Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.
Capítulo beteado por Flor y Yani. infinitas gracias por su apoyo, chicas.
¡Feliz Navidad!
Capítulo 20
Edward
Llevaba más de una hora viéndose frente al jodido espejo, había posado de frente y de perfil tratando de ocultar esa minúscula barriga que sobresalía de su vientre. ¡Qué va! Tenía dos meses que había dado a luz, lucía perfecta.
Ella estaba jodidamente encantadora enfundada en ese vestido color ocre que resaltaba su culo y sus tetas, pero era tan vanidosa que necesitaba asegurarse que lo estaba.
—¿Qué haces? —Su voz tembló cuando empecé a besar su cuello mientras mis dedos empezaban a bajar la cremallera de su ajustado vestido de seda—. Edward, se darán cuenta de lo… —La giré hacia mí y empecé a dejar besos húmedos por su rostro—. Recuerda que… —su voz se volvió agitada cuando mordí su escote— nos esperan en el comedor.
—Pues que se esperen —rezongué, sin dejar de atormentar sus senos los cuales empezaba a degustar a mi antojo, levanté su culo con mis manos y la senté sobre el lavabo, besé su boca rudamente hasta quedarnos sin aliento.
—Amor, crees... —susurró jadeante—, ¿crees que un día me volveré gris?
Me disgustó su pregunta, en cambio comprendía el porqué la hacía.
Sujeté su rostro entre mis manos y la hice mirarme.
—Te amo, Isabella. Y si un día me volviste loco aquel verano te aseguro que hoy te sigo amando más, sin importar nuestra piel de otoño, ¿de acuerdo?
Bella sonrió dejando que los fantasmas que se formaban en su cabeza desaparecieran.
La besé dulcemente haciéndola sentir, tratando de transmitir todo mi amor por ella, la apreté entre mis brazos mientras seguía besándola, la dejé sin aliento y sonrió.
Me alejé tan solo un par de centímetros para ver su enardecida mirada casi suplicante por el deseo, sus orbes parecían gritar lo que ella necesitaba, aunque se resistiera.
Sin pensar mucho en que nuestra familia esperaba por nosotros para la celebración de Acción de Gracias, dejé a mis manos vagar por sus hermosos muslos mientras iba empujando la tela del vestido hacia arriba dejándolo justo sobre sus caderas.
Retuve mi labio inferior entre mis dientes al admirar el seductor y precioso encaje negro que cubría su pubis.
Mi Bella sonrió en respuesta a mi lasciva mirada, lucía tan endemoniadamente seductora con su vestido mal puesto dejando sus senos descubiertos marcados por mis caricias, la falda sobre sus caderas mostrando parte de sus bragas y calzando esos altísimos tacones negros, abrió sus piernas en una tentadora invitación que por supuesto no iba a rechazar.
Me acerqué, rodeé su cintura con firmeza con un solo brazo antes de fundir nuestras bocas en un beso hambriento. Ella jadeó cuando me restregué contra su centro, necesitaba que me sintiera, que se diera cuenta lo desesperado que estaba por poseerla, no pude más que agradecer mentalmente cuando sus uñas empezaron a rasguñar con impaciencia mis hombros, sabía que la camisa negra sufriría consecuencias pero poco podía importar.
Sin perder más tiempo, deslicé sus bragas por sus piernas, casi en el mismo instante que las dejé perder en el piso bajé mi bragueta junto a mi pantalón y bóxer, no había tiempo para preliminares, la quería ya. Así que apenas mis dedos se cercioraron de que ella estaba lista y preparada para recibirme, me hundí en su centro caliente.
Ambos jadeamos.
Estar dentro de ella siempre era un jodido espectáculo de jadeos y gemidos que musicalizaban nuestro baño; empujé con suficiente fuerza mientras la escuchaba rogar por más y arañar mis hombros.
No soportaría demasiado siempre y cuando sus paredes vaginales me estuvieran apresando de esa forma que era capaz de dejarme sin aliento. Sabiendo que estaba al límite llevé mis dedos sobre su hinchado botón de nervios, pellizcando su clítoris; al cual atormenté silenciando sus jadeos con mi boca.
Su orgasmo me hizo empujar tres veces más antes de vaciarme por completo en ella.
Los espasmos involuntarios provocaron un escalofrío en mi cuerpo, así que, risueño y completamente sin fuerza, mordí levemente su hombro desnudo mientras reía.
Me dio una nalgada.
—Eres un cabrón —musitó—, y así te amo.
