TORNA: LA CIUDAD DORADA

Hace 500 Años

"Narrando Jin"

"Ver la escena como si un libro ilustrado se tratase".

Un gran campo de nubes se veía en un lugar cualquiera.

"En el año 3564, el 107º, pretor indolino Rhadallis, levantó un ejército y lo envió a la guerra contra la nación de Shiya."

Poco a poco las nubes se iban despejando, dando paso a unas naves titán que surcaban el cielo.

"La capital, Omrahtha, cayó en un solo día, hundiéndose entre las nubes junto al resto del titán".

En tierra se veía un ejercito de soldados armados con rifles combatiendo al enemigo apoyados por titanes terrestres con cañones en una batalla terrible.

La batalla era cruenta donde no faltaban titanes acorazados en ambos bandos donde la destrucción estaba sin duda asegurada.

"La destrucción de Shiya conmocionó a todo Alrest. En un principio, se buscó culpable en la alizan militar encabezada por Indol y la nación emergente de Mor Ardain."

"Pero en realidad el responsable fue un único Blade: El Égida, conocido como Mahlos, que supuestamente encarna los designios del Arquitecto."

En el cielo apareció de repente una extraña esfera oscura donde impactó con dureza contra la tierra enterrando en parte de la misma y otras más aparecieron haciendo lo mismo.

Del mismo cielo surgió una extraña criatura oscura con alas y unas armas alargadas de hojas afiladas por ambos lados. Su aspecto recordaba bastante a un demonio.

"Por aquel entonces, ni Lora ni yo conocíamos hasta qué punto su destino se cruzaría con el nuestro en un futuro cercano."

Dicho demonio reveló ser una máquina completamente negra con detalles dorados, con extensiones en sus alas en forma de hojas de energía morada. Tenía un extraño aro dorado encima de su cabeza de gran tamaño. En su pecho tenía una luz morada en forma de cruz.

En el interior de dicha máquina estaba nada menos que Mahlos, el égida donde estaba sin duda disfrutando de la destrucción que estaba ocasionando. El semental lo controlaba en el interior de una extraña cabina donde este de pie controlaba al Artefacto mediante paneles holográficos.

Mahlos: ¿Tantas ganas tienes de morir? ¡Pues deja que te ayude!

Hablaba Mahlos con una sonrisa perversa mientras su robot juntando sus armas donde se convirtieron en un gran cañón, disparó un gran láser violeta que recorrió a lo largo del cuerpo de un gran titán que surcaba el mar de nubes.

El titán emitió un gemido lastimero mientras varias partes de su cuerpo explotaban y finalmente se hundió en el mar de nubes hasta perderse de vista.

Mahlos contemplaba satisfecho lo que acababa de hacer, como si disfrutase con lo que estaba haciendo.

Mientras tanto muy lejos de allí, iban dos ponis corriendo como si sus vidas dependiesen de ello.

Aquellos ponis eran nada menos que Lora y su Blade Jin. Ambos corrían en un camino en medio de un bosque como si huyesen de algo. Y razón tenían ya que eran perseguidos por unos monstruos en forma de lobos que trataban de darles caza.

Lora se giró y rápidamente sacó un arma parecido a un látigo donde lo lanzó y atrapó la pata de un lobo. Tirando con fuerza logró atraer al lobo hacia ella y de una patada lo mandó a estrellarse contra un árbol.

Otros dos monstruos cargaron contra Jin donde el Blade empuñando su gran espada los esperaba. Con unos movimientos logró dar letales cortes a éstos.

Jin y Lora combatían contra los monstruos que los atacaban. Lora lograba quitarse de en medio a los monstruos mediante fuertes patadas mientras Jin empleaba su espada para realizar letales cortes.

Un monstruo se abalanzó contra Lora por la espalda hasta que la yegua se giró y ahí saltando e impulsándose con sus alas, le dio un fuerte rodillazo que hizo retroceder al lobo. Luego rodó por el suelo cuando el lobo saltó de nuevo para propinarle una fuerte patadas por debajo donde lo mandó a volar.

Dos monstruos corrían hacia Lora y ahí Jin lanzó su espada donde Lora no tardó en recogerla y emplearla para golpear a ambos monstruos. Luego le devolvió la espada a Jin donde el semental realizó un veloz tajo cargado de energía viento donde quitó de en medio a dichos monstruos.

