Era un día normal, nada hacía presagiar que ese día su vida cambiaría completamente. Luka Couffaine estaba tocando la guitarra cuando su hermana le pidió un favor. Esa noche había una fiesta a beneficio, cada estudiante debía llevar al menos a un invitado que pagara su entrada, Juleka no había podido vender ni siquiera una. Luka miró la angustia de su hermana, y decidió comprar el boleto ¿Qué malo podría pasar? Las fiestas no eran lo suyo, él prefería quedarse en casa buscando las melodías perfectas, observar las estrellas en el cielo, y escribir una que otra canción. Pero el destino es cruel y justo, y esa noche conocería al amor de su vida.

Marinette Dupain- Cheng había conseguido vender tres entradas a algunos jóvenes que la pretendían, y que de vez en cuando pasaban a comprar a la panadería de sus padres, uno de ellos era el joven modelo Adrien Agreste. Él nunca había podido entablar una palabra siquiera con ella, pero ese día la hermosa chica le ofreció un boleto y él se lo compró de inmediato, con gran alegría. Sin embargo, el destino es cruel, y aquella hermosa panaderita, de la cual estaba locamente enamorado, tenía una cita con su destino, y ese no era él.

Había llegado la noche, las estrellas brillaban como nunca antes, la luna resplandecía como si supiera que aquella noche sería testigo de un fugaz romance. Luka llegó del brazo de su hermana quien tímidamente se acercó a su novia y lo dejó solo. Se sentó en un rincón a esperar que pasara aquella tortuosa noche, pero jamás imaginó que la vería a ella. Una bella chica, de cabello negro azabache, ojos azules como el cielo y piel blanca como la porcelana, su corazón se detuvo cuando aquella hermosa mujer le dirigió su mirada y le sonrió. Aquella mirada sería solo el inicio de dos almas perdidas que se habían encontrado para siempre.

Marinette llevaba puesto un hermoso vestido de color rosa, su cabello estaba suelto, y llevaba unos pequeños tacones que le daban unos centímetros de altura. A penas entró a la fiesta sintió como si su corazón la guiara a él ¿Quién era ese chico que nunca antes había visto? ¿Y por qué sentía como si lo amara? ¿Acaso existía el amor a primera vista? Esas preguntas llenaron sus pensamientos, hasta que aquel chico de ojos azules se acercó a ella, su corazón comenzó a latir con más fuerza, como si en cualquier momento le saldría del pecho.

-Hola- la saludó esperando que la chica le respondiera.

-Hola- le respondió con una sonrisa.

Ambos chicos se quedaron minutos observandose a los ojos, como si nada más en el mundo existiese que ellos dos. De pronto la música cambió, y una lenta melodía comenzó a sonar, como si pudiera entender que sus sentimientos estaban a flor de piel. Los chicos seguían mirándose a los ojos, sus ojos azules se habían encontrado, y ya no habría vuelta atrás.

In my life I see where I've been

I said that I'd never fall again

Within myself I was wrong

My searching ain't over and over

I know that

Luka le tomó la mano y la atrajo a su cuerpo, abrazados comenzaron a danzar en la lenta melodía que parecía hablar de sus sentimientos.

When you love a woman

You see your world inside her eyes

When you love a woman

You know she's standing by your side

A joy that lasts forever

There's a band of gold that shines

Waiting somewhere, oh, yeah

¿Acaso estaba soñando? Si era así rogaba porque no la despertaran, estaba volando en las nubes con él.

If I can't believe that someone is true

To fall in love is so hard to do

I hope and pray tonight

Somewhere you're thinking of me girl

Yes I know, I know that

It's enough to make you cry

When you see her walking by

And you look into her eyes

Luka bajó la mirada, para acercarse al rostro de la chica, y sus ojos volvieron a conectar como hace unos minutos antes, ahí lo supo, esa sería la mujer que amaría por el resto de su vida, acercó sus labios y la besó tiernamente, ella le correspondió, mientras la música seguía sonando, pero ya nada más importaba, solo ellos dos.

When you love a woman

When you love, love, love, love

When you love a woman

You see your world inside her eyes

Sin embargo, a lo lejos un rubio modelo miraba como el amor de su vida se escapaba de sus manos, la mujer que amaba estaba en los brazos de otro. ¿Qué podría hacer? ¿Debía acercarse e interrumpir su momento? ¿O debía resignarse a haber perdido? ¿Realmente la perdería sin luchar? Se acercó a la pareja decidido, no podía perderla así.

-Ya estoy aquí amor- le dijo quebrando el momento. Luka se apartó de ahí, no podía creerlo, aquella chica tenía novio.

