Descargo de responsabilidad: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen. El universo es propiedad de JK Rowling.
El dolor de estar enamorada de quien sabes está contigo por gusto de poseerte, no mata el alma, pero si a tu dignidad. Cuando ese alguien hace un acto amable por ti, tus esperanzas de ser correspondida se elevan y engañan a tu corazón de que estas entrando en el suyo, aunque antes de ello te haya humillado infinidad de veces.
Pero tu cerebro, ese órgano que te obliga a razonar te dice que solo lo hizo como un acto de consideración o lastima por el títere en el que sabe te has convertido, y es en ese momento en el que te enemistas contigo misma, te lastima el corazón las verdades que maquina tu cerebro y tu cerebro procesa la vergüenza de verte emocionada mendigando amor.
Y aquí estoy, sin dignidad, amor propio, orgullo y ahora, sin él. No sé si me duelen o me arden los ojos de tanto llorar.
Semanas antes de la graduación lo empecé a sentir más distante que de costumbre. Horas sin verlo se convirtieron en días, los días llegaron a semanas. Le pregunté si algo pasaba y me dijo que quería estar con sus amigos, pues pronto dejaríamos el castillo... "dejaríamos". Esa sola palabra llenó de esperanzas locas mi corazón, me dije a mi misma que él se refería a él y yo e imaginé una próxima vida juntos. Y nuevamente mi cerebro me corrigió y dijo que él se refería a todos los que se graduarían.
La graduación se llevó a cabo cerca del lago, pues los familiares muggles no habrían podido apreciar la majestuosidad del castillo Había sido una ceremonia hermosa, cientos de pétalos de flores danzantes decoraban el panorama, la música acariciaba el sentido auditivo y bailaba con las emociones que acompañaban a un día tan especial.
Mis padres no dejaban de abrazarme y decir lo orgullosos que estaban de mí, los Potter habían traído regalos para Harry, Ron y para mí. La señora Weasley no dejaba de llorar de felicidad y de decirle a su esposo que esa había sido la penúltima ceremonia de graduación a la que asistirían. A lo lejos lo vi, usaba un inmaculado traje negro, su piel parecía emanar luz blanca; algo imposible para alguien de corazón tan negro, cosa que me negaba a aceptar en ese momento. Dudaba si acercarme o no para felicitarlo, cuando nuestras miradas se cruzaron, lo vi hacer una casi imperceptible negación con su cabeza, supe lo que eso significaba, él no quería que me acercara. Me engañé nuevamente, me dije que era porque él creía que no era el momento apropiado para hacer pública nuestra relación, así que tampoco le dije a mis padres. Debo admitir que mi corazón me dolió un poco pero el haber estado rodeada de personas que me aman me ayudó.
Mi madre y Lily Potter platicaban de lo emocionadas que estaban por lo que haríamos en vacaciones. Hacia un año ya en que los Potter habían manifestado su deseo de comprometernos a Harry y a mí, mis padres, desde luego se mostraron sorprendidos, pues eso lleva años sin practicarse en el mundo muggle. Lily les explicó a mis padres que no era nada por lo que ofenderse, sino que demostraba en cuan alta estima nos tenían y lo sumamente valorada que era yo para ellos. Mis padres quedaron satisfechos pero se negaron a comprometerme, dijeron que era una decisión que yo tenía que tomar. Se los agradecí muchísimo, pues para ese entonces, yo ya estaba enamorada de Draco.
Después del compromiso fallido, hablé con Harry, no quería que creyese que no lo quería en mi vida, al contrario, lo quiero muchísimo, pero no de esa manera. Lo que me dijo me sorprendió, dijo que yo le gustaba y que si habían de comprometerlo, no esperaba nada menos que alguien como yo; me sorprendí en la misma medida que me ofendí, ¿cómo que alguien como yo?, me dijo que no había ninguna otra mujer que lo entendiera como yo y que no había nadie más con quien él se sintiera tan feliz como conmigo, de no haber estado enamorada para ese entonces, habría corrido a mis padres para pedirles aceptar comprometerme con Harry.
Al finalizar el evento de graduación, subí por última vez a la torre de Gryffindor, me acosté por última vez en mi cama, no podía creer lo rápido que había pasado el tiempo, saldría de ese castillo hecha una mujer; en más de un sentido. Cuando salí de la torre, me dirigí a despedirme del lugar de encuentro de Draco y mío, era un aula abandonada que habíamos adaptado a una habitación, al entrar, lo vi de espaldas, miraba por la ventana hacia el lago, se veía tan guapo, como un príncipe de cuento de hadas.
Me pare a su lado y entrelace nuestras manos, él no se resistió pero tampoco apretó mi mano como solía hacerlo, así estuvimos por unos instantes.
- Granger. - Dijo sin quitar la vista del paisaje.
- ¿Hmmh?
- Felicidades. - Apretó mi mano y también lo sentí en mi corazón, oír esa palabra, viniendo de él, fue mi felicidad completa.
- Gracias. Y felicidades para ti también Draco. - Apoyé mi cabeza en su hombro y lo sentí tensarse.
Sentí sus ojos mercurio mirarme, esos ojos inexpresivos en los cuales solo había visto tres emociones, deseo, ira y orgullo.
Soltó mi mano, lo vi caminar hacía la puerta, volteo y pude ver en él una reacción nueva, mi cerebro estaba preparado para lo que venía, pero mi corazón no.
- Después de hoy, no volveremos a vernos. No vuelvas a buscarme. Y espero jamás le cuentes a nadie lo que tuvimos, porque de mi parte haré como si jamás hubiera pasado nada.
Mis ojos empezaron a llorar antes de siquiera encontrar el sentido a todo lo que me decía.
- No llores, no veo razón para un acto tan humillante, siempre procuré demostrarte que no habría posibilidades de un tú y yo.
- ¿Por qué?
- Granger, no somos iguales. Por muy lista que seas, no eres suficiente.
- ¿Por qué no soy suficiente para ti? Creí, creí que me querías aunque sea un poco.
- No, tu quisiste creer eso. Tu misma diste por hecho que nuestros encuentros eran tener una relación, y si estoy aquí "terminando" contigo, es como un acto de cortesía.
- ¿Cortesía? ¿A eso le llamas cortesía? ¿Venir a romperme el corazón y decirme que he estado imaginando el tener una relación con el único chico con el que me he acostado?
- Podría haberme ido y no haberte vuelto a buscar, no dejarte encontrarme y dejar que te enterarás por tus propios medios que mi familia se irá del país y que pronto me comprometeré.
Esa última frase me rompió, caí al suelo, mis piernas no me respondían, temblaba en llanto, ¿cómo había podido decirme eso con un rostro tan indiferente a mis sentimientos? Ahí fue cuando lo entendí, él no me quería, ni siquiera me apreciaba o le agradaba. Yo había sido otra falda en la que meterse, la única diferencia era que yo le demostraba exclusividad.
- Felicidades. - Mi voz salió rota y con un tono amargo. - Espero y recibas toda la felicidad que mereces y que has dejado esparcida por la vida. - Lo volteé a ver desde el suelo donde me encontraba; sentí a mi cerebro y corazón unirse nuevamente. - No me acercaré nunca más a ti, prométeme lo mismo.
Una sonrisa de medio lado se formó en su cara, reflejaba burla por lo prometido y pedido de mi parte. - Prometo no volver a buscarte Granger. No tengo ninguna razón para hacerlo. - Se dio la vuelta y salió del aula, dejando tras de sí, los despojos de una mujer que utilizó y le quitó todos los valores que un ser humano requiere para respetarse.
Escuché la puerta abrirse, mi corazón dio un vuelco, esperaba que fuera él, que me dijera que todo era mentira y que quería irse conmigo, aun así, no pude alzar la mirada, mis ojos no dejaban de soltar mares de lágrimas. Sentí a alguien agacharse a mi lado y poner sobre mis hombros un saco tibio con un perfume resinoso. Cerré los ojos con más fuerza, la vergüenza me invadía. Ese perfume era el de Harry. Lo sentí tomarme por los hombros y ayudarme a ponerme de pie, no podía mirarlo a la cara, ni siquiera podía decir una sola palabra pero él tampoco dijo nada. Me enrollo entre sus brazos y me pegó a su pecho, sus manos acariciaban mi cabello.