Por desgracia no tardaron en venir más monstruos para mayor problema para Lora y Jin donde tuvieron que salir corriendo.

Jin: ¡No se acaba nunca!

Exclamaba el semental al ver que no paraban de venir monstruos.

Lora: Y no son solo likhones y los chacalis...¡Hasta las brúfolas parecen fuera de sí!

Respondía la yegua fénix. Su camino se detuvo en un callejón sin salida a causa de una enorme pared de piedra.

Al no tener salida, Lora y Jin llegaron a la conclusión de que no iban a salir de ahí que no fuese peleando.

Jin: ¿Notas ese olor, Lora?

Preguntaba Jin a Lora donde la yegua sintiendo un olor repulsivo, contestó.

Lora: ¡Agh! Sí, apesta a...

Algo enorme se acercaba con sus pisadas hacían temblar el suelo. Nada menos que una criatura gigantesca parecido casi a un gorila con grandes cuernos curvos y carente de nariz donde solo tenía ojos y boca como apenas unos orificios nasales. Unas púas en la espalda.

Jin: Sangre. No hay duda. Es lo que los atrae.

Decía Jin observando al monstruo que acababa de aparecer. Lora y Jin se prepararon para combatir al nuevo monstruo apoyado por los otros monstruos.

Lora: Nos va a tocar pelear.

Jin: Prepárate, Lora.

El monstruo rugió y en ese momento los monstruos que estaban con él fueron a atacar a Jin y a Lora. Jin con veloces tajos acababa con los monstruos atacantes mientras que Lora empleaban tanto su látigo como fuertes patadas.

El monstruo líder cargó contra Lora con intención de placar contra ella. Lora viendo eso saltó y desplegó sus alas para esquivar la estampida y luego descendió para dar una fuerte doble patada por encima de su cabeza, pero apenas le hizo efecto debido a la piel dura del monstruo.

El monstruo se giró tratando de golpearla con el brazo donde Lora lo esquivó por debajo. Ahí Jin saltó y dio un fuerte tajo en dicho brazo hiriéndolo gravemente. Ahí el monstruo rugió de dolor.

Jin lanzó su espada donde la atrapó Lora y desde ahí le dio un fuerte tajo vertical en el pecho del monstruo.

Lora devolvió la espada a Jin y Lora se alejó para dejar paso a Jin donde el Blade cargó de energía su espada. El monstruo mirando con furia a Jin, cargó contra éste.

Jin esperó pacientemente al monstruo que se dirigía hacia él. El semental se mantuvo impasible hasta que al final realizó un veloz movimiento donde atravesando al monstruo realizó un fuerte tajo.

Jin acabó por detrás del monstruo a unos metros. El monstruo quedó encerrado en un bloque de hielo. Ahí Jin rápidamente se giró y realizando múltiples tajos, redujo al monstruo en multiples trozos de hielo.

Tras acabar con el monstruo líder, Jin cubría a Lora con una barrera etérica para impedir que la atacasen unos monstruos mientras esta llevando la espada del semental que le acababa de lanzar, golpeaba a un monstruo. Lora lanzó la espada a Jin para recuperarla justo cuando un monstruo fue a atacarla.

Jin: ¡Lora!

Gritó alarmado Jin al ver como el monstruo saltó hacia Lora donde la yegua usó su látigo extendido para evitar que la mordiera justo cuando la tiró al suelo. La yegua peleaba para evitar que el monstruo clavara sus fauces en ella. Por fortuna Jin la salvó realizando un potente tajo contra el monstruo que lo envió bastante lejos.

Otros monstruos fueron a atacar a Jin donde el semental alzó su casco y de él surgió infinidad de cristales de hielo que fueron atravesando a los monstruos.

Finalmente todos los monstruos habían caído. Jin fue a ayudar a Lora a levantarse mientras la yegua con una sonrisa le dio las gracias.

Lora: Gracias, Jin.

Jin: En fin. Nos queda mucho por mejorar.

Decía el semental con actitud seria donde dio unos pasos para inspeccionar alrededor. Lora no parecía comprender a lo que se refería Jin.

