentir extrañamente sofocada. Presionó más sus brazos sin poder evitarlo.

—Tienes razón, me iré.

Senku, aún sin verla levantarse, supo por el tono de voz que estaba decaída. Era imposible no darse cuenta, más si era él el culpable.

Si bien intentaba de la mejor forma posible que su actitud no resaltará ante nadie, sabía perfectamente que unos cuantos pares de ojos lo tenían vigilado. Uno de esos claro que eran los de ella.

Fuera de la estancia de Senku, la rubia caminaba decaída. Antes de poder tomar la perilla de la puerta de su habitación fue sorprendida por una voz a sus espaldas.

—¿Kohaku-chan? ¿Le entregaste la comida a Senku-chan?

Volteó para encontrarse con el mentalista. Se recompuso rápidamente.

—Sí, ya lo hice.

—¿Sabes por qué no fue al comedor con nosotros?

—Dijo que se le pasó la hora o algo así— Bostezó— Ya me voy a dormir, adiós— Y sin más, cerró la puerta tras de sí.

¿«Se le pasó la hora», eh? Que un reloj humano como Senku dé esa clase de excusas es tan patético...

Obviamente, Gen también era uno de esos ojos.

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Debo alejarme.

Por qué es la mejor opción para ambos. En especial para ella.

Pero...

Sentir su mirada triste y confundida al notar la distancia entre nosotros solo hace las cosas más difíciles. Es como si sus ojos aguamarina intentarán ver en lo más profundo de mi alma en busca de respuestas a mis acciones. Pesa sobre mis hombros el no poder responderle, pero no estoy dispuesto a cumplir. No puedo cumplir.

Casi como un collar ardiente que me quema al intentar hablar.

Tampoco quiero crear un muro entre nosotros pero tengo que, sino todo lo que hemos hecho hasta ahora sería en vano.

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—¿Qué son esos gráficos, Senku?

—Son instrucciones para que Yuzuriha y el resto puedan hacer las memorias.

—Ah...— Por más que viera y escuchará las explicaciones aún no lograba entender del todo— Se ven complicadas~

—¿Tú no tienes nada que hacer, Gen?

—¿Por qué me echas?~— Hizo un puchero fingido.

—No he dicho eso— Lo miró hurgando en su oído, alzando una ceja.

—Pero esa era tu intención— Gen tomó asiento cerca suyo para poder conversar—Con el tiempo que llevo conociéndote es muy fácil leer tus deseos entre tus palabras—Dijo en una sonrisa despreocupada, como si lo dicho no tuviera importancia.

En ceño del albino se juntó levemente— Y con lo que yo llevo conociéndote sé que quieres conseguir algo, información me imagino— Apagó momentáneamente el lápiz de metal para evitar que queme de más el papel— ¿Puedo saber de qué?

—Siempre tan observador, ¿eh?— Hundió los hombros—Pues yo también me considero alguien así y me he dado cuenta tu extraña forma de actuar últimamente que, aunque sutil, no puede pasar desapercibida. No para mí.—En especial cuando se trata de Kohaku era algo que quería agregar aunque logró contenerse, si lo presionaba se iba a negar mucho más de lo que esperaba.

—¿A qué te refieres?—Sintió su pulso intensificarse por un segundo, pero mantuvo su semblante firme— Actúo como siempre, estoy completamente bien.

Gen lo miró detenidamente, el entrecejo del albino tembló casi imperceptible, sus brazos estaban bastante cerca de su pecho en una pose inusualmente natural para ser él, a pesar de estar sentado la posición de sus pies no cambiaron en ningún momento desde que entró y lo más importante, no había necesidad de recalcar su estado cuando podría haberlo dejado en un «no me pasa nada, son solo tus ideas».

Estaba más que claro que ocultaba algo y no estaba dispuesto a decir nada a nadie. Según el mentalista, la razón del por qué su líder actuará de esta forma debía tener una explicación interna y psicológica del mismo, pues a su parecer no había sucedido nada lo que podría sospechar. Es como si hubiera sucedido de la noche a la mañana y estar en el Reino Científico sencillamente le enseñó que las cosas no pasan así.

Ese ligero distanciamiento que fácilmente puede confundirse con su personalidad introvertida sólo puede significar dos cosas: no quiere herirse o no quiere herir a lo demás, pero al tratarse de alguien tan particular como Senku es muy probable que se trate de ambas, aunque el joven no quiera admitirlo o simplemente no sea consciente de sus propios sentimientos.

