Esto está basado en hechos reales, cuando escuché esta anecdota me maté de la risa, pero, luego pensé ¿por qué no hacerlo historia? Quizás, le haga un capítulo extra o más, pero, depende de ustedes, por el momento tratará de un sólo capítulo, aún así, considerando el título "Hormonal Revolution" creo que se imaginarían de que tratarían los capítulos posteriores.
En este primer capítulo los pondré en el mismo contexto que se dio en la vida real con un ligero cambio.
Para esto:
Mimi y Rika son medias hermanas (hijas de un mismo padre y diferentes madres, por esto, se llevan mal al pelear por el amor de su padre)
Izumi y Sora las amigas apañadoras.
Hikari la amiga de Rika (en la vida real era una prima de ambas, pero, preferí hacer esa pequeña modificación, así que, la Yagami es amiga de Rika en esta historia)
Yamato el chico (lógico)
Hikari caminó por el patio de la secundaria, verdaderamente sin rumbo alguno, era la hora del receso, entonces, habían chicos jugando al fútbol, otras personas comiendo, otros hablando. Observó a todos lados, por un minuto se le había pérdido su mejor amiga, Rika, no estaba por ningún lado. Suspiró y observó su reloj de pulsera, en dos minutos tocaría para entrar a clases.
Alzó la mirada y pudo divisar a la distancia a la media hermana de la pelirroja, suspiró, quizás, ella supiera donde estaba, aunque, era poco probable por lo mal que se llevaban. Bueno, no perdía nada con preguntar, además, junto a ella se encontraba Nene, una amiga, le serviría para saludarla.
Se acercó a ellas y tuvo la intención de saludar, pero, no pudo evitar parar en seco al escuchar la conversación que tenían, estaban de espaldas, así que, ni cuenta se dieron que ella estaba ahí.
—Estás loca Tachikawa.— Nene le comentó a su amiga— Perder la virginidad aquí...
—Sh...—Mimi puso un dedo sobre sus labios.
—Yo opino que es una excelente idea.— Zoe habló emocionada— Mucho más que lo hagas con Yamato, ese chico es súper lindo.
¿Con Yamato?
Hikari abrió los ojos sorprendida, ese era el mejor amigo de su hermano, pero, peor enemigo del primo de Mimi.
—Ese chico es muy grande para ti.— Nene le murmuró a la Tachikawa.
—¿Y qué con eso?— Preguntó Mimi— Va a ser divertido ¿no? Además, estoy en la edad de merecer.
—Bueno, en eso tienes razón.— Habló la chica de ojos morados— Pero ¿estás segura que no te van a encontrar?
—Segurísima.— Respondió la castaña— Le dije que nos juntaramos en el baño luego de que toque el timbre para entrar, ya falta poco.
Hikari se mordió el labio inferior.
Eso no sonaba bien.
—y supongo que ustedes me van cubrir.— Habló la Tachikawa— ¿No?
—Claro que sí.— Respondió la rubia.
—Si, pero ¿estás segura?— Preguntó la Nene— Luego de esto no hay marcha atrás.
Mimi suspiró— Nene, si no vas a apoyarme, entonces, entra a clases.
¡Ring, ring!
El timbre sonó e Hikari rápidamente le dio la espalda a las chicas y comenzó a caminar en dirección a su salón para que no creyeran que estaba escuchando su conversación.
¡Al fin!
Pensó cuando divisó a Rika frente a sus ojos.
—Hikari...—La llamó la pelirroja— ¿Dónde estabas? Te estuve buscando y no...
—Rika, tu hermana va a hacer algo horrible.— La interrumpió.
—¿Mi hermana?— Preguntó su amiga— ¿Mimi?
Hikari asintió.
Rika rodó los ojos— Cuentate una nueva.— Exclamó— Esa siempre hace cosas horrible, tan solo el hecho de haber nacido es algo terrible.
—¡Rika, hablo enserio!— Gritó la Yagami sorprendiendo a su amiga por esto, ya que, no era común de ella gritar.
—Bueno, bueno, hablas enserio, pero ¿de qué exactamente? ¿Qué hará mi media hermana ahora?