Lora: ¿De qué hablas?

Jin: De nuestro estilo de lucha. Nos favorece en ataque, pero nos deja muy expuestos. Al empuñar yo la espada, tú te quedas indefensa.

Explicaba Jin mientras se daba la vuelta para mira a su compañera y explicar las fallas en su estrategia.

Lora: ¿Quieres decir que no garantizas mi seguridad?

Jin ahí trató de responder de la forma más cortes posible, pero antes de que pudiera hacerlo, Lora se acercó a él apoyando su garra en la mejilla del semental, con una sonrisa le dijo.

Lora: "Te mantendré a salvo, siempre..."

Repetía Lora las mismas palabras que Jin le dijo cuando esta logró despertarlo de su cristal primordial. Un recuerdo que siempre estaría en su mente.

Jin no pudo evitar sonreír al recordar el día en que Lora se convirtió en su Piloto. Ahí apartó delicadamente la garra con que Lora pasaba en su rostro.

Jin: Tú...¿Todavía lo recuerdas?

Lora: Por supuesto...a pesar de que han pasado 17 años. Aquel día me libraste de una vida de miseria. Jamás lo olvidaré.

Contestaba la yegua con una sonrisa mientras miraba al cielo.

Jin: Entiendo.

Tras recordar viejos tiempos, los dos regresaron por donde vinieron por el camino en el bosque para salir de ahí cuanto antes.

Su camino los llevó lo que parecía un poblado incendiado, cosa que se notaba por las casas y árboles quemados. Todo ello daba la impresión como si hubiese sido arrasado recientemente, cosa que se notaba por el humo y ceniza reinante que aun flotaba en el aire y también por la tierra quemada.

En medio de aquel poblado desolado estaba un potro fénix de pelaje amarillo con crin rubia. Ojos azules. Llevaba un traje rojo con pantalones negros con la parte de las mangas rojas. La mirada del chico mostraba tristeza y perdida.

Lora y Jin vieron a dicho potro y Lora ahí no pudo evitar acercarse y preguntarle de forma amable.

Lora: ¿Qué ha pasado? ¿Estás solo?

Pese a la pregunta de la yegua, el potro ni siquiera parecía prestarla atención y seguía con la mirada gacha llena de tristeza. Jin observando alrededor, le comentó a Lora.

Jin: No parece que haya más supervivientes.

Jin miró una vez más alrededor donde ahí también comentó.

Jin: El fuego no ha sido obra de Mahlos. Deben de haber sido los ponis. Se aprovechan de la situación para dedicarse al saqueo y el pillaje.

Explicaba Jin presintiendo que el poblado fue arrasado por saqueadores. Lora ahora se preocupaba más por el joven potro donde intentando que este la prestase atención, le habló con una sonrisa amable.

Lora: Venga, no pasa nada ¿Te gustaría venir con nosotros? No tienes de qué preocuparte. Somos de los buenos, palabra.

Decía esto último con una gran sonrisa mientras pasaba su garra en su pecho como en señal de juramento. Ahí el potro alzó la mirada hacia la yegua pero sin abandonar su semblante serio. Jin agachándose un poco para mirar al potro a los ojos, le preguntó.

Jin: ¿Puedes caminar?

El potro no dijo nada, pero asintió con la cabeza en señal de sí. Jin sonriendo levemente, pasó su casco en el hombro del potro mientras decía.

Jin: Sí ¿Verdad? Perfecto.

Con el potro con ellos, Jin y Lora salieron junto con éste hasta salir de la zona del poblado incendiado. Más tarde éstos estaban en campo abierto. Ahí decidieron interrogar al potro.

Lora: Y ¿Qué hay de tu familia? ¿Estaban allí contigo? Deberíamos volver y...

Preguntaba Lora con su típica sonrisa al potro. El potro con la mirada gacha finalmente habló.

Potro: Me llamo...Mikhail.

Lora: ¡Ah! Yo soy Lora. Y él...

Mikhail: Y no tengo familia.

Dijo el potro sin darle tiempo a terminar la frase a Lora dejando un tanto trastocada a esta al averiguar que no tenía familia el chico. Ahí continuó hablando con tono de tristeza.

Mikhail: Me vendieron en Estham y me trajeron aquí. No tengo a nadie.

