Introducción
Heero tenía un hermoso bebé entre sus brazos, una niña pequeña de solo unos días de vida, sus cabellos eran castaños, claros como los de su madre y unos ojos azul cobalto como los de él.
_Heero, ¿puedes pasarme a mi niña?_ le dice la madre con voz cansada.
_Enseguida , ¿cómo te sientes hoy, Relena? _la rubia llevaba varios meses en el hospital por complicaciones en la gestación de su embarazo y, después de dar a luz, su condición física se había debilitado considerablemente.
_ Solo quiero poder recuperarme y estar con ustedes, pero me siento más cansada que antes _su marido le entrega a la pequeña que, ajena de todo, dormía plácidamente.
_Pronto podrás regresar a casa Relena, solo tienes que descansar lo suficiente _ le respondió el mayor sentándose a los pies de la cama.
_¿Te ha dado problemas?, Lucrecia me dijo que tú te quedabas con ella por las noches.
_No, para nada, es una niña bastante tranquila. Es mi hija y creo que está mejor a mi lado.
_ Seguramente eso lo ha sacado de ti, de pequeño siempre fuiste muy reservado.
Una enfermera entró a la habitación para anunciar el fin del horario de visitas de aquel día.
_ No se pueden quedar un momento más? _ pregunta la madre sin querer dejar a su bebé.
_ Lo siento señora Yuy, las reglas del hospital son iguales para todos.
_ No te preocupes rubia, mañana le diré a Lucrecia que traiga a la pequeña Relena para que puedas verla mientras estoy en el trabajo.
_Gracias Heero , cuida mucho de ella _él se despidió con un casto beso en la frente y tomó a su bebé para abandonar el hospital.
Heero no podía dormir, tenía una extraña sensación que no lo dejaba tranquilo, un presentimiento clavando en su pecho, se levantó de la cama, tomó su laptop y se dirigió a la habitación de su hija a trabajar un poco. Desde que la tenía en casa nunca se imaginó la tranquilidad que le produciría el verla dormir, debía reconocer que estaba loco de amor por ella.
Durante la madrugada, su teléfono comienza a sonar insistentemente, sacándolo del sueño en el que estaba, aquel presentimiento que poseía comenzó a transformarse en angustia, su corazón se oprimía al ver que la llamada era del hospital.
_ Señor Yuy, la condición de su esposa ha empeorado le pedimos que por favor se dirija al hospital lo antes posible...
Heero tomó a su hija arropándola bien, mientras conducía al hospital llamó a su cuñado, Milliardo, para avisarle de lo sucedido. Se encontraron en la puerta del hospital. Milliardo se encontraba junto a su esposa Lucrecia, quien tomó a la inocente niña entre sus brazos. Subieron hasta la habitación de Relena donde el médico los esperaba.
_¿Cuál es su condición?_ preguntó Heero seriamente, ya imaginándose el peor de los escenarios posibles.
_Hace dos horas comenzó a convulsionar producto de un hemorragia interna que logramos detener, pero su condición actual no es favorable, las probabilidades que tiene de pasar la noche son demasiado bajas.
Heero entró a la habitación a penas el médico terminó de hablar. El lugar se encontraba con una luz fría, múltiples aparatos controlaban los signos vitales de su mejor amiga, su piel era pálida y opaca, sus ojos estaban hundidos y algo opacos.
_ Heero ¿eres tú? _ la voz de Relena era muy débil, se notaba cansada.
_ Si, Rubia, aquí estoy_ Contestó tomando una de sus manos.
_ Heero, supongo que esta es la despedida.
_Tonta, te pondrás bien; piensa en nuestra pequeña, tienes que ponerte bien por ella. Además esa no es la manera de ser de la gran Relena Peacecraft.
_No me mientas, se nota la preocupación en tu mirada _ las lágrimas comenzaron a empañar su mirada.
_ Sé que la cuidarás bien, eres una excelente persona, un buen padre, un buen amigo.
_La cuidaremos juntos, ella necesita más de ti que de mí, Relena. Hay cosas que solo una madre puede darle.
