Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.


Capítulo beteado por Flor y Yani. Gracias infinitas por toda su ayuda, chicas.


Capítulo 18

Bella

El llanto desconsolado de Eiren se volvió un alarido ahogado logrando que mis manos temblaran mientras sostenía el volante. Apenas se abrió el portón eléctrico de casa, estacioné bajando apresurada para cerciorarme de que mi pequeña estuviera bien. Ni siquiera me importó el viento frío que soplaba en la ciudad.

Mis dedos seguían temblando y mis nervios estaban siendo superados por el llanto de mi hija y fue peor cuando vi su rostro enrojecido.

—Bella —escuché a Jasper—, ¿qué haces aquí?

Lo miré de soslayo sin responder, necesitaba sacar el portabebés fuera de la camioneta. Quería averiguar el descontento de mi niña.

De pronto sostuvo mis hombros y me hizo virar hacia él. Su penetrante mirada zafiro estaba escudriñando mi rostro con mucha cautela, intenté zafarme de su agarre y él no me lo permitió.

—¡Suéltame! —le grité—, mi bebé está llorando.

—Tranquila —me dijo, dando dos pasos hacia atrás al mismo tiempo que levantaba sus manos—. Bella, ¿qué sucede? Estás completamente fuera de control, ¿necesitas que llame a Edward? —inquirió—. ¿A Emmett?

Limpié bruscamente mis lágrimas volviendo la atención a mi niña. Apenas llevé a su diminuta boca el chupete, ella se tranquilizó cerrando sus ojos completamente agotada por todos los minutos que lloró sin consuelo.

Cerré mis párpados.

Debía controlar mis emociones, sin embargo, no lograba hacerlo desde que salí del apartamento de Tanya. La vergüenza al ver a Kate consolando a mi cuñada me desarmó y no pude evitar sentir tanta desilusión y culpa por igual, por guardar silencio y no gritar a viva voz lo que estaba pasando frente a sus narices. Kate no se merecía esa canallada. Ella no.

—Bella, sube a la camioneta —me pidió Jasper—, la entrada está lejos de la cochera y la niña puede enfermarse si la expones bajo estas inclemencias del tiempo.

Volteé a mirarlo. Mi vista fue más allá de la copa de los árboles que se movían sin reparo con la ventisca fresca que sacudía sus hojas, mis ojos fueron más lejos, perdiéndose en el cielo gris que amenazaba con soltar un chubasco.

Asentí subiendo a la camioneta mientras Jasper se hacía cargo de llevarla dentro de la cochera. Cuando la puerta bajó resguardándonos del viento, me ayudó a bajar y se hizo cargo del portabebés, en total silencio le indiqué que entrara y él dejó a mi niña sobre la encimera de la cocina.

Sin perder tiempo, saqué a mi bebé y la sostuve en mis brazos, besé con ternura su cabecita e inspiré su aroma.

Eiren me estaba dando la tranquilidad que necesitaba en estos momentos.

—¿Quieres contarme qué te ocurrió? —cuestionó Jasper acercándose, sonrió con timidez y acarició con sus nudillos la mejilla de mi pequeña—. ¿Puedo cargarla? Es tan preciosa que no me puedo resistir.

Dejé con cuidado a Eiren entre sus brazos. Jasper no dudó en sostenerla con protección y ternura. La empezó a arrullar mientras recorría la cocina.

—Nunca te había visto tan alterada —prosiguió—, parecías a punto de tener un colapso nervioso.

Suspiré.

—Me puse muy nerviosa con el llanto de Eiren —comenté. Lo cual era una verdad a medias—. ¿Dónde está Alice? —interrogué queriendo cambiar de tema.

—En casa —murmuró sin fijar su vista en mí—, últimamente está más ocupada que antes, dice que está trabajando horas extras.

Estreché mis ojos sin comprender.

—¿Horas extras? —murmuré.

Jasper levantó su vista, mirándome con una sonrisa.

