Disclaimer: Ya saben, el mundo de Harry Potter no me pertenece y no pretendo lucrar con esto, solo divertirme y seguir teniendo ideas p*ercas.
Advertencia: Como es mi historia, hice lo que se me vino en gana, entonces... están en el Torneo de los Tres Magos, pero ellos ya están en su último año, me pasé por donde no les digo todo el canon ;) Solo esperen lo inesperado, ah.
Encuentros inesperados.
O de como chocas con tu alma gemela en competencias mortales
Siempre ha sabido lo que está dispuesto a aceptar o no, cuáles son sus límites. Es por eso que se encuentra sentado en un espacio abierto, carente de toda persona a más de diez metros, justo lo que necesitaba desde hace horas, por fin lo encuentra en uno de los múltiples jardines del colegio anfitrión. Apenas se detiene a observar las plantas que adornan el lugar. Se encuentra... consternado, quizás hasta hastiado, no ha dejado de recibir miradas de embobamiento, otras de recelo y la mayoría de odio.
Sabe que su familia no es querida en Londres, sin importar que posean la mayor riqueza y su dinero consiga que la economía del mundo mágico inglés se mantenga en funcionamiento, le parece absurdo que lo vean como si hubieran cometido el peor de los crímenes cuando su padre se limitó a mantenerse neutral y salir del país en cuanto fue posible.
Al ver una banca con sombra y lo suficientemente cubierta para que no lo vean desde una de las entradas, se adueña de ella. Le toma apenas unos segundos poner su mente en blanco y relajar su expresión por completo, dejando que se vea en calma, tal y como se siente ahora que no está rodeado de personas que creen conocer todo de él.
Coloca un brazo sobre sus ojos tapando todo rastro de luz, mantiene su mirada oculta hasta que siente un tirón de su dedo meñique; toda su vida le hablaron de las almas destinadas, dos personas siendo un todo, él sabe que no necesita a ningún complemento, siempre fue bastante cínico al respecto, pero un lado de él siempre esperó por este momento, por ese ligero cosquilleo que lo envuelve. Se incorpora apresurado, haciendo a un lado su túnica formal.
Ve el hilo que lo conecta con la otra persona, siente como se estira y luego como es sujetado, casi puede ver a su pareja siguiendo el rastro, y sin que se de cuenta realmente, avanza un par de pasos, luego se queda petrificado por lo que eso representa, conocerá a su alma gemela, a la persona con la que pasará el resto de su vida. En su vida jamás había sentido miedo, pero se encuentra ahí, queriendo evitar que siga el camino, incluso llega a desplomarse sobre la banca que anteriormente ocupaba. Su pulgar izquierdo comienza a dejar leves golpes sobre el resto en un gesto nervioso que jamás hizo.
Y entonces todo su mundo se para cuando ve a un chico moreno, con una cicatriz que va desde su frente a un poco bajo de su pómulo derecho, sus ojos lo observan con detenimiento y Draco se pierde en la diferencia de colores, uno tan verde como una esmeralda y el otro parece plata pura, justo como su propio color.
El chico se acerca a él con lentitud, como si estuviera midiendo su reacción, él no quiere que se lleve una impresión equivocada, y ya va siendo hora de que recuerde quien es, lejos de que sea un Malfoy, es ese Malfoy.
—Comenzaba a creer que mi alma gemela había nacido en otro siglo, quizás en otro país, tenía la ligera idea de comenzar a viajar hasta encontrarlo.
La cadencia de su voz es tranquila, casi se escucharía aburrido para el resto de las personas, pero él definitivamente sabe que se encuentra un poco nervioso, apenas dominando el impulso de acercarse y repasar con sus manos la cicatriz que parece haber causado un gran dolor; su pareja se detiene a un paso de él, tira del hilo una vez más antes de que este desaparezca, lo sigue viendo fijamente.
—Dicen que nunca es mejor tiempo que el presente. Soja Harry Potter.
Extiende su mano y la atracción que comienza a sentir hacia él es absoluta, como si de un imán se tratara, no puede mantenerse más tiempo apartado, toma la mano que tiene extendida y le da un apretón, pero no la suelta, sus dedos no se ven dispuestos a aflojar su agarre, al contrario, su pulgar comienza a trazar círculos en el dorso de la mano de su pareja.
—Draco Malfoy. Y estoy bastante seguro de que he escuchado tu nombre en muchas, demasiadas conversaciones.
Su pulso se altera cuando cree que el contrario va a soltar su mano, cuando todo lo que hace es girarla para entrelazar sus dedos. Jamás imaginó que ese momento se sintiera tan sofocante, de repente un calor comienza a llenar su cuerpo, esa calidez trepa desde sus pies, llenándolo por completo, y todo lo que quiere es saber si el brillo de los labios del chico es natural o quizás trae un poco de labial.
Antes de que pueda averiguarlo por su propia cuenta, siente unos labios estamparse contra los suyos, y el sabor del cacao lo hace gemir sin que se percate de ello, entreabre los labios dando acceso a la lengua del contrario, al segundo siguiente ya lo siente explorando su cavidad bucal.
