Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.
Capítulo beteado por Flor y Yani. Infinitas gracias por toda su ayuda, chicas.
Capítulo 19
Bella
—¿Qué haces aquí?
Garrett se hizo espacio pasando por un lado mío y fue directamente hasta la estancia. Afiancé mi bata de dormir y caminé hasta él.
—Necesito hablar con Edward. Quiero explicarle lo que ocurrió.
—Edward ya lo sabe —espeté.
Garrett bufó, levantó su rostro por unos segundos y fijó su vista en mí.
—Lamento que nos hayas encontrado —llevó sus manos a sus caderas—, no pensé que se saliera de mis manos.
Crucé mis brazos bajo mis senos sin quitar mis ojos de los suyos.
—Si no los encuentro, ustedes hubieran seguido burlándose de Kate —afirmé.
Soltó una fuerte exhalación cansina.
—Me enamoré de Tanya, no miento —aseguró—, sin embargo, no puedo dejar a Kate.
—Eso no es lo que Tanya cree —susurré conteniendo mi voz para no gritarle lo que se merecía.
Sacudió la cabeza.
—Quizá no lo entiendes porque eres mujer, pero cuando un hombre tiene una familia que ama, por más mujeres que aparezcan en su vida, solo serán un poco de distracción y nada más. Ellas siempre terminan aceptando el juego y… su lugar.
—Eres un cínico.
—Quizá lo soy, no voy a discutirlo. Tampoco quiero mentir diciendo que las amo a las dos porque no es verdad. Desde hace mucho que mi amor por Kate se terminó, pero están mis hijos y nadie es más importante que ellos.
Dio un paso, acercándose.
»Tal vez me juzgues —prosiguió—, no voy a debatir tu punto de vista. Me enamoré de la libertad de Tan, de su alegría y feminidad, que es algo que con el tiempo las esposas pierden.
Lo miré directamente sintiendo tanta rabia contra él y su desfachatez.
»No quiero ser grosero, Bella, pero Kate es una mujer completamente gris. Aun así ella no deja de ser mi esposa, la madre de mis hijos.
—No mereces tener a ninguna —le dije.
—No, no las merezco.
Quería golpearlo. No quería verlo frente a mí.
—Tanya cree que dejarás a Kate, mientras tú juegas con las dos, eres detestable.
—Si pudiera elegir, Tanya sería la indicada. En cambio con mis hijos no hay opción, me quedo con ellos, dándoles la familia que cualquier niño merece.
Ambos volteamos al escuchar ruidos en la entrada, Edward había llegado y se acercaba a nosotros.
—Aquí estoy, Edward —dijo Garrett frente a mi esposo—. Siento...
Me estremecí al ver que Edward estrelló el puño en la nariz de Garrett, cubrí mi boca acercándome a mi esposo.
—Por favor, Edward —rogué para que no empezara una pelea con Garrett, sujeté su brazo—, ¡déjalo ya!
Estaba entrando en pánico al darme cuenta que Garrett no se había defendido del golpe que mi esposo le propinó en el rostro. Tenía miedo de su reacción.
Garrett se limpió la nariz con el dorso de la mano y miró su sangre.
—Lo siento, hermano —dijo, mirándolo—, no fue mi intención acercarme a Tanya.
—¡Cállate! —rugió Edward aún siendo detenido por mí—. Eres un jodido cabrón.
Garrett dio algunos pasos hacia atrás levantando sus manos.
—Me enamoré de ella —argumentó—, no estaba planeado que sucediera, pero...
—¿Se te olvida que estás casado? —le cuestionó Edward dándole un aventón—. ¿Se te olvida que te conozco?
Garrett sacudió la cabeza soltando un resoplido:
—Lo siento —susurró, mirándonos.
Edward volvió a quererse abalanzar sobre él.
—¡No mientas! —vociferó Edward mientras mis fuerzas no eran suficiente para detenerlo—. Tú no estás arrepentido. —Zarandeó su cuerpo y lo soltó en el preciso momento que escuchamos la voz de Kate:
—¿¡Qué está pasando!?
Los tres volteamos hacia donde ella estaba. Kate se detuvo en la puerta de la entrada y no sabíamos qué tanto había escuchado. Caminó dubitativa hacia su esposo y se sobresaltó al ver la sangre saliendo por la nariz. Quiso tocarlo.
—¡Por Dios, Garrett! —exclamó—. ¿Qué te ocurrió?
Él se alejó sin dejar que tocara su rostro, dio algunos pasos atrás, observando fijamente a Edward.
—Acabo de romper la sociedad que existe entre Cullen y nosotros —articuló Garrett volviendo a limpiar el hilo de sangre que escurría de su nariz—, desde este momento Edward y yo dejamos de trabajar en el mismo bufete.
—¿¡Qué!? —Kate estaba demasiado impactada quizá para procesar las palabras de su esposo—. ¿Por qué?
—Edward y yo… —dudó Garrett—. Es lo mejor. —Volteó a verla antes de sujetar su brazo—. Vámonos.
Kate caminó siendo llevada por su esposo; zafando el brazo y negándose a seguir avanzando por la estancia, se volvió hacia nosotros. La incertidumbre en su rostro era evidente y sus lágrimas se hicieron presentes.
—¡No soy estúpida! —espetó, mirándonos—. Sé que algo pasó y quiero saberlo. Bella —no me di cuenta, pero ella sostenía mis hombros con desesperación y me miraba suplicante—, dime, por favor, lo que pasa.
Tragué. Negándome a ver sus ojos. Realmente me dolía tanto no decirle la verdad cuando ella lo merecía, en cambio no podía hablar, no con ella.
Garrett había vuelto a sostenerla y tiró de su brazo para llevarla con él, sin embargo, Kate seguía aferrada de mis hombros y su agarre era fuerte.
—¡Suéltame! —le gritó a Garrett sin soltarme—. Bella, ¿es lo que estoy imaginando? —Su voz fue solo un susurro lastimero, que hizo un nudo en mi garganta cuando la vi llorar—. Sé que no me puedes mentir, habla, por favor.
Edward rodeó mi cintura fuertemente con su brazo porque Kate no tenía intención de liberarme.
—Kate —musitó Garrett, envolviendo sus brazos alrededor de ella para que me soltara—, sabes que por más distracciones que pasen siempre serás tú.
Kate se volvió a él tomando con fuerza las solapas.
—¡Eres un bastardo! —rugió Edward mientras yo trataba de que no se fuera sobre su viejo amigo.
—¿Qué quieres decir? —musitó Kate a su marido.
—Sabes bien lo que quiero decir —articuló Garrett—, sabes perfectamente lo que ocurre en nuestro matrimonio.
Me sobresalté ante el descaro de Garrett, no quería seguir escuchando, era demasiado humillante.
Las lágrimas de Kate empezaron a fluir humedeciendo su hermoso rostro; sus manos cayeron a los costados, soltando las solapas.
—¡Cállate! —le gritó ella—. No lo repitas.
—Entonces vámonos de aquí —argumentó él.
Ambos dieron media vuelta dispuestos a salir de casa mientras yo me refugiaba en el pecho de Edward sintiéndome agotada.
—Tanya. —La voz de Edward resonó en su pecho.
Me volví de inmediato, Tanya estaba paralizada viendo como Garrett se llevaba a Kate con él, protegiéndola. Ellos estaban por salir cuando con un forcejeo la pelirroja se soltó de Garrett enfrentando a Tanya.
Todo fue tan rápido, tal vez un parpadeo y Kate había estrellado la palma de su mano en la mejilla de Tanya.
—¡Eres tú! —La señaló mientras Tanya reculaba frotando su dolorida mejilla—. Creíste que no me daría cuenta.
Los ojos de Tanya estaban muy abiertos, se veía asustada y al mismo tiempo avergonzada mientras Garrett pellizcaba el puente de su nariz, sin saber qué más hacer.
Era obvio que Kate lo había descubierto, quizá en el mismo momento que vio a Tanya observándolos con lágrimas, lo supuso.
—Niega que eres tú —Kate sujetó los brazos de Tanya empezando a zarandear su cuerpo—, ¡niégamelo!
Tanya bajó su rostro evitando sostener la mirada de Kate.
—Eres una maldita perra —espetó Kate empujando los hombros de Tanya—, te reías de mí acostándote con mi esposo, creyéndote que nos dejará por ti. Por una zorra que ha recorrido las camas de todo Seattle.
—Kate, ya basta —intervino Edward yendo hacia ellos—. Quiero que se vayan de mi casa. Lo que tengan que resolver lo harán fuera de aquí.
Kate miró a Edward.
—Creí que éramos amigos —se dirigió a Edward limpiando sus lágrimas—, es obvio que estás del lado de la zorra más grande de Seattle, qué pena por ti. Porque en verdad eres un hombre íntegro que no merece tener una hermana como esta perra.
Edward hizo un chasquido de dientes abrazando a su hermana que no paraba de sollozar.
—Ya vámonos —siseó Garrett llevándola casi a tirones.
Fue entonces que Kate se zafó de su agarre y lo abofeteó.
—¡Eres un maldito cínico! —Se abalanzó golpeando su pecho—. ¡Quiero el divorcio!, ¿me oyes?
Se zafó cuando Garrett sujetó sus muñecas, saliendo a toda prisa fuera de casa con él tras de ella.
—Ella no significó nada… —fue lo último que escuché antes de que Edward cerrara la puerta con suficiente fuerza.
Mi corazón se oprimió contra mi pecho.
Tanya se había acuclillado en el piso sin parar de llorar. Edward no perdió tiempo, se puso a su altura y la abrazó besando el tope de su cabeza mientras ella se acurrucaba más cerca.
Subí varios escalones volviéndome otra vez a verlos, suspiré decidiendo darles su espacio para que ambos hablaran, lo necesitaban.
Edward
Pocas veces había sostenido entre mis brazos a mi única hermana dejándola llorar en mi pecho.
Me hacía sentir tan extraño tenerla así; en mí crecía una necesidad imperiosa de acabar con Garrett por haberla lastimado. Aunque tampoco podía victimizarla, ella era una adulta y sabía lo que había hecho.
Tanya era lo suficientemente fuerte para nunca necesitar ser consolada, se equivocaba, por supuesto que sí, pero ella siempre sabía cómo salir victoriosa de cualquier percance que ocurriese.
Era de imaginar que en esta ocasión le costaría más poder seguir.
—Dime que ya me lo habías dicho —susurró en medio del llanto—, dímelo.
Negué, volviendo a dejar otro beso en su cabeza.
—Es que… —balbuceó mi hermana—, necesito hablar con Garrett, quiero que me explique lo que está...
Se levantó, caminando hasta la entrada de casa, nerviosa ajustó su cardigan y su cabello dispuesta a abrir la puerta, la detuve del brazo. Afuera aún se podían escuchar los gritos de Kate y Garrett.
—No lo hagas, Tan.
—Necesito hablar con Garrett… con Kate.
Acuné su rostro, sus lágrimas seguían saliendo como un gran río desbordado.
—Tanya —mi voz fue dura—, él no la dejará. Entiende, Garrett nunca dejará a sus hijos por nadie. No lo ha hecho ni creo que lo haga.
Tanya se alejó de mi toque para ir directo al bar donde con manos temblorosas se sirvió una copa de coñac y la bebió de un solo trago, estaba por servirse la segunda cuando la detuve.
—¡Basta, Tanya! —Sujeté fuertemente sus brazos—. Deja de hacerte daño.
—¡Garrett me engañó! —chilló—. Se burló de mí, él me prometió que… —Empezó a llorar con más fuerza.
—¡No eres una niña! —le hice entender—. Tampoco trates de victimizarte. Te enamoraste de un hombre casado, así que solamente estás pagando las consecuencias.
Guardó silencio, mirándome con lágrimas.
—Madura, Tanya —continué—, deja de comportarte como si tuvieras veinte años, deja las fiestas, deja el maldito alcohol y enfócate en ti. Piensa en tu futuro y lo que quieres para ti.
—¡Lo quiero a él! —me gritó.
Exhalé. Empezaba a sentirme impaciente.
—Lo acabas de ver, Garrett nunca dejará a Kate, no lo hará.
—Seguro es por sus niños —susurró.
—Por lo que sea, pero no la dejará —aseguré.
—¡Edward! —La angustiada voz de Bella me hizo levantar mi vista hacia la segunda planta, ella estaba asomada desde el barandal—. Cam no aparece.
Solté de inmediato a Tanya y corrí escaleras arriba, subiendo de tres en tres cada escalón.
—Cameron no está en su habitación —mencionó nerviosa—, lo he buscado en toda la segunda planta y no está.
Bajé buscando con desesperación en cada puto rincón del primer piso sin encontrar rastros de él, estaba por llamar a la policía cuando mis pasos me llevaron a la cochera. En un rincón oscuro y frío mi hijo estaba completamente alterado cubriendo sus orejas con sus manos mientras acuclillado mecía su cuerpo de adelante hacia atrás.
Bella intentó acercarse pero yo la detuve porque no debíamos abrumarlo, quizás los gritos de esta noche lo habían llevado a este punto de angustia y lo mejor era hablarle despacio para que él volviera en sí.
Pasé las manos por mi pelo completamente exhausto.
¡Al diablo todo!
En un rincón oscuro estaba nuestra verdadera prioridad mientras en una cuna del segundo piso descansaba nuestra hija recién nacida y en otro estado se encontraba nuestro hijo adolescente viviendo una transición a su adultez.
Ellos debían ser nuestros únicos motivos de preocupación.
Merecían nuestra entereza.
Ellos y nadie más.
¡Hola! Estoy realmente agradecida por su apoyo y también les extiendo una enorme disculpa porque estos días serán realmente complicados para añadir sus nombres en agradecimiento, como regularmente lo hago, tengan por seguro que lo haré en la primera oportunidad disponible.
Recuerden que participo en martes de adelantos en el grupo de Élite Fanfiction. Y apara quienes quieran echar una mirada a imágenes alusivas respecto a cada capítulo o leer adelantos diferentes, no olviden que pueden unirse a mi grupo de Facebook, el link está en mi perfil.
Aquí los nombres de quienes comentaron el capítulo anterior: Peerla Salvatore Swan (disculpa si se me ha pasado tu nombre), JessAmador, Torrespera172, Yazmin, Cherryland, Kaja0507, Jade HSos, PaolaValencia, terewee, Lizdayanna, roberouge, Cassandra Cantu, Kony Greene, Dulce Carolina, Fallen Dark Angel 07, Diannita Robles, Adriu, cocoa blizzard, alejandra1987, Daniela, paupau1, Beastyle, Antonella Masen, Ximena, NarMaVeg, miop, Flor Mcarty, Veronica, Noriitha, Jane Bells, Eli mMsen, Pao pao, Adyel, Lili Cullen-Swan, Maribel 1925, Isis Janet, Wenday14, Yaly Quero, Ana, saraipineda44, Alejandra221196, Santa Ramirez, piligm, Vane, ALBANIDIA, Franciscab25, malicaro, Patty, nataliastewart, EmilyChase, mrs puff, angryc, rociolujan
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