Disclaimer: Harry Potter no me pertenece.
Este fic participa en el Reto #56: "Mix vol.1" del Foro "Hogwarts a través de los años".
Cambio de casa: Cambiar a los personajes de casa. Es decir, un personaje de Slytherin estando en Gryffindor, por ejemplo.
Diecinueve años después remix
—Faltan dos años —gimoteaba Lily al llegar a la estación—. ¡Yo quiero ir ahora!
James seguía chinchando a su hermano, con esa sonrisa burlona que Harry estaba seguro había heredado de los gemelos Weasley.
—¿Quieres parar ya, James?
—¡Solo he dicho que tenga cuidado con el troll de los lavabos! —continuó con falso pesar. Retorcía exageradamente su corbata verde entre sus dedos, fingiendo preocupación. —¡No quiero que mi hermanito pequeño resulte herido! Ya sabéis lo peligrosos que son los garrotes que llevan...
James detectó la severa mirada de su madre y calló. Cogió su carrito de las manos de Ginny, miró a Albus por encima del hombro y después de guiñarle un ojo, echó a correr y atravesó la barrera que daba con el andén nueve y tres cuartos.
Albus aprovechó la ausencia de su hermano para asegurarse de que sus padres le escribirían mientras estaba en Hogwarts. Una vez el matrimonio Potter hubo asegurado a Albus y cruzado la barrera, James ya se había perdido entre la neblina del andén.
Albus escuchó de lejos a su tío Percy hablando de escobas, pero solo pudo saludarle desde lejos, la mano de su padre en la espalda dirigiéndolo suavemente hacia Rose y su familia.
Rose ya llevaba puesta su túnica nueva y sonrió a Albus. Albus se preguntaba cuándo tendría que ponerse él su propia túnica:
—¿Cuándo lleguemos a la escuela? ¿Tendré que desnudarme delante de todo el mundo?
Rose no sabía las respuestas, pero se cogió la falda de la túnica que llevaba puesta y dio una vuelta sobre sí misma, presumida.
—Te queda muy bien, Rose.
—Gracias. No te preocupes, seguro que nadie te hace cambiar de ropa delante de toda la escuela.
Albus estuvo a punto de preguntarle como podía estar segura, pero el padre de Rose los interrumpió:
—Asegúrate de superarlo en todos los exámenes, Rosie. —Señaló discretamente hacia una dirección, pero ni Albus ni Rose pudieron adivinar a quién se refería. —Suerte que has heredado la inteligencia de tu madre.
— Haz el favor, Ron — dijo Hermione.
Ron le dio la razón, pero no pudo resistir el continuar:
—Pero no te hagas demasiado amiga suya, Rosie. El abuelo Weasley jamás te perdonaría si te casaras con un sangre pura.
Rose se puso roja como un tomate. Por suerte para ella, James apareció corriendo con grandes noticias; Teddy se estaba dando el lote con Victoire.
Albus y Rose compartieron una mirada, Albus abrió los ojos como platos y Rose se llevó la mano a la boca. Incluso Lily dejó de esconderse detrás de su padre para escuchar mejor a James. Por desgracia, los adultos parecían desinteresados por ese giro de los acontecimientos que a Albus le estaba costaba creer. Harry miró su reloj y interrumpió a James:
—Son casi las once. Será mejor que subáis al tren.
—¡No te olvides de darle un beso de mi parte a Neville! — le dijo Ginny a su hijo mayor, ahogándolo con un abrazo.
James se negó, alegando que no podía ir besando a profesores, rodando los ojos. Antes de salir corriendo otra vez hacia el tren, donde sus amigos le estaban esperando, uno de ellos aguantando la túnica Slytherin de James, se acercó a su hermano y tiró un brazo a sus hombros:
—Tú no te preocupes por la carrera de thestrals, ¿vale? —le susurró a su oído. —El año pasado solo cayó un niño. ¡Y solo se rompió dos piernas!