Hablaba el potro mientras Lora y Jin le prestaban atención. Lora miró al potro sin poder evitar sentir lástima por lo que pasó.

Lora: Ya veo...Bien, en tal caso...¡A partir de hoy, nosotros seremos tu nueva familia! Te llevaremos con nuestros amigos y...

Habló Lora con una sonrisa queriendo tener al potro bajo su cuidado. En cierto modo el potro la recordaba a ella cuando tenía más o menos su edad.

Mikhail: ¿Cómo que familia? Nos acabamos de conocer, no hace falta que finjas preocuparte por mí.

Respondía el potro donde no parecía creerse en absoluto las palabras de la yegua. Lora ante eso se puso algo nerviosa y trató de aliviar tensión.

Lora: ¿Eh? Caray. Ja, ja, ja. Ya veo que no te andas con rodeos. (No nos lo va a poner fácil...Aunque yo era igual de pequeña).

Pensaba esto último donde presentía que no iba a ser fácil ganarse la confianza del potro, aunque en parte se sentía identificado con éste. Aun así no quería rendirse con el potro.

Lora: Vale. Si no quieres que seamos familia ¿Podemos ser amigos al menos?

Jin: Lora.

Lora: Dime ¿Ocurre algo?

Jin: Voy a inspeccionar la zona. Quédate con él.

Lora: Claro. Pero ten cuidado ¿Vale? Y Jin...

Jin: Ya lo sé.

Jin se colocó en el rostro una máscara blanca con cuernos en la frente que le tapaba casi todo el rostro, dejando solo libre la zona de los ojos y la boca.

Jin se marchó a inspeccionar la zona, dejando a Lora al cuidado del joven potro.

Mientras tanto en el titán de Indol. En la sala del trono estaba el pretor Rahdallis, un ser humanoide como el resto de los indolinos, algo grueso y no de muy buena forma, con traje de pretor. Con una especie de gorro corona que le cubría la mayor parte de la cabeza, impidiendo ver el color de su pelo. Parecía bastante anciano.

El pretor estaba hablando con un magistrado indolino.

Rahdallis: ¿Qué decías, Baltrich?

Baltrich: La capital de Shiya, Omrantha, ha caído. Más bien ha sido arrasada, pretor Rhadallis.

Contestaba el magistrado haciendo un leve saludo con la mano en el pecho. Ahí el pretor guardó un momento de silencio ante las palabras de éste. Al final el pretor con expresión seria, dijo.

Rhadallis: Así que ha llegado la hora.

Baltrich: Vuestra eminencia, con todos los respetos no parecéis sorprendido en absoluto.

Comentaba el magistrado al notar que el pretor no mostraba señal alguna de sorpresa.

Baltrich: Entre los magistrados corren ciertos rumores al respecto de Amalthus, a quien hace poco nombrasteis cuestor. La gente se pregunta si su Blade tendrá algo que ver en este desastre. Ante tal poder, habría que plantearse si es prudente...

Comentaba el magistrado donde desde hacia tiempo había el rumor de que Amalthus realmente liberó a Mahlos para que causara el caos que está actualmente ocasionando en Alrest. El pretor alzando la mano para que guardara silencio, contestó.

Rhadallis: Poco importa quién sea el responsable. Todo sucede para mayor gloria de Indol. El Arquitecto estará complacido, a buen seguro.

Hablaba el pretor seguro de lo que iba a pasar. Baltrich no muy seguro, le preguntó al pretor.

Baltrich: ¿Creéis que podréis controlarlo, Eminencia?

Rhadallis: Si no es así, haré que las culpas recaigan sobre él. Punto y final.

Contestaba el pretor donde estaba dispuesto a cargar con toda la culpa a Amalthus en caso de que las cosas se torciesen de verdad.

Rhadallis: Gracias por informarme, magistrado Balthich. Puedes marcharte.

El magistrado guardó silencio. No estaba muy seguro si en confiar en el criterio del pretor, pero no le quiso cuestionar en absoluto. Al final le hizo una reverencia y se marchó de allí.

Volviendo con Jin, Lora y el joven Mikhail, éstos encontraron un lugar estupendo para acampar donde había unos troncos para sentarse y hacer en el centro una fogata.