—Algo catástrofico.— Respondió Hikari— Escuche a tu hermana decirle a sus amigas que va a perder la pureza con Yamato ahora mismo.
—¿Qué?— Preguntó Rika— ¿Con Yamato?
Hikari asintió.
Rika hizo una mueca, no le sorprendía que su hermana actuara así, ya que, siempre había sido bastante hormonal, a pesar de tener solo catorce años, se vestía bastante rebeladora. Y pues, Yamato era el chico lider de la banda, tenía unos dieciseis años o quizás, diecisiete, porque, había repetido un curso, además, era uno de los enemigos de su primo mayor y no le sorprendía que quisiera hacer caer a la prima de uno de sus mayores rivales y tener una chica más en su lista.
—¡Wow! Si mi primo se entera la va a matar y...—Rika se detuvo al darse cuenta de algo. Esta situación podía darle puntos a su favor— ¡Tenemos que ir!— La tomó del brazo y sin decir más, la jaló.
Hikari alzó una ceja sorprendida.
¿Rika se estaba preocupando por su hermana?
Rika e Hikari llegaron al lugar, Izumi se encontraba en la entrada observando que nadie viniera.
La pelirroja volteo hacia la castaña— Bien, Hikari, tu entras y lo interrumpes, mientras yo voy a buscar a la inspectora.
—¿Por qué yo?— Preguntó la Yagami.
—Porque, sentirán más cohibidos y avergonzados si los encuentras tú.
Hikari hizo una mueca y tuvo intenciones de reclamar, pero, se dio cuenta de algo.
—Rika mira...
La pelirroja volteo y hacer esto se dio cuenta que cierto rubio de ojos azules ingresaba al baño.
Rika sonrió y frotó sus manos— Esto estará interesante.
Sólo pensar en la idea de que se le cayera esa mascara de chica perfecta e inocentes ante todos, sentía emoción.
Mimi sonrió al ver entrar al rubio de ojos azules quién sería el arrebatador de su inocencia.
—Hola lindo.— Saludó mientras jugaba con un mechón de su cabello.
—Hola preciosa.— Respondió el rubio se acercó a ella y besó su mejilla.
—¿Hubo mucho problema en escapar de la preparatoria?— Preguntó la castaña.
—No, ninguno.— Respondió el Ishida— Escapar por la pandereta es simple.
—Que bien.— Contestó la oji-miel.
El chico pasó una mirada por aquella chica, sin duda, debía estar loca como para pedirle algo así, pero, bueno, moría por quitarle la inocencia a una persona así, sería interesante ver que atributos tenía esa niña. A pesar de tener catorce años tenía buena piernas que lucía con aquella falda corta y sus pechos se veían bien formados por esa blusa.
—Y bien...—Habló la castaña.
—¿Estás segura?— Preguntó el rubio.
—Muy segura.— Respondió la castaña acercandose a él.
Y sin decir más, el chico tomó a la chica de la cintura y besó sus labios, siendo correspondido. Sus labios eran dulces y suaves, bastante delicados, pero, eso no fue impedimento para morder su labio inferior, la chica abrió la boca e ingresó su lengua para acariciar la suya.
Las manos de la chica se posaron en sus hombros y él la rodeo en sus brazos, sus manos se aventuraron en su cuerpo, tenía una cintura delgada, pero, bien formada, acaricio sus pechos sobre la blusa y luego sus manos bajaron a acariciar sus piernas sobre la falda.
Sus labios comenzaron a besar su cuello y la chica sintió cosquilleo, primera vez que alguien la besaba así, el chico abrió los primeros botones de su blusa y besó parte de su pecho. Jadeo levemente, sus besos y caricias se sentían bien.
Nuevamente se besaron y el chico acarició sus piernas, pero, en un minuto dado alzó la falda para acariciar sus muslos al contacto de la piel desnuda. Mimi se mordió el labio inferior ante esto, se sentían tan bien. El chico la siguió acariciando, la castaña rodeo la cadera del chico con su pierna mientras este la acariciaba, el rubio besó su cuello y la castaña echó su cabeza para atrás disfrutando de sus caricias.