Engreído volví a reír. Ella nunca se resistía a mí.
Salí de su interior sintiéndome extremadamente flácido y sin ánimo de estar celebrando nada que no fuera estar poseyendo el cuerpo de mi mujer el resto de la tarde.
No había nada malo en querer tener tiempo para nosotros, no me culpen, pero en estos dos meses nuestra princesa había sido el mejor anticonceptivo que pudiera existir, no nos permitía hacer nada que no fuera dejarnos dormir completamente agotados por algunas horas.
—¿Te llevo a la cama? —pregunté mientras cerraba mi pantalón.
Bella negó, permitiéndome lavar mis manos en el lavabo.
—Debemos bajar antes de que vengan a buscarnos, solo dame un momento —me pidió—, en unos minutos estaré con ustedes.
Besé rápidamente sus labios.
—Te amo. —Le di un guiño antes de encaminarme a la puerta.
Bajé con más ánimo las escaleras. No me sorprendió que la familia estuviera reunida en el comedor y que solo faltáramos nosotros, los anfitriones.
—Buenas tardes —saludé en general arrebatando de los brazos de Renée a mi preciosa hija.
Eiren hizo un gracioso gorgoteo dejando sus labios en una o. Mi preciosa niña vestía un pomposo vestido dorado con un gran lazo alrededor de su cabeza al color de su atuendo.
—¿Por qué no baja Isabella? —cuestionó mi suegra sin dejar su mueca de hastío.
—Aún no está lista —respondí envolviendo a mi hija en mis brazos.
—Hoy se les hizo tarde —dijo Charlie mostrando su impaciencia por volver a su casa junto a su mujer. Él seguía diciendo que prefería no reunir bajo el mismo techo a Renée y Sue. Quizá tenía razón, mi suegra a pesar de sus años era más infantil que Sue.
—Es que Bella no se decide por el atuendo que usará —mentí.
—Pero si la señora Bella se veía preciosa con su vestido de seda —se entrometió Vanesa hablando de más, la miré esperando que guardara silencio—, yo misma le ayudé a elegir el vestido, es color ocre, ella me dijo que es el color de la temporada.
Dave que estaba al lado de ella le dio un apretón a su mano.
Ellos habían venido por una semana a pasar Acción de Gracias con nosotros. Ahora que Kate y Garrett no vivían en la ciudad, la chica prácticamente solo nos tenía a nosotros.
—Quizá Bella necesita ayuda —dijo Rose poniéndose de pie y yendo hacia las escaleras.
Debía detenerla antes de que entrara a la habitación con bastante hedor a sexo.
—Bella no tarda —mencioné muy alto—, ella solo necesita un poco de tiempo.
Rose se volvió mirándome extrañada y se sentó de nuevo junto a su familia.
—¿Se siente mal? —inquirió mi madre.
¡Por Dios! ¿Qué les pasaba a todos este día?
—No, mamá —respondí—, solo quiere usar otro vestido y decidió cambiarse.
—La ayudaré. —Tanya iba dispuesta a subir pero al pasar al lado mío sujeté su brazo. Me miró ceñuda—. ¿Qué te pasa, eh?
Me daba gusto tenerla en casa después de ese día tan desastroso, amaba que estuviera con nosotros bajo otras circunstancias. Ella seguía en ese proceso de sanación, quizá le faltaba todo un camino por vencer pero la había escuchado mencionar que iba despacio. Seguía su propia lucha contra el alcoholismo y era un día a la vez.
—Te dije que Bella ahora baja —gruñí molesto. Ella rodó los ojos, obedeciendo y volviendo a su lugar.
Agradecí que las hijas de Emmett le hicieran conversación así dejaría de molestar con Bella.
Sintiéndome más tranquilo tomé mi lugar en el comedor.
—Papá, ¿por qué traías brillo labial en tu camisa? —indagó Cam poniendo demasiada atención en mi camisa negra—. También está arrugada de los hombros.
Emmett empezó a toser mientras mi padre apretaba los labios y Charlie miraba su celular con su ceño fruncido.
Miré a Dave y supe que no se quedaría callado, había sacado mi lado bromista.
—No tendremos otra hermanita, ¿verdad, papá?
Resoplé.
—Hola, bienvenidos —saludó mi Bella abrazando a cada uno, siempre siendo tan cálida y respetuosa.
Ella había cambiado su atuendo por otro vestido color negro y solo esperaba que no empezaran las preguntas.