—Dice que eres una jefa muy exigente —suspiró acercando a mi hija a su rostro y dejó un corto beso en su frente—. Me tengo que ir, si necesitas algo no dudes en llamarme.

—Gracias, Jasper. Si no hubieras llegado no sé qué hubiera hecho.

Él dio algunos pasos hacia mí dejando a Eiren profundamente dormida en mis brazos. Se me quedó mirando por un par de segundos antes de salir por la puerta principal.

Inspiré. Solo quería que llegaran Edward y Cam a casa.

.

Era de noche.

Llevé los platos que había ocupado para la cena al lavavajillas, la cocina estaba limpia de nuevo mientras Eiren seguía en el columpio.

Conforme había transcurrido el día tuve el tiempo suficiente para meditar cómo le diría a Edward, y llegué a la conclusión de que lo mejor era decirlo como era, sin rodeos. Tanya también me había hecho varias llamadas que decidí no responder. No me sentía de humor para escucharla.

—Hola, mamá —saludó Cam yendo de inmediato con su hermana, se arrodilló ante ella y se puso a contemplarla.

—Hola, cariño, ¿dónde está papá? —pregunté al ver que Edward no entraba, el estómago me dolía y mis manos empezaban a sudar—. ¿Cómo les fue en el viaje?

—Está hablando por teléfono con Garrett —respondió—. Nos fue bien, ma.

Mis nervios se dispararon y mi corazón empezó a palpitar tan fuerte que podía escucharlo tronar en mis oídos. Me asomé justo en el momento que Edward entró dejando un beso en mis labios y concentrado en la llamada.

—¿Puede ser mañana? —inquirió Edward—. Voy llegando a casa y solo quiero descansar.

Me gesticuló lo enfadado que lo estaba poniendo la llamada con Garrett.

—Si es muy urgente puedes venir a casa, aquí te espero.

—¿Qué quería Garrett? —Quise saber cuando finalizó la llamada—. ¿Por qué va a venir? —Era tan cínico que no quería verlo.

Edward enarcó las cejas y sujetó mi cintura pegándome a su cuerpo.

—Desde cuándo eres tan curiosa, ¿eh? —murmuró sobre mis labios, me besó lentamente soltando un suspiro hondo cuando se alejó—. ¿Cómo está la princesa de la casa?

Eiren había captado su atención, la sacó del columpio haciendo protestar a Cam que seguía contemplándola con suma curiosidad y ternura.

Edward la elevó por encima de su cabeza y comenzó a hacerle cariños al tiempo que dejaba besos ruidosos sobre el estómago.

—¿Quieren cenar? —ofrecí.

Ambos negaron mientras seguían ensimismados sobre la pequeña princesa de casa. Fueron a sentarse al sofá y continuaron con sus cariños, dejando a Eiren sobre los brazos de Edward y Cam haciéndole mimos.

—¿Cómo se quedó Dave?

Edward levantó su mirada dejando escapar un suspiro, traía unas terribles ojeras marcadas bajo sus ojos, se veía cansado y entonces vino a mi mente si debía hablar.

—Un poco triste, pero tranquilo —reveló mi esposo—. Hasta el último momento lo quise hacer entrar en razón, aunque sabes bien que nuestro hijo es cabezota y no aceptó esperar un poco más para vivir con Vanesa.

—Salió a ti —dije.

Edward sonrió divertido y con ese toque de picardía que solía tener en su mirada me siguió observando.

Mordí mi labio en respuesta a su enardecida mirada. Cam se despidió de nosotros subiendo los escalones de dos en dos, seguí su camino hasta que lo perdí de vista.

—¿Así que salió a mí? —indagó con presunción mientras me recorría con su mirada—. No recuerdo que te quejaras.

—No me diste la oportunidad de hacerlo.

—No, no te iba a dejar. Eres mía.

—Eso también lo sabía —aseguré.

—Me alegro que lo supieras —suspiró, centrándose en Eiren—. ¿Cómo se portó mi princesa?

