Último día

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ꜰᴀɴᴅᴏᴍ: 𝘚𝘰𝘶𝘵𝘩 𝘗𝘢𝘳𝘬 Mafia AU!

ꜱʜɪᴘ: K2

Personajes: Kyle Broflovski

Karen McCormick

Kenneth McCormick

Craig Tucker

Gordon Stoltski

Christophe Ze Mole

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Advertencia:

Toda circunstancia o nombre que tenga un parecido con la realidad es solo coincidencia, y debido a su contenido le aconsejamos que no lo lea.

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Tiempo: Medio año después del día D.

Aceptó el veredicto del juicio con la cabeza en alto.

"La pena capital"

— Felicidades McCormick, — Dijo el pelirrojo, Gordon, una vez se le hubo acercado al finalizar— Te quedan 5 años de vida en prisión, aprovecha ese tiempo— Y una sonrisa grotesca se formó en ese rostro, el rostro de la victoria.

— ¿Cómo está tu mano, idiota? — El rubio se levantó de la silla, esposado de pies y manos, usando el traje naranja que lo distinguía del resto de personas en la sala. Con los ojos señaló el miembro faltante en el policía.

— El corredor de la muerte suele ser, fascinante…

Kenneth se despidió con un gesto de ambas manos mientras se lo llevaban los custodios fuera del tribunal.

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Tiempo: 2 años después del juicio.

No tenía derecho a apelaciones y jamás lo tendría. Debía resignarse.

— Tienes visita— Le indicó uno de los vigilantes, alertándolo. El rubio bajo su libro para mirarle sorprendido, en todo el tiempo que había estado ahí, jamás había recibido una visita, más que las programadas por su abogado.

Recorrió los pasillos hasta la sala común, donde presos y familiares se reunían y con sorpresa vio a Gordon de pie, esperándolo. Pudo notar que tenía una prótesis biónica, donde se apreciaban muy bien las conexiones y cables, pues la llevaba sin su protección de goma.

— Se ve falsa— Le dijo con sorna señalándole, mientras los custodios lo esposaban al centro de la mesa de acero inoxidable que los separaba— ¿Se te perdió algo, idiota? — No soportaba a ese sujeto. No entendía el motivo de su visita.

— Ahora si hablas— Dijo el policía, apretando los dientes, intentando ignorar el insulto; tomó asiento frente a él en la fría mesa y coloco ambas manos sobre ella. —Deberías estar orgulloso— Mencionó refiriéndose a la prótesis en su mano derecha. — Es obra tuya.

— Te falta un poco de piel.

— Me gusta como se ve así— Y éste le miró con intensidad, un extraño sentimiento se anidó en el pecho del rubio, pues no le veía con odio, ni con lastima, no entendía el extraño actuar del policía. Le vio soltar un suspiro y ponerse de pie. —Te perdono, Kenneth— Se tocó el puente de la nariz con sus dedos metálicos — Todas las idioteces que has hecho, las personas que has matado, la ley ya te ha juzgado… Se acabó.

Dándose la vuelta se dirigió a la salida. "¿Solo había ido a decirle eso? Pedazo de imbécil". El pelirrojo antes de salir, le dio un último vistazo, para pronunciar— Yo solo quiero hacer feliz a una niña.

Abriendo la puerta, una alta figura se asomó, Craig, ese jodido traidor. Se levanto de la mesa más las esposas que lo tenían anclado a ella no le permitieron hacer grandes movimientos. Antes de poder decir alguna maldición una figura femenina y tímida salió entre ambos policías que le custodiaban.

Su corazón se detuvo en seco al igual que su respiración. Era una muchachita hermosa, delgada y castaña, que le miraba con fascínate curiosidad. La mano metálica del pelirrojo tocó el hombro delicado incitándola a acercarse y ella así lo hizo. Hasta tomar asiento frente a rubio. Los hombres los vigilaban solo dos pasos atrás.

— ¿Hermano? — Preguntó dubitativa. Queriendo confiar.

— ¿Karen? — La esperanza en sus ojos, y ella sonrió con dulzura ante la mención de su nombre, con ese diastema en los dientes, singularidad de los McCormick.