Me sacó de esa aula y me llevó al baño, me ayudó a limpiar mi rostro y me aplicó un glamour, me susurró al oído que fuera fuerte y me llevo a donde nos esperaban nuestros padres.
Esa noche, fue la cena de compromiso de Ron y Lavander. Ver el amor que se profesaban el uno por el otro, no hizo otra cosa más de que deprimirme, pues yo estaba esclavizada a una persona que no sentía nada por mí. Nada, ni para bien o para mal.
Toda la fiesta sentí los ojos de Harry sobre mí, pero no fue hasta el día siguiente que le expliqué parte de la razón de mi llanto.
Nunca lo había visto tan enojado, creí que me gritaría, que me insultaría, pero eso jamás paso, me abrazó con tanta fuerza que me dejó sin aire. Y prometió algún día cobrarle cada lagrima derramada por mí a Malfoy.
Ya han pasado dos meses desde la graduación, cada noche lloró por él, por mis ilusiones rotas y de coraje por lo tonta e ingenua que fui. Al menos ya no lloró tanto como al principio, espero pronto, ya no llorar nada.
Aquí estoy ahora, a un mes de entrar al ministerio. Harry y yo empezaremos nuestras prácticas, el será auror y yo entraré como asistente aprendiz en el área de leyes mágicas internacionales.
Los Malfoy se han ido del país, nadie sabe a dónde, Harry está seguro de que algún día volverán y esperará con paciencia para vengarse de Draco. Mentiría si dijera que no quiero que le haga daño, pero mi renaciente orgullo lo quiere ver sufrir y mi sangrante corazón lo quiere ver en igualdad de condiciones. En mi cerebro aparece la palabra "Venganza"... Una sonrisa inusual aparece en mi rostro, una sonrisa vacía y llena de rencor por amor no correspondido y utilizado.
6 meses después.
Hoy me convierto en asistente en el área de leyes mágicas internacionales. Siguiente meta: Ser nombrada practicante para aplicación de leyes mágicas internacionales.
La razón de mi esfuerzo no es sencilla, algún día, quiero llegar a ser nombrada ministra de magia. ¿Mis motivos? Quiero ayudar a impartir justicia, reformar algunas leyes obsoletas y cuando los Malfoy vuelvan, convertirme en su más grande obstáculo en el Wizengamote.
¿En qué se convierte una mujer que recobra lo que le fue arrebatado por un hombre que se regocija en el sufrimiento que produce en seres inocentes? No lo sé. Pero no soy la misma que hace unos meses ni la de hace unos años. Mi corazón fue ultrajado y desechado como basura, aprendí mi lección, no debo permitir que mi corazón controle a mis acciones por encima de cerebro.
1 año 6 meses después.
Nuevas noticias, ya soy una aplicadora reconocida de leyes mágicas internacionales, aunque aún no se me envía al extranjero, mi trabajo ya es reconocido en mi país.
Pero no es por eso por lo que me asedian los reporteros, hace unos meses he empezado a salir con Harry y esta noche es nuestra cena de compromiso en el mundo mágico, mañana será en el mundo muggle; mis familiares están un poco desconcertados por el evento pero confirmaron su asistencia.
No puedo responder a las preguntas que me hacen los reporteros, así que me escudo diciendo que son inapropiadas o extremadamente personales; ¿cuándo se enamoró del joven Potter?, ¿lo ama?, ¿qué siente por él?
Pero no debo perder el favor de los medios, así que les doy información pertinente al compromiso y sobre mis "sueños de boda", y es así como los medios me tratan como una joven reservada e ilusionada por su compromiso.
Eso no es del todo falso, me ilusiona planear mi boda, la soñé desde niña, pero me siento mal por Harry, él merece una mujer que lo ame con pasión desmedida, no estoy diciendo que no lo ame, ha sido mi mejor amigo y cómplice en muchas travesuras, será sin duda el compañero de vida perfecto.
