Kirei, la afortunada novia del halcón japonés nota como su novio está estresado por su próxima pelea por lo que hará lo posible para animarlo.
Esta es una historia para una buena fangirl de Takamura, espero que lo disfrute.
Mamoru Takamura estaba esperando en momento para su próxima pelea, todo le hacía enojar y los chicos del gimnasio no sabían qué hacer.
-Me preocupa Takamura- comentó Ippo mientras se quitaba los guantes después de una dura sesión de entrenamiento con el jefe- No ha molestado a nadie últimamente.
-Es que ahora sí, va en serio- siguió Aoki al notar como Takamura se ponía la sudadera más gruesa para ir a correr.
-No ha descansado desde que llegamos- terció Kimura al notar como este azotó la puerta principal.
-Es normal- Yagi revisaba las listas de las próximas peleas- Incluso Kirei, se ha mostrado preocupada por él.
Los tres suspiraron, no creían como una chica tan hermosa como ella se pudo haber fijado en un gorila abusivo como ese.
-¿Y si le hablamos para que nos diga como ayudarlo?- preguntó Kimura, con esa mirada de: Tengo la mejor idea del mundo.
-¿No te golpeará por andar hablando con su novia?- preguntó Itagaki, ese inconveniente era visto primero.
-Mmh tienes razón- suspiraba Aoki- Pero podemos contactarle, no perdemos nada.
-De acuerdo.
-¿Hola?- respondió una voz femenina al otro lado del teléfono.
-Hola- saludó Ippo.
-Ah hola ¿Qué tal?
-Bueno queríamos preguntarte si sabes si… mmh bueno si Takamura se ha comportado distante contigo.
-Ahora que lo dices… Si, y me preocupa pero sé que es por lo de sus peleas.
-No sabemos como hacerlo cambiar o distraerlo.
-A mi me debe mis citas con el dentista, la otra vez me rompió uno de mis dientes- reclamó Aoki.
Kirei arqueó las cejas al otro lado del teléfono.
-No le hagas caso- Itagaki se metió- Pero de verdad nos gustaría que nos ayudaras.
Se mordió los labios, igual estaba preocupada pero no quería invadir el espacio de su pareja, si pudiera lo haría pero tampoco como para alarmarse.
-Lo voy a intentar pero no prometo nada.
-Con que lo intentes, por favor.
Al colgar, Kirei tomó sus cosas y viajó a donde Takamura entrenaba pero cuando pasaba por el puente lo vio agotado, tirado sobre el césped, cerca de un árbol.
-Mamoru asi que aquí estas.
-¿Qué haces aquí?
-Bueno estaba preocupada porque no salimos a cenar, ni siquiera al puesto de ramen de Aoki.
-Sabes que no puedo por mi control de peso.
-Pero…
-¡DÉJAME TRANQUILO!- el grito fue tan potente que Kirei se sobresaltó.
-A mí no me grites- Kirei tenía una voz que era amable pero cuando este le gritó, sus ojos dejaron de brillar y su voz era muy firme- Cuando te sientas mejor, me hablas- sin decir nada, dio unos pasos alejándose de él.
Bien que estaba enamorada de ese hombre apasionado, gracioso y a veces molesto pero debería dejar en claro que no se dejaría solo por su control de peso. Ella quería ayudar y aunque estaba enojada, esperaba al menos verlo llegar cuando ella regresaba a su casa.
Vivian juntos, por lo que ella al llegar acomodó todo para que Takamura no la pasara mal al momento d no sufrir con la comida.
Cenó en silencio y cuando él llegó, ella fingió estar dormida.
No soportaba las quejas constantes de él cuando estaba acostado. En la noche quieta y aunque quería ayudarlo dándole su apoyo, otra vez se molestó.
Antes de la pelea, los chicos se sorprendieron al ver como Kirei les contaba que trató de hablar con él pero solo hubo gritos.
-Vamos, no te sientas triste- Aoki intervino luego de poner una mueca de desagrado- Takamura es algo idiota pero luego se arrepiente.
