VIVIR OTRA VEZ
Por Niteryde
Traducido por Inuhanya
A/N: Esta historia es la tercera y última entrega de mi serie canon de Bulma/Vegeta, y le sigue a "Serás mi Muerte" (fic de los 3 años) y a "Cambio de Corazón" (fic posterior a Cell). Aunque podría hacer algunas referencias a esos fics, no es necesario haberlos leído de antemano. Esta historia busca seguir el canon, así que puede ser independiente. Espero. :P
No soy dueña de DBZ. Espero que les guste.
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1.- Avanzando
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Había sacrificado su vida para destruir a Buu. Se había tragado su orgullo por una vez en su vida, y se fusionó con su archirrival, sin importarle que la fusión pudiera ser permanente. Luego trabajó con ese mismo archirrival, arriesgando todo lo que le quedaba para comprarle a Gokú el precioso tiempo que necesitaba para preparar la Henkidama para acabar con Buu. Demonios – fue su idea usar la maldita Henkidama en primer lugar.
Sí, suficiente con decir que sin el príncipe Saiyajin, La Tierra habría estado condenada. Fue un héroe. Un auténtico chico bueno, oficialmente declarado por Shenlong. Debería estar orgulloso de sí mismo.
Pero no fue así. Sinceramente, estaba cansado.
Vegeta estaba sentado en el sofá, con su cabeza reclinada en su mano, su codo descansaba en el brazo de la silla. Su otro brazo estaba sobre el espaldar del sofá, permitiéndole a Trunks recostarse sutilmente contra su costado mientras ambos veían la TV en silencio. Su hijo no se había apartado de su lado desde que regresaron a casa, y Vegeta aún no había pronunciado una palabra quejándose por eso. Estar cerca el uno del otro fue suficiente para ambos después de su terrible pelea.
Al menos, por ahora. Vegeta sabía que Trunks tenía cosas que decir sobre lo que pasó, y que tarde o temprano hablarían de ellos. No estaba exactamente ansioso por hacerlo.
"Oye, Vegeta?" Lo llamó Bulma.
El príncipe la miró por el rabillo del ojo. Era la primera vez que se dirigía a él desde que le había contado horas atrás en su jet sobre la pequeña reunión que estaba organizando esa noche. Se opuso, por supuesto. Todo lo que quería hacer era dormir. Pero ambos, Bulma y Trunks, parecían quererla, por lo que se guardó sus objeciones por una vez.
"Qué?"
"Necesito tu ayuda para sacar algunas de estas cosas. Puedes venir aquí, por favor?"
Ambos sabían que estaba mintiendo. Después de todo, Bulma tenía sus robots para hacer cualquier cosa relacionada con levantar objetos pesados, y cuando requería ayuda Saiyajin, generalmente era a su hijo al que le ordenaba que la ayudara. Lo que realmente quería era hablar con Vegeta en privado antes de que sus amigos comenzaran a llegar. Lo había dejado a solas con Trunks todo el tiempo que pudo, pero ahora quería hablar.
Vegeta titubeó un segundo. Finalmente, codeó a Trunks, haciendo que el niño se sentara derecho. El príncipe se levantó entonces y caminó hacia ella. Bulma se dio la vuelta y se dirigió a la cocina, con Vegeta siguiéndola de cerca. Su esposa se detuvo y señaló las tres enormes bolsas plásticas con hielo en su enorme refrigerador.
"Sólo estas tres?" preguntó Vegeta, sacando una bolsa de veinte libras y colocándola sobre su hombro. Sintió que lo observaba, pero solo se concentró en el hielo.
"Por ahora. No quiero que las sodas se calienten," dijo Bulma distante, claramente nada preocupada por las sodas en ese momento.
"Hn," gruñó él, balanceando fácilmente la segunda bolsa con la primera, y luego levantó la tercera en su mano. Se dio la vuelta sin mirarla y salió al jardín trasero, con Bulma siguiéndolo. Hielo, sodas, reuniones. Era como si todo regresara a la normalidad. Al menos, hasta que ella finalmente se pudo manos a la obra.
"Entonces, vamos a hablar de eso?" preguntó Bulma una vez que estuvo segura de que Trunks no podría escucharlos fácilmente. Vegeta frunció, dejando caer las bolsas de hielo en diferentes canecas plásticas llenas de bebidas para la reunión.
"No hay nada de qué hablar," gruñó él, agachándose en frente de una de las canecas.
Sus ojos se fruncieron. "Moriste, Vegeta-"
"Estoy aquí ahora," la interrumpió Vegeta, abriendo la bolsa de hielo con más fuerza de lo necesario.