Con ojos suplicantes su custodio le quito las esposas para que pudiera levantarse y abrazar a su hermana, gruesas lagrimas calientes se escurrieron por las mejillas pecosas sin pudor alguno, en una felicidad plena. — Mírate, estas enorme y eres la mujer más bella que he visto en mi vida— Le dio un beso en la frente y seguía estrujándola en sus brazos, con terrible fraternidad.

— Me alegro tanto de que estés bien, con vida. ¿Dónde estuviste todo este tiempo? — Antes de que la castaña pudiera decir palabra alguna, el pelirrojo se adelantó— Ese es un tema delicado que te explicaremos en otra ocasión. Craig lo hará— Y le señalo con la cabeza, — Ayudó a tu hermana a escapar, se agradecido.

Pasaron dos horas de amenas platicas, recordando el pasado, cuando vivían juntos con sus padres y su hermano. De vez en vez los policías interrumpían la plática desviando el tema, para impedir que la castaña contestara cuestiones incomodas. El tiempo terminó y los hermanos se despidieron con otro abrazo fraternal y conmovedor.

— ¿Dónde está? ¿Dónde la tienen? — Pregunto el rubio pecoso cuando Karen y Craig salieron de la sala, a su alrededor familiares se despedían de los presos.

— En un centro de rehabilitación para personas que sufrieron violencia física y psicológica. — Con una mano en el hombro del rubio pretendía reconfortarle— Esta bien, tiene carácter. Un último vistazo de Gordon bastó para que se diera vuelta para caminar hacia la salida.

— Espera— Dijo el rubio, para que volvieran a encararse y algo apenado bajó la mirada para susurrar un escueto, — Gracias.

No obtuvo respuesta, los pasos del otro se perdieron en el eco de la multitud, la puerta se cerró.

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Tiempo: 4 años después del juicio.

— ¿Qué elegirás? — Pregunto el pelirrojo dando un sorbo a su café. Se refería a las opciones que le daba la condena.

Con un poco de vergüenza, el pecoso contestó— Siempre quise ser un vaquero, ya sabes, pistolero, entre balas viví y no sé, puede que entre ellas quiera morir.

Silencio. El pelirrojo dio un suspiro y se sentó junto a él, en la cama. — Si esa es tu voluntad, está bien— Ambos se quedaron callados unos minutos.

— Tengo una voluntad— Dijo el rubio después de un momento— Quiero que seas parte del pelotón de fusilamiento, en ti confío.

El policía soltó un suspiro, para tirarse sobre el rubio pecoso y apreciar su belleza, aún tenía la cicatriz de cuando le había roto la nariz años atrás. Se fundieron en un beso suave.

Tenía poco más de un año que realizaba visitas conyugales cada mes, en primera instancia, después del incidente con Karen, el rubio estuvo consciente de lo que tenía que hacer y colaboro en su totalidad con la policía. El agente Ze Mole fue el apto para la tarea, sin embargo, McCormick una vez pidió la presencia del pelirrojo, se le fue concedido por buen comportamiento, después de eso solo tenía sesiones de interrogación con él. Una vez dicho todo lo que tenía que decir, las visitas no cesaron pues increíblemente había llegado a formar una extraña amistad con el policía. Una amistad enfermiza llena de insultos y amenazas.

En una ocasión el pelirrojo insinuó que en las cárceles abundaba el sexo homosexual, Kenneth tuvo que admitir que en las duchas se daban festines de los cuales era participe, pues tenía instintos. La visita conyugal fue tema de conversación esa visita y acordaron pedirla para el mes siguiente, el pelirrojo se encargaría de conseguir a la persona indicada. El mes siguiente llegó y el policía se presentó solo con una botella de licor. Kenneth estaba decepcionado, pero al menos ese día dormiría en una cama de verdad en una habitación de verdad, no podía ser tan malo, además había alcohol de por medio. Eso ya era demasiado lujo por una noche.

Entre copas y contando anécdotas del día a día, llegaron las caricias, Gordon tomando la iniciativa. Después los besos, la ropa sobró y probaron cada posición existente ya sea sobre la cama, el suelo o los sillones. Acepto sin muchos rodeos pues con la excitación por los cielos tan pronto llego el día, ya no le importaba de quien se tratará. Siempre se había distinguido por ser muy sexual y poco discriminatorio.