-¿Adrien qué pasa? ¿Por qué me llamas así?- le preguntó furiosa al ver que el chico con el que bailaba se había alejado del lugar.

-Marinette, te amo, por favor dame una oportunidad- le dijo sonriendo. La chica guardó silencio, varias veces él le había dicho que la amaba, pero siempre ella le dejaba en claro que él solo era un amigo. ¿Lo había hecho a propósito?

-Ya sabes que pienso de ello, yo no te amo- le dijo enojada, no podía creer en la situación en la que se encontraba.

-Pero Marinette, siempre te he amado, no puedes estar con un sujeto como él- la chica se enfureció aún más, no la conocía lo suficiente como para decirle con quién debía estar.

-Por favor, déjame tranquila- le dijo alejandose de él para ir a buscar al chico, del cual no sabía ni siquiera su nombre. Pero ya era muy tarde, él se había ido con el corazón destrozado.

Marinette lo buscó por todos lados, pero él ya no estaba. Aquella noche sería solo un hermoso sueño que la acompañaría en sus noches de soledad.

Pero el destino es cruel y justo, y un día, luego de varias semanas, se volverían a encontrar. Al salir del colegio, lo vio, su cabello, sus ojos, su sonrisa, era él, el dueño de sus sueños y su corazón. Se dirigió rápidamente a su dirección, y lo saludó, como si nada hubiese pasado. Él llevaba varias semanas debatiéndose si debía o no acercarse ahí, sabía que la chica era compañera de su hermana, pero tenía miedo de que ella jugara con su corazón. Finalmente se armó de valor, y fue, sin saber que ese día lo cambiaría todo.

-Hola- lo saludó enérgicamente.

-Hola- le respondió dudando si había sido una buena decisión.

-¿Me recuerdas?- le preguntó la chica con esperanza de una respuesta afirmativa.

-¿Cómo podría olvidarte?- le confesó y la miró a los ojos. Sus ojos azules se iluminaron como aquella noche en que lo había conocido.

-No he podido dejar de pensar en ti- le dijo la chica sin dejar de mirarlo.

-Yo tampoco, pero necesito saber cuál es el nombre de la chica que roba mis pensamientos- Marinette tembló al escuchar esas palabras.

-Soy Marinette, Marinette Dupain- Cheng- le respondió extendiéndole la mano, él la tomó y agitó.

-Un placer señorita Dupain- Cheng, mi nombre es Luka, Luka Couffaine- le dijo mientras seguía sosteniendo su mano.

-¿Eres el hermano de Juleka?- le preguntó.

-Si- le respondió con una sonrisa.

Aquel día todo cambió para ellos, desde esa fecha se hicieron inseparables, el mal entendido que se provocó aquella noche de fiesta fue aclarado, y con ello solo reafirmaron su amor. Aunque ninguno de los dos se había atrevido a decirlo, ambos se amaban, lo supieron desde el primer momento en que sus ojos cruzaron miradas, pero aún eran jóvenes, y la inexperiencia les jugaba en contra.

Una noche luego de salir a bailar, se quedaron mirando las estrellas, ya llevaban varias semanas saliendo, pero ninguno había dado ningún paso. En sus labios seguía vivo el recuerdos de aquella noche en que se conocieron, y necesitaban volver a sentirse. Caminaron a orillas del río, tomados de las manos y Luka por fin se atrevió a dar un paso.

-Marinette, te amo- le dijo mirando el rostro de la chica, que al escuchar esas palabras sus ojos se cristalizaron.

-Yo también te amo- le dijo mientras unas pequeñas lágrimas descendieron.

Él le tomó el rostro y la besó con ternura y pasión. El amor parecía la cosa más preciosa y perfecta para ellos. El destino les sonreía, estaba de su lado, los había unido.

Así pasaron los meses, las salidas eran diarias, él la recogía del colegio en su moto, y salían a pasear por las calles de la ciudad. En las noches la devolvía a su casa, compartía unos minutos con sus suegros y volvía a su hogar con el corazón lleno. La vida no podía ser más perfecta y hermosa, pero necesitaba más, necesitaba más de ella y sus tiernos besos, dulces abrazos y suaves caricias, la necesitaba a ella.

Un día luego de una salida al cine le dijo lo que si corazón anhelaba, y ella le dijo que no. En ese momento el corazón de Luka se destrozó en miles de pedacitos ¿Acaso no era lo normal? Llevaban meses de novios, el siguiente paso era aquello ¿Ella no lo amaba de la misma forma? Miles de dudas llenaron sus pensamientos, necesitaba aclararlos, necesitaba saber que ella lo amaba tanto como él la amaba.