Tuvieron que buscar algo para cocinar y tener con que cenar por la noche por el bosque.

Jin estaba en un lago cercano al campamento. El semental estuvo observando por unos instantes el agua como si esperase algo. Luego de un veloz movimiento de su espada, hizo saltar lo que parecía algún tipo de alga.

Jin: Con esto servirá.

Decía el semental mientras cogía las algas que habían caído fuera del agua.

Por otro lado, Lora en compañía de Mikhail, estaba buscando algo bajo las raices de unos árboles, hasta que finalmente encontró lo que buscaba. Unos tubérculos parecidos a patadas.

Lora: Esto será perfecto para esta noche.

Decía con una sonrisa la yegua mientras tomaba los tubérculos.

Lora: Ya verás, Mikhail. Esta noche vamos a cenar estupendamente.

Decía con una gran sonrisa la yegua al potro donde este aun mantenía su semblante serio.

Finalmente llegó la noche y el grupo estaba sentado en los troncos con la fogata encencida.

Lora: Ya tenemos todo. Jin ¿Te importa empezar a preparar la cena?

Jin: En absoluto.

Mikhail: ¿El Blade se ocupa de cocinar?

Preguntó con curiosidad el potro al ver que el Blade se ocuparía de preparar la cena. Ante eso, Jin le preguntó al potro.

Jin: ¿Te supone un problema?

Mikhail guardó silencio ante la pregunta del Blade. Lora con una sonrisa tomó la palabra.

Lora: Mejor que lo haga Jin. Yo soy tan negada que probablemente me cortaría una mano pelando las verduras.

Jin: Pero no lo hago yo todo. Lora tiene otros talentos, como fabricar amuletos. A mí la artesanía se me da fatal.

Respondía Jin mencionando que a Lora se la daba bastante bien hacer cosas de artesanía.

Lora: ¡Eso es! Jin y yo nos entendemos de maravilla. Siempre nos las arreglamos para suplir las carencias del otro. Lo suyo es compartir las tareas. Nada de hacer distinto por ser Piloto o Blade.

Explicaba la yegua dando a entender que tanto Jin como ella se complementaban perfectamente para hacer cada uno sus tareas. El potro escuchaba en silencio las palabras de la yegua.

Jin: Bueno, me pongo manos a la obra con las tortillas de algas. No tardaré demasiado.

Jin se puso a preparar la cena mientras Lora y Mikhail esperaban con cierta impaciencia.

Por fortuna no tuvieron que esperar demasiado donde Jin preparó la cena.

Lora comió con gusto la comida mientras Mikhail prácticamente estaba devorándolo todo como si no hubiese comido nada en días. Jin comía con calma.

Lora y Jin ya comieron aunque Mikhail pareció gustarle tanto la comida que no dudó en repetir. Ahí Jin sentada al lado de Lora aprovechó para comentar con ella un tema que llevaba tiempo querer contarla.

Jin: Lora, acerca de ese combate de antes...

Lora: ¡Lo sé! Hemos estado fantásticos ¿A que sí?

Contestaba la yegua con emoción al recordar el combate que tuvieron con los monstruos antes de encontrarse con Mikhail. Jin en cambio no estando muy de acuerdo con ella, la quiso comentar a ésta.

Jin: Me parece que te has excedido.

Lora: ¿Qué? ¿En serio? Y yo que pensaba que me ibas a felicitar. Solo estoy intentando aprovechar todo tu poder, Jin. Ya lo sabes.

Decía la yegua con cierto tono de decepción ante lo que la dijo Jin.

Jin: Y yo aprecio la intención. Pero no quiero que te pongas en peligro.

Decía Jin donde su máxima preocupación era Lora, no solo por ser su Piloto, sino también por ser su amiga. Ahí Lora guardando silencio por un momento, respondió.

Lora: Ya llevamos juntos mucho tiempo, Jin. Cuando toqué tu cristal primordial y quedamos unidos para siempre, no era más que una potra.

Jin: Sí...

Lora: Es un vínculo muy estrecho...Más que los lazos de sangre, diría yo. Es por eso que...que quiero ayudarte ¿Sabes? Verte crecer. Y hacerte ver que puedes contar conmigo.