Esto a Gen le daba mala espina, no podía contentarse con solo especulaciones. Tenía que descifrar porque ese muro entre Kohaku y él en especial, pues sabía que algo pasaba entre ellos ¿Será quizás que Senku por fin se dio cuenta de sus sentimientos por la rubia y al no querer aceptarlo, se está alejando? Hasta cierto punto resultaría tierno en otras circunstancias, sin embargo la única sensación que trasmitía era inquietud.

Lamentablemente no podría sacar mucho de esa conversación, aunque quiera. Solo por esta vez lo dejará pasar, por ahora.

¿Qué clase de cosas tienes en la mente, Senku?

—Sí, puede que sí. Puede que sea por todo el trabajo de ahora y quizás yo soy quien ve mal las cosas. Ignórame— Se levantó del asiento para dirigirse a la puerta—Suerte~

Solo cuando puedo escuchar el pestillo cerrarse soltó el suspiro que no sabía que contenía hasta ese momento. Sabía perfectamente que Gen volvería a tocar el tema tarde o temprano y de forma aún más sutil hasta conseguir su objetivo. Debía tener más cuidado al momento de distanciarse.

Por qué todo esto es para un bien mayor, ¿verdad? Gen no podía entender la gravedad de lo que venía a futuro el relacionarse con los demás más de lo debido. Senku más que nadie debía ser firme en sus decisiones pues es la humanidad la que está en juego, en especial las personas importantes en este.

Distanciarse solo era el método más apropiado para el fin.

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Aunque no quiera hacerlo.

Necesito alejarme.

Antes de que sea muy tarde. Y no solo de ella, sino de todos.

Pero...

No puedo hacerlo cuando me sigue a todos partes de forma incondicional, hasta el otro lado del mundo si es necesario. Se convirtió en alguien fundamental en mis viajes, es inevitable encontrarme con ella. Aunque todo lo que hago es por su bien.

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Simplemente no podía creerlo. Era el peor plan que escuchó salir de su boca.

—¡Es que no tiene sentido, Senku!— Su cuerpo tembló más por el cúmulo de emociones que por el frío viento nocturno de Australia. No quería levantar de más su voz, no a estas horas de la noche— Nunca has sido de sacrificarte o sacrificar a los demás ¡Siempre intentas que todos salgamos juntos de los problemas! ¿Qué cambio ahora?...

Luego de la verdaderamente cruel declaración del líder del Reino Científico acerca de ir a la luna solo en viaje de ida hace tan sólo unas horas todo el ambiente cambió. Chrome fue el primero en reaccionar a su estúpido plan, buscando que de alguna manera puedan conseguir una mejor opción, siendo detenido por Senku. Todos y cada uno de sus argumentos fueron derribados por la lógica del albino, que en todo momento se mantuvo imperturbable y alejado de cualquier vínculo sentimental.

El resto no sabía cómo reaccionar. Silencios incómodos, expresiones de desesperanza y algunas de resignación era todo lo que había. Todos sabían que era un plan perfecto en lógica y factibilidad, pero al gran costo de no volver a verse en quién sabe cuánto tiempo o quizás nunca. Nadie quería algo así.

Para Senku los sentimentalismos nunca fueron lo suyo, las cosas se deben analizar siempre por lo racional, sin embargo fue ahí que toda su coraza de determinación de perdió por un solo segundo. Se arrepintió de sus decisiones tan pronto vio a los demás, sus expresiones llenas de desilusión y temor hacían qué pensará en sí mismo como un verdadero líder desalmado, que no le importaba en lo más mínimo la gente que lo seguía.

Por otra parte, Kohaku estaba pasmada, sin poder—o querer— entender la gravedad de lo que implicaba el viaje a la luna. Lo que en algún momento le pareció la aventura más emocionante de su vida, cayó a sus pies como la realidad más desesperante. Fue por eso que no pudo reaccionar hasta este momento. El valor y el coraje viajaron a través de sus venas cuál rayo cuando gracias a su extraordinaria visión pudo divisar sus extravagantes cabellos blancos en medio de las hojas de los árboles cuando se supone todos dormían en sus habitaciones, como si estuviera ahí esperándola.

—Me escuchaste allá en el Perseo, no tenemos otra opción— Podía jurar que sus ojos carmesí habían perdido algo de aquel brillo entusiasta— Tampoco me gusta como esto terminará, pero carecemos del tiempo para otro cohete de vuelta. Además de que necesitamos de la mínima tripulación posible...

Sus palabras se escuchaban vacías a los oídos de ella; por más razones que le dé nunca cambiaría de opinión.

No fue mucho esperar para que todo lo que llevaba conteniendo en lo profundo de su garganta hasta ese momento simplemente explotará.

