Andaba la catrina
muy guapa y de buen ver
checando en su lista
quién iba a perecer.

"Jack Fenton" se leía,
un hombre grandulón
a quien la huesuda
le iba a dar bajón.

En medio de la cocina,
trabajando arduamente,
se encontraba aquél hombre
a quien llamaban un demente.

- Tu hora ya llegó. –
Le dijo la catrina.
- Mucho no voy a esperar,
así que apúrate y termina.

- ¡Fantasma! – Jack Fenton exclamó.
- Asqueroso ente ectoplásmico,
¡prueba mi bazuca! -
Y sin más, a la muerte disparó.


- Otro que se resiste. –
Se quejó la flaca,
cansada, pero no triste.

Pues en verdad no le afectaba,
que al escaparla hicieran diabluras,
pues no podían vencerla,
no estaban a su altura,
ya que tarde o temprano
todos iban a la sepultura.