Al entrar a mi oficina, me encuentro con un jardín, está repleto de ramos de diferentes formas y tamaños; al parecer, es una tradición que los amigos de la bruja que está por comprometerse le envíen ramos de flores. Me acerco a uno de ellos y leo la tarjeta para saber de parte de quien es "G W", la tarjeta del ramo de al lado dice "F W", sonrió ante los ramos tan diferentes que enviaron las personas que más gustos deberían compartir.
La primera hora de trabajo me la pasé leyendo y clasificando las siglas de las tarjetas las cuales identificaba y las que no; Percy Weasley, Albus Dumbledore, Han Freit, Pierre Astor, K B, Alastor Moody, F C, James Potter, Sirius Black, D M, J L.
Habían alrededor de unas 50 tarjetas, de las cuales no logré identificar 8. Decido trabajar un rato, en mi descanso buscaré identificar a los dueños de esas 8 tarjetas.
El tiempo pasa volando y nuevamente estoy frente a las tarjetas de quienes no logro recordar sus nombres, seguramente sean invitados de Harry. Algo en las iniciales de una tarjeta me impulsa a tomarla entre mis manos, "D M", yo sabía que no podía ser aquel nombre el cuál mi cerebro traicionero había sacado a flote. La puerta se abre y por instinto escondo la tarjeta.
- Srita. Granger. - Es la secretaría.
- ¿Si, dígame?
- Llamaron del nivel superior, dicen que puede tomarse el día y que muchas felicidades.
Mis hombros se relajan. - De acuerdo, muchas gracias, usted también puede retirarse si así lo desea.
- Gracias Srita. Felicidades y hasta mañana. - La veo cerrar la puerta pero mi corazón sigue acelerado.
¿Qué debería hacer? Mi mente y mi corazón están en desacuerdo después de mucho tiempo y decido hacerle caso a mi cerebro.
Tomo el paquete de tarjetas y me dirijo a la oficina de Harry para despedirme, seguramente él también está por irse.
Lo encuentro con las manos sobre la cabeza, su espeso cabello oculta sus dedos. - ¿Harry? - Levanta la cabeza y sonríe. Sus facciones no paraban de embellecer desde que habíamos salido del colegio. Tan masculino y bello. - ¿Te vas?
- Aún no. - Ve mi mano. - ¿Qué llevas ahí?
- Las tarjetas con las que venían los ramos que me enviaron. Hay algunos que no logro identificar. ¿Quieres intentar?
- No lo sé, son muchas.
- Yo las usé como distracción del trabajo. Te ayudará.
- Bueno, ¿cuáles no identificaste?
- ¡Ja! Eso no te lo diré, el punto es distraerte, así que averígualo tu solo. - Las dejo sobre su escritorio y veo como se amplían en sorpresa sus ojos ante tantas tarjetas.
- ¿Debería estar celoso?
- No, la mayoría son de los Weasley. - Lo escucho reír de manera estrepitosa y sonrío. Si bien no estoy enamorada del hombre que tengo frente a mí, su felicidad me hace feliz.
- Eso lo van a saber.
- Chismoso. ¿Nos vamos? - Asiente y se pone de pie, metiendo las tarjetas en la bolsa de su capa.
Al llegar a las chimeneas, cada uno tomo una diferente, el rumbo a la mansión Potter y yo a mi departamento y luego a casa de mis padres.
Al llegar a casa, lo primero que siento es el olor a pergamino y té de menta, amo ese olor, me relaja y da paz, lo mejor es que después de casada, podré seguir teniendo esos olores cerca porque a Harry también le gustan, hacía no mucho me confesó que esa es su amortentia y en cuanto lo olió, supo que estaba enamorado de mí.
Al ir avanzando rumbo a la cocina, me fui desvistiendo, no había nada que amará tanto hacer en mi casa como desvestirme, había adquirido una gran habilidad para quitarme el brassier con la blusa puesta, adiós zapatos y fuera falda, por fin libertad, al cruzar la puerta de la cocina, veo a alguien sentado a la mesa...no puede ser. Cabello casi blanco, ojos que alguna vez brillaron como la plata, la piel ya no parecía de porcelana, se veía casi translucida. ¿Estaré alucinando?
