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Por Coqui Andrew
Un Paso Difícil
Capitulo Uno
Tocan la puerta, los toques son desesperados, como si quisieran tumbarla, abro, mis hermanos entran casi me tiran, ingresan con sus hijos, no veo a Rose, ni Diana.
-Elroy, tenemos que encargarte a nuestros hijos, tenemos que irnos por un tiempo – dice William
-Pero, ¡¿Por qué?! ¡¿dónde están sus esposas?! – pregunto
-¡Esas mujeres nos abandonaron! ¡No nos quieren! ¡Nos dejaron a nuestros hijos! – dice Alexander
-¿Por qué los abandonaron? – Veo como mis sobrinos están llorando, porque ahora sus padres los dejaban.
-¡Elroy! No hagas preguntas y haz lo que te decimos, cuídalos ¿sí?, si vienen a buscarnos diles que no sabes nada de nosotros, de hecho, no te diremos a donde iremos, ni tampoco te escribiremos ¿Entiendes? – dice William
Los veo, están muy nerviosos, salen de mi casa apresurados, sin decirles nada a sus hijos, volteo a verlos, Stear y Archie lloran, pero… Albert no, lo vea con más atención en sus ojos veo rencor, me acerco a ellos, tranquilizo a los más pequeños y le pido a Pony que se los lleve al jardín y les de unos bocadillos, me quedo solo Albert.
-Albert, dime qué paso por favor – el niño me ve
-Tía, mi papá y Alexander le deben dinero a la mafia, estuvieron jugando en sus casinos clandestinos, pidieron prestado que se acumuló por eso ahora huyen, como cobardes, se van a Nueva York, los escuche hablar ya tienen los pases para irse, los están ayudando los otros mafiosos – dijo el muchacho con mucho coraje
-¡Pero si les dije que no apostarán! ¿y sus mamás? ¿Dónde están? –
-Ellas hace dos semanas que nos dejaron, estaban hartas de ver como derrochaban el dinero y se endeudaban, ¡hasta la casa perdimos! ¡Todo lo perdimos! ¡por culpa de ellos nos quedamos sin nada! -
¡Pobres de mis niños! ¡malos padres! Pero algún día pagarán todo el mal que han hecho
-No te preocupes, yo los cuidaré aún tengo ahorros que me ayudarán a cuidarlos, iremos a comprarles ropa y algunos dulces, ¿te parece bien, mi niño? – pregunte, él solo asintió
Salimos de la casa, nos dirigimos al almacén más cercano para hacer las compras, les compre lo más indispensable y sus dulces, salimos contentos de ahí, cuando regresamos a la casa, solo gire la perilla cuando la puerta fue bruscamente abierta y sentí un jalón de mi brazo lanzándome al interior junto a Albert, gire mi cabeza y detrás logre ver a dos hombres.
Nunca los había visto, pero no soy tonta, sabía que debía de permanecer calmada o podrían hacernos daño, otros dos hombres llegaron cargando al resto de mis sobrinos, uno de los que estaba detrás de mí atrapo a Albert y los tres salieron llevándose a los niños, quise correr tras ellos, pero el que estaba en la puerta saco una pistola, retrocedí y me dijo – El jefe quiere verla – sin bajar el arma me llevo hasta la sala, vi a un hombre vestido elegantemente y fumando, me vio sonrió- ¿Usted es Elroy Andrew? – pregunto
-Sí, soy yo, ¿Quién es usted? – pregunte
-Soy Lucas, el segundo del señor Capone – me dijo, yo me estremecí, entendí porque se llevaron a mis sobrinos.
-Verá, sus hermanos nos deben dinero, no es cualquier cantidad es una muy grande, pero los cobardes decidieron huir, dimos con ellos …
-¿Están muertos? –pregunte
-No, mi señora, los desgraciados lograron huir, pero tengo una propuesta que hacerle – dijo cínicamente
-Lo escucho – dije, estaba muerta de miedo, pero no lo demostré.
-Mi señora son dos opciones, la primera que, si usted cuenta con el dinero que deben, liquide y le regreso a sus sobrinos. La segunda es que si no tiene puede usted trabajar con nosotros y así liquida la deuda de sus hermanos, aparte de ayudarla a cuidar a sus sobrinos ¿Qué decide? – Comenta
-Y ¿sino acepto ninguna de las dos? Primera porque no cuento con el dinero suficiente para liquidar una deuda que no es mía y sobre la segunda opción de que quieren qué trabaje, si solo tienen casinos, burdeles y tabernas. ¿eh? Dígame –
El tipo se me queda viendo con una sonrisa ladina – Pues verá, señora si usted no tiene el dinero, obviamente, tendrá que trabajar de todos modos, pero Chicago que está bajo nuestro control, ¿qué haría si la boletinamos?, entonces, no tendría sus sobrinos, pero ya que tanto ambos padres abandonaron a los hijos, ¿por qué no quedarnos con ellos? Serían nuestros trabajadores ¿Qué tal?, mi señora – dice
Yo solo lo veo con rencor, no puedo permitir que se queden con mis sobrinos, pero tiene razón al decir que fueron abandonados, no me gustaría que siguieran los pasos de esos rufianes, pero no tenía el dinero para pagar esa deuda de esos cobardes.