"Sé que estás aquí ahora," dijo ella, suavizando la voz. Bulma no pudo resistir el impulso de tocar su espalda cuando se enderezó. Vegeta se giró para encararla, y ella lo abrazó tan pronto como lo hizo. Se había abstenido de abrazarlo cuando los otros habían estado ahí, pero ahora nadie los estaba mirando, y necesitaba de sentirlo con urgencia. Vegeta depositó sus manos en sus caderas, sosteniéndola contra él.
"Tú también moriste," comentó él en voz baja.
"Sí, pero…" su voz se desvaneció. Sabía que sus experiencias no habían sido las mismas. Bulma se apartó y lo miró atentamente a los ojos. "Estás seguro de que estás bien? Ya sabes, con todo el asunto de Majin, tener a ese asqueroso Babidi en tu cabeza…" Él rompió su contacto visual mientras ella frotaba sus hombros. "No puedo llegar a imaginar lo que debió haber sido-"
"Bulma, yo dejé que sucediera," interrumpió Vegeta sin rodeos. Bulma dejó de frotar sus hombros, visiblemente confundida. Él continuó antes de que pudiera decir una palabra, "Pude haberlo detenido, si realmente lo hubiese querido, pero no lo hice. Sabía lo que podía ofrecerme, así que dejé que tomara el control y me convirtiera en un Majin. No es que importe ahora, pero pensé que debías saberlo," terminó él con un movimiento despreocupado de su hombro.
"Espera… qué?" preguntó Bulma finalmente, sus ojos azules incisivos al recordar la mirada en el rostro de su esposo mientras incitaba a Gokú a pelear, y la horrible sensación de que lo había perdido. "Quieres decir que mataste a esas personas en el torneo y que pudiste haberlo detenido?"
"Sólo quería pelear con Kakarotto. Esos humanos no eran mi problema."
"Sabes lo cerca que estuviste de matarme-"
"Tú tampoco eras de mi incumbencia." Las palabras salieron de su boca antes de poder detenerlas, y el dolor que destelló por su rostro fue inmediato. Vegeta miró hacia otro lado, pasó una mano por su cabello, y suspiró. "Mujer, eso no importa-"
"Mierda, sí importa! Qué demonios te ofreció que fue TAN bueno, eh?" siseó Bulma, su dolor rápidamente dio paso a la rabia que crecía dentro de ella. "Y bien? Qué fue?"
"Nada que puedas entender-"
"Ponme a prueba," desafió ella.
"Bien," Vegeta gruñó cuando su paciencia se agotó. "Me dio un poder que no pude alcanzar por mi cuenta, y me quitó mis apegos a ti y a Trunks. Era lo que quería, sentirme como lo hacía antes de conocerte, y Babidi me lo dio. Finalmente fui capaz de igualarme con Kakarotto – o eso pensé. Hice lo que tenía que hacer. No me mires así, mujer," gruñó a modo de advertencia. "Tú hiciste la pregunta, yo te di la respuesta. No es mi culpa si no puedes manejarlo."
Bulma se dio la vuelta, y caminó un poco inquieta, tratando de mantenerse bajo control mientras le formulaba una nueva. Duró cinco segundos antes de girarse para enfrentarlo, mirándolo con una mezcla de dolor, incredulidad y creciente rabia. "Seis años. Llevamos seis malditos años de casados, Vegeta, y cuánto tiempo te llevó dejar que Babidi acabara con eso? Un minutos? Dos min-"
"No IMPORTA!" gritó Vegeta con frustración. "Estás viva, Trunks está vivo, yo estoy vivo, tu precioso planeta está intacto, todo resultó perfecto, entonces qué carajo importa lo que pasó con Babidi!"
"Importa para MI, Vegeta!" le gritó Bulma sin temor. "Necesito saber que si mañana, tienes la posibilidad de tener poder, inmortalidad o cualquier mierda que se te presente en el camino, no nos darás la espalda en un segundo para aceptarlo! Necesito saber-"
"No necesitas saber NADA!" prácticamente le gritó en la cara. "He renunciado a todo por ti y por ese niño, desde que Cell fue derrotado. Todo lo que he hecho ha sido por ti o por él! Tuve la oportunidad de recuperar el honor en la batalla contra Kakarotto, y lo hice porque eso es lo que necesitaba en ese momento. No se trataba de TI, se trataba de MI-"
"Sí, por supuesto que se trataba de ti," se burló Bulma con amargura. "Qué estúpido de mi parte pensar que todos estos años que hemos pasado juntos, valen más que un último y glorioso disparo a Gokú en una pelea-"
Él gruñó bajo en su garganta, "Eso no es lo que quise decir-"
"Um… disculpen…" interrumpió Trunks incómodo, llamando la atención de sus padres mientras se detenía en la puerta trasera. El niño había visto a sus temperamentales padres discutir y bromear entre ellos millones de veces, pero esto era diferente. Sus tonos eran más rudos, más horribles de lo que los había escuchado antes. No le gustó ni un poco. Visiblemente incómodo mientras bajaba la mirada hacia sus pies, Trunks murmuró, "Krillin está aquí con Androide 18 y Marron. Pensé que deberían saberlo."