[…]

Jadeos suaves invadían la habitación poco a poco, las prendas estaban por el suelo y ambos hombres en el colchón. Una mano de carne y otra de metal recorrían el cuerpo trabajado del preso, de principio a fin, con esmero. Una boca sensual buscaba la otra y la primera embestida llegó con un beso. Ese jadeo con el pasar de los segundos incrementaba su volumen hasta gritar con desenfreno, gritos dulces de pasión, ahogándose con una mano grande que le cortaba no solo la voz sino también el aliento. Y en un intento por respirar las manos de Kenneth se afianzaron al fuerte antebrazo, ahora el metal se ceñía a su cuello apretando con bravura, y el rubio gozaba con la falta de oxígeno.

El orgasmo llego fatal antes que la muerte, cuando en esos brazos quería morir.

— No quiero decirte adiós— Dijo de repente el pelirrojo, abrazándole. Kenneth entendió a que se refería, mientras recuperaba su respiración acariciaba el trabajado bícep del otro, donde había grabado en tinta el nombre de una mujer.

El policía tenía dos tatuajes visibles cuando le conoció en la intimidad, un tatuaje en el brazo derecho a la altura del bicep, formado por un corazón atravesado por una flecha y un listón donde se lee el nombre "Irene", su última pareja sentimental, que desapareció misteriosamente después de los eventos del día D; aun continua buscándole a pensar de los años transcurridos; otro tatuaje en el pecho, (oculto bajo el espeso vello rojo y rizado) sobre el corazón donde se lee el nombre "Stanley" con la S capital, su mejor amigo, el Jefe Mash, quedó en estado vegetativo durante la misión del día D; del mismo modo, el policía aun espera a que su amigo despierte.

Con la cabeza fría, la amargura invade al rubio ante aquellos guiños de lealtad, nunca se esperó que alguien actuara del mismo modo, con esa devoción, hacia su persona, hasta que un día ahí estaba. Un tatuaje en la nuca del pelirrojo, donde se lee "K2" muy minimalista.

Ellos.

— Cada mes que pasa me duele dejar de verte— La voz gruesa del otro hombre le trae de vuelta a la realidad, le acariciaba fortuito una mejilla bronceada al rubio, que se encontraba debajo del policía, éste empezando a marcar el ritmo de nuevo pues el aun no llegaba al completo placer. — Respiro y vivo contigo en mente— Continúa hablando, Kenneth se agita de nuevo con cada movimiento. — Tu risa— La mano invasiva metió dedos a la boca del más joven buscando sus dientes, que era recibida con la lengua graciosa y jugosa. — Tu verano— Refiriéndose al cabello y su piel de calmada arena — y mi mala suerte.

El policía le tomo de la cintura para levantarlo, ponerse de pie y sostenerlo solo de los glúteos, hacerlo suyo en el aire. Las manos acaneladas se afianzaron a cuello blanco y pecoso del otro para evitar caer. — ¡Kyle! — Gritaba desesperado, sufriendo por la fuerza de las embestidas; hacía poco que se enteró que su verdadero nombre era Kyle Broflovski y no Gordon Stoltski, que era su identidad encubierta; cuando el pelirrojo se sinceró con él, diciendo además que tenía un patrón, un modus operandi de enamoramientos mal logrados. Donde estaba incluido.

— Aceptare mi vida en esta mala muerte— Las uñas se clavaron en los amplios hombros pecosos del pelirrojo, los dientes en el cuello niveo para sentir nuevamente el éxtasis explotar entre sus vientres y la bestialidad del otro en su interior. Con cansancio extremo, las palabras no salían de su boca bronceada, mientras era recostado en ese colchón. Esas sesiones le dejaban más cansado que el entrenamiento. Sus ojos se cerraban lentamente, y sin poder resistir, sintiendo las amables caricias de esa mano grande sobre su cabello decidió descansar siendo el rostro pecoso del otro lo último que viera.

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Días antes de la ejecución.