Lo observé. Edward estaba recorriendo con la punta de su índice el rostro de nuestra pequeña, lo hacía de una forma delicada al tiempo que le susurraba cuánto la había extrañado.

—Durmió más horas seguidas por la noche —conté.

—Qué buena noticia, quizá es tiempo de dormir por más tiempo.

Él siguió embelesado en Eiren, recorriendo con sus dedos los cortos brazos y piernas y abrazándola muy cerca de su pecho. Entonces supe que si no hablaba, no lo haría nunca.

—Jasper estuvo aquí.

Eso fue suficiente para captar la atención de Edward, asintió, pero cuando yo iba a continuar, decidió interrumpir.

—Me dijiste que anoche estuvieron aquí junto a Emmett.

—Me refiero a hoy. Jasper me estuvo haciendo compañía porque me alteré mucho, es que yo venía conduciendo y luego Eiren no paraba de llorar, ahí fue que él…

—Mi amor —me interrumpió, se había incorporado y estaba sosteniendo mi mano—, estás temblando, relájate. ¿Qué te ocurre?, ¿a dónde fuiste?

Exhalé. Me concentré en su mirada esmeralda sintiendo de inmediato la confianza que había entre nosotros, ese lazo especial que ambos teníamos.

—Fui a ver a Tanya.

—¿Por qué? —preguntó—, ¿volvió a tener otra crisis?

Negué.

—Anoche que hablé con Emmett me dijo que se sentía mal contigo porque él sabía lo que ocurría con Tanya. Eso provocó mi interés, así que decidí ir a buscarla esta mañana a su apartamento.

—Oh —musitó pensativo—, ¿y cómo está?

Sostuve la pequeña mano de mi bebé y lo miré directamente a los ojos.

—Garrett estaba ahí —dije— con Tanya, ellos están juntos.

Edward sonrió dubitativo mientras su rostro se transformaba en un gesto de incredulidad.

—¿De qué hablas, amor?

—Lo que oíste, ellos son amantes.

Bastó un par de segundos para que la hermosa mirada esmeralda que amaba se transformara en fuego absoluto, en ira y coraje contenido.

—¿¡Qué dices!? —exclamó en un grito dejando a Eiren en mis brazos—. ¿Estás segura? ¡Te pudiste haber confundido!

—No. No me confundí, yo les vi. Hablé con ellos.

—¡Cómo mierda pudieron! —vociferó.

Entretanto, empezó a caminar en la estancia como un verdadero león enjaulado, tiró de su pelo con tanta fuerza que tuve miedo de que se arrancara las hebras cobrizas. Boqueó mirándome cuando se posó frente a mí, su rostro se veía confundido, sacudió la cabeza y dio media vuelta para dejar un fuerte puñetazo en la pared.

Eiren se estremeció e hizo una mueca antes de soltar un lloriqueo.

—Necesito que te calmes —le pedí.

—¡No quiero calmarme!

—Estás asustando a la niña. —Arrullé a nuestra pequeña tratando de brindarle protección y calma.

Con solo nombrar a Eiren logré que Edward soltara una exhalación, se volvió a acercar a mí para cerciorarse de que nuestra bebé estuviera bien, dejando un beso sobre la cabecita.

—Lo siento tanto, princesa —se disculpó con ella.

—Hablemos en el despacho —pedí, él asintió.

Cuando Eiren volvió a cerrar sus párpados y continuó succionando el chupete la dejé en el columpio junto a Luka que retozaba sobre el almohadón. El gato apenas se estiró volviendo a quedarse muy quieto, me aproximé hasta la habitación del fondo donde estaba el despacho. Edward me esperaba.

Su entrecejo estaba contraído y su mirada fúrica había regresado.

—¿Por qué no me lo dijiste? —reprochó—. Debiste haberme avisado de inmediato. Es que… —Apretó con fuerza el puente de su nariz—. ¡Maldita sea! Todo estaba pasando frente a mí.