Y ahí bajo de la oscuridad de la noche ella le dijo la verdad. Ella lo amaba, y lo necesitaba tanto como él a ella, pero no podía hacer eso, a menos que se casaran. Ella había hecho una promesa, y no la rompería por nada. Luka la amaba, sabía que ella era la mujer con la que quería pasar por el resto de su vida, pero eran muy jóvenes aún, ella ni siquiera tenía edad para casarse, lo que implicaba muchísima espera ¿Realmente estaba dispuesto a esperar tanto tiempo? Ella tenía 15 años, y él 17, a los 18 años recién podrían casarse, y tampoco estaba seguro si a esa edad él querría hacerlo.

Marinette notó que todo ese hermoso sueño que estaban viviendo no era más que eso, un sueño, nadie entendería su promesa en tiempos como estos, y no podía obligarlo a esperarla tanto tiempo. Ese era el fin, el fin de un hermoso amor que había sido demasiado perfecto para ser real. Sin embargo, nunca pensó que él le diría que la esperaría, y que esperaría el tiempo que necesitara para poder estar juntos porque la amaba. El amor les volvía a sonreír y el destino seguía de su parte.

Así pasaron los años, seguían juntos como pareja, las cosas ya no eran tan perfectas como en un principio, pero seguía habiendo amor, y eso era lo más importante. Ya no eran tan jóvenes como antes, él tenía 21 años y ella 18, la idea de casarse luego que ella cumpliera los 18 años había quedado olvidada por sus estudios, ella estaba estudiando confección y tenía poco tiempo libre, él llevaba un trabajo de medio tiempo en un pequeño taller mecánico. Las ocupaciones de la vida los distanciaba poco a poco, pero seguía habiendo amor, tenían un par de horas a la semana para verse, y luego cada uno volvía a su hogar. La idea de casarse sonaba muy tentadora para Luka, así podría estar con ella todo el tiempo, y ya no tendría esas visitas de minutos, la tendría completamente para él. Ya había conseguido el dinero para poder comprar las alianzas, pronto las encargaría y le pediría matrimonio.

No obstante, Luka jamás pensó que el día en que le pediría matrimonio, Marinette rompería con él. Marinette, por su parte, sin pensar las intenciones que él tenía, pensó que toda esa distancia que estaban teniendo no era nada bueno para su relación, así que pensó que terminar era lo más sano.

Así fue como su tierna relación llegó a su fin, pero el amor seguía intacto.

Un día Juleka anunció que se casaría con Rosita, y dentro de los invitados estaba su gran amiga Marinette. Había pasado casi un año desde que habían terminado, Luka seguía amándola como el primer día, y no estaba preparado para verla, pero era la boda de su hermana, no podía no asistir. El día de la boda llegó y él acompañó a su amada hermana en el altar esperando a su futura esposa. Mientras esperaban a la otra novia, llegó Marinette, con un precioso vestido celeste, que hacía que sus ojos resaltaran más de lo normal. Estaba tan hermosa como la última vez que la había visto. La chica cruzó su mirada hacia él y supo de inmediato que sus sentimientos no habían cambiado nada, lo seguía amando como el primer día.

La boda siguió su curso, la ceremonia fue preciosa, unas lágrimas cayeron por las mejillas de Luka al recordar que estuvo a punto de proponerle matrimonio a Marinette. La chica por su parte no podía dejar de llorar, lo extrañaba tanto, y verlo en ese momento no era lo mejor. ¿Por qué había sido tan tonta?

Fueron al lugar de la fiesta, Marinette intentó acercarse a él, pero una joven desconocida le tomó la mano y se lo llevó a otro lado. Era obvio ¿Qué esperaba? Un joven guapo como él no estaría esperándola por siempre.

Luka al verla acercarse a él sintió como si su corazón volviera a latir después de tanto tiempo. No había ninguna duda, la amaba tanto como podía. Sin embargo, justo cuando la chica iba a quedar frente a él, su amiga Kagami lo tomó del brazo y lo llevó para atrás.

¡Qué cruel es el destino!

Así terminó la noche, Marinette se fue a su casa con un millón de dudas ¿tan fácil la había olvidado? Ella no había podido hacerlo, no había día en que no pensara en él.

Luka se fue a casa luego de una confusa noche con Kagami, la chica era una gran amiga, nunca pensó que ella estuviera enamorada de él. En su mente y corazón solo había espacio para una persona, y esa era Marinette.

