¡Hey! Renací.
Estoy viva y nos vamos a leer todo el mes.
Espero que les guste.
FLUFFTOBER
1
CONTACTO VISUAL
PUPILA
"¿Cómo le voy a decir a ella?"
Adrien sabía que los años pasados le habían hecho bien, después de todo a sus 25 era no solo una gran influencia en el medio artístico sino también un benefactor social y uno de los modelos mejores pagados del mundo.
Sabía que había cumplido todos y cada uno de los propósitos que su padre le había encomendado cuando era más joven y lamentaba profundamente que sólo pudiera verlo a través de las pantallas pues la ocupada agenda de ambos les impedía verse asiduamente.
Entre su carrera de héroe y modelo sus horarios eran sinceramente demasiado, pero acostumbrado ya a una vida de ese tipo, poco le importaba que durmiera un máximo de 6 horas al día.
Esa tarde todos estaban corriendo, como de costumbre.
Era la famosa y prodigiosa semana de la moda en París, la famosa marca que lo había hecho uno de los rostros más deseables presentaba su tercera colección completa y su diseñadora (su también novia) se veía totalmente estresada.
Tocó la puerta con el máximo cuidado tratando de no espantarla.
Marinnette saltó de su banco. Con el costurero sobre la muñeca y el peinado recogido se veía adorable.
-Adrien - musitó ella, su voz dulce no había cambiado nada desde los días escolares. No como la de él, que se había engrosado solo un poco, aunque conservaba el tono juvenil que todos adoraban en las entrevistas. - Deberías estar en este momento en maquillaje.
Él rodó los ojos.
-Lo estaba, de hecho, justo voy saliendo de la rutina de skincare. - Marinnette le miró el rostro con detenimiento, como si fuera a encontrar alguna falla en su piel (que no la había), tantos años en la industria le habían dejado la piel casi irreal, incluso para él mismo.
Adrien sabía que no podía verla directo a los ojos en ese momento, así que apartó la mirada y dejó que ella viera su perfil.
-Tienes razón, es que estoy muy nerviosa. Sé que he hecho esto dos veces antes, pero la firma de tu papá era mi soporte. De alguna forma esta es la primera vez que lo hago por mí.
Adrien se sentó sobre el tocador, dándole la espalda a los focos brillantes y al reflejo de él mismo. Tenía tantas ganas de abrazarla y decirle que todo iba a ir bien... pero tenía pavor de delatarse.
De que ella se diera cuenta de los sentimientos que tenía por ella.
Los sentimientos que siempre había tenido, que en ese momento estaban fusionados.
-Eres la mejor diseñadora de la temporada y lo sabes. Ten más confianza en ti misma, mariquita.
Fue instantáneo, ella se había sonrojado; las mejillas adorablemente rosas (no rojas) y el atropello en sus pies, aunque estaba sentada.
Había sido tan obvio.
Era ella.
-Sigues haciendo lo mismo - dijo Marinnette abanicándose con las hojas en su mano, llenas de bocetos que ya eran una realidad, que serían una realidad para el mundo en cuestión de horas.
Él quería comprobar desesperadamente si la realidad de los bocetos en su mente era correcta.
Él tomo la silla y la acercó a sí mismo, para mantenerla cerca; el olor de su perfume era irresistible... sabía que lo reconocía de antes, tal vez de ella misma, volando por los tejados, cayendo en sus brazos, acariciándole la mano, chocando sus palmas.
¿Sería posible?
Después de ella... después de Ladybug su vida había cambiado, su mente imaginó miles de escenarios, en que la descubría, en que ella le decía quién era.
Eso no había ocurrido.
Pero reconocería los labios de su dama donde sea y era esa boquita de color cerezo que estaba frente a él.
- ¿Te gustaría que fuera diferente? - coqueteó él.
Los labios de ella se curvaron en una sonrisa minúscula.
-Tu coqueteo es descarado a estas alturas, Chaton. - dijo ella.
¿Ella también lo sabría? Sintió su pequeña mano sobre la propia, acariciando el anillo.