-Tengo que irme, mi señora, le daré tres días para que me dé una respuesta, si no la recibo, me quedaré con ellos – Sale junto con sus demás secuaces.
Estoy entre la espalda y la pared, mis hermanos son unos desgraciados, huyeron del mafioso Steven, ahora entiendo porque sus esposas los abandonaron, debieron haber recibido amenazas, no les importo dejarme sola y a cargo de mis sobrinos, que para el colmo este maldito, los secuestro, ¡por Dios, son unos niños! Albert tiene12, Alistear 10 y Archie 9, ¿Qué haré? Si no tengo quien me apoye, no tengo para pagar la deuda que dejaron, negociar con él para darme tiempo de pagar la deuda tampoco es opción, podrían mantener a mis sobrinos con ellos para evitar que los engañe o como un adelanto, no soy una cobarde como los idiotas que son mis hermanos, no escapare dejándolos a su suerte.
Stevens quiere que participe en su organización, que es del mafioso más temido de todo Chicago, si el señor Capone, de verdad temo por mis sobrinos, por ellos tendré que ingresar a la mafia, que es la opción más segura y donde mí corazón estará tranquilo al saber que mis pequeños sobrinos no andarán en ese bajo mundo a sus edades actuales para pagar una deuda que no les corresponde y se conviertan en algo peor que sus padres, pero no perdía nada con intentar negociar la libertad de ellos y alejarlos completamente de esa vida.
-Sra. Elroy, ¿Qué va hacer? Esos muchachos no tienen la culpa del abandono de sus padres, yo la apoyo en lo que decida. – Me dice Pony
-¿Te irías conmigo? –le pregunte
-Si me iré contigo, no puedo dejarte sola con esos bandidos – me dice con seguridad.
-No tengo en qué pensar más, ahora mismo voy a ver a ese Stevens y me regrese a mis muchachos – le comento y salgo de la casa.
Llego a la primera taberna y pregunto si está ahí, me dicen que se encuentra en el Casino casi a fueras de la ciudad, tomo un taxi, indico la dirección, son pasadas de la medianoche cuando llego, pago el servicio, bajo e intento pasar al casino, pero no me dejan pasar.
-Pues entonces dígale al señor Stevens que estoy aquí, para darle una respuesta, soy la señora Elroy Andrew – el tipo de seguridad me ve, le dice a su compañero que le avise al jefe.
Estoy esperando, cuando regresa el tipo – Dice el jefe que pase – me informa – sígame por aquí – yo lo sigo, entramos por una puerta que a simple vista no se ve, caminamos por largo corredor, hasta el final veo una puerta, nos detenemos, toca y se escucha –"Adelante", el señor, abre e indicándome con la mano que pase, cuando ingreso escucho cerrar la puerta.
En el privado hay un escritorio detrás de el, "el jefe" - ¡Señora Elroy! qué gusto verla, ¿En qué la puedo ayudar? – pregunta como si no supiera
-Señor Stevens, por el bien de mis sobrinos acepto el trabajo, pero quiero que se haga un acuerdo… -
-Tsss – escucho – mi señora, somos la mafia y con nosotros no hay acuerdos, usted trabajará hasta que liquide lo de sus hermanos y eso puede ser toda una vida, ¿lo entiende verdad? Una vez a dentro ya no se puede salir, eso incluye a sus sobrinos, cuando estén más grandes, ellos ayudarán a liquidar esa deuda – me dice, siento que es una amenaza, ¡estoy fregada!
-Bueno, si usted lo dice, en qué voy a trabajar –pregunto
-Bien, pues verá abriremos un burdel a un lado de este casino, usted trabajará allí, empezará como personal de limpieza y ayudará a las chicas, después ya veremos – me dice – Aquí tiene su contrato donde se compromete a trabajar con nosotros para pagar la deuda de sus hermanos, si ellos lo hacen su contrato será rescindido. Lea y firme – me da el contrato.
Lo leo con calma, está bien estructurado, no deja ninguna duda de lo que pudieran hacer. Lo firmo sin dudar, solo por ellos, mis niños.
-Bien ya que estamos de acuerdo en cuanto esté terminado el burdel, trabajará aquí en el casino, aquí mismo vivirá con su criada y sus sobrinos, mañana temprano la espero.
Le dice a uno de sus secuaces – Llévala de regreso –
-Y ¿Mis sobrinos? – pregunto
-Ellos están bien, no se preocupe, mañana los verá, ahora retírese – me señala la puerta.
Salgo de ahí con el secuaz.
