PARTE I: VERANO
Capítulo 1: Rose
Miró a ambos lados del pasillo que separaba su habitación de la de sus padres, al comprobar que todos estaban acostados y ya dormidos, cerró la puerta con cuidado y se dirigió a la ventana. Del otro lado, Wes la miraba con una sonrisa demasiado arrogante plasmada en su rostro.
Quitó los seguros y la abrió, la cálida brisa de verano inundó el lugar a la misma vez que su novio entraba y activaba unos hechizos silenciadores.
Rose caminó un poco por el lugar, casi rutinariamente, verificando que nada haya quedado fuera de lugar. Los libros apilados en sus usuales montañas, algunas casi eran de su altura, las plantas en los estantes y la televisión pasaba una novela muggle que ninguno conocía, pero quedaba de fondo.
Como si no fuera la décima vez que hacían eso en lo que iba del verano.
"No puedo esperar a hacer magia yo misma." Se quejó. "Así no tendríamos que esperar a que mis padres se duerman."
"Falta poco." Se acercó hacia ella y tomó su rostro con ambas manos. "Este año ya cumples diecisiete."
"Sí, pero faltan como cinco meses." Dijo en tono infantil. Weston rió.
Él la calló con un beso y el resto fue historia.
No importaba si todavía no tenía diecisiete años, que no pudiera silenciar la habitación o que no pudiera aparecerse en el patio de la casa de él, tal como él lo hacía con ella.
Porque él lo iba a hacer las veces que fuera necesario.
Le gustaba sentirse protegida, saber que si necesitaba algo, todo lo que tenía que hacer era escribirle y Wes estaría allí.
Le gustaba su rutina nocturna, de secretos, escapadas, besos y caricias bajo las sábanas.
Más que nada, le gustaba Weston Pucey, más de lo que jamás se hubiera imaginado.
Nunca lo había visto como algo más que el inmaduro amigo de su primo James. Obsesionado con la música, un Slytherin de pies a cabeza, irresponsable académicamente y con tantas conquistas que ya le había perdido la cuenta.
Pero cuando lo conoció más a fondo, se dio cuenta de que no era inmaduro, sino tremendamente divertido y ocurrente. No estaba obsesionado con la música, le apasionaba. No era irresponsable, tenía otros intereses y talentos. No tenía demasiadas ex novias, era que nunca había encontrado a la correcta.
Ella cumplía con todas las condiciones. Se lo había hecho saber. Y Merlín, había tenido que luchar para tenerla.
Se conocían desde que tenía uso de razón. Los Pucey vivían en Godric's Hollow, apenas a unas casas de los Potter. Naturalmente, James y Wes se hicieron amigos desde niños y Rose tuvo que convivir con él más de lo que le hubiera gustado.
Al principio no le atraía en lo más mínimo. Se había cansado de verlo con una chica distinta en cada fiesta a la que iba, siempre preguntándose qué era lo que veían en él. No es que fuera feo, pero tampoco era la gran cosa; con gran objetividad se podría decir que Frank Longbottom o incluso su primo James eran más atractivos.
Pero Weston tenía un no se qué que conquistaba a todos.
Fue en su quinto año. Gryffindor le había ganado a Slytherin 450 a 120 en un partido increíblemente fácil. Por consiguiente, todos los leones marcharon a la Sala de los Menesteres, cada uno con una botella de whisky de fuego bajo su brazo.
La fiesta no tardó demasiado en volverse un desastre. Helena se perdió con la excusa de "consolar a Theo", Alice bailaba con un chico al que Rose no reconocía y, por lo tanto, ella se quedó sola.
"¿No deberías estar festejando?" Le preguntó Weston Pucey a la vez que se sentaba en el sofá junto a ella.
"¿Estar aquí no es suficiente?"
"Con esa cara no. Pareciera que eres parte de nuestro equipo." Dijo refiriéndose al equipo de las serpientes.
La pelirroja rió ante lo que dijo y en su mente le dió la razón. Por eso decidió sincerarse.
Se acercó un poco a él y le dijo bajo, casi en un susurro. "¿Te digo un secreto?" Wes asintió. "No quería venir, mis amigas me obligaron."
"¿Por qué?"
"El martes tengo una entrega dificilisima de Encantamientos y todavía no la terminé."
"¿Ese era tu plan un sábado a la noche? ¿Terminar tarea?"
Ella asintió orgullosa.
"Merlín, Weasley, necesitas vivir más la vida."
Al principio lo tomó como una ofensa.
Pero por algún motivo que en el momento desconocía (o ignoraba), aceptó el trago que Weston le ofrecía. Sólo para más tarde terminar bailando con él y dejando que la acompañe a la puerta de su Sala Común, sellando la noche con un beso y una cita en Hogsmeade el próximo fin de semana.
Y ahí estaban.
Dedos entrelazados.
"Te quiero, te quiero, te quiero."
Susurró Wes en su oído mientras ella lo abrazaba por la espalda. Con su vista por encima de sus hombros, observó el panorama y se prometió a sí misma recordarlo para siempre. La luna se reflejaba sobre el agua y era suficiente para alumbrarlos, Fred y James bailaban junto a Dominique, pero ella no podía pensar en nada más.
Era uno de esos momentos que sabía que recordaría para siempre. Definitorio, preciso, que cambiaba todo.
Él olía a bronceador de coco y agua salada.
Su boca sabía a whisky.
No había nada más perfecto que estar en los brazos de Weston Pucey.
Esta historia es algo que vengo pensando hace mucho tiempo. Cada capítulo será desde el punto de vista de un personaje distinto, pero todos están conectados de una forma u otra.
Espero que les guste!