-Sí- asintió Ippo- Al principio, él me gritó que en el boxeo no se puede hacer amigos… Me dolió pero después se disculpó por eso y me invitó a su casa.
-¿En serio?
No conocía esa faceta de Takamura… Pero en ningún momento se había disculpado con ella pero necesitaba verlo.
-Entonces es cuestión de tiempo… Pero bueno lo perdonaré, iré a verlo. Gracias por decirme, chicos.
-De nada Kirei, suerte- dijeron los chicos adelantándose a las gradas de la Arena Korakuen.
Kirei caminaba relajadamente por los pasillos de los vestidores. Ignorando a todo boxeador nervioso que pasaba. Tocó la puerta y al no recibir respuesta aún así abrió.
Ahí estaba Takamura, sentado y serio. Con su traje de halcón. Sonrió un poco.
Aún era muy excéntrico.
-Hola- saludó Takamura.
-Vaya, hasta que me hablas- Kirei tenía su voz firme pero fu hacia él- Otra vez tienes los cordones desatados- al terminar de atarlos se quitó la chaqueta- Sé que estás nervioso, pero debes moderar un poco tu temperamento.
-Tengo el temperamento de siempre.
-Por supuesto que no, pero no importa. Ippo me explicó eso…
-No me abrazaste a noche- la cara de Takamura era entre una sonrisita y tristeza.
-No creí que lo necesitabas.
-Eres muy mala, Kirei, no sabía que las mujeres hermosas fueran tan malvadas- rió un poco, a lo que Kirei se sonrojó un poco.
-Vamos, no creas que la tienes tan fácil- suspiraba mientras se apartaba un poco y se cruzaba de brazos- ¿No tienes una pelea en la que pensar?
-¿Por qué quieres que piense en una pelea cuando te tengo a ti?
-Eres un…
-Soy el amor de tu vida- se acercaba a la chica de una forma que ella sentía como sus mejillas se ponían algo coloradas.
-El gran Takamura se puso en modo romántico.
-Puedo serlo si quieres- sonríe mientras la tomaba de la cintura con firmeza mientras la besaba profundamente.
Sus labios estaban juntos como nunca antes. Se hicieron novios sin ser esa típica pareja cursi que existía en las películas. Si Takamura quería algo, ahí estaba ella.
Si Kirei lo quería, él también estaba para ella.
Kirei correspondió al beso tomando con su mano, la mejilla del mayor mientras se dejaba llevar y los labios continuaban moviéndose.
Esas manos que pronto golpearían a una persona, la sostenían como ella esperaba de Mamoru Takamura. Rodeándola, excitándola mientras se aferraba a él.
Él lo disfrutaba como nunca mientras rodeaba los glúteos de la chica y subían a su espalda.
-Aah…- Soltó un gemido mientras miraba al boxeador de sus sueños, esos ojos brillaban como nunca.
No eran un brillo verde que desarrollaba al pelear, sino uno rojizo y eso para ella era lo que necesitaba. No murió porque estaba dispuesta a superar esa prueba.
Takamura no se quedó atrás en esos momentos de apreciación a la chica que lo acompañaba ahora. Sus ojos, castaños brillaban como pidiendo "Dame más" y el gemido que soltó unos segundos atrás le confirmaban que iba bien.
Faltaba mucho para su pelea por lo que procedió a quitarle la blusa botón por botón y si bien pudo quitarlo de un tirón lo que él quería era ver como esos senos suaves bajaban al despojarla del sostén.
Cayeron en un ruido seco pero no solo quedó ahí, le bajaba el pantalón y dejando ver la ropa interior de ella que también desapareció en cuestión de segundos.
-También desnúdate, no seas tramposo.
Lo que más le gustaba a Takamura de Kirei era que no actuaba como una chica nerviosa por su primera vez.