Jin: Agradezco tus palabras, Lora, pero tú eres una Piloto y yo soy un Blade. Lo natural es que sean los Blade quienes protejan a sus Pilotos en combate. Sobre todo porque, mientras el cristal primordial permanezca intacto, no nos tenemos que preocupar por las heridas.

Lora: ¿Mientras que yo, en cambio, soy meramente pony? ¿Es eso lo que quieres decir? Cuando muere un Piloto, sus Blades regresan a su cristal primordial. Por eso quieres que tenga más cuidado ¿No?

Jin: Exacto.

Lora: Umm...Ya te entiendo.

Decía esto Lora ahora mirando al fuego y pensando más o menos en las palabras de Jin.

Lora: Bien, no me gustaría que en mitad de un combate te distrajeras con preocupaciones. Prometo no excederme. Y, si la cosa pinta mal, la dejaré en tus manos.

Jin se alegró de oír decir a Lora eso último.

Jin: Eso me alegraría mucho. Gracias.

Lora: Cuento contigo ¿Sabes?

Jin: Sabes que nunca te decepcionaría.

Lora sonreía, sabiendo que pasara lo que pasara siempre podría contar con Jin.

Tras la cena, Mikhail estaba durmiendo encima del tronco donde se le veía bastante tranquilo. Lora y Jin eran los únicos que estaban despiertos.

Lora: Que horror...Lo de ese pueblo, digo.

Decía Lora donde sentía un enorme pesar y tristeza cuando encontraron aquel pueblo destruido. Jin estaba de acuerdo con ella.

Jin: Sí.

Lora: El Blade, Mahlos...no es el responsable ¿Verdad?

Preguntaba Lora porque de lo que ella sabía sobre los Blade, es que éstos cuando sintonizan con alguien, suelen seguir los designios del Piloto. No sabía si Mahlos causaba aquella destrucción porque quería o porque su Piloto lo hizo entender así.

Jin: De los pueblos que ha arrasado el Égida no queda ni rastro. Informaré a los mercenarios al respecto.

Respondía Jin. Lora mirando el fuego con tristeza, comentó.

Lora: ¿Cómo podría alguien hacer algo así?

Jin guardó silencio sin saber qué decir a su Piloto. Al final decidió cambiar de tema.

Jin: Necesitas descansar. Es probable que mañana volvamos a encontrarnos con Haze.

Lora: ¡Ah, sí! Quizá haya averiguado el paradero de madre. Eso espero, al menos.

Respondía Lora ahora sonriendo.

Jin: Voy a prepara el desayuno y a acostarme.

Lora: Ah, que amable. Gracias.

Contestaba con una sonrisa amable Lora. Jin sonrió y luego se fue a preparar el desayuno para mañana.

A la mañana siguiente, tras el amanecer todos disfrutaron del desayuno que había preparado Jin.

Lora: No hay nada mejor que levantarse por la mañana y disfrutar de los platos de Jin, te lo digo yo.

Decía Lora sonriente donde parecía haber disfrutado de verdad de los platos cocinados por Jin. Mikhail guardaba silencio sin decir si le gustó o no el desayuno. Jin simplemente le dijo al potro.

Jin: Lo has devorado todo en un instante ¿Quieres repetir?

Mikhail no respondió, sino que rápidamente se escondió de detrás de Lora como si Jin le diese miedo. Lora con una sonrisa trató de calmarlo.

Lora: Relájate, Mikhail. Pese a lo seco que parece, Jin no muerde. Aunque no lo creas, se preocupa mucho por ti.

Jin: (¿Que parezco seco?).

Pensó para sí el unicornio ante el comentario de Lora. La yegua intentaba animar al potro.

Lora: Mira, si necesitas cualquier cosa, pide por esa boquita ¿Vale?

Mikhail: No. Estoy bien, en serio.

Lora: Como quieras. Oye, ya sé que Jin da algo de miedo, pero en el fondo es muy amable. Con el tiempo os llevaréis bien, ya verás.

Mikhail no dijo nada, pero mirando a ésta asintió con la cabeza.

Jin: Partiremos en cuanto termine de recogerlo todo.

Lora: La aldea de Feltley, donde nos espera Haze, no puede quedar ya muy lejos ¿Verdad?

