Una noche juntos
Ok, ok, antes que nada…
De este anime/Manga, solo eh visto el capítulo 1 del anime, y el manga en físico No. 1 y 2.
Si, no se demasiado o lo suficiente de esta serie, sin embargo, se bastante, lo bastante para que el SukIta me guste (¿Así se escribe el ship? Lo siento, no se mucho de shippeos del fandom)
El caso es que (Como de costumbre) Casi no encuentro contenido de mis shippeos favoritos, ¿Por qué? (Sera que si soy demasiado rara y enferma… Sip, sin duda la respuesta es sí)
El caso es que, si eh visto más de Yugioh, Bakugan, y entre otros animes y mangas y videojuegos que no me acuerdo ahora, y si es que tengo una debilidad en los ships, es que… ME ENCANTA EL SELFCEST.
Selfcest: Ship que trata de una persona que se empareja con alguien muy igual a si mismo o parecido físicamente.
Y me deprime un poco que solo un poco de arte de ves en cuando encuentro de esta pareja y los fics… son muy escasos y los que leo, no me gustan mucho que digamos.
Así que, como buena ¨mala¨ escritora que soy, toca hacer lo que toca hacer: Hacer mi propio FanFic.
Los dioses me perdonen, pero por algo me dieron creatividad… y los infiernos me dieron una perversión jajaja, aun así, espero lo disfruten o tan siquiera los entretenga un rato, disfrútenlo.
Disclaimer: Jujutsu Kaisen no me pertenece, toda su original historia y sus personajes son obra y creación de su creador Gege Akutami, el gato de un ojo amante de las golosinas japonesas (Si no me creen eso último, vean el manga 1, hay una pequeña hoja donde el habla y pide a sus lectores que coman ciertas golosinas por diversión… no, no es broma), la historia de aquí es mera ficción de fans, para fans, solo por pasar el rato.
En fin, a leer.
Yuuji por fin volvía de una misión que tuvo que hacer en compañía de Megumi y Nobara junto con el maestro Gojo, la verdad a Itadori le parecía muy inusual las misiones, algunas le parecían sumamente fáciles, de las cuales solo con su fuerza o con ayuda de un arma, eran los 3 capaz de encargarse sin ningún problema, y otras… bueno, eran mucho mas difíciles, a veces se metía, de por medio Gojo-sensei para arreglar la situación, aunque era muuuuuuuy raro que ese maestro se metiera a ayudar, y en otras, era necesario alejar a sus amigos para que la maldición dentro de él se hiciera cargo… Oh sí, evitaba pensar incluso su nombre para si mismo, era ya difícil escuchar su voz o decir en su mejilla que acabaría con todos, podía manejarlo a pesar de todo, pero era algo difícil… aunque últimamente o en unas 3 semanas no lo había escuchado, ¿Se habría rendido por fin? ¿Habría asimilado que solo le quedaba esperar y ayudar cuando se le necesitaba hasta el día de la ¨ejecución¨? No, esa maldición, y mucho menos siendo ¨El rey de las maldiciones¨, se rendiría así de fácil, era algo prácticamente imposible, sobre todo contra su odio hacia el mundo, hacia los ¨hechiceros y magos¨ modo que así solía llamarlos a todos, ni mucho menos.
Y sin embargo…
Cada vez que Yuuji y él cambiaban de lugar, como era costumbre en las raras ocasiones, Sukuna se divertía en gran medida en acabar y destruir a las maldiciones que se creían más fuertes que él, sin embargo, después de cambiar de lugares, este se mantenía callado dentro del cuerpo del joven, no decía una palabra burlona, ni siquiera lo llamaba ¨mocoso¨ como era su costumbre, en teoría… se había portado bien… extraña e inusualmente bien.
Sin duda estaba planeando algo, algo más fuerte y grande de lo que su cabeza le permitía pensar o imaginar.
Sin embargo, el chico evitaba incluso pensar su nombre para no provocarlo o no terminar llamándolo por accidente, había estado todo tan, pero tan tranquilo y todo iba tan bien, que no quería que esa mala racha terminara, aunque sabía que eso era demasiado pedir.