Se dio y rápidamente regresó adentro. Bulma y Vegeta hicieron contacto visual, ambos estudiándose mutuamente. Finalmente, ella suspiró profundo.
"Está bien. Hiciste lo que hiciste. Tuviste tus razones. Bien. Pero lo que quiero – lo que necesito de ti, es una promesa de que no permitirás que vuelva a suceder. Digo, maldición, Vegeta, siquiera te lamentas de hacernos a un lado así?" Todo lo que recibió fue una mirada neutra y sin emociones. "Acaso te importa?" le preguntó exasperada.
De repente, Vegeta decidió que estaba demasiado cansado e irritado para lidiar con esto en este momento. Se dio la vuelta, alejándose y dejando a Bulma sola en el jardín trasero con furiosas y contenidas lágrimas. Lo mejor era irse antes de decir algo de lo que se arrepentiría verdaderamente – especialmente con respecto a sus preguntas. Por supuesto que lamentó su decisión. Por supuesto que se preocupaba por ella y por Trunks. El hecho de que lo hubiese tenido que preguntar lo ofendió. Ella siempre lo había leído con tanta precisión, comprendía cómo se sentía sin que necesitara articularlo, ahorrándole la molestia de intentarlo. No entendía por qué no podía hacerlo ahora.
Bulma se tomó un momento para componerse, pero no pudo negar su dolor ante su silencio. Trató de decirse que su esposo tenía razón. Ya no importaba, porque todo había salido "perfecto". Había compensado con creces su decisión. La Tierra estaba intacta, y aunque todos sus amigos mirarían primero a Gokú como la razón, ella siempre miraría primero a Vegeta. Pero fue demasiado pedirle que le asegurara que no volvería a suceder? No estaba dispuesto a darle esa seguridad por orgullo, o porque estaría mintiendo si lo hiciera? Sólo recibió su espalda en retirada como respuesta.
Un minuto después, Bulma finalmente regresó adentro. Habían llegado más de sus amigos, y todos se estaban divirtiendo con Trunks, Marron y Goten jugando Wii en la gran pantalla de TV en la sala de estar. Trunks la miró a los ojos cuando entró, y sus cejas se juntaron mientras fruncía analizándola. Saludó a Gokú, Krillin, Androide 18 y Yamcha, con calidez y amabilidad, a pesar de que estaba distraída. El único que realmente se dio cuenta fue Trunks, mirándola con una percepción que estaba más allá de sus años, incluso mientras jugaba su juego. Cuando ella lo miró y le indicó que fuera a la habitación contigua con ella, Trunks instantáneamente le lanzó su control a un sorprendido Krillin, y entonces fue con su madre obedientemente.
"Oye hijo, no he tenido una oportunidad de hablar contigo. Estás bien?" le preguntó Bulma cuando estuvieron a solas.
"Sí, estoy bien," respondió Trunks encogiéndose de hombros, antes de levantar una ceja. "Tú?"
"Por supuesto. Tu padre y yo-" comenzó Bulma, antes de dudar en elegir sus palabras. Finalmente continuó, "Sólo tuvimos un pequeño desacuerdo. No es nada."
"No sonaba como si no fuera nada," murmuró él, nada convencido.
"Lo es," insistió ella. "Lamento que hayas tenido que escuchar algo de eso."
Trunks frunció. Su madre nunca antes se había disculpado con él por ninguna discusión que tuviera con su padre. En lugar de tranquilizarse, comenzaba a darse cuenta de que las cosas no iban del todo bien entre sus padres. Se encogió de hombros despreocupado, luciendo indiferente, haciendo que Bulma suspirara al recordarle a Vegeta. No pudo resistirse, y lo abrazó.
"Ugh, mamá," gruñó Trunks, mirando a su alrededor y asegurándose de que nadie más pudiera ver. Pero cuando estuvo seguro de que estaba a salvo, gentilmente le devolvió el abrazo.