—¿Te está gustando?— Preguntó el rubio.
—Si.— Respondió la castaña sintiendo sus labios sobre su cuello.
Las manos del rubio subieron a acariciar sus gluteos de una forma delicada.
Mimi se mordió el labio inferior al sentir como el rubio jugaba con su ropa interior.
—¿Estás segura de esto?
—Ya te dije que si.— Respondió la castaña.
Yamato sonrió— Ven.— La alzó en sus brazos e ingresó con ella a una de las cavinas del baño cerrando la puerta tras él, necesitaban privacidad.
Apoyó a la castaña contra la pared y besó apasionadamente sus labios, luego sus labios bajaron hasta el cuello de la chica y lo mordió.
—¡Ay!— Mimi jadeo con la respiración agitada.
Yamato se mordió el labio inferior, ese jadeo le había gustado ¿cómo sería escucharla gemir?
Sus manos bajaron hasta el cierre de su falda, lo bajó y dejó caer esta prenda dejando a la chica con su intima prende y las medias del uniforme.
Mimi se mordió el labio inferior ante esto y se le erizó la piel, Yamato besó su cuello nuevamente mientras acariciaba sus piernas. Las manos de la chica subieron a su camisa y la desabrochó. Observó atentamente el fornido y marcado abdomen del rubio era un dios griego.
Nuevamente ambos se besaron, pero, esta vez con mucha pasión.
El rubio desabrochó su blusa y la dejó caer, lamío desde su cuello hasta sus pechos, verdaderamente tenía una piel suave, mordió su clavicula, parte de su cuello, sus manos bajaron hasta su sujetador y sin decir más, lo desabrocho, lo retiró y lamió un pezón de la chica provocando que la chica jadeara, lo lamió tres veces más provocando lo mismo, finalmente, lo ingresó a su boca y la castaña gimió más fuerte. Yamato chupó, como si fuera un niño hambriento queriendo ser amamantado, mordió su pezón.
Luego sus manos subieron y comenzaron a masajear sus senos, los apreto.
—Ah~
El gemido fue más fuerte.
Nuevamente los presionó.
—Ah~
Hikari hizo una mueca y observó el lugar ¿cómo rayos iba a entrar? Se acercó a la puerta.
—Hikari ¿qué haces aquí?— Preguntó Izumi.
—¿E?— Balbuceo— Vengo a tomar agua.
La rubia hizo una mueca— No puedes entrar.
—¿Por qué no?
—Porque, el baño está cerrado.
—Entonces ¿por qué está la puerta abierta?— Preguntó Hikari.
—¿E?— Izumi balbuceo.
Hikari se dispuso a entrar, pero, Izumi la tomó del brazo.
—No entres.
—¿Por qué no?— Preguntó la castaña intentando zafarse.
—Porque, no puedes.
Hikari se intentó soltar, pero, fue imposible, ya que, la rubia la agarró de los hombros.
—No entres.— Exigió la rubia.
Mimi se mordió el labio inferior al sentir cómo el rubio acariciaba sus muslos, los besos del rubio bajaron desde su cuello, pechos, abdomen hasta su parte sagrada, el rubio besó sus piernas y observó aquel lugar, aquella chica estaba siendo divertida, quería quitarle esa inocencia de una vez por todas, así que, sin esperar más abrió su pantalón y bajó su boxer.
Mimi observó atentamente aquel miembro tan masculino, estiró su mano y lo acarició provocando un gemido ronco por parte del chico esto se repitió un par de veces hasta que el chico se dispuso a entrar en ella, sus manos se posaron en la última prenda de la castaña y la bajó con cautela, observó aquel lugar se veía estrecho, pero, era de menos, besó las piernas del chica hasta llegar a aquel lugar, tenía un aroma a inocente.
— Dejame entrar.
— No.— Izumi respondió molesta.
Hikari suspiró, quizás, ya era tarde, un grito se escucho dentro del baño y simplemente se tapó las orejas horrorizada.
—Ya no quiero entrar.— Se lamentó la Yagami.