El protocolo impone un procedimiento hora a hora, minuto a minuto. Kenneth fue mudado a Texas, el estado predilecto para las ejecuciones (1). Antes de dejar el corredor de la muerte y abordar el vehículo que lo llevara no solo al penal de Hunstville (2) sino a la cámara de ejecuciones el reo es cuidadosamente registrado.

Kenneth dentro de un espacio custodiado por dos hombres deber desvestirse en su totalidad y proceder con los exámenes de cavidades pertinentes. Un fuerte sonrojo se muestra en su rostro y parte del cuello cuando un dedo se introduce curiosos en su recto, y la entera incomodidad se pasma en su ser al sentirse invadido por un hombre que no era de su agrado y una condición indeseable. Esa revisión consiste en identificar armas u objetos para evitar que el reo se lastime a si mismo o cometa suicidio, pues eso lo dictamina el juez no la voluntad del delincuente. No se acepta otra intervención.

En la trasferencia hasta Huntsville, siendo el viaje la parte más vulnerable, se cuidaba con extremo la vigilancia, siendo esta la única posibilidad de escapatoria del rubio suponiendo que tuviera ayuda externa, el ambiente dentro del vehículo es solemne, pues el destino y funciones eran claras, no se necesitaban palabras. Nunca nadie ha escapado jamás durante el trayecto hasta la penal. (1)

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22:00 Horas antes de la ejecución.

18:00 Hrs.

El rubio pecoso es escoltado del vehículo a la cámara de ejecución. Al llegar al final de sus días en el corredor de la muerte, se complace al reo con una última cena, era tiempo de Kenneth de elegir. "Mi última comida en el mundo, en la vida" Pensó el rubio con cierta nostalgia. Por 5 años no pudo elegir que comer, ni que beber, tenía 5 años sin devorar una hamburguesa, una comida sencilla, típica, tradicional estadounidense, no podía irse sin ella.

21:00 Horas antes de la ejecución.

19:00 Hrs.

Una vez dentro de la cámara de ejecución, con la puerta asegurada y doble vigilancia, el rubio se disponer a esperar.

Se realiza una visita del padre de la correccional, para brindar apoyo espiritual en el último día del condenado, Kenneth no es creyente, prefiere que se retire, quiere estar solo y pensar. Y se impresiona a sí mismo, pues no siente temor alguno a la muerte, incluso está un poco emocionado, al fin terminaría su vida.

Se propone dormir, dormir lo suficiente aun a la vista de los guardias que le vigilan constantemente para evitar que cometa un suicidio.

10:00 Horas antes de la ejecución.

08:00 Hrs.

El equipo debe ser probado antes de la ejecución, por lo tanto, fue seleccionado y llevado hasta Hunstville, el Equipo de amarre conformado por, Christophe Ze Mole a la cabeza, Craig Tucker y Kyle Broflovski. Y dos integrantes del mismo correccional. Siendo todos voluntarios y tiradores experimentados.

Preparan los rifles Winchester (3) y los prueban en el campo de tiro, uno a uno el equipo de amarre práctica, por su parte integrantes de la penal verifican la línea telefónica pues en el día de la ejecución, al momento de la ejecución podrían apelar por la libertad del rubio. Los abogados del acusado pueden presentar mociones y recursos, para obtener una suspensión de la condena, o un aplazamiento.

05:00 Horas antes de la ejecución.

13:00 Hrs.

El condenado obtiene más beneficios en una tarde en la cámara de ejecución que los logrados durante años en el corredor de la muerte. Se le permite que se duche y que haga uso del teléfono.

Su última llamada, es para Karen.

— Hola hermanita, ¿Cómo estás? …No llores preciosa, estoy bien, Kyle cuidara de mí y me prometió que iría a visitarte de vez en cuando.

[…]

— Es mi destino, Karen, no llores, debo pagar por lo que he hecho.

[…]

— Adiós hermana, te amo. Se buena.

[…]

— Mi Karen…

[…]

Su última llamada finalizó, y ahora la única persona con la que hablará hasta su muerte será el capellán. Sonrió con tristeza, y lágrimas amargas en su rostro. No necesitaba Dios, pero si hablar con otra persona, sentirse humano.