-Hola Granger, ¿apenas me ves y te desvistes? - Lo veo sin poder creerlo. - ¿Hola? - Agita su mano. - ¿Te dejé sin habla?
- ¿Dra- Malfoy? ¿Qué haces aquí? ¿Cómo entraste? ¿Cómo conseguiste mi dirección?
- Te vine a ver, bombarda. - Volteo a ver mi puerta y todo está perfecto. - No te preocupes, reparé todo. Y pagué por tu dirección.
- Creí que jamás volverías a buscarme y por cierto, te ves horrible.
- Y a pesar de eso estás casi desnuda frente a mí.
Al darme cuenta, hago aparecer una bata. - Es mi casa y se supone que nunca o casi nunca hay nadie.
- ¿Casi nunca? ¿Quién podría venir a esta porquería de lugar al que llamas casa? - Hace un gesto de repugnancia con sus labios.
- No es una porquería, tu si y quien viene es mi novio. Así que ahora, lárgate.
Se ve derrotado, sin ninguna emoción en su mirada, vació. - ¿Eres feliz Granger?
La pregunta me toma por sorpresa, medito mi respuesta. - Lo soy. - Y es verdad, a pesar de la manera en la que me usó y lastimó, el tiempo pasó y soy feliz nuevamente; aunque aún lo detesto.
- ¿Cómo? ¿Cómo pudiste encontrar felicidad luego de haber sido hecha a un lado por la persona que amabas?
La pregunta me amarga la boca del coraje. - Puess, veras Malfoy. Es complicado, pero alguien estuvo para mí, me consoló y me ayudó a levantarme del lugar donde me habías dejado, literalmente hablando. Me dio amor y me devolvió lo que tú me habías quitado. Me enseñó lo bien que se siente ser amada. Ahora, si ya estás satisfecho, vete.
- Se siente bien. - Guardó silencio por unos segundos. - ¿Granger?
- ¿Hmmh?
- ¿Serías esa persona para mí?
La propuesta me deja sorprendida e indignada. - ¿Es un chiste?
- ¿Te parezco un chiste?
- Y uno muy malo.
- Granger, necesito un salvavidas, mi vida es una mierda. No tengo a nadie.
- Reconozco esa sensación, ¿te botaron Malfoy? - Sonrió de medio lado.
- Mi esposa ha muerto. - Mis ojos se abren con sorpresa. - Eso no es lo peor. - Baja la cabeza con pena. - Nunca me quiso y hasta su último momento busco estar lejos de mí. Yo la adoraba, hubiera hecho lo que me hubiera pedido con tal de verla feliz o ganarme su aprobación.
- También reconozco ese sentimiento, pero te recomiendo vayas con alguien más que te haya querido y a la que también le hayas jodido la vida.
- ... no hay nadie más.
- ¿Qué?
- Nunca hubo ninguna otra que se enamorara de mí, todas tenían el mismo interés, título y dinero, pero tú, me sonreías como si fuera más de lo que poseo.
- Y aun así no tuviste ningún reparo en botarme. Ahora vete, me estás retrasando.
- Quiero volver a sentirme así, quiero ser importante para alguien.
- Porque ya probaste el dolor de ser rechazado por aquel que es importante para ti. No aprendiste la lección, solo tienes pensado volverte más egoísta y encadenar a ti a alguien que te proporcione amor sin pedir nada a cambio. Porque estoy segura de que solo venías a explotar cualquier sentimiento que aún pudiera guardar por ti, solo me hubieras ilusionado, te hubieras alimentado de mí y ya que estuvieras recuperado, me habrías hecho a un lado. - Saco mi varita. - No siento nada por ti...espera, miento, después de la inesperada visita, si siento algo por ti, lastima. Ahora vete que se me hace tarde.
- ¿Saldrás con tu novio?
- Hoy anunciaremos nuestro compromiso. - Sus ojos se oscurecen. - ¿No has leído los periódicos?
- Acabo de regresar al país y vine directo a buscarte.
- Que honor, gracias. - Abro la puerta y la señalo. - Ahora, también hazme el honor de retirarte.