"Ve a jugar tu juego, cielo. La comida debería llegar pronto. Entonces podremos comer. Sé que debes estar hambriento."
"Sí," aceptó Trunks, antes de separarse y mirarla. "Papá también va a comer, verdad?"
"Por supuesto que sí," le aseguró Bulma con una sonrisa forzada. "Y si no quiere comer con los demás, tal vez puedas unírtele arriba, para que puedan comer juntos."
Trunks se animó ante eso, y le asintió emocionado. "Sí, eso sería genial."
Treinta minutos después, Trunks se dirigía arriba para hacer eso precisamente, haciendo malabares con dos enormes bolsas de papel marrón en cada uno de sus hombros llenas con la mejor comida china de la ciudad. Siguió la señal de ki de su padre, aunque era inusualmente baja para Vegeta. Frunciendo con preocupación, el niño aceleró un poco su paso, y luego su preocupación empeoró cuando sintió que Vegeta estaba en su habitación. Las únicas veces que su padre entró en su habitación era cuando Trunks estaba en grandes problemas. El niño tragó un poco, esperando que ahora ese no fuese el caso.
Trunks codeó la puerta de su habitación para encontrar a Vegeta sentado en el borde de su cama, profundamente pensativo. El príncipe tenía su cabeza gacha, frotándose la nuca con una mano, pero inmediatamente levantó la mirada cuando entró Trunks.
"Oye, papá. Traje comida para nosotros. Sólo para ti y para mí."
"Hn."
"Qué estás haciendo aquí?"
"Nada," gruñó Vegeta, guardándose para sí el hecho de que sabía que Bulma nunca lo buscaría ahí. Por otra parte, no parecía estar buscándolo en ese momento, así que no parecía importar. "Qué tipo de comida?"
"China. Mamá nos empacó todos los egg rolls."
"Quita esa mierda de tu escritorio y tráela aquí para que podamos comer."
Trunks hizo lo que le ordenó, y varios minutos después, padre e hijo estaban sentados uno al lado del otro en la cama del niño, usando el escritorio de Trunks frente a ellos como una mesa improvisada para cenar. Trunks estaba devorando su comida; su madre tenía razón, estaba hambriento. Pero Vegeta estaba comiendo a un ritmo humano tan normal, que Trunks no pudo evitar vociferar su preocupación.
"Papá, estás enfermo o algo?"
"No," respondió Vegeta, frunciendo un poco. "Por qué?"
"Apenas estás comiendo, y no sé." Se encogió Trunks. "Tu ki se siente algo extraño para mí."
"Hn. Probablemente por haber sido revivido," gruñó Vegeta, aunque sabía que sus emociones estaban comenzando a afectar su ki. Ni siquiera se había dado cuenta, pero ahora que Trunks lo había mencionado, se obligó a estabilizar su ki a sus niveles normales.
Trunks de repente comenzó a comer más despacio ante el recuerdo de la muerte de su padre, frunciendo mientras picaba algo de su comida con sus palillos. Le trajo una mezcla de emociones que no pudo precisar, pero sabía que una de ellas era la ira. Tratando de ignorarla, descubrió que no pudo evitar desahogarla ahora.
"No debiste haberme noqueado, sabes," espetó Trunks, consiguiendo de inmediato toda la atención de Vegeta. Pero el niño estaba mirando su plato amargamente. Siempre era más fácil dirigirse a su padre cuando no había contacto visual. "Debiste haberme dejado pelear. Soy lo suficientemente fuerte para pelear, y si me hubieses dejado ayudar a Goten y a mí, probablemente no hubieses… ya sabes. Muerto o lo que sea."
Vegeta suspiró interiormente, bajando sus palillos. De repente había perdido el apetito.
"Trunks…"
"No soy un niño pequeño," insistió Trunks. "Yo también puedo pelear, como todos los demás. Goten y yo podemos fusionarnos, e incluso podemos convertirnos en Súper Saiyajin 3!"
"Pero no pudiste hacerlo en ese momento," señaló Vegeta calmadamente.
Trunks gruñó un poco, antes de exclamar, "Y! Y qué? Aún debiste- no- no tenías que mentirme-" se le quebró la voz, así que cerró su boca de inmediato mientras su rostro se enrojecía de vergüenza.