El peli-rosado volteo hacia la ventana de su cuarto, viendo los últimos rayos del sol de aquel día mientras estaba recostado y con ambas manos atrás de su cabeza, relajado.
Era normal que no bajaría la guardia, era obvio que esa entidad le podría jugar una mala jugada y salir sin permiso, y quien sabe que aria de no hacer algo para detenerlo… y sin embargo… algo lo tenía ligeramente inquieto.
- Bueno, hora de dormir, mañana quiero ir a ver la ciudad de Tokio, por fin un día más libre después de un arduo trabajo – se dijo Yuuji para si mismo para alejar esas ideas pesadas de su mente.
Estiro los brazos hacia el techo con una sonrisa infantil, se acomodo y se decidió a dormir, mañana le esperaba un día de tranquilidad, tal vez podría convencer al gruñón de Megumi de divertirse al igual que él y Nobara lo hacían al salir y comprar comida y cosas divertidas.
Fue lo último que pensó el joven antes de caer dormido en su cama tranquilamente.
…
La luna estaba en lo alto de Japón, talvez era ya media noche o más de esa hora, y su luz iluminaba el templo donde los jóvenes entrenaban para combatir las maldiciones, sin embargo, en el cuarto del joven Itadori, aunque todo parecía tranquilo… un ojo se abrió disimuladamente en su mejilla y una sonrisa en su mano derecha se amplió, mirando hacia el rostro tranquilo y dormido del joven.
La mano derecha, la cual estaba recostada contra el colchón descansando, subió ligeramente hacia el abdomen de Itadori y se metió por debajo de su camiseta suelta, esta recorría el estomago del peli-rosado con la lengua y con los dedos pintados en negro, los cuales, estaban fríos y causaban ligeras reacciones en el joven, era extraño para él, pero no despertaba de su sueño, sin embargo, el ojo en su mejilla no perdía detalle de sus reacciones y se divertía ante esto, este tomo la camiseta lo mejor que pudo y la levanto hasta donde el otro brazo aun dormido le permitía, no por no poder usarla a su conveniencia, sino por más bien, no despertarlo.
Tomo uno de sus bíceps y lo apretó ligeramente, sacando un ligero quejido de los labios del joven, el cual comenzó a tener un ligero rubor en sus mejillas, y causo la risa del responsable de sus quejidos.
-Oh, pequeño mocoso, creí que eras más resistente, sin embargo, eres tan patéticamente débil ante el placer carnal… que interesante-
Fue un tono ligero y juguetón, sin embargo, era más para sí mismo que para despertar al chico, no lo despertó por suerte, pero quería divertirse más y al ver que era tan vulnerable ante las caricias, este volvió a abrir su boca en la palma de la mano y tomo el pezón derecho de este, mordisqueándolo ligeramente y chupándolo con cierta fuerza, sacando suspiros y quejidos de la voz de Itadori, y no solo eso, la maldición también pudo sentir como algo comenzaba a despertar con facilidad en la parte baja del chico, su erección crecía y despertaba con fuerza, aunque claro, el espíritu maldito no planeaba hacerse cargo de ese asunto… Aun, pero si era su plan despertarlo en primer lugar.
-Oh si, entrégate a tus oscuros deseos, no te reprimas… no te arrepentirás-
Rio para si mismo a la vez que veía que la respiración de Itadori se aceleraba y se volvía cálida a la vez.
La maldición no pudo evitar la tentación más, ya era demasiado divertido como para soportarlo un poco más, puso la palma de la mano sobre la boca de Itadori, lamiendo la comisura de sus labios y haciendo que estos se abrieran un poco más, antes de meter su lengua dentro y lamer dentro de la boca de este.
El joven había comido asado antes de ir a dormir, era un sabor raro en la boca del joven, y sin embargo… no dejaba de ser delicioso, salado, pero apetecible y enredaba su lengua con la de él, era interesante, sin embargo, era obvio que eso ya no haría que el joven siguiera dormido.
Apenas Itadori comenzó a sentir algo demasiado raro en su boca, este despertó y soltó un quejido de confusión y extrañes de pronto, sin embargo, este al estar aun medio adormilado, Sukuna aprovecho para aferrarse más fuerte a su boca con los dedos, y con esto, hacer más salvaje el beso y complicando las cosas para Itadori, su mente se puso nublada y confundida, mientras sentía la lengua de Sukuna llegar a parecer más grande, impidiéndole morderlo para defenderse, y sin embargo, sentía la lengua de Sukuna invadir toda su boca, acariciar cada parte hasta que este se relajo en parte por la falta de aire, más allá de la que su nariz le podía dar, que en ese momento parecía ser poca, y porqué… por alguna razón, ese maldito engendro maldito… sabía lo que estaba haciendo, sus dientes mordisqueaban ligeramente el labio superior de Itadori, pero fuera de eso, parecía estar besando un rostro en vez de su propia mano (en teoría) y esta lo hacía muy bien, ¿Cuándo había sido la última vez que había besado a alguien?, ¿Cuándo hacía que había tenido una novia y se habían comido a besos como en ese momento lo estaba haciendo Sukuna con él? Ni siquiera era capaz de pensar quien había sido su última novia, sentía sus piernas temblar y su cabeza ceder a lo que sea que estaba pasando y estaba fuera de su control.
Cuando por fin la mano se separo de la boca del joven, este tenía varios hilos de saliva conectando su boca y la lengua con las marcas de la palma de su mano, su boca pedía aire antes de pedir cualquier explicación, incluso tuvo que toser algo para recuperarse, la lengua de Sukuna había llegado bastante e incómodamente profundo, aunque no lo había notado hasta apenas que se había separado y se limpio la boca con la otra mano, regresando en sí y enderezándose en la cama.
-Cough, se puede, cough cough, ¿Se puede saber que diantres estás haciendo, loco? – Se quejo el menor, mientras su palma se limitaba a reír burlonamente, y el ojo en su mejilla lo miraba de manera burlona y sarcástica.
No solo eso, Itadori noto la palpitante y dura erección que ahora tenia en sus boxers que usaba para dormir, y una ligera mancha en ellos, al pobre le gustaba lo que había pasado hace unos momentos, pero eso no cambiaba que ahora estaba confundido y muy enfadado.
La boca en su mano desapareció, pero no las marcas ni las uñas en ella y estas levantaron los dedos índice y medio, y estas señalaron al rostro del joven, este por un momento temió que Sukuna intentara sacarle los ojos y retrocedió ligeramente, pero solo se limitaron a tocar su frente.
- DUERME –
- ¿Cómo quieres que yo…?
Fue lo único que alcanzo a decir el chico enfadado, porque de repente, todo se puso borroso, su mente se puso nublada en segundos, y de pronto… negro, solo cayo en la cama, inconsciente, mientras de su brazo desaparecían las marcas y el ojo en su mejilla se cerraba, dejando caer su cuerpo.
- Hora de divertirse en serio –
…
¿Cuánto tiempo había pasado?... la verdad, no lo sabía, no estaba acostado en su cama, y su mirada estaba borrosa, apenas era consciente de que estaba pasando.
- ¿D-donde estoy? –
- Oh, entonces por fin despertaste –
El chico abrió los ojos, la luz no lo molestaba… porque para empezar había muy poca, estaba en una suerte de limbo, para ser exactos, en el dominio de Sukuna… oh no.
- Hay, no, ¿Otra vez estoy muerto?, ¿Ahora que hiciste Sukuna? -
Sin embargo, algo más fuerte lo distrajo, el hecho de que no solo estaba en el dominio de Sukuna… estaba en el regazo de Sukuna, acostado, mientras este lo veía divertido en su habitual forma de estar sentado.
- Tranquilízate mocoso, no estas muerto… pero dentro de poco, si tocaras el cielo – Afirmo Sukuna.
- ¿Pero de estas…? –
El chico se interrumpió, pues con la otra mano, Sukuna estaba tocándolo de nuevo, pero esta vez estaba despierto, aun confundido, pero despierto y consciente de que estaba pasando… más o menos.
Itadori intento detenerlo, pero con mayor velocidad, Sukuna apreso ambas manos frente a él, mientras la otra mano estaba en lo suyo con la entrepierna del joven, el cual, no dudo un segundo, apenas pudo, en meter la mano en su ropa y sacar rápidamente el miembro de Itadori, el cual se puso sonrojado al momento de sentir más directamente las caricias del mayor, el cual, no parecía planear detenerse.
- Oye… p-por favor… detent-te dé una vez –
- Vaya, vaya, el pequeño chico rudo es muy sensible, parece que los 2 tenemos algo en común; falta de buena acción, pero no te preocupes, esta noche, eso se terminó… incluso ahorre la mayor cantidad de energía maldita para lograr traerte aquí consciente otra vez… no te vas a escapar-
Los suspiros de Itadori ya eran innegables, este se negaba a mirar incluso a Sukuna, pues sabia que seguramente este lo estaba viendo a los ojos con la intención de ver su reacción y burlarse de él, pero, aunque su cara estaba sonrojada, quería resistirse aún.
Sin embargo, Sukuna lo jalo de ambas manos sujetas hasta que este estaba también sentado, pero frente a la entidad, dándole la espalda, pero estando a su merced.
En un veloz movimiento, Sukuna no solo podía hacer cuanto quería en su Dominio, sino también con quienes lo rodeaban si eran más débiles, así que, desnudar en cuestión de un parpadeo a Itadori no fue un problema en absoluto, aunque este intento cubrirse, no por vergüenza, pero si se sintió algo… vulnerable ante Sukuna.
- Muy bien, ya te divertiste conmigo, ¿Feliz?, ya déjame en paz, Sukuna, no se que quieres, pero ha sido suficiente burla conmigo –
Sukuna hizo una ligera mueca de disgusto, Itadori podía llegar a ser algo… lento para entender algunas cosas, y eso hizo que abrazara al joven, lo acercara y mordiera su hombro, no demasiado, pero si dejo una marca y algo de sangre brotando de ella, solo un poco, ya que todos saben que, de desearlo, podría haberle arrancado una extremidad incluso.
- Sigues sin entender tu lugar, muchacho – lamiendo la herida de Itadori, el cual había soltado un quejido por la mordida – Deberías ya de conocer tu lugar, pero… ahora no es momento para ello, solo relájate, te divertirás también.
- ¿Pero que…? – Solo alcanzo a decir eso Itadori, antes de que sus 2 muñecas fueran atrapadas por 2 tentáculos negros que salían del trono de Sukuna, lo que lo obligaba a estar con los brazos inmóviles y a los lados, pero Sukuna paseaba las manos por su pecho desnudo, hasta que encontró los 2 pezones que buscaba y los pellizco, haciendo que el menor soltara un gemido de sorpresa y sobresalto, mientras tenia al responsable apoyando la cabeza en su hombro izquierdo y hablándole muy cerca del oído.
- Sabes, pequeño niño. Me he portado muy misericordioso últimamente contigo y tus amiguitos, no los eh atacado ni eh dado mis comentarios de todo lo estúpido que están haciendo allá afuera, me eh encargado de las maldiciones allá afuera e incluso hemos encontrado un par más de mis dedos… creo que es justo obtener una recompensa… y lo que quiero… es a ti.
Esto ultimo lo dijo en un tono lascivo, mientras su mano volvía a retomar las caricias en el miembro del menor, el cual, no había cambiado a pesar de todo, incluso después de la mordida, este tuvo curiosidad y le marco un chupetón en el cuello, sacando una exclamación del menor, y también… un ligero palpitar en el miembro del menor, lo cual, lo hizo sonreír a lo bajo.
…
4 minutos, 4 malditos minutos le habían bastado a Sukuna para ahora tener a Itadori a su merced, estaba encima de él, divirtiéndose, mientras que el chico tenia las manos arriba de su cabeza, apresadas por los tentáculos, con la cara roja y la respiración irregular, era difícil creer que pudiera hablar, pero si pudiera, diría algo con respecto a Sukuna y como en esos 4 minutos, se había dedicado enteramente no solo a masturbar al chico, sino que ahora estaba su piel cubierta de mordiscos y chupetones, le ardía uno de sus pezones ya que el mayor le había dejado un chupetón justo en medio, el cual podía sentir palpitar y erguido, mientras que el otro, tenia marcas de dientes alrededor de la aureola, y muchas mas marcas de dientes y chupetones alrededor del cuerpo, y aunque Sukuna no había parado, era la tercera vez que se corría el menor, estaba cansado, pero no podía dormir, estaba dormido ya, se pudiera decir, y no solo el mayor se había dedicado a morder o herir, también lo había lamido, pellizcado en algunas partes, y por alguna razón, este cada vez que se corría, centraba parte en sus dedos a ponerlo en el trasero de Itadori, el menor no entendía porque aún, aunque en parte le preocupaba, mientras intentaba recuperar el aliento y la mente a la vez.
- Te ves tan lindo en este momento, tan vulnerable y maltratado… ya dejé que te divirtieras, pequeño Yuuji, pero es mi turno, no lo puedo aguantas más –
El chico se pregunto por un momento si no era Sukuna el que se había divertido con él ya lo suficiente, cuando sintió que Sukuna se estaba separando un poco de él, solo para abrirse su Yukata y acercarse de nuevo… con la diferencia de sentir entre sus muslos ¨algo¨.
- Oye, oye, oye – intentando hablar a Sukuna – p-por favor… no entiendo porque haces esto realmente… lo siento si te hice enfadar, pero… podrías detenerte por favor… ya no puedo más… te lo ruego… detente de una vez… -
- Es por esto que estoy aun enfadado niño – le respondió a Yuuji – porque sigues sin entender, sigues creyendo que todo podría ser un juego o solo diversión, pero debes entender cuando a alguien… - abrazando a Yuuji, mientras besa su mejilla, y susurra en su oído - le gustas mucho…
Fue lento, pero entro de una vez, haciendo que Yuuji soltara un gemido largo y algo adolorido, aunque fuera solo en el dominio o algo espiritual, maldición, lo sentía por completo, en algún momento los tentáculos por fin habían soltado sus muñecas, pero eso ya no importaba, sus piernas estaban en el aire y Sukuna lo tenia buen aferrado, todo lo que pudo hacer fue sujetarse de los hombros de este cuando empezaron las embestidas.
Maldición, su mente ya no estaba ahí como tal, y es que Sukuna tenia demasiada razón, Itadori era débil al placer, y ahora mismo estaba completamente sometido, una, y otra, y otra, y otra vez Sukuna lo estaba haciendo perder la cordura, lo tenia por completo a su merced, y su voz lo delataba por completo, lo que hacia que el mayor se complaciera al escucharlo y fuera un poco mas rudo, ni siquiera podía aferrarse bien a los hombros del mayor, tenia la mente nublada y perdida, estaba claro, lo estaban follando y él se estaba entregando, ni siquiera sentía asco o recelo o rechazo, ya se había corrido 3 veces, pero ahora era aun más placentero, y entre más profundo sentía que el mayor tocaba su estómago, más aún su cuerpo cedía y se entregaba.
El mayor, ya de por si excitado al ver tan sumiso a Yuuji, y ahora todo suyo, solo acelero un poco más, escuchado los gritos de placer de Yuuji y su cara perdida, para solo un poco más, venirse dentro del menor, este temblaba de pies a cabeza, su respiración era lo único consciente en él, su cuerpo no podía más y apenas podía tener los ojos abiertos, estaba jadeando todo sumiso.
Sin embargo, sintió al mayor levantarlo y sentarse de vuelta en su lugar favorito, mientras que a Yuuji, lo obligo a sentarse en su regazo, justo en su miembro, volviéndolo a penetrar y soltando un largo gemido suplicante del menor.
- no… no más… no puedo… por favor… - su expresión sonrojada y suplicante solo hizo que el mayor se excitara más.
- No niño, no hemos terminado, he esperado mucho para esto, y voy a conseguir más… mucho más –
Antes de que pudiera escuchar otra protesta, el mayor lo tomo de la nuca y lo beso en los labios, Yuuji tenía la expresión de sorpresa al ser tomado así del mayor, pero pronto se relajo y lo abrazo del cuello para poder seguir besándolo, no quería admitirlo, pero había extrañado mucho esa sensación, los besos, y el mayor era tan bueno que lo disfrutaba y su erección palpitaba con solo sentir aquel beso tan rico, y aunque el mayor lo disfrutaba también, no tardo en mover las caderas del menor con sus manos de nuevo y obligar al menor a montarlo, este disfrutaba mucho de la cara sumisa del menor mientras lo embestía así, y aunque su mente estaba llena de placer y satisfacción absoluta, no pudo evitar un pensamiento.
Es todo mío.
…
Yuuji despertó, estaba en su cuarto de nuevo, consciente y sin heridas… pero le dolía el cuerpo, cada parte y centímetro del cuerpo.
Sukuna lo había follado toda la noche, había hecho cuanto se le había ocurrido, mordisqueado y marcado la piel de este y un poco más, sin mencionar que, al ver bajo las sabanas Yuuji, algo si había sido real, no tenia marcas en el cuerpo ni mordidas ni chupetones… pero todos y cada uno de los orgasmos del menor fueron reales… y la cama estaba hecha un asco…
La ira y la vergüenza estaban mezclados en la cara de Yuuji, y los recuerdos de anoche también volvían, sobre todo, porque en algún punto, Sukuna le había susurrado algo en el oído cuando Yuuji ya había perdido todas las fuerzas… y la cordura, seguramente.
Eres todo mío, solo mío y de nadie más.
Su cara estaba completamente roja, ¿Qué quiso decir ese maniaco?, de hecho, no estaba ni en sus manos ni en su mejilla… seguramente también estaba cansado, pues, aunque acababa de despertar, su alma suplicaba un profundo descanso, y su cuerpo estaba adolorido como si las mordidas y chupetones en verdad estuvieran ahí.
- Debo ir… a ducharme… y a limpiar… - Musito, pues hasta su voz lo delataba… lo de anoche si fue intenso… de milagro sintió que podía caminar.
…
- ¿Ahora donde se metió? – Preguntaba Nobara, volteando hacia todos lados mientras cargaba con unas 6 bolsas de compras, lentes de sol en su cabeza y bocadillos en ambas manos – nos perderemos la oferta de la tienda de vestidos, si de verdad vamos a salir a divertirnos, es todo el día, ¿Dónde se perdió?
- Probablemente se escondió de ti – Respondió Megumi, el cual había ido a regaña dientes, pero que aun así tenia un helado en su mano – no has parado de dar vueltas a todas las tiendas que puedas, Gojo-sensei nos dijo que hasta las 5 de la tarde y volviéramos.
Por eso mismo estoy tan apurada – respondió con un puchero la chica – un día no es suficiente para recorrer la ciudad, Voy a jalar de los cabellos a Yuuji en cuanto lo encuentre.
Mientras tanto, Yuuji se había escondido en un pequeño callejón, en efecto, pero no para estar lejos de Nobara en específico, sino de ambos… pues Sukuna había aparecido otra vez en la mano del joven, y este lo estaba ¨Devorando a besos¨ y no quería que sus amigos se enteraran de eso.
Este se separo de su mano con varios hilos de saliva conectándolos, y a un Yuuji jadeando y sonrojado, tratando de recuperar el aliento.
- Que esto… no se te… haga costumbre… idiota – Reclamo el menor, respirando con dificultad.
- Jejeje, eso ya lo veremos, niño, además, no parece que lo odies demasiado –
- Cállate, maldito… -
El mayor veía desde el interior de Yuuji, o más bien, sentía cuanto estaba disfrutando el menor de esto, aunque sentía miedo de que sus amigos de verdad lo descubrieran, pero el peligro, la emoción… y un chico tan encantador y tan sumiso… hizo que dentro de Yuuji, Sukuna se relamiera los labios en una sonrisa perversa.
Bien, eso ha sido todo, se que no es muy bueno, pero espero que les guste, se que hay más historia de fondo en la serie de ¨Jujutsu Kaisen¨, que hay otros personajes, más trama complicada, que Gojo-sensei intenta ocultar a Yuuji en una especie de… ¿sótano?, no lo sé, hay muchas tramas, pero quería hacer esto antes de ¨Odiar¨ a Sukuna a futuro o sentir miedo y preocupación por Yuuji… o de cambiar mi ship.
Espero que les haya gustado, y si no… lo siento, hice lo mejor que pude
Cuídense mucho, nos vemos n.n)/
LunaDarkus.