Se pone de pie muy lentamente, no alza la mirada del piso, avanza hacía la puerta casi arrastrando los pies y antes de salir, me voltea a ver. - Granger.
- ¿Hmmh?
- Felicidades.
Lo veo salir y cierro la puerta a sus espaldas, no quiero verlo, su infelicidad no me provoca la dicha que creí me provocaría. Me da pena y un poco de empatía.
Volteo a ver el reloj, es tardísimo, debería estar saliendo a casa de mis padres. No tengo tiempo para pensar en quién no merece ni un suspiro.
Llego a casa de mis padres con casi media hora de retraso, mi papá está un poco molesto pero mi mamá le dice que es porque el día de hoy amerita todo el tiempo necesario para mi arreglo. Aparecemos en la mansión Potter.
Lily está casi histérica y mi madre corre a auxiliarla.
Siento a alguien acercarse por mi espalda, su perfume resinoso inunda mis sentidos, sonrió al sentir su mano sobre mi cintura, se acerca a mi oído y me susurra. - Ya es hora. - Empezamos a caminar hacía el podio, todos los ojos están sobre nosotros.
Harry se inclina sobre su rodilla, saca un anillo y pronuncia de forma segura. - Hermione Jean Granger, ¿me harías el honor de darme tu mano en matrimonio?
- Claro que sí, Harry James Potter. - Los aplauso no se hicieron esperar.
En cuanto Harry me puso el anillo de compromiso, los invitados se acercaron a felicitarnos.
Harry estaba presentándome a cientos de personas de las cuales jamás había oído hablar y de las cuales solo una llamó mi atención. - Cariño, te presento a Daniel Merrow.
- Un gusto conocerlo Señor Merrow.
- Igualmente, espero le haya gustado el presente, los Potter y los Merrow fueron alguna vez socios posionistas.
- Fue un arreglo hermoso.
- Me alegra oírlo, si me disculpa, quiero saludar a unos amigos, con su permiso.
Mi corazón se relaja y le agradezco a mi cerebro el haberle dado todas las tarjetas a Harry o de haberla escondido, ahora tendríamos un interrogatorio.
El baile transcurrió con normalidad, todos nuestros amigos ofrecieron uno que otro brindis que hizo a algunas personas tomar un poco más de lo debido; pobre James y Sirius, Lily los molerá a regaños mañana.
Mis padres y yo hemos pasado la noche en la mansión Potter y creo que así será por algún tiempo, pues la planeación de una boda de hijos únicos enloquece a las madres.
Me siento dichosa, estoy comprometida con un hombre que me quiere y que también quiero, llegamos juntos al trabajo, exhibo mi anillo con orgullo y el me abraza como si fuera un preciado tesoro, pero por alguna razón no hay tantos reporteros como esperaba.
Harry me deja en mi oficina, al entrar veo mi café y el periódico, estoy emocionada por saber lo que se dice de mi compromiso...al abrirlo, el horror inunda mi cara.
HEREDERO MALFOY SE QUITA LA VIDA
Esta mañana se ha encontrado el cadáver de Draco Malfoy colgado a las afueras de la mansión Malfoy, se presume que la razón fue por depresión por la reciente perdida de su esposa Astoria Malfoy, la cual falleció hace un par de días por causas desconocidas para la prensa, pues sus familiares se niegan a dar información al respecto. Mas detalles en la página 8-10.
Cierro el periódico. ¿Qué siento? Pena, era joven. No merecía ese final. ¿Fue realmente la pérdida de su esposa lo que lo orilló al suicidio? ¿O fue el saber que ahora nunca podría obtener el amor de la persona que él amaba? ¿Y si hubiera accedido a ayudarlo? ¿Estaría vivo? Me sacudo para sacarme esas preguntas de la cabeza, pues la verdad, eso ya no importa, él tomo su decisión.
Veo el anillo que adorna mi mano izquierda y pienso que Draco fue quien me empujó a los brazos del hombre que pronto será mi esposo.
Me reclino en mi silla y miro hacia arriba.
- Gracias por todo Draco Malfoy y donde quiera que estés, te perdono.