Kirei era tan segura de si misma que actuaba de lo más normal al bajarle los pantaloncillos de boxeo, la bata con el disfraz de halcón y con ese miembro duro y emocionado solo la hacía latir su corazón.
Se volvieron a aferrar, la espalda de Takamura (así de ancha y musculosa) era invadida por las manos de una mujer que no le tenía miedo. Suerte para ambos.
Las manos de Takamura la rodeaban provocándole cosquillas placenteras que le hacían morder sus labios.
Los besos mientras ambos se rozaban para prepararse eran ruidosos (al menos para él) Para ella, su vagina siendo mojada por el miembro del más alto era lo más maravilloso que se podía pedir.
El miembro del boxeador soltaba unas ligeras gotas de ese líquido blanco por lo que ella tomó su mano para recostarse en aquella camilla que estaba a lado de ellos.
Takamura tomó sus dedos para acariciarle esa zona. Mojada y lista pero esa velocidad con la que tocaba soltaban los gemidos de Kirei al arquear la espalda.
-Más…- Pedía ella mientras observaba a un excitado Mamoru Takamura mover con rapidez esa zona que pronto llegaría al clímax.
-La necesito bien preparada- su lengua estaba al descubierto y si no estuviera corto de tiempo, la chuparía en ese mismo momento.
Se acomodó, abriendo esas piernas para tener una mejor vista de lo que deseaba.
Ambos estaban excitados como para preguntarse como hacerlo para terminar rápido.
La penetró.
Kirei se mordió ese labio inferior mientras sentía como ese pene dentro de ella se abría paso. Duro y doloroso que le provocaba jadeos y sudoración que no le permitía ver ya que su cabello estaba algo pegado.
-Ten cuidado…
-Seré cuidadoso pero no lo sé, será poco tiempo- Y se detuvo.
La espera para acostumbrarse le pareció eterna pero la vista de ese hombre intenso, escandaloso y sobre todo apasionado era lo que la motivaba para continuar.
Amaba a ese hombre.
Takamura amaba a esa mujer.
Las embestidas dieron el primer paso, moviendo la camilla poco a poco hasta que rechinaba cuando aumentaron el ritmo.
Los gemidos de Kirei eran suaves cuando estos tomaron ritmo pero al mismo tiempo ella se masajeaba los senos que por cuestiones obvias, Takamura no podía tocar aún.
Esos senos rebotaban al momento que el boxeador golpeaba sus testículos sobre la intimidad de la chica y el pene entraba y salía por esa zona sensible.
Gruñidos y gemidos invadieron ese vestidor. Las salvajes embestidas de Takamura no se hicieron esperar cuando Kirei jadeó ya que golpeó bien fuerte pero ese cosquilleo comenzaba a crecer conforme las embestidas la atravesaban.
Takamura observaba excitado como ella gemía, retorcía y sus senos saltaban ante todo.
Inclinándose para mamar sus senos como si realmente los necesitaba, y encontrarse con esa textura lo encendía cada vez más.
Los besos románticos fueron dejados de lado cuando los salvajes (mordidas, sus lenguas se tocaban) esos sonidos eran tan perdibles que olvidaron que lo hacían en la Arena Korakuen.
Que los demás existían…
Hasta que llegaron al clímax y el cosquilleo que invadía a Kireí la rodeó por dentro que se vino también y Takamura sacó su miembro… Jadeante.
Pero tenía que salir.
Era su turno para pelear.
-Estoy más motivado- la tomó por la cintura y mientras le tocaba uno de sus senos, la besó.
Ese beso la dejó satisfecha y esa bomba de pasión la hizo adormecer pero necesitaba estar despierta para verlo pelear y cuando él ganara, gritaría que él la llena.
Si lo hizo al fin y al cabo y ese trago amargo del principio quedó atrás cuando esos momentos pasionales le abrieron las puertas a algo nuevo.
Fin ~
¡Terminado al fin! Una disculpa a una fanática de Takamura que lleva esperando mucho tiempo, pero aquí está tu fic. Ojalá te guste mucho n.n
