Disclaimer: Los personajes de este fic están basados en la serie de televisión Hannibal, creado por Bryan Fuller y basado en los libros de Thomas Harris.
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Notas de la autora: Para el fictober del grupo de Facebook "Club de Lectura de Fanfiction"
Nota 2: Es en serio, no me dejen sin supervisión.
Advertencia: Este fic está ubicado después del final (abrupto) de la serie, así que puede contener spoilers mínimos.
Dedicatoria: A Madame_Athenais, porque un pajarito me contó que le gusta esta serie y esta shipp.
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Mar de placer, sudor y sangre.
Tenía la mente nublada de tanto placer. Una fuerza extraña empezó a subirle desde la erección para pasar por su estómago, después alojarse momentáneamente en su faringe para al final salir a manera de un grito profundo y grave por su boca.
Tembló… Tembló por las sensaciones que recorrían su cuerpo, tan placenteras y contradictorias al mismo tiempo. Poco a poco el escozor de sus heridas empezó a albergar su cuerpo nuevamente y el calor de la sangre empapando las cuerdas alrededor de su anatomía empezó a quemarle.
Odiaba admitirlo, pero los orgasmos más fuertes siempre provenían del dolor y la brusquedad que sabía proveerle su amo. Will alzó la vista para encontrarse con la mirada profunda de Hannibal y sintió un escalofrío recorrerle la espalda.
—Es mi turno. —Sonrió de manera traviesa mientras se relamía los labios, anticipando el festín que estaba a punto de degustar.
Will asintió con la respiración entrecortada, esperando ansioso el siguiente contacto.
Hannibal desató las ataduras de sus muñecas y empezó a lamer con delicadeza la sangre que brotaba de las heridas, saboreando cada gota del líquido vital y regocijándose con el sabor del mismo. Bebió por varios minutos antes de clavar sus dientes en la carne mutilada. Will gimió de dolor mientras sus ojos se ponían en blanco, anunciando así la llegada de un nuevo orgasmo.
—Aún no… ten paciencia —Susurró el caníbal con una voz profunda. —. Aún es muy temprano y no he conseguido mi premio.
Graham suspiró tratando de conservar la calma, y tras unos segundos asintió.
Hannibal mordió nuevamente mientras escuchaba los gemidos de su amante aumentar su volumen hasta convertirse en un grito desgarrador que resonó por todo el bosque.
—Eres una buena presa —Se limpió la sangre en la comisura de sus labios. —. ¿Estás listo?
Gimió a manera de respuesta, el dolor no le permitía hablar. Hannibal por su parte, se quitó la ropa empapada en sangre y la dobló cuidadosamente para depositarla dentro de una funda de basura. Se tomó su tiempo antes de quedar desnudo completamente, y mirando a Will acostarse sobre el piso forrado de plástico, alzando las piernas y abriéndolas lo suficiente para dejar al descubierto el ano dilatado, procedió a arrancarle nuevos gemidos.
Hannibal no tuvo el menor cuidado al momento de penetrarlo, ni hablar de las estocadas furiosas que le ensartaba segundo a segundo, Will no pudo soportarlo más y con fuerza clavó sus uñas en la espalda de su amante, desgarrando la piel, formando surcos profundos, abriendo heridas que aún no terminaban de sanar. Se fundieron en un mar de sudor y sangre para llegar al clímax al mismo tiempo, intercalando el dolor y el placer en el trayecto, gritando furiosos el nombre del otro, sintiendo el punto exacto en el que la vida converge con la muerte.
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—Esto se ve mal —Hannibal curaba las heridas de Will mientras lo miraba con reproche. —. ¿Por qué no me detuviste?
Graham se limitó a esquivar la mirada preocupada del que lo miraba con preocupación.
—Esto no está bien, si seguimos así…
Hannibal lo tomó de la barbilla para obligar al otro a mirarlo y así hacerle saber que, a pesar de todo lo que hacían, eso no era correcto, sin embargo, poco pudo hacer al encontrarse con la mirada nítida de su amante. No podía reprocharle nada cuando tenía los ojos como si de un borreguito ante el peligro se tratase. Hannibal suspiró resignado.
—¿Qué haremos con él? —Preguntó Will mientras miraba a un sujeto amarrado y amordazado, al tiempo que se abrazaba de manera cariñosa al cuello del ex psicólogo.
—No hay nada mejor en el mundo que comer después del sexo ¿Estás de acuerdo?
—Estoy de acuerdo. —Graham se puso una nueva camisa antes de agarrar un cuchillo y pasárselo a Hannibal. Sonrió ampliamente al recordar los sucesos que los habían llevado a ese punto. Nunca imaginó enamorarse de un asesino, mucho menos convertirse en uno. Después de caer al abismo todo había cambiado, quizás el dolor extremo había hecho que aceptase su parte oscura, y los cuidados de Hannibal en medio de las heridas habían detonado lo demás.
No podía quejarse, junto a su amado tenía asegurado placer, amor y buena comida.
Fin