Su corazón se saltó un latido y sabía que sus mejillas sí estaban rojas.
Necesitaba verla a los ojos, saber si...
Antes de poder alzar la vista escuchó la vibración de su teléfono. Era hora de ir a maquillaje.
No quería verla a los ojos. ¿Y si no era ella? ¿Y si después de todo ese tiempo él había tenido la información equivocada? ¿Las pistas incorrectas?
¿Qué pasaría si lo descubría y el mundo colapsaba? Él sabía lo que el poder de sus Miraculus juntos podía desatar.
¿Sería prudente esperar cuando ambos estaban seguros?
Inclinó su cabeza hasta que juntó sus frentes. Negándose a verla, negando y esperando que ella entendiera, esperando que ella le dijera si estaba bien.
- ¿Joven Agreste? - era Lyann, su representante. - Es hora del maquillaje. Señorita. Dupain Cheng, la pasarela empieza en dos horas, le solicitan.
Adrien suspiró, sentía la respiración y el aroma de Marinnette tan cerca que casi le robaba un beso, pero en vez de eso se levantó y salió del vestidor.
Del bolso de la chaqueta sentía a Plagg bufar y detrás de él la aguda voz de Tikki diciéndole a Marinnette que la próxima vez tendría el valor.
Tal vez era él quién lo necesitaba.
"Yo quiero decirle a él"
Luces tenues, atardecer de fondo.
La pasarela sólo duraría un momento. Dos años de su trabajo en 20 minutos.
Temporada: Otoño.
Inspiración: Un modelo. Un amigo. Un compañero. Un gato y la ciudad en las alturas.
La destrucción tenía un aire atrayente en esa tarde de otoño, con los árboles casi desnudos de un tono ocre contrastando con las preciosas luces de un invierno incipiente.
No dejaba de pensar en la figura del hombre sobre ella, con el cabello rubio cayendo agraciadamente sobre su rostro, ocultando sus maravillosas esmeraldas. Negándose a sostenerle la mirada.
Adrien Agreste era el hombre de su vida y lo sabía, tal vez siempre lo había sabido, tal vez no esperaba que él fuera Chat Noir, pero cuando lo supo no pudo dar vuelta atrás, era el destino.
Después de tantos años y tanta práctica, de tanto conocimiento como guardiana, pudo comprender que incluso el Señor Fu lo sabía, que estaba escrito. Pero no podía ser valiente.
A su lado, los asistentes esponjaban faldas, colocaban sacos, apretaban cinturones. El polvo se impregnaba en la piel. Adrien era el modelo final porque todos los esperaban, porque parecía la mezcla exacta entre sensualidad y dulzura.
Ella iba a aparecer, tomada de su brazo al final.
Combinaban bien, ella traía justo el traje de él con colores a la inversa, el moño de su cabello acompañado con rizos sobre el rostro; era la primera vez que se deshacía del flequillo que la había acompañado la mayor parte de su vida. Era la primera vez que se mostraba como una adulta con una colección que oscilaba entre la dulzura del atardecer y la sensualidad de la noche.
Todo empezaba en 5 segundos.
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Una señal.
El primer modelo había salido.
Podía escuchar los breves murmullos, las conversaciones, el vino y el champagne.
Los modelos salían, todos con pasos seguros, algunos con la sonrisa dulce de quien se enamora por primera vez, las mujeres atrayendo miradas a la cintura, a las largas piernas; mientras los hombres insinuaban un camino atrayente que empezaba en su cuello y terminaba en su abdomen.
La torre Eiffel proyectaba una sombra a lo lejos cuando las luces de la ciudad se iluminaron, en la pasarela, las luces se disminuyeron dejando solo una que siguió el recorrido de Adrien.
Se había diseñado para que todos los asistentes sintieran que Adrien Agreste estaba caminando por el pasillo nupcial, directo a sus corazones, a una boda imaginaria; con la dulzura de un enamorado yendo a sus brazos, pero con los pasos sigilosos, decadentes y suaves de un gato, augurando una noche en vela.
Sus ojos verdes capturaban las luces de la ciudad y si fuera posible él iluminaría todo el espacio solo reflejando aquello.
Pero Marinnette sabía que esos ojos podían brillar más, porque cuando la miraba centellaban juguetonamente, abriéndose paso una sonrisa tan felina que cuando la veía solo pensaba en arrancársela de un beso.
¿Cuánto más tardaría en revelarle que ella era Ladybug? ¿Cuánto más tardaría en decirle que sabía que era Chat Noir?
Si bien ambos sabían (por una muy mala experiencia) que sus poderes combinados eran peligrosos ¿Por qué con el paso de los años le parecía cada vez más estúpido las imposiciones de guardar el secreto entre ambos?
Alya lo sabía.
Luka lo sabía.
¿Por qué él no? ¿Porque la persona en quien más confiaba y amaba en el mundo no?
Tikki se movía un poco sobre la solapa del saco.
- ¿Estas lista, Marinnette?
-Voy a hacerlo, Tikki. Lo haré ahora. Ya no tienes que esconderte.
Adrien estaba ya entrando, caminando hacia ella presuroso, pero no por ello menos sensual que de costumbre.
-Mi Lady - murmuró - ¿Lista para la ronda de aplausos?
Marinnette sonrió. Pero Adrien no llegaba a verlo, su mirada seguía al frente, a ella le estaba pareciendo cansado todo ese juego.
-Sabes que no habría podido ser posible sin tu ayuda. Eres la luz de esta pasarela.
-No a mis ojos, princesa.
Había pasado ya una semana.
Ella sabía que dejó todas las pistas muy claras para que él las viera, tal vez por fin había atado los hilos, por fin sabía o intuía fuertemente que era Ladybug, solo necesitaba un empujón.
La presión se sentía como el agua sobre ella. Quería respirar, ahora.
- ¿No te parece que el coqueteo ha sido excesivo Chat? - dijo ella levantando la ceja.
Pudo sentir como por primera vez los pies de él tropezaron, pero siguió caminando.
-En verdad eres tú - lo escuchó decir, fue a penas un movimiento de labios, una exhalación tan suave y amorosa que le hizo temblar la piel en expectación.
Pero no pudo verle los ojos porque la luz le cegó.
Porque estaban caminando juntos por la pasarela, escuchando los aplausos.
Solo que en su nerviosismo no se había dado cuenta de que tenían las manos entrelazadas y que a los ojos del mundo parecía una declaración que entre ellos aún no se habían hecho.
"A quien quiero es a ti, eres tú quien hace mi pupila dilatar"
Las luces le habían cegado casi tanto como mirar el sol directamente, pero compuso una sonrisa brillante al saber que las cámaras estaban rodando, no recordaba cómo es que había pasado ya la mitad de la pasarela cuando notó la textura de los dedos de Marinnette sobre los suyos, tan delicados y suaves como los pétalos en flor.
Al llegar al frente la observó con detenimiento, aunque solo le costó un segundo.
Estaba preciosa, como siempre.
Pero sus mejillas eran rojas, los labios cerezo estaban mostrando una sonrisa confiada y los aretes en sus pequeñas orejas mostraban unas motas características de quién no solo fue su primer amor sino el único en su vida.
La misma persona. Marinnette Dupain Cheng y Ladybug.
Y ahí estaban. Ambas. Ella.
Era el primer contacto después de 10 años.
La primera vez que veía a los ojos al amor de su vida, hermosos ojos azules devolviéndole la mirada, suplicándole perdón por una confesión que tal vez tardó demasiado en llegar pero que por fin estaba ahí, justo en el mejor momento.
Se había enamorado de la misma persona, dos veces.
Mentira, simplemente se había enamorado de ella.
-Soy yo. - le dijo.
-Lo sé. - la sonrisa era sincera. No recordaría que tuviera lágrimas contenidas, pero las fotos de las revistas al día siguiente no lo dejarían pasar, su mirada se veía deslumbrante mientras aplaudía a Marinnette. - Por fin lo sé.