—¿Por qué cambió su vestido, señora Bella? —preguntó Vanesa con demasiado interés.
¿Por qué simplemente no podíamos empezar una cena familiar sin hacer preguntas o criticar?
.
Después de que la cena pasó sin contratiempos y nuestras visitas se marcharon, estábamos reunidos en la sala de estar decorando el pino navideño, vestidos en nuestros conjuntos de pijamas mientras seguíamos ultimando cada detalle y decoración acorde con la temporada que iniciaba. Las luces empezaban a iluminar cada rincón de la amplia estancia.
Queríamos todo perfecto para que nuestra princesa Eiren viviera con calidez y afecto su primera Navidad. Y aunque ella no fuese consciente de nada a su alrededor, me mantenía motivado que estando en su columpio ella miraba con atención hacia las luces del pino navideño.
—Amor, ¿no crees que es un poco exagerado tanto color? —dijo Bella.
Miré hacia el pino con sus esferas multicolores de diferentes tamaños y sonreí. Las decoraciones navideñas se habían vuelto muy coloridas en toda la casa. Era la primera vez que salíamos de lo tradicional y monótono, cambiando nuestros gustos sobre los colores vibrantes.
Era una alusión a lo que nuestra pequeña hija había traído a nuestras vidas.
Volví mi vista a mi esposa encogiendo mis hombros antes de colocar la última esfera.
—A mí me gusta —admití.
—Es diferente, muy tierno —añadió Dave dándole un sorbo a su chocolate caliente—, así como nuestra pequeña zanahoria.
Resoplé. Lo hacía cada vez que Dave llamaba por ese apodo a mi princesa, sin embargo, no dije nada porque ella empezó a hacer ruidos al chupar su diminuto puño con mucha ansiedad. Eiren acababa de descubrir sus manitas semanas atrás y desde entonces no paraba de querer explorar sus puños.
Cam también la escuchó por ello se arrodilló ante su hermana, la observó anonadado por unos minutos antes de poner sobre la cabecita cobriza un gorro navideño. Eiren siguió chupando su puño y de pronto fijó su mirada esmeralda en el rostro de su hermano por unos instantes antes de reír de forma desdentada.
Era la primera risa de nuestra niña. Y eso fue suficiente para emocionarnos y correr hacia ella; rodeamos el columpio mientras nuestra princesa seguía sonriendo dejando escapar un hilo de baba.
Vanesa y Dave se arrodillaron también tratando de ganarse una feliz sonrisa para ellos.
Llevé mi brazo a los hombros de mi esposa, atrayéndola a mí. Bella apoyó su cabeza en mi pecho.
Entonces medité. Estábamos tan acostumbrados a planear cada paso que dábamos juntos, creíamos que los cuatro éramos la familia perfecta que siempre quisimos hasta que llegó Eiren y nos desarmó, dejándonos claro que debemos permitir de vez en cuando que el destino nos sorprenda.
Con motivo a la fecha decidí hacer un capítulo especial, espero que hayan tenido una hermosa Navidad. Paz y prosperidad para cada uno.
Recuerden que participó en martes de adelantos en el grupo de Élite Fanfiction. Y para quienes quieran echar una mirada a imágenes alusivas a cada capítulo o leer adelantos diferentes, no olviden que pueden unirse a mi grupo de Facebook, el link está en el perfil.
Aquí los nombres de quienes comentaron el capítulo anterior: mony17, Jane Bells, Gabby352, Liz Barraza, Kaja0507, paupau1, Jade HSos, terewee, Cassandra Cantu, Lidia, ALBANIDIA, miop, Jacqueline Faunes, Lore562, roberouge, Flor Mcarty, Dulce Carolina, Veronica, Franciscab25, catableu, Fallen Dark Angel 07, malicaro, Lizzye Masen, Diannita Robles, Torrespera172, Noriitha, PaolaValencia, Daniela, Maribel 1925, Adyel, bellaliz, NarMaVeg, Lizdayanna, Yaly Quero, Jess Amador, Ximena, BereB, Adriu, Isis Janet, Mapi13, Yazmin, valentinadelafuente, solecitopucheta, rociolujan, cocoa blizzard, alejandra1987, Diana, saraipineda44, Ana, Wenday14, Peerla Salvatore Swan, Antonella Masen, nataliastewart, Patty, AnnaLM21, Lily, mrs puff, angryc, EmilyChase, Cinthyvillalobo, Lili Cullen-Swan.
¡Gracias totales por leer!