"Mentirte?" Vegeta parpadeó un poco asombrado. Trató de reproducir todo lo que le había dicho a su hijo últimamente, pero estaba en blanco en cualquier cosa que fuese una mentira que molestara al niño. "De qué demonios estás hablando? Cuándo te-"
"Cuando me dijiste que estabas orgulloso de mí. Sólo lo dijiste para atraparme con la guardia baja, no es así?" Acusó Trunks, dejando a su padre completamente sin palabras. "Para no ver venir el golpe. Me mentiste, y luego tú… luego moriste-"
"Espera un minuto," interrumpió Vegeta, negando con la cabeza. "Crees que lo que te dije fue una mentira?"
"Bueno, sí! Nunca me habías dicho algo así antes! Tú eres el que siempre me dijo que dices y haces cualquier cosa para ganar una pelea, y—bueno, podría haber bloqueado tu golpe si hubiese estado prestando atención!" Gritó Trunks, incapaz de contener su emoción. Cuando se encontró con un completo silencio, resopló, y empujó el escritorio mientras se ponía de pie. "Como sea! Voy a regresar abajo-"
La mano de Vegeta salió disparada y agarró a Trunks por el brazo, y Trunks apenas registró el movimiento antes de que lo girara y lo detuviera bruscamente para quedar parado en frente de su padre. El niño tragó un poco, de repente reconsiderando si hubiese podido o no haber evitado un golpe de Vegeta en el campo de batalla, aun si hubiese estado preparado para ello.
Vegeta miró a su hijo por un momento, y entonces relajó el agarre en su brazo. Finalmente, lo soltó, y suspiró. Sabía cómo se sentía Trunks. Si a los ochos años lo hubiesen puesto en una situación similar, se sentiría exactamente de la misma manera.
"Escucha, niño. Sé que eres un excelente peleador, pero no me arrepiento de sacarte a ti y a Goten de esa pelea. No era tu pelea, y no podía arriesgarme. Sé que no lo entiendes, y no espero que lo entiendas hasta que algún día tengas tus propios hijos. Pero lo que hice fue lo mejor. Mi trabajo es protegerte, y algún día, tal vez lo veas."
Trunks se movió incómodo, bajando sus ojos. "Bien, supongo," concedió en voz baja, antes de fruncir. "Pero aun así! No tenías que-"
"No te mentí. Mírame, hijo," ordenó Vegeta, esperando a que Trunks lo hiciera. El niño tenía la misma mirada que tenía Bulma en sus ojos, y eso le produjo una ola de culpa. No había sido fácil ver a Bulma mirarlo de esa manera, pero verlo de Trunks era insoportable. "No te dije eso porque estuviera tratando de distraerte del golpe que venía. Te lo dije porque no quería morir antes de poder decirte la verdad."
Trunks consideró sus palabras por un momento, y vacilante, preguntó, "Entonces lo dijiste en serio?"
"Por supuesto que sí. Estoy muy orgulloso de ti."
Trunks bajó la mirada, tratando de permanecer indiferente, pero no pudo evitar la pequeña sonrisa en sus labios. "Gracias, papá."
"Tienes que confiar en la gente, Trunks, cuando te dicen cosas así. Yo no…" Vegeta hizo una pausa, buscando las palabras correctas, antes de decidirse, "No quiero que seas como yo. No confiar en nadie te agota, niño. Créeme," añadió distante. Trunks frunció, sin entender muy bien lo que su padre quería decir con eso, pero Vegeta asintió hacia el escritorio de comida detrás de él. "Ahora, no sé tú, pero no me gusta la comida fría."
"Oh, cierto." Trunks se giró hacia la comida tras él.
Rápidamente se sentó de nuevo al lado de Vegeta, halando la mesa hacia ellos. Ambos regresaron a su comida, comiendo tranquilamente incluso cuando el sonido de las risas abajo los alcanzó, pero la mente de Vegeta estaba en otra parte. Entre su hijo y su esposa, ciertamente tenía las manos ocupadas. No es que estuviera sorprendido. La mujer tenía un temperamento que podía igualar al suyo, y ambos le habían pasado el fuego a su hijo. Aún así, deseaba que lo hubieran dejado dormir un poco antes de involucrarlo en estas agotadoras conversaciones.
Trunks levantó la mirada cuando Bulma abrió la puerta. Los miró a ambos, y se dirigió a su hijo directamente.
"Oye Trunks, solo quería decirte que todos comenzarán un torneo de Wii, por si quieres venir a jugar cuando termines."