De nuevo empezó ese paseo por toda la habitación. Esta vez se abstuvo de golpear la pared, sin embargo, sus manos estaban hechas puños y sus nudillos blancos.

—No podía avisarte, amor —me acerqué, no dudé en pasar mi mano por su brazo y frotarlo suavemente de arriba abajo—, cuando me enteré ni siquiera podía digerirlo, entiéndeme para mí fue también una sorpresa.

Exhaló. De ese modo sus ojos se posaron en los míos y su brazo envolvió mi cintura con firmeza.

—Ahora entiendo la urgencia de Garrett —musitó, su mandíbula se veía tensa, incluso le costó pronunciar el nombre de su amigo y socio—. Necesito hablar con Tanya.

Se alejó caminando hacia la puerta.

—Edward, es muy tarde. —Lo seguí, tratando de sostener su brazo—. Puedes hacerlo mañana, estás muy cansado, has conducido por más de dieciséis horas seguidas.

—¡No me importa! —gruñó mientras caminaba a toda prisa recorriendo la estancia y yo corría detrás de él—. Ahora mismo Tanya me escuchará.

Se volvió hacia mí haciéndome parar frente a él.

—No me esperes despierta —dijo antes de besar rápidamente mis labios y marcharse.

Me quedé detenida en la puerta viendo como salía a toda velocidad lejos de casa.

En mi pecho sentía una extraña sensación, era como un nudo de nervios amontonados que no me permitía respirar bien.

Edward

En menos de diez minutos estaba frente a la puerta del apartamento de mi hermana.

Solté un fuerte manotazo al ver que no me abría.

—¡Sé que estás ahí! —grité—, ¡abre la maldita puerta!

Tanya abrió la puerta de forma lenta y mis ojos fueron directo a la copa que traía en su mano izquierda, la arrebaté sin pensar y la estrellé contra el piso. Ella se estremeció guardando su distancia de mí.

—¡Quién te crees que eres para venir a mi casa! —chilló—. ¡Lárgate!

Quiso cerrar la puerta pero ya había entrado. Pasé a la estancia y me crucé de brazos esperando que hablara.

Tanya bufó. Estaba bebiendo, pero seguía en sus cinco sentidos.

—Ya lo sabes, ¿no? —Caminó hasta el fondo donde estaba su colección de botellas, estaba por descorchar una y la detuve—. Soy una perra, dímelo de una vez.

—¿Cómo mierda te fuiste a enredar con Garrett? —espeté—. ¿Qué no hay suficientes hombres solos en la puta ciudad?

Sus ojos se cristalizaron en un segundo dejando escapar unas lágrimas, las limpió con brusquedad antes de levantar su rostro y mirarme.

—No fue mi intención, ninguno de los dos lo planeó. Ya le expliqué a Bella que… —bajó su vista— Garrett y yo nunca planeamos nada. Nos enamoramos.

De un manotazo lancé los vasos y copas de cristal que había en la encimera, haciéndolas pedazos contra el piso de madera. Solté un puñetazo en la mesa.

—¿Se enamoraron? —ironicé con una sonrisa—. Te aseguro que el amor les durará hasta que dejen de calentarse la cama.

Tanya se abalanzó sobre mí queriendo pegarme, la detuve sosteniéndola por los brazos, y desde ese momento ella empezó a forcejear.

—Eres cruel —lloró—, no tienes ningún derecho a venir a mi casa, no soy una niña, Edward.

—Por eso mismo debiste comportarte como una mujer adulta, que razona y sabe que no debe meterse con quien no debe. ¿Es que no te das cuenta de lo que haces? Tienes a nuestros padres sufriendo a causa de tu adicción al alcohol para encima agregar la razón porque lo haces.

—No les digas —susurró dejándose caer en el taburete—, por favor, no lo hagas.