—Pero, ¿no eran invisibles? —se preguntó Albus. —¿Cómo voy a subirme a uno si no lo puedo ver? ¡James! ¡Me dijiste que eran invisibles!
James se limitó a reír, se puso el dedo delante de los labios y se despidió de sus padres y de Lily antes de subirse rápidamente al tren y ponerse la ropa que su amigo estaba aguantando.
Albus sintió la presión de la mano de su padre en el hombro como si fueran mil dragones y se dejó hundir hasta quedar sentado en su baúl:
—¿Y si no supero ninguna de las pruebas?
James se había pasado el verano inventando pruebas en las que los alumnos de primer año tenían que participar para ser seleccionados en una de las cuatro casas de Hogwarts. Por lo que Harry había oído, estas incluían: una batalla contra un troll que se escondía en un lavabo de chicas (sin duda inspirado en las historias que Ron le solía contar cuando era niño), una partida de gobstones contra la directora del colegio (según James, McGonagall era campeona en el juego), recitar poesía delante de todo el alumnado (James se negaba a confesar qué poema) y una carrera cuyas especificaciones y reglas había decidido ocultar hasta ahora.
—No te creas todo lo que tu hermano te cuenta sobre Hogwarts —empezó Harry, agachándose hasta quedar en cuclillas y quedar a la altura de su hijo.
—Ha aprendido a mentir de los Slytherins, —dijo Ginny, que ya estaba cansada de oir que la sala común de Slytherin tenía una piscina enorme donde solo los Slytherin podían bañarse.
—O de los bromistas Gryffindor de tus hermanos —contraatacó Harry.
Albus fijó la vista en una grieta del suelo. También estaba preocupado por saber en qué casa quedaría. En Gryffindor, donde habían estado todos sus tíos. O en Slytherin, donde tendría que aguantar a su hermano durante siete largos años. Quizás Albus sería el primero en toda la historia de Hogwarts en fallar todas las pruebas que James le había contado (aunque estaba seguro que alguna se la había inventado para asustarlo). Entonces no lo aceptarían en ninguna casa y tendría que volver a casa con sus padres y con Lily.
Harry apretó el hombro de Albus y suspiró, mirando a Ginny, que se mordía los labios por intentar no reír y fingía estar despidiéndose de Rose. —Albus Severus, te pusimos el nombre de dos directores de Hogwarts. Los dos eran de casas diferentes, uno Gryffindor y el otro Slytherin, seguramente el hombre más valiente que jamás he conocido —susurró Harry, de manera que solo Albus pudiera oírlo. —Te aseguro que es imposible que no seas seleccionado para una casa. Y si tienes miedo, sé de buena mano que puedes elegir dónde quieres ir.
A Ginny se le atragantó la risa, pero lo disimuló con un buen carraspeó. Harry y Ginny vieron como Albus subía al Expreso de Hogwarts por primera vez, sonriendo ante el rostro asombrado de Albus, en el que todavía podían leer cierto miedo a la ceremonia de selección que James había estado inculcando en su hermano durante todo el verano, y deseando ya recibir su primera carta, en la que les contaría en que casa había sido seleccionado y mostrándose enfadado por dejar que se creyese las mentiras de su hermano sobre la ceremonía.
El matrimonio se quedó hasta que los últimos rastros de vapor se esfumaron en el aire, comiéndose el pesar que sentían al ver el tren alejarse con su hijo. Harry se tocó la cicatriz en forma de rayo de la frente distraídamente. Esta llevaba diecinueve años sin dolerle, así que sabía que no había nada de preocuparse.
James es un personaje que solo aparece por unas páginas en los libros (y no me he leído ni tengo ganas de leerme The Cursed Child), pero me dio una gran impresión de hermano mayor que se mete con su hermano. Si no pudiese molestar a Albus con la posibilidad de entrar en Slytherin pq el mismo es Slytherin y Albus ya ha visto que su familia lo acepta sin problemas, James se buscaría otra razón para asustarlo. Porque eso es lo que hacen los hermanos.
Este fic tiene el doble de palabras que me pensaba tendría. Lo odio.