_Quiero pedirte tres cosas Heero.
_Lo que tú quieras, Rubia
_ Cuidarás de nuestra pequeña con tu vida, hasta que sea toda una mujer y pueda cuidarse por sí sola.
_Eso es algo que no necesito prometerte, sabes que lo haré con mi vida.
_También quiero que busques tu felicidad
_Tú eres la única mujer de mi vida, Relena.
_ No nos engañemos más, tú deberías estar con otra persona ahora y no es una mujer, regresa con él.
Heero no supo qué responderle
_Heero perdóname, nunca debí separarlos.
_No hay nada que perdonar, por algo eres y serás mi mejor amiga.
_Gracias Heero, te amo…
Un sonido persistente comenzó a sonar en la habitación, en ese momento el tiempo se detuvo para Heero, era como si pudiera ver todo en cámara lenta. Milliardo entrando a toda prisa para ver a su hermana, las enfermeras entrando a la habitación revisando los aparatos y signos vitales de la paciente, pero ya era demasiado tarde, no había nada más que se pudiera hacer por ella...
Capítulo 1
Duo Maxwell se encontraba sentado detrás de un gran escritorio de roble tallado a mano, la oficina tenía vista privilegiada a casi toda la ciudad de Dubai gracias a sus enormes ventanales de vidrio polarizado, aquel día vestía un impecable traje negro confeccionado especialmente a medida para él, al igual que sus zapatos italianos y su camisa negra, sus largos cabellos se encontraban trenzados pulcramente en forma de espiga.
Su jefe y amigo de toda la vida Quatre Raberba Winner, le había citado para una reunión con un inversionista interesado en su proyecto Gundam, una serie de autos de alta gama que por años se había dedicado a perfeccionar desde que se encontraba en preparatoria. Tenía las carrocerías casi listas, sólo le faltaba alguien que le ayudara a financiar el motor, la verdadera alma de cualquier automóvil, desde siempre había tenido una facilidad para trabajar con casi todo tipo de máquinas y eso lo enorgullecía. En ese momento escuchó abrirse la puerta distrayéndolo de sus pensamientos, por ella entraba un joven rubio de amable mirada color aqua, luciendo un traje gris igual de elegante que el de su amigo trenzado.
_¡Quatre!, por fin llegaste, ¿es necesario que me disfrace así? _Le dice Duo con mirada suplicante, ya que nunca le gustó vestir de esa forma, no era compatible con su estilo de vida.
_ Buenos días Duo, sí es necesario, vamos a una reunión de negocios_ le respondió alegremente _y el inversionista desea conocer al ingeniero creador de los planos que le mostré, quedó muy interesado en tu motor.
_Pero Quatre… no soy ingeniero, no terminé…
_Lo sé, pero no menosprecies tus capacidades con las máquinas, aunque no te hayas graduado, eres el mejor que conozco.
_No sé por qué necesitamos un inversionista, tú tienes los contactos y el dinero más que suficiente para nuestra pequeña empresa.
_ Quiero que estés ahí, es importante para todos, en especial para ti.
_Entonces vamos ya, mientras más pronto terminemos más pronto me saco esta cosa _respondió aflojándose el nudo de la corbata.
Subieron a la limosina de Quatre escoltados por Rashid el guardaespaldas personal del joven árabe, quien no lo dejaba solo ni un solo momento desde que era un niño que empezaba a caminar.
Llegaron a un restaurant típico japonés ambientado como una casa de aquel país, en la entrada los esperaba su anfitriona, una mujer vestida con kimono quien los condujo hasta una habitación con vista al jardín central. Ahí, sentado con la portátil abierta sobre la mesa, se encontraba un joven de cabellos alborotados y una mirada azul impenetrable. Él era Heero Yuy, dueño de una empresa de vanguardia en tecnología satelital y accionista de varias empresas, su nombre era conocido en todas las bolsas de valores más importantes del mundo por sus arriesgadas inversiones que siempre terminaban en buen puerto. Duo se quedó paralizado al verlo, hace más de 5 años que no lo veía, desde el día en que se enteró que la odiosa de Relena Darlian estaba esperando un hijo de este , rompiéndole en mil pedazos el corazón.
_¡Quatre, qué significa esto!_ le grita Duo notoriamente alterado_ ¡¿qué hace él aquí?! _apuntándolo.
Heero apagó su portátil de un solo golpe, su mirada indescifrable, pero de algo estaba seguro Duo, que Yuy estaba tan disgustado como él por la situación.
_Bien muchachos, cálmense. Comamos algo y conversemos de negocios _ les responde Quatre a los dos, invitándolos con un gesto a sentarse a la mesa.
_Claro que no Quatre, yo no pienso sentarme a la misma mesa que él, no sé qué diablos planeas, pero no quiero ser parte de esto.
_Duo Maxwell, como tu jefe te ordeno que te sientes en esa mesa ahora, o jamás veras tus diseños realizados ni trabajarás para mí _ le responde el rubio con una hermosa sonrisa y una mirada seria que congelaría el sol. Duo lo quedó mirando, sin más remedio se sentó con ellos a la mesa, en ese momento lo menos que Duo quería, era dejar su estupendo trabajo junto con su amigo al cual le debía demasiado.
_Bien Winner, explica el porqué de esta reunión.
_Esto es muy sencillo, los planos de los autos de carreras que te mostré hace algunas semanas son propiedad de Duo y, Duo, -Continuó dirigiéndose ahora a su acompañante- el inversionista del que te hablé es Heero, Heero quiere invertir en tu proyecto porque sabe cuál es el potencial de estos y su empresa es de las pocas con los avances tecnológicos suficientes para este proyecto.
_A decir verdad, me sorprende que tú seas el dibujante de estos planos, son casi perfectos _ dice Heero mirando a los ojos Duo _Realmente me interesa invertir en tu proyecto, creo que podríamos llegar muy lejos creando una nueva marca de autos de alta gama para competencia, solo espero que seas lo suficientemente maduro para dejar de lado nuestras diferencias del pasado.
_Además, Heero esta arriesgándose con tu proyecto. Sabes que yo te apoyaría en esto como siempre lo hago en todo, pero las empresas Winner pertenecen a mi padre, y ambos sabemos que él no apoyaría algo así _ añadió el rubio.
_Lo sé Quatre, pero tengo que pensarlo, él no es una persona en la que confíe, necesito un tiempo para considerarlo.
_No tengo tu tiempo, Maxwell, es ahora o nada _Heero lo mira de forma desafiante _o es que no eres capaz de superar los impasses del pasado?
_¡Impasses del pasado!, eres un cretino _Duo golpeó la mesa haciendo saltar todas las cosas que había en ella.
Prip, prip, prip, el sonido de un celular comenzó a hacerse cada vez más notorio, Heero notó que era su aparato móvil y se levantó de la mesa alejándose un poco.
_Relena ... no estoy ocupado amor, pero termino aquí y voy a recogerte para ir de compras, sí ... También te amo, adiós _Colgó la llamada dirigiéndose a Duo en tono desafiante _ ¿y bien, Maxwell; o es que el dios de la muerte le teme a un simple mortal?
_Shinigami no le teme a nada... de acuerdo, te aceptaré como inversionista, pero tendrás que facilitarme todos los instrumentos que necesite, y no cuestionarás en ningún sentido mi trabajo o mi método de trabajo.
_ Eso dalo por hecho. Si me disculpan, debo retirarme. Pidan lo que desean comer, Winner, puedes mandar la factura a mi oficina _Tomó su laptop y se fue sin mirar atrás.
Duo aún no creía lo que había pasado, se sentía traicionado por su mejor amigo y a la vez emocionado porque su proyecto Gundam por fin vería la luz después de años de trabajar en aquellos planos, solo que, trabajar junto con Heero lo perturbaba, él era la persona que más amaba y odiaba a la vez.
_Por lo que veo, tú aún lo amas_ le dijo el rubio.
_Claro que no, le tengo rencor por lo nos pasó, Quatre. Además la rubia lo llama y corre tras ella, ha hecho que él cambie, antes ni siquiera hubiese contestado el móvil en medio de una cita de negocios, sus negocios siempre fueron más importantes.
_Es verdad, ella lo ha cambiado, pero Relena no es la persona que tú crees.
_ ¿Que no es la persona que creo, qué quieres decir con eso?
_ Pronto lo sabrás Duo, estoy seguro que la vida cambiara tanto para ti como para él.
Capítulo 2
Aún se sentía traicionado por el rubio, además que no dejaba de tener esa mirada de que algo mas estaba planeando además del tema del proyecto Gundam. (QUIÉN?, QUATRE?, HEERO?)
Los siguientes días fueron un torbellino total, Heero había pedido firmar un acuerdo donde exigía que el taller para el proyecto estuviera en Japón para así poder supervisar sus avances personalmente, ya que en esos momentos él se encontraba con residencia en dicho país.
Por otro lado el trenzado era un nómade, tenía varios departamentos en las ciudades donde vivían sus amigos, uno en china cuando estaba con Wufei, otro en Italia cuando visitaba a Trowa, también tenía un piso en Dubai donde era la residencia de Quatre, pero este último había sido un regalo del rubio al cual no pudo rechazar, ya que él era el dueño de dicho edificio, sin contar con su casa en los Estados Unidos; aunque en esos momentos Hilde se encontrara viviendo en aquel lugar.
Lo peor de todo era que tenía planos y material importante de sus autos por todas partes, así que se dedicó a juntar sus cosas mientras buscaba un departamento dónde quedarse en Japón y que estuviese lo suficientemente cerca de las instalaciones del taller que Yuy había dispuesto para él, y lo suficientemente lejos para no tener que topárselo más que lo justo y necesario.
Aún le dolían sus palabras, "superar los impasses del pasado" , eso era el ahora, un impasse del pasado. Después de haber tenido una relación de algunos meses, de haberse ilusionado y entregarle no solo su cuerpo sino también su corazón, pero al final, él había decidido quedarse con la rubia. Ellos se conocían de toda la vida y después de enterarse que ella estaba embarazada de él, solamente la prefirió a ella, ese mismo día tomó sus cosas del lugar que compartieron por algunas semanas y nunca más regresó a Japón. Y ahora aquí estaba, en un avión rumbo de regreso al país del sol naciente, a donde había prometido no regresar jamás mientras Heero Yuy estuviera ahí.
La mañana estaba helada, el otoño comienza y los días eran más fríos en la ciudad de Tokio. Mandó sus pocas pertenencias con las que siempre solía viajar a su nuevo departamento, y se dirijo al taller, era lo primero que quería conocer.
Las instalaciones eran ultra modernas, el lugar contaba con un galpón de buen tamaño y un edificio de dos plantas a un costado, unidos por un corredor a la vista, todo era ultra moderno, pulcro y blanco, sin duda, todo el lugar decía a gritos que pertenecía a Yuy.
Al entrar al edificio de planta baja, una bonita joven de cabello negro lo recibió presentándose como su asistente personal, entregándole las llaves del galpón que sería su taller por los siguientes meses.
El galpón estaba equipado con todo lo que necesitaba para trabajar e incluso más, podía ver ordenadores de última generación y máquinas de precisión, en un pequeño rincón también había una pequeña cocina junto a un sofá de grandes dimensiones.
_Espero te guste, recordé que te gusta comer comida chatarra mientras trabajas_ La voz que venía detrás de él era Heero, su comentario lo hizo sonreír de manera triste.
_Gracias, pero no era necesario _ le respondió seco el peli largo.
_Espero que todo sea de tu agrado, Iruka será tu asistente, todo lo que te haga falta se lo puedes pedir a ella. Mi oficina está en la segunda planta, así podré supervisar más de cerca tu trabajo.
_Estoy esperando que lleguen algunas cosas, entre ellas el plano del motor, lo vendrán a dejar hoy.
_No lo tienes tú? _lo miro con cara de irresponsable_ el viaje desde Estados Unidos es muy largo para que llegue en un día.
_Es que está en Hong Kong, Wufei lo traerá, además quiere ver si estoy bien_ lo último lo dijo poniendo énfasis en las últimas palabras.
_ ¿Y estás bien, Maxwell?
No sabía a qué se refería con esa pregunta. Estaba bien en el taller, en Japón, trabajando para él; mientras que él lo seguía queriendo y el otro ya lo había olvidado porque era un impasse del pasado.
_yo….
_ ¡Papá¡_ fue interrumpido por la voz de una pequeña niña que corría a aferrarse a las piernas de Yuy_Iruka no me dejaba pasar, pero yo quería verte papá, papá papá papá
_Relena, silencio _la niña se detuvo y se formó casi militarmente al escuchar la orden de su padre .
_ Lo siento papá_ dijo la niña haciendo pucheros.
_Maxwell, ella es Relena Yuy, mi hija.
La niña lo quedó mirando con la misma mirada fría que caracterizaba a su padre, pero había algo más en su postura, como queriendo decir que su padre solo era de ella.
La niña era como ver a Relena, una copia casi exacta de su madre, pero con la mirada penetrante de su padre. Pensó que conocer a la pequeña Yuy no le afectaría, pero no era así, sabía que no podía tener resentimientos contra una niña inocente que no tenía la culpa de las acciones de su padre, pero su mente no dejaba de decirle que esa niña era la causante de su separación.
En ese momento solo había una cosa que podía tranquilizarlo, la velocidad, así que salió del galpón camino a su nuevo departamento, ahí sus cosas ya habían llegado y entre ellas, su amada motocicleta, una Aprilia RSV4 1100 Factory, modificada por él mismo y por supuesto pintada completamente de negro.
Capítulo 3
Las luces pasaban como estelas de luz a su alrededor, a pesar de los años transcurridos, era como si nada hubiese cambiado; conducía su motocicleta a las afueras de la ciudad, conociendo a la perfección cada camino que lo conduciría a su objetivo.
Duo llegó a un mirador en donde podía ver gran parte de la ciudad de Tokio, recordaba años atrás cuando solía ir a vagar a ese lugar entre otras cosas. Se quitó el casco sacudiendo su cabello para poder respirar aire fresco y despejar su mente, en ese momento lo único de lo que debía preocuparse era de poder crear su motor, el cual sería la base de los cinco autos que planeaba crear.
Sacó un cigarro de su chaqueta, era algo que había dejado hace un año cuando había "regresado" como solía decirle Quatre, pero que en ese momento era lo único que podía calmar sus nervios tontos y mal humor, lo encendió disfrutando de la primera bocanada de aire que llenó de nicotina sus pulmones, causando en él una leve sensación de placer.
Las luces de un automóvil iluminaron el lugar donde se encontraba, este se detuvo y de el bajo un joven de su misma edad, con pantalón holgado de tela y una camisa de cuello mao, era Wufei Chang, uno más de sus amigos al cual le debía más de lo que le gustaría admitir.
_Pensé que lo habías dejado_ Le dice el chino al verlo con el cigarro en la mano_ por lo visto no estás bien.
_Hola Wufei, si, lo dejé pero estoy inquieto_ le respondió el trenzado_ ¿Cómo me encontraste?
_Supuse que estarías aquí, además del GPS que tiene tu móvil me lo confirmó.
_¿No crees que son un poco exagerados?, no me iré de nuevo.
_Eso díselo a Barton, por tu culpa Winner estuvo muy preocupado, supongo… _ encogiéndose de hombros y sentándose en el suelo al lado de él _que no quiere que su novio pase de nuevo por esas preocupaciones, yo haría lo mismo por Sally.
_¿Traes la memoria? _ le pregunta tomado una segunda bocanada del cigarrillo.
_Ten _ le lanza un llavero con varios pendrives colgando de el _ Por lo que me imagino conociste a la hija de Yuy.
_ Es idéntica a Relena …. Yo…. Me gustaría ser como Trowa y que no se notaran tanto mis emociones.
_Eso es imposible, no serías tú, Maxwell. Después de todo tú siempre has sido el que nos alegra a todos, pero hay algo que tienes que saber que está pasando en Preventers
_Por qué no lo dices por cómo es. Desde el día en que me salvaron de mi propia estupidez, así que dilo, ¿qué podría ser peor que trabajar para Heero?
_Han habido robos de autos de alta gama, la mayoría de competencia, como los que modificas. En Preventers creemos que es Traize el que está detrás de todo esto, las carreras clandestinas y las apuestas en los grand prix están en aumento, y pensamos que están relacionadas. Barton está investigando de encubierto, intentando meterse de piloto y llamar la atención de los ladrones.
_Si Traize está detrás de esto, reconocerá a Trowa y podría hacer algo para llegar a mí_ le respondió serio el trenzado.
_Es una de las teorías, puede que él quiera recuperarte, que no se crea el cuento de que estás muerto aunque tengas mil nombres falsos, Maxwell. Debes cuidarte y no dejarte ver ahora más que nunca, no hasta que Preventers pueda atrapar a ese mal nacido.
_Siento que soy un montón de problemas para ustedes, cargando mis problemas, no sé cómo aún son mis amigos.
_No lo somos, somos hermanos, Maxwell; somos familia y lo que hace la familia es apoyarse siempre… pero, hay otra cosa ahora que debes saber, Winner está tramado algo y…
_ Lo sé _ lo interrumpió Duo _ su mirada me lo dice todo
_ Tú no alcanzaste a saberlo pero, Peacecraft murió a los días de dar a luz a la niña, todo su embarazo fue malo, nunca había visto a Yuy tan preocupado en mi vida, porque su hija crecería sin su madre… además, él fue el primero en comenzar a buscarte, ambas cosas lo tenían destrozado.
Las palabras del chino taladraban en su cabeza "Él fue el primero en comenzar a buscarte". Sabía que él no mentía, Wufei tenía un código moral que se lo impedía, y se imaginaba lo mucho que le debió costar no decirle la verdad durante todo ese tiempo.
Por otro lado, tenía el problema de Traize, se arrepentía cada segundo del día por haberse involucrado con una persona como él, pero no podía cambiar el pasado, solo le quedaba intentar solucionar el futuro por el bien de la "familia" como Wufei los había llamado.
Capitulo 4
Los días pasaban rápido, todas las piezas que habían mandado a construir estaban listas, éstas contaban con una aleación especial de metales que él mismo había fabricado con el fin de darles una mejor resistencia al calor.
Solo tenía que por fin montar su preciado motor, ese era el momento más crucial, demostraría que sus cálculos estaban correctos o bien, todo sería un error fatal y el galpón estallaría junto con él.
En esos días no había visto a Yuy, algo que en el fondo agradecía ya que sabía que su presencia lo perturbaría y no podría trabajar como lo hacía en ese momento.
Tenía la música tan alta que no se podía escuchar nada más mientras limpiaba unas bujías para el motor, había trabajado duro durante varios días y noches, casi sin dormir; en la pequeña cocina tenía platos sucios y vasos con gaseosa a medio beber, faltaba poco para tenerlo terminado y ni el sueño lo detendría.
Heero Yuy podía escuchar la música proveniente del galpón con facilidad, seguramente el trenzado estaba demasiado inspirado en su trabajo.
Y así fue, no sintió cuando entró por la puerta, Heero lo vio trabajando, casi encorvado sobre la máquina que estaba creando, su cara teñida de grasa, su hermosa trenza desordenada.
Era como antes, eso no había cambiado su desordenada forma de trabajar que en el pasado Yuy tanto odiaba y que ahora lo veía maravillado. Pero el trenzado había cambiado, podía ver que su cuerpo era diferente, se veía más fuerte e incluso, un poco más alto que antes, sus cabellos color castaño estaban más largos, ¿seguirían oliendo a chocolate?
Dio un paso hacia él, pero se detuvo y retrocedió, Quatre le había dicho muchas cosas sobre Duo y había dejado otras tantas preguntas sin responder, de lo único que estaba seguro es del daño que le había causado y que el rubio le había confirmado; a su pesar, no sabía cuánto había cambiado, no sabía cómo actuar frente a él, solo sabía que ayudarlo como Quatre le había dicho, era lo menos que podía hacer.
Caminó al equipo de música y lo apagó de golpe.
_ ¿Qué pasó con la música? _ El trenzado levantó su cabeza mirando directamente al aparato, vio a Yuy de pie a un costado.
_Sabes que esto se escucha hasta mi oficina? _le dijo con los brazos cruzados sobre su pecho.
_No me interesa, así trabajo_ le respondió de mala gana.
_Hay cosas que no cambian, este lugar es un desastre, mañana lo mandaré a limpiar.
_¿Qué haces aquí Yuy? No creo que vinieras por la música alta _ le dijo con sarcasmo.
_Quería ver cómo vas con los avances e informarte que la carrocería está lista, los interiores también, solo hay que montar las cosas, llegarán en dos días. Winner me llamó hoy, en tres semanas habrá una exposición de autos en Dubái que incluirá una carrera de exhibición, así que tienes dos semanas para terminar el primer auto, participaremos en la competencia.
Duo comenzó a divagar y hablar para sí mismo de todo lo que le faltaba, que el arte no se podía apurar y cosas que Yuy consideró sin sentido, pero se fue sin decir nada, en la puerta la voz del trenzado lo detuvo.
_Yuy, no tenemos piloto, si la carrera es en tres semanas solo tendremos uno para hacer carreras de prueba _ dijo Duo
_No te preocupes, Winner dijo que el piloto estaría esperándonos en Dubái. Además, si es necesario yo mismo correré, después de todo el sistema operativo para estos autos lo creé yo especialmente para ellos.
_No, sería peligroso para ti, después de todo tienes una niña.
_Confío en mi trabajo y en el tuyo también Maxwell. Por mucho que me odies sé que no me matarás con una de tus máquinas.
Dos semanas después…
Duo se sentía como una madre, a punto de dar a luz su primer automóvil. Sandrock estaba listo, negro con detalles en blanco y oro, mostraba todo el lujo que una ciudad como Dubái merecía. Estaban en una pista privada de aterrizaje de aviones de la familia Winner, el lugar perfecto para la primera prueba de velocidad en pista de su máquina, las primeras pruebas de resistencia y velocidad habían sido lo suficientemente buenas para la rapidez con que se habían hecho, pero ese era el momento que el trenzado más esperaba, el momento de la verdad.
En la pista está solamente él contemplando su obra con orgullo; en ese momento llegaron Yuy en compañía de Quatre y Trowa, Duo se alegró al ver al cirquero y corrió a abrazarlo.
_Trowa tú serás nuestro piloto?! _ Le preguntó con entusiasmo, ya que sabía lo buen corredor que era.
_Pues no, yo seré el piloto de Sandrock _ le respondió el rubio del grupo _ Es lo menos que puedo hacer después de no poder apoyarte financieramente Duo, además así nos conocimos todos, soy tan buen piloto como ustedes.
_Pero yo iré contigo _ fue lo único que le respondió el trenzado.
Ambos subieron al automóvil, se podía sentir el olor a cuero de los interiores, por dentro era tan lujoso como por fuera.
Quatre giró la llave, de inmediato el motor comenzó a funcionar, ronroneaba como un gatito, subieron de 0 a 100km en segundos sin ningún problema, el rubio era preciso en cada movimiento, aumentando la velocidad de forma pausada y constante hasta llegar sobre los 200 km, al virar no tuvo problemas.
Duo estaba maravillado, su primer automóvil funcionaba, y funcionaba bien, más que bien, sin dudas Sandrock era el auto ideal para su rubio amigo.