Pasó un mes, y recordó que su ex suegra estaba de cumpleaños, la quería como una madre ¿Sería apropiado llamarla para desearle un feliz cumpleaños? Dudó varias veces si llamar o no, pero se arriesgó, sin saber que eso terminaría de sellar su destino.

-Hola Sabine- le dijo temblando por el teléfono.

-Luka querido, es bueno escuchar tu voz, pensé que te habías olvidado de nosotros- le dijo con una felicidad latente, Luka lo notó.

-Si, perdóname, quería desearte un feliz cumpleaños-le dijo mientras seguía temblando.

-No me desees nada, ven, Tom y Marinette me organizaron una cena, te espero- le dijo y colgó, no esperó respuesta de parte de él.

Luka quedó anonadado, ni siquiera le pudo responder ¿Acaso esta era una señal? ¡Claro que si! Y esta vez no dejaría pasarla, no la dejaría nunca más. Se arregló para ir a ver a su ex suegra, y tomó aquellos anillos que había comprado antes que Marinette terminara con él, hoy le diría que la amaba y que no podía vivir sin ella.

El joven llegó, y Marinette no tenía idea de que él había sido invitado, al verlo tan guapo, volvió a reafirmar lo que su corazón a gritos le decía, lo seguía amando tanto como el primer día. Luka la saludó de un beso en la mejilla, y Marinette tembló, hace tanto tiempo no sentía sus cálidos besos. Lo miró directamente a los ojos, y volvieron a quedar hipnotizados, como si nada en el mundo existiera más que ellos dos. Ambos lo sabían, siempre lo supieron, desde el primer día en que se habían visto, desde esa canción que bailaron, desde ese beso inesperado, ellos estaban destinados a estar juntos.

-Marinette, necesito hablar contigo- le dijo en la misma atmósfera en la que estaban.

-¿Si?- preguntó con esperanza, no tenía ninguna duda, ya no más, lo amaba.

-A solas- le dijo mirando a su alrededor, ya que toda la familia de la chica los miraba con emoción. Marinette asintió, y lo dirigió a su balcón.

-Ahora si ¿qué necesitas decirme?- le dijo mirando al cielo, en el fondo de su corazón sabía que ella había arruinado todo.

-Este tiempo que hemos estado separados me he dado cuenta que no puedo estar sin ti, te amo, y quiero que seas la madre de mis hijos- La chica al escuchar esto se volteó rápidamente y comenzó a llorar.- ¿Marinette Dupain- Cheng, quieres casarte conmigo?- le preguntó arrodillándose frente de ella. Marinette no podía dejar de llorar, era el destino, ellos debían estar juntos.

-¡Si!- le respondió lanzándose a sus brazos, y con un tierno beso sellaron ese momento para siempre.

Meses después se casaron, Marinette cumplió su promesa, y el día de su noche de bodas se entregó a su esposo, al único hombre que amaba, al único hombre que amo, y al único que amaría por el resto de su vida. Su primer beso, su primer amor, su primera vez, él era todo lo que siempre soñó.

FIN

Les diría que vivieron felices por siempre, que luego de dos años de haberse casado tuvieron una hija, y que luego de cinco años tuvieron un hijo. Y vivieron con tanto amor como pudieron, con altos y bajos, momentos tristes, momentos muy felices.

¿Y saben por qué lo sé? Porque yo soy la hija, esta es la historia de amor de mis padres. Mi madre tenía 15 años cuando conoció a mi papá, mi papá era compañero de colegio de mi tío, hermano de mi mamá, y en esa fiesta se conocieron y se amaron, bailaron exactamente esa misma canción. Mi papá le pidió matrimonio a mi mamá el día que mi abuelita estaba de cumpleaños, él efectivamente la llamó para felicitarla y ella le dijo que fuera. Y bueno, por eso estoy aquí ahora contándoles esto. Quería escribir esta historia, porque a pesar de lo pesimista que a veces soy con respecto al amor, sé que existe, soy producto de una hermosa historia de amor. Actualmente mis padres llevan 27 años de matrimonio.

Como dato curioso, mi mamá es muy blanca de cabello negro, solo que sus ojos son cafés, y ella estudió confección realmente. Mi padre por su parte, tiene ojos verdes, cabello castaño, mi mamá siempre me dice que era un príncipe, es difícil para mi creerlo. Si están leyendo esto por wattpad les adjunto una foto de mis padres el día de su matrimonio.

Eso, disculpen por no actualizar "A veces cometemos errores" pero estos últimos capítulos están de infarto, y necesito tener mis cinco sentidos alerta. Gracias por leerme, coménteme qué les pareció.

Nos leemos luego

Mrs. Fitzberry