—¡Es por eso que...!—Interrumpió abruptamente su monólogo robótico y sin sentimientos, sorprendiéndolo. El labio inferior le tembló sin poder evitarlo, odiaba mostrarse así de vulnerable— ¿Es por eso que creaste este muro absurdo? ¿Por qué anticiparse mi reacción? ¿Por qué sabías que me opondría a tu misión suicida?

El ceño del albino se frunció al escucharla. Las marcas de su frente parecían querer juntarse, temblorosas. Sus dientes se estrechaban a más no poder.

—Es mucho más que eso.

—¿Entonces por qué, Senku?

No supo que responder, las fuerzas se desvanecieron un instante, obligándolo a desviar la mirada de la feroz leona frente suyo y apretar los puños de frustración pura. No podía decirle la verdad.

Pero tampoco no podía mentirle.

—¿Senku...?— Al no recibir respuesta empezó a sentirse ansiosa. Mordió ligeramente su labio inferior para ganar fuerza y continuar— Respóndeme. ¿Por qué creaste ese ridículo muro? ¿Desde cuándo tienes este plan?

Escuchó un suspiro cansado salir de sus labios. Regresó su mirada rojiza a los de ella.

—Llevó mucho pensándolo, por eso quiero hacerlo, por que sé que es la opción más rápida y con menor riesgos, al menos para ustedes— Antes de que ella pudiera responder, continuó— Y lo otro...— Dudó ligeramente para luego mostrar una mirada llena de firmeza— Son asuntos personales en los que no deberías meterte, tengo mis razones— Los ojos turqueses se abrieron de la impresión de solo escucharlo— También influye la misión y lamento si te puede herir pero si lo hago es por tu bien.

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Quiero salvarla.

Por qué depende de mí lo que venga en su futuro.

Pero...

Es más difícil de lo que parece.

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¿Mi bien, dices? Ja...

Kohaku bajó la cabeza derrotada admirando el pasto bajo sus pies con tal de evadirlo, ya no tenía palabras. Ceder a ese futuro era inevitable, quiera o no.

No pudo hacer más que asentir, decirle que era él la persona en la que más confiaba en este mundo y a la cual seguiría a ciegas como siempre hizo. Solo...

—Espero que todo termine bien, que puedas, no...—Su entrecejo se juntó, no quería ni imaginarlo— Que vengas lo más pronto posible. Lo haré, lo haremos, te aseguro que será así.

Y lo primero que haré será darte un golpe por hacerme esperar. Tú, maldito bastardo...

Y se fue, regresó en sus pasos hacia el Perseo con fuertes pisadas. Intentado que no note como las lágrimas se acumulan en el borde de sus ojos.

Un acuerdo tácito de no volver a tocar el tema se concluye cuando ya no eran capaces de verse.

Unas risitas solitarias cortaron el sonido de las olas romperse o del viento pasando entre las hojas abajo de la luna en un cielo estrellado. Una mano fue acercándose a su rostro para ocultarse entre sus dedos.

Todo lo que estaba haciendo estaba bien, no importan los sentimientos de por medio cuando piensas de forma lógica, ¿no? Claro que era así. Kohaku lo entendería en algún punto, aunque ahora este molesta y dolida lo comprenderá, solo necesita pensarlo un poco más. Ahora solo ignoraría el vacío que por una extraña razón sentía crecer en su pecho desde el momento que la vio alejarse o el nudo en su garganta por no poder hablar claramente de sus emociones, no eran cosas necesarias o importantes. Sus acciones estaban justificadas por un bien mayor. Obviamente lo eran.

Aprenderían a actuar como si nada hubiera pasado y lo más seguro es que evitarán el tema hasta que el cohete esté listo. Y así está mejor.

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Debo salvarla.

Por qué tengo que evitar que lo que sé pueda repetirse. No debe repetirse.

Y así lo haré.


Por si no lo captaron, este es un Pov Senku luego de los acontecimientos en "A mi yo del pasado", un One-shot que participó para el Senhaku Week 2021.

Intenté hacerlo lo más neutral posible, de esa manera no es necesario leer el fic anterior para entenderlo. Espero que haya funcionado.

Realmente la parte del cap 209 no iba a agregarse por que el fic lo voy escribiendo ya desde hace unas 3 semanas, pero como se presentó no puede evitar ponerlo por que me pareció preciso uu

¡Realmente amo las historias desalentadoras y tristes! Quiero hacer una con la que hasta no pueda escribirla bien por estar llorando:)

¡Gracias por leer!