Mientras tanto, sus manos toman posesión del cuerpo contrario, explorando su cintura, jugando con el borde de su pantalón, posicionándose en su espalda baja al tiempo que continua con el beso hasta que su respiración falla. Se separa apenas unos centímetros y recarga su frente contra la del moreno, esperando que el latido de su corazón pueda regularse.
—¿Por qué jamás quisiste visitar la mansión? ¿Sabes cuanto tiempo estuve esperando por ti? Se supone que ibas a ser mi mejor amigo.
Suelta con tono de acusación, y no sabe porque, pero está seguro de que solo bromea, ese tono le parece carente de seriedad, y al ver el brillo de diversión en sus ojos le hace sonreír.
—Cierto niño me hizo un desplante en mi fiesta de cinco años, negándose a asistir porque la temática no era de dragones.
Draco recuerda perfectamente ese día, se suponía que el hijo de uno de los mejores amigos de su padre iría a su fiesta, la temática en un principio sería de dragones, todo su jardín con ilusiones de cientos de ellos, incluso dulces con sus formas, pero poco después de mandar las invitaciones, se obsesionó con los bowtruckle, y su fiesta terminó siendo con temática de bosque y esas criaturas tan asombrosas.
Entonces llegó tan esperado día en que por fin conocería al menor de los Potter, aunque se seguía preguntando porque no llevaba el apellido Ryddle como sus dos padres, estaba tan ansioso por verlo, que se llevó tremenda desilusión cuando solo llegaron a la fiesta James y Tom Ryddle.
—Bueno, si no hubieras mandado invitaciones con tanta anticipación y con un dragón a escala, quizás todo sería diferente.
Más que verlo, siente como el chico acerca sus manos a su trasero, están tan cerca de ponerse directamente sobre sus nalgas, que contiene la respiración, anhela el toque de su pareja, es como si ahora que finalmente lo tiene, no quisiera quitarle las manos de encima.
—De verdad espero que no tengas ninguna relación con nadie, debo confesar que no me gusta compartir de ninguna manera.
Ve como Harry comienza a sonreír, hasta que es una sonrisa completa, admira su rostro por completo, amando la peculiar cicatriz, está bastante seguro de que lo bombardeará de preguntas para saber todo de su vida, conocer cada centímetro de su cuerpo, cada parte de sus sueños, todo, absolutamente todo.
Finalmente, Harry coloca sus manos sobre su trasero y aprieta ambas nalgas, haciendo que un estremecimiento lo recorra de pies a cabeza, cierra los ojos y contiene el aliento, agradece a los dioses que estén de la misma estatura, aunque ciertamente el moreno se ve un poco mejor construido de lo que pensaba, no puede evitar hacer justamente lo mismo que hace con él.
A diferencia del moreno, Draco mete ambas manos dentro del pantalón, encontrándose con una prenda suave, con bordes peculiares que si los ve, sabe que le volará la cabeza, no se detiene ahí, también esquiva ese pedazo de tela, apretando con suavidad, separando ambas nalgas.
—Yo tampoco comparto, Draco Malfoy. Conozco unos hechizos de lo más divertidos que estoy seguro no le gustarán a nadie si encuentro que tienes un harem o algo cercano a eso. Y también irá dirigido a ti si apartas tus manos en este momento.
Murmura con voz entrecortada, ve como muerde su labio inferior para evitar que salga algún otro sonido, pero Draco se encuentra deseando escucharlo. Su dedo índice bordea el apretado anillo, con un hechizo no verbal obtiene lubricante en su mano, facilitándole el camino.
—Antes de que te hagas ideas raras, lo aprendí en clases, Durmstrang ofrece clases de educación sexual, pueden ser de lo más reveladoras.
Susurra contra el oído de su pareja, mordiendo el lóbulo antes de hacer un camino hacia abajo, lleno de besos y mordiscos.
—No creo poder aguantar...
Antes de que pueda continuar, se escuchan pasos que lo hacen apartarse enseguida, llevando su dedo índice a la boca y lo lame frente a su pareja, ve como sus pupilas dilatadas lo siguen sin perderse ni un solo detalle, esta a punto de apartarse cuando ve el miembro totalmente duro del chico, su boca se hace agua y si no fuera porque ahora tienen compañía, estaría arrodillándose para obtener un poco de eso.
—Ciertamente seria mucho mejor que nuestro primer encuentro se diera fuera de esta escuela, pero nos la apañaremos, ten por seguro que no te apartarás de mí más de lo necesario, no ahora.
Holiwiiiii ¿Cómo están? Creo que esta es una de esas historias que no necesita continuación, por lo que me estoy debatiendo entre subir más capítulos o simplemente dejarla así, comenten si quieren más de esto. All the love. corazón*corazón
Por cierto, si ven algún error, háganmelo saber.
PD. No tengo idea de si se marcará como nuevo cap, pero al revisarlo me di cuenta de varios errores y mi ansiedad no me dejaba en paz, hasta que pude venir a editarlo, sin embargo, ya casi tengo listo el siguiente cap, besitos en donde más les guste ¿?