Caminé de un lado a otro sin dejar de frotar dos dedos en mi frente, necesitaba controlar mi puto genio. No podía dejar de pensar en mis padres, en la desilusión que esto les ocasionaría cuando se enterasen. En el desagrado y vergüenza que pasarían por causa de Tanya.

—Estoy enamorada —sollozó—, no lo planeé, créeme.

Volteé hacia ella. Al verla tan inconsolable fue imposible que no vinieran imágenes a mi mente de la niña rubia y miedosa que se dormía conmigo cuando tan solo tenía cuatro años. ¿Qué diablos nos pasó? Se suponía que debía cuidarla, dolía reconocer que tristemente no fue así, ella fue tan independiente que nunca necesitó un hermano mayor.

—¡Garrett está casado con una de tus mejores amigas! —espeté—. ¿Acaso no razonas?

—Lo siento —susurró—, siento hacerte pasar este mal rato. Te juro que no fue mi intención.

—¿Por qué precisamente con él? —cuestioné.

—Todo ocurrió sin planear, al paso del tiempo nos enamoramos. Garrett dejará a Kate, me lo prometió

—Garrett siempre hace esa promesa —revelé.

Tanya se paralizó mirándome fijo y sostuvo mi rostro entre sus manos.

—¿Qué quieres decir? —Su voz tembló.

—Lo que te estás imaginando, no eres la primera con la que ha engañado a Kate.

Di media vuelta sin importarme que estuviera rogando que me detuviera. No hacía falta quedarme porque ella no iba a creerme y terminaríamos discutiendo. Y precisamente hoy no tenía ánimo para hacerlo.

.

Estacioné fuera de la cochera, no me sorprendió que las luces estuvieran prendidas ni que su auto estuviera estacionado junto a los nuestros, cuando abrí la puerta, no pensé.

Tan solo vi a mi mujer, que vestía una bata oscura y tenía los brazos cruzados sobre el pecho. Y él estaba junto a ella, ambos me miraron.

—Aquí estoy, Edward —dijo frente a mí—. Siento…

No lo dejé terminar porque había estrellado mi puño en su nariz.


Nota: debido a la época en la que estamos decidí que a partir de este capítulo y lo que resta de este año 2021 los capítulos de Piel de otoño serán más cortos, volveremos a la normalidad a partir de enero, por su atención, gracias.


Hola, me pueden contar sus reacciones, ¿se esperaban esto de Garrett?

*Les cuento que tengo una historia navideña muy divertida en proceso, por si gustan darle una oportunidad, sus actualizaciones son constantes, nos leemos por allá en Christmas Eve*.

Recuerden que participo en martes de adelantos en el grupo de Élite Fanfiction. Y para quienes quieran echar una mirada a imágenes alusivas respecto a cada capítulo o leer adelantos diferentes, no olviden que pueden unirse a mi grupo de Facebook, el link está en mi perfil.

Agradezco mucho sus favoritos, follows y reviews que me dejan.

Aquí los nombres de quienes comentaron el capítulo anterior: Jade HSos, ALBANIDIA, Gabby352, paupau1, Dulce Carolina, Flor Mcarty, Cassandra Cantu, Fallen Dark Angel 07, Diannita Robles, miop, Ximena, PaolaValencia, Vivi19, Lizdayanna, Patty, catableu, Alejandra221196, Antonella Masen, cocoa blizzard, mrs puff, Ana, Veronica, roberouge, Jacqueline Faunes, Adriu, Franciscab25, NarMaVeg, Jenni317, malicaro, Yazmin, mony17, Jess Amador, Torrespera172, Isis Janet, Lizzye Masen, nydiac10, Daniela, margarymoon, alejandra1987, Mapi13, Lore562, Lidia, Maribel 1925, Pao-SasuUchiha, suranless, Wenday14, Noriitha, Yaly Quero, joselin cullen, solecitopucheta, saraipineda44, Lau Arvizu, rociolujan, angryc, Cinthyvillalobo, nataliastewart, Lili Cullen-Swan, Diana, EmilyChase.

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