—Yo si.— Una tercera voz se hizo presente e Izumi sintió como el alma se le iba del cuerpo al ver como la pelirroja llegaba al lugar junto a la inspectora—¡Dejanos entrar, Zoe!
—¿E? N-no.— Balbuceo Izumi—No, no pueden.
—¿Por qué no señorita?— Preguntó la inspectora.
—Po-porque...—Balbuceo e intentó tapar la entrada.
—¡Dejanos pasar!— Gritó la Nonaka antes de con un rápido y violento mivimiento apartó a la rubia de la puerta.
Rika ingresó al baño en donde, gemidos se escuchaban.
Había solamente una puerta de la cavina cerrada, pero, claramente se podía ver por debajo que había ropa en el suelo.
La castaña simplemente jadeaba.
El rubio besó sus labios y abrió levemente sus piernas dispuesto a ingresar en ella.
—Esto te va a doler princesa.— Le susurró.
Mimi se mordió el labio inferior, no importaba que doliera, solo quería que le quitara esa maldita inocencia.
El rubio besó sus labios con pasión y luego acercó su miembro a aquel lugar, pero, cuando iba a ingresar en ella.
La puerta de la cabina se abrió de la nada y ante sus ojos apareció la inspectora del pasillo y su media hermana.
—Señorita Mimi.— La llamó la mujer horrorizada- ¿Qué es esto?
La castaña sintió la peor vergüenza del mundo.
—¿No ve señora Ishikawa? No le mentía cuando decía que mi hermana era una zorra.— Rika reía como loca.
Mimi rápidamente se tapó con su blusa y la fulminó con la mirada.
—Al parecer mi hermana no era tan dulce e inocente como todas pensaban.— Rió la pelirroja.
Minutos después.
—Esto verdaderamente es una vergüenza señorita Tachikawa.—Habló la directora de la secundaria— Usted apenas es una niña de catorce años como para hacer ese tipo de cosas.
Mimi se mordió el labio inferior y apretó su puño.
—Si no fuera por su hermana en estos minutos usted podría estar hasta embarazada.— Reclamó.
La castaña fulminó a la pelirroja con la mirada quién simplemente sonreía burlona— ¡Media hermana!
—Lo que sea.— Respondió la directora de la secundaria— Gracias a ella ahora sabemos en lo que usted anda y tenga por seguro que no pasará desapercibido, llamaré a su madre y a su padre para que arreglen esta situación.
Mimi suspiró, por más que insistiera igual la llamaría, así que, ya no valía la pena.
—Por favor, señoritas, esperen afuera.
Ambas hermanas asintieron y salieron de la oficina.
—Verdaderamente eres molesta Rika.— Regañó Mimi.
—¿Por qué?— Preguntó la pelirroja burlona— ¿Por qué no te dejo hacer lo que tú querías?
Mimi frunció el ceño.
—Dime ¿qué pensaría nuestro primo si se enterara que te querías relacionar con ese chico?— Preguntó la pelirroja molesta— ¿O nuestro padre?
Mimi hizo una mueca— ¿Eso es lo que quieres, no? Que nuestro padre se entere, porque, quieres que deje de ser su favorita y ocupar mi lugar. Pero, ya deberías aceptar que nunnca será así, entiende.
Rika sonrió burlona— Ya veremos.— Se cruzó de brazos— ¿Sabes? Ahora que lo pienso debí haber dejado que follaras con Yamato.
—¿Por qué?— Preguntó la castaña molesta.
—Porque, sería más satisfactorio ver como nuestro padre te abofetea al saber que lo harás abuelo.— Musitó la pelirroja— Conociendote apuesto a que ni pensaste en cuidarte hoy.
—Eso es tema mío.— Respondió Mimi.
—Bueno, yo solo esperaré a que me hagas tía para celebrar por los castigos que te van a dar.— Y sin decir más, la pelirroja se alejó de su hermana con una sonrisa en el rostro.
Basado en hechos sumamente reales que me hicieron reír, pero, a la vez darme cuenta que las niñas de hoy están demasiado revolucionadas jsjsjsj