Jin: Todavía falta un buen trecho, pero solo hay que seguir recto desde aquí. No tiene pérdida.

Lora: Entonces partamos. Cuando más antes encontremos a Haze, mejor.

Jin: De acuerdo.

Lora: Ya verás, Mikhail. Te caerá bien, Haze. Es muy amable con todo el mundo y seguro que le gustarás.

Le decía Lora a Mikhail con una sonrisa. El potro sin dejar su semblante serio, asintió con la cabeza.

Finalmente el grupo se puso a caminar por el ancho campo que estaba al lado de una montaña.

El grupo empezó a subir por un camino entre las rocas que los llevaba a una zona elevada. Desde ahí podían ver a algunas criaturas volando por encima del gran mar de nubes.

Pronto llegaron a una parte con un río con un puente para cruzarlo, solo que había un problema. El puente estaba destruido.

Lora: Oh, no. El puente está destruido. Ahora a saber cómo pasamos.

Comentaba Lora donde sentía que tardarían mucho en llegar al poblado antes mencionado. Jin mirando alrededor hasta que centró su vista en un árbol, contestó.

Jin: Quizás más antes de lo que esperamos.

Jin se acercó al árbol y se quedó parado enfrente por un momento. Luego empuñó su espada y de un veloz tajo partió el árbol, haciendo que dicho árbol cayera entre los dos extremos rocosos del río, convirtiéndose así en un puente improvisado.

Jin: Ahora ya podemos pasar.

Lora: ¡Brillante, Jin! Como siempre.

Decía sonriente Lora alegrándose del hábil plan de su Blade.

Con ayuda del puente improvisado, el grupo pudo por fin cruzar el puente y continuar su camino.

Quedaba poco para llegar al pueblo a través de un camino entre las rocas con árboles alrededor. Finalmente llegaron a citado pueblo.

Lora: Parece que Haze aún no ha llegado.

Decía Lora mientras el grupo llegaba por fin al pueblo. Lo curioso es que no parecía haber nadie por allí.

Haze sintió algo y rápidamente se fue corriendo siendo seguida por Jin y Mikhail. Cuando llegaron al centro del pueblo, vieron algo que los sorprendió en gran medida.

Lora: ¿Qué rayos...?

Preguntaba sorprendida Lora al ver un enorme y profundo cráter en medio del pueblo, como si algo se hubiera estrellado y explotado en aquel mismo lugar, arrasando así con todo dicho poblado.

Lora: Aquí...Aquí debería estar la aldea de Feltley...

Jin analizó el borde de la zona de impacto donde notaba como que la tierra se hubiera convertido en cristal negro.

Jin: Parece cristal. Los mercenario dicen que es la marca del Égida.

Lora: Pero...¿Por qué lo hace?

Preguntaba Lora sin comprender por qué Mahlos hacía todo eso. En ese momento Jin vio algo negro descender del cielo y rápidamente tomando a Lora, exclamó.

Jin: ¡Cuidado, Lora!

Jin apartó a Lora del camino, no a tiempo para evitar un golpe que mandó a volar su máscara.

Mikhail se alejó para esconderse del peligro.

Lora: ¡¿Jin?!

Preguntaba preocupada por su Blade por si lo habían herido.

Ahí aterrizó el atacante. Parecía una enorme máquina humanoide negro de gran altura. Con partes amarillas y doradas. Alas negras donde terminaban como en unas plumas violetas. Una cabeza con un ojo gris dos extensiones largas hacia delante a modo de cuernos. Tenía un gran aro de energía dorada encima de él. En su pecho tenía como una especie de cruz verde brillante. Unas grandes y afiladas garras. Una larga, pero fina cola de metal.

Jin poniéndose de pie y sin señal alguna de estar herido, le dijo a Lora.

Jin: Estoy bien ¡Vamos!

Lora asintió y rápidamente se puso en guardia junto con su Blade para enfrentarse al enorme robot negro.

Continuara.

No olvidéis comentar.

Nota autor: Se recomiendo leer primero mi fanfic "(11º Historia) En Busca del Elíseo".

Esta historia está basada en el videojuego de Xenoblade Chronicles 2 Torna: La Ciudad Dorada.