04:00 Horas antes de la ejecución.

14:00 Hrs.

— Te preguntaras, Kenny, ¿Por qué te damos una última cena cuando tu no la diste a las personas que ejecutaste? — Preguntó el capellán, — Ahí entra la compasión, ¿Esta mal mostrar humanidad cuando van a acabar con tu vida?

— Yo no mostré compasión contra nadie— Refutó el rubio.

— Porque te niegas a conocer a Dios…

02:00 Horas antes de la ejecución.

16:00 Hrs.

En constante vigilancia, pudo saborean una jugosa hamburguesa de tocino con extra-queso, su paladar cosquilleaba y con hambre devoraba cada pedazo, como extrañaba la grasa escurriendo entre sus dedos. Después pasó a las papas fritas, el helado, una soda bien fría y al final de todo, una taza de café cargado.

Se tomó su tiempo para terminar toda esa comida, comió como nunca.

01:00 Hora antes de la ejecución.

17:00 Hrs.

El verdugo se dirige a la cámara de ejecución, por Kenneth.

— Ahora debes venir conmigo, McCormick— Dijo el hombre, presumiblemente un civil que nada tenía que ver con él, la función del verdugo era asegurarse que la ejecución se realizara, y fungir como testigo. Rodeado por 5 hombres más, el rubio se pone de pie y es trasladado al campo de fusilamiento.

00:30 Horas antes de la ejecución.

17:30 Hrs.

En el campo de fusilamiento, entro el equipo de amarre, con ropa de protección, casco, coderas, chalecos antibalas y el líder, Ze Mole, un escudo de plástico, que serviría para retener al reo ante cualquier contingencia. El rubio en ningún momento ofreció resistencia.

Le dirigen al centro, en la "Caminata final" que no dura más de 4 metros, aunque para todos los involucrados es relativo. Siendo para el rubio pecoso la primera y última vez que vea ese campo, el lugar donde morirá. Con una ojeada rápida reconoce los ojos verdes gitanos del pelirrojo y le sonríe con amargura, no sabe interpretar el rostro del otro que se encuentra escondido bajo la máscara protectora, y con un último piquete de picardía le manda un beso al aire. Nadie dice nada, todos saben lo que pasa entre ellos dos.

No habrá un beso de despedida.

En este caso el cuerpo de amarre solo lo mantiene en el centro, no se le realizan amarras ni correas. No es necesario. El verdugo por su parte hace una revisión a las armas. Siendo 4 rifles cargados con balas calibre 30mm, uno con salvas de ese modo los hombres no sabrían quien disparó un tiro mortal.

00:15 Horas antes de la ejecución.

17:45 Hrs.

— Es hora, Kenny— Dice el capellán— De tus últimas palabras.

[…]

—Quizá los hombres seamos a un tiempo Abel y Caín— Habla de su relación fortuita con el pelirrojo — Quizás algún día destruya lo oscuro que hay en mí, aunque ya es tarde.

—El destino no está marcado al nacer— Piensa en la pobreza en la que vivió en su dolorosa infancia, la vida que tuvo en la mafia con lujos y mujeres, excesos de todo tipo, para terminar con su vida sin llevarse nada.

[…]

—Yo he elegido ser lo que siempre seré…

[…]

—¡Hijo de Caín!

[…]

Es la última vez que el rubio ve la luz del día, siente el aire fresco en su rostro, en su cuerpo. El verdugo le pone una venda en los ojos y le da la vuelta para darle la espalda al cuerpo de amarre.

Los testigos ya acomodados en dos secciones detrás de los involucrados, entre ellos reporteros. El silencio reinando en el lugar.

00:00 Horas antes de la ejecución.

18:00 Hrs.

A las seis de la tarde la muerte ronda el penal de Huntsville.

Se da la orden, el cuerpo de amarre se pone en posición y se realiza un único disparo.

Un cuerpo cae al suelo…

Nadie va a reclamar el cuerpo, y deberá ser enterrado en la prisión.

Solo un hombre rompe en llanto…

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1.- Dato real.

2.- Penal existente.

3.- Rifles exclusivos usados en los fusilamientos de la Penal Hunstville.