"Oh sí! Definitivamente," aceptó Trunks emocionado con una sonrisa. Bulma desvió la mirada hacia su esposo, pero él mantuvo sus ojos en su comida. Aunque tuvo que reconocer su presencia. Frunció sus labios enojada, y salió, cerrando la puerta tras ella y apenas resistiendo el impulso de azotarla. Trunks miró la puerta por un momento, y luego miró a Vegeta. "Está enojada contigo, eh?" preguntó él consciente. Su padre se encogió de hombros con indiferencia, pero Trunks no se inmutó. "Es por lo que estaban discutiendo?"
"Las discusiones que tengo con tu madre no son asunto tuyo."
"Lo sé, pero, bueno… deberías decirle que lo sientes, de lo contrario te echará de tu habitación otra vez."
Vegeta lo fulminó con la mirada. "Tu madre nunca me ha echado. Algunas veces elijo dormir en otro lugar."
"Oh, está bien," aceptó Trunks fácilmente, guardándose para sí el hecho de que escuchaba a Bulma decirle a Vegeta en voz alta salir de su habitación cada pocos meses más o menos. Era como un reloj; peleaban, ella lo echaba a patadas, y para la noche siguiente, el príncipe estaba de regreso en su habitación, y la pareja hacía su "entrenamiento privado" juntos que siempre hacía que el ki de su padre fluctuara rítmicamente (aunque Trunks no entendía por qué nunca era invitado a esas sesiones de entrenamiento).
"Bueno, deberías hablar con ella de todos modos," continuó Trunks. "Tal vez si intentaran no gritar, no sería tan malo."
"Eso crees?"
"Sí, porque ambos apestan en escuchar cuando se están gritando."
"Cuida tu boca, niño," le advirtió Vegeta.
"Está biiiien, sólo decía."
"Come más, habla menos."
Mientras tanto, Bulma estaba abajo con todos los demás, y actualmente estaba en una pelea de boxeo con Gohan en el Wii. Y estaba perdiendo. Gruñendo, exclamó, "Ugh, esto no es justo! Necesito jugar con un humano que me iguale… Yamcha, ven aquí y pelea conmigo."
"No sé si debería sentirme halagado u ofendido," bromeó Yamcha mientras todos reían.
"Oooh, yo quiero jugar contra Gohan!" gritó Goten emocionado, levantando su mano como si estuviera en la escuela. "Puedo jugar, por favor, por favor-"
"Claro que sí! Buena suerte," dijo Bulma, riendo mientras le pasaba el control a Goten.
"Juego con el ganador!" anunció Trunks mientras bajaba las escaleras. Saltó sobre la baranda y corrió para ver mejor. Vegeta venía detrás de él, aunque el paso del príncipe era pausado comparado con el de su hijo. Bulma estaba genuinamente sorprendida al verlo. Pensó con certeza que se quedaría solo, pero estaba complacida de que estuviera ahí, incluso si todavía estuviera enojada con él.
"Oye, Vegeta," llamó Gokú juguetonamente al príncipe, llamando la atención de Vegeta. "Este juego de boxeo es tu entrenamiento secreto?"
"Me descubriste, Kakarotto," dijo Vegeta indiferente. Los examinó a todos, y luego fijó su mirada en Bulma. Sutilmente le hizo un gesto para que lo siguiera, y luego caminó hacia la puerta principal, dejando el complejo por completo. Esperó afuera por un tiempo, pero finalmente, Bulma también salió por la puerta.
"No quiero pelear contigo ahora, Vegeta," le dijo sin rodeos. "Así que si es todo lo que querías-"
"Yo tampoco quiero pelear contigo," admitió el príncipe, y por primera vez, escuchó lo cansado que estaba. "He tenido suficientes batallas para que me duren por mucho tiempo."
Bulma asintió lentamente, y cayeron en un incómodo silencio. Estaban a unos pies de distancia, pero ciertamente no se sentía así.
"Quieres salir de aquí?" preguntó Vegeta de repente. Bulma lo miró sorprendida, claramente no esperaba eso, pero luego negó con su cabeza.
"No, tenemos compañía."
"Estarán bien sin nosotros por un tiempo. Algunos de esos tontos tienen buen oído y son demasiado entrometidos para su propio bien."
Luego extendió su mano hacia ella y esperó. Bulma vaciló, mirando sobre su hombro hacia el complejo. Se volvió hacia su esposo, y entonces tomó su mano. Vegeta apretó su mano, halándola gentilmente más cerca hasta que estuvieron uno contra el otro, su pecho contra el de él. Bulma le rodeó el cuello con los brazos para sujetarse, y él la rodeó con un brazo. Flexionó un poco sus rodillas, y luego ambos se dispararon en el aire.
Cuando la velocidad de Vegeta finalmente se estabilizó, y cuando estuvo segura de que estaba en tierra firme, Bulma miró a su alrededor y bajó las manos a sus hombros. Cuando vio dónde estaban, instantáneamente agarró dos puñados de la camisa de Vegeta, acercándose a él lo más posible.
"Mierda, Vegeta!" respiró ella, mirando preocupada hacia abajo. Estaban en una saliente de roca en una enorme montaña, y a menos de un metro de ella había una caída que significaba una muerte segura. "Estamos tan alto!"
"Normalmente subo más alto. Pero esta es una altura cómoda para ti. Es seguro," le aseguró Vegeta, aunque la sensación de tenerla tan cerca no era desagradable en lo más mínimo. Frunció cuando se separó de él, su miedo cedió paso a la curiosidad. Cuando finalmente dejó de analizar qué tan alto estaban y levantó la mirada, su aliento se le atascó en la garganta.
"Vaya," susurró Bulma, contemplando el paisaje de las montañas en las que estaban, iluminado por la puesta del sol. "Es hermoso aquí."
"Es mejor cuando estás más alto," dijo Vegeta en voz baja, mirando hacia la cima de la montaña y recordando la primera vez que visitó esta montaña, antes de que naciera Trunks. Cuánto tiempo había agonizado por dejar La Tierra para siempre y permitir que los androides destruyeran el planeta. Si en ese entonces hubiese tenido la capacidad de ver el futuro…
Con frecuencia, había visitado este lugar exacto después de la derrota de Cell. Lo calmaba, lo ayudaba a aclarar su mente. Esperaba que esta noche de nuevo fuese el caso. Mirando su perfil, Vegeta esperó a que dijera algo, o lo mirara. Estaba disfrutando plenamente de la vista o ignorándolo. Tal vez un poco de ambas. Su hijo tenía razón. Dejarla cavilar en sus propios pensamientos habría sido su peor curso de acción. Era mejor que aclararan las cosas ahora, sin gritar. Con suerte.
"Todavía estás enojada conmigo."
Bulma lo miró, y vio el dolor en sus claros ojos azules, tan claro como el día. Luchó contra el impulso de desviar la mirada. "Sé que todo salió bien al final, pero…"
"Lo sé." Vegeta tragó, como si se tragara su orgullo. "Hice… lo que pensé que tenía que hacer. Pero me equivoqué. Nunca debí haber… nunca volverá a suceder. Lo siento."
Era la primera vez que le decía genuinamente esas palabras, e instantáneamente calmó el dolor de traición y el dolor que sentía. Eso era lo que más necesitaba saber; que se arrepentía de su decisión. Que sus años juntos le importaban. Bulma estudió sus ojos por un momento, y luego alcanzó por su mano. Vegeta se enderezó y la tomó, luciendo aliviado.
"Yo también lo siento," concedió ella, entrelazando sus dedos. "Yo tampoco debí haberte atacado así."
Él se encogió de hombros. "Está bien."
"He estado un poco, no sé. No del todo racional cuando se trata de ti, supongo. Yo… sentí cuando moriste," admitió Bulma con dificultad, ganándose una sorprendida mirada de él.
"Qué quieres decir?" preguntó Vegeta, frunciendo su entrecejo en confusión. "Lo sentiste? Cómo?"
"No lo sé. No puedo explicarlo," Bulma suspiró, luchando por describir ese momento. "Sólo tuve esta sensación. Supe que eras tú, y supe que era malo. Pero lo ignoré, ya sabes… pero luego me enteré por Gokú, y…" la voz de Bulma titubeó, pero rápidamente se estabilizó cuando le dio un puñetazo en el pecho con su mano libre, tan fuerte como pudo. Vegeta no se movió ni un milímetro, pero sus ojos se abrieron con sorpresa. "No puedes volver a hacerme eso nunca más! Vas a morir anciano y arrugado, me oyes?"
"Yo no soy el que está en peligro de tener arrugas, mujer. Mira, ya veo algunas aquí," bromeó Vegeta, rozando su dedo pulgar debajo de su ojo antes de que las lágrimas pudieran caer. "Tal vez se formó algún tipo de vínculo entre nosotros después de todo, del que no estaba consciente… aunque no hay razón para derramar lágrimas por eso. Ciertamente no lloré cuando descubrí que tú habías muerto."
"Oh, cállate," resopló Bulma, sacudiendo su mano adolorida. "Es mi maldita mano lo que duele. Es como si estuvieras tallado en piedra, mierda."
"Es tu culpa. Nadie te dijo que me pegaras," se burló él.
"Siempre un esposo tan cariñoso," suspiró ella, aunque el dolor había desaparecido de sus ojos. Incluso le ofreció una pequeña sonrisa, pero Vegeta estaba frunciendo mientras contemplaba sus palabras. Sabía que estaba bromeando, pero seguramente no había estado bromeando antes cuando le preguntó si le importaba. Esa pregunta probablemente no lo hubiese molestado antes de que sucediera todo esto con Buu, pero sí minutos antes. Y pensar en eso ahora también le molestaba. La miró mientras estudiaba sus nudillos en busca de moretones.
"Fue por ti, solo para que lo sepas," confesó finalmente, su expresión seria cuando Bulma lo miró sorprendida.
"Qué cosa?"
"Usar esa técnica de autodestrucción contra Buu. No funcionó, ya que el maldito sobrevivió. Pero lo hice por ti y por Trunks, y lo haría de nuevo si tuviera que hacerlo. No es prueba suficiente para ti, de lo mucho que me importa… de lo mucho que yo…" Su voz le falló.
"Lo sé. Yo también te amo," susurró ella, antes de inclinarse para besarlo.
Vegeta respondió ansiosamente halándola contra él, disfrutando de la sensación de sus manos, la dulzura de su beso, la suavidad de su cuerpo. Su terrible experiencia finalmente pareció valer la pena, no porque La Tierra estuviera intacta y a salvo; sino más bien, porque Bulma estaba viva y con él, también Trunks. Valía la pena morir por ellos miles de veces si fuera necesario.
Bulma agarró sus hombros con fuerza mientras su mano lentamente se deslizaba por la parte interna de su muslo, subiendo su vestido, sintiendo como si estuviera dejando fuego a su paso. Interrumpió el beso y descendió hacia su mandíbula, luego su cuello. Mientras tanto, sus palabras se repetían una y otra vez en su mente. Había pensado que su auto destrucción solo fue una estrategia de batalla, la mejor que se le ocurrió para derrotar a Buu, y que su familia había sido lo más alejado de su mente en ese momento. Pero saber que literalmente estaba dispuesto a ir al infierno y regresar por ella y su hijo… el mismo hombre que alguna vez rechazó a Trunks, que la rechazó a ella… no había palabras para eso. Afortunadamente, no necesitaban palabras.
"Vegeta," gimió un poco cuando su esposo le mordió la oreja mientras su mano la provocaba. "La reunión…" suspiró, aunque sus dedos ya estaban desabotonando su camisa.
"La fiesta se mudó a la casa de Kakarotto, al parecer," gruñó Vegeta en su oído mientras ella le abría la camisa, sus manos recorriendo su cálida piel. "Todos se dirigen en esa dirección, también Trunks. Después recogeremos al niño."
"Bueno, en ese caso… tal vez podamos hacer un poco de entrenamiento privado," bromeó Bulma.
Vegeta sonrió un poco y luego la levantó contra él, subiendo su vestido rojo mientras lo hacía para que pudiera rodearlo con sus piernas. Les dio la vuelta y la presionó contra una pared de roca, desabrochándose los pantalones al mismo tiempo. Momentos después, estaban haciendo el amor donde sólo las estrellas podían verlos.
Estar vivo otra vez no era mucho mejor que esto.
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Continuará…
Nota de Inu: Hola a todos! Espero no haberme demorado mucho en volver! Muchas gracias por los comentarios que me dejaron en el fic anterior, en vista de que la votación fue unánime aquí les comparto la tercera parte de esta historia. Espero que les haya gustado este primer capítulo y que sigan pendientes de los siguientes. Quiero tomarme el atrevimiento para aclarar algo de este fic, viendo la fecha de publicación este fic fue escrito cuando aún no existía Dragon Ball Súper, por eso verán que muchas cosas no siguen la línea argumental de la historia que conocimos recientemente. Esto lo escribe la autora muchos capítulos más adelante pero me adelanto para que no vayan a hacer el paralelo con la trama de DBS. Es una historia original de la autora y así hay que verla. Bueno, sin más, me alegra seguir entreteniéndolos con esta linda historia (en lo personal me gustó mucho por todos los temas familiares y de pareja que va a tocar pero de eso ya se irán dando cuenta, jeje). Gracias por todo el apoyo, sus palabras son maravillosas siempre. Sé que algunas chicas estás esperando actualización de Cadenas y Grilletes así que voy a ello, en cualquier momento les llega la notificación, jejeje… Besos para todos y hasta la próxima!
