Disclaimer: Las Chicas Superpoderosas no me pertencen. Son propiedad del señor Craig y sólo él puede decir como continua la historia. Yo escribo fanfics por diversión, para entretenerme un rato y entretener a otros en el proceso. Lo hago gratis, así que sólo obtengo felicidad de esto.

Advertencias: Todos los personajes en está historia son OoC (Out of Character). La historia está trabajada con mi headcannon de los personajes.

Se recomienda acompañar la segunda parte de la lectura con la canción "Beautiful" del músical "Heathers"


Capítulo 1 - Beautiful

Las manos que tomaron su cintura eran ásperas, cubiertas de cicatrices.

Enviaban descargas por su cuerpo dónde fuera que la tocaran. Cosquilleando y excitándola mientras más lejos fuera el tacto. Arqueó la espalda y la familiar sensación de suspensión se apoderó de ella.

Las cicatrices la sujetaron con más fuerza, aferrándose a la suavidad contraria de su cuerpo. Más fuerte. Más rápido.

Y tan prohibido…

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Despertó del sueño aferrándose a las cobijas.

Una de sus piernas estaba enredada en las sábanas, su pecho le dolía por la velocidad de los latidos de su corazón, y sin necesidad de tocarse, sabía que estaba cubierta en sudor. Se le cortaba la respiración en momento, tratando de aferrarse al sueño, al recuerdo y al placer vívido que tuvo.

Sucedía sin falta todas las noches que volvía a esa noche. El momento que arruinó su vida. Cerró los ojos y contó en reversa empezando por el diez.

Largas respiraciones, conteniendo el aire en sus pulmones hasta sentir el familiar dolor de cabeza. Soltaba lentamente y volvía a empezar.

Era un proceso que le llevaba largos minutos hasta recuperar el control de su cuerpo, valiosos minutos durante los cuáles podría haber tomado una ducha, pero resultaría imposible. Para Alice resultaba algo natural despertar y descubrir que tenía los pezones erectos, de acuerdo a su lógica era inevitable, por las noches hacía frío.

Blossom tenía una opinión completamente diferente… sobre todo cuándo se añadía a la ecuación el sueño del que trataba de separarse.

—Buenos días… B.

Saludo su compañera de habitación, bostezando. Alice McAllister seguía la misma rutina todas las mañanas: sentarse en la cama, estirar los brazos al techo hasta escuchar que tronara su espalda, volver a bostezar y saltar, de forma literal, de la cama hasta la silla de su escritorio. De lo contrario, nunca se levantaría.

—Buenos días, Alice.

Juntando toda la fuerza de voluntad restante en su cuerpo, se sentó. Apretando una mano en su pecho a la altura del corazón. Todavía dolía.

Y como no lograra controlar sus pensamientos, llegaría tarde a la primera clase del semestre. Algo absolutamente inaceptable.

Alice la observó desde la silla, ahora era el momento en que su amiga de flamante cabello rojizo se levantaba, quitándose unos mechones rebeldes de su trenza de noche del rostro, anunciando que sería la primera en tomar una ducha. Sin embargo, Blossom seguía sentada en cama.

—Tomaré una ducha primero, ¿te molesta?

—No… adelante.

Alice le dedicó una de sus infantiles sonrisas, las habitaciones de la fraternidad, a diferencia de los dormitorios de la universidad, incluían un baño para cubrir las necesidades básicas. Baño y ducha. La diminuta chica inglesa nunca se duchaba sin meter su bocina para escuchar música y agonizar bajo el agua caliente. O cantar, como decía ella.

Que ella tomara el primer turno le dio veinte culpables y necesitados minutos para deshacerse de la incómoda sensación provocada por el sueño. Era una ventana de oportunidad más que suficiente, y aún si llegaba a gritar, Alice jamás la escucharía, no con ese volumen de música.

Volvió a recostarse, el corazón que comenzaba a relajarse y olvidar todas esas sensaciones provocadas por las cicatrices que besaban su piel, también regresó. Por primera vez en años, le permitió al recuerdo mostrarse con la nitidez que siempre veía en sus sueños. Recordando la voz ronca en su oído aquella vez, los besos y caricias, los juegos previos y durante. Ojala la culpabilidad no hubiera regresado.

Para cuando Alice terminó de ducharse, Blossom ya estaba sentada en cama, esperando su turno para arreglarse.

—¿Te sientes bien, B? Se te ve más pálida de lo normal.

—Tal vez esa apuesta de comer camarones con Kyle fue mala idea.

Alice fue a sentarse a su lado en la cama. Cubierta por su bata blanca de algodón puro y la toalla, también de algodón, sujetando su cabello. Su cabeza se movía en afirmación a argumentos que sólo ella escuchaba dentro de su cabeza.

—Yo te lo advertí, dije: B, no comas así, tu contrincante creció en la costa y tiene la ventaja. ¿Pero me hiciste caso? No, sacaste la carta de "no me importa lo que me digas".

Blossom recargó la cabeza en el afelpado hombro de su amiga. Dos años después haber iniciado la universidad en Harvard, con cada día que pasaba se sentía más cercana a ella. Mucho más de lo que lo hizo con sus hermanas en los últimos años.

Entró al baño decidida a volver a ignorar los recuerdos que escapaban de su caja fuerte de la memoria, contra su explícita orden. Iniciar las clases del semestre ya no le parecía tan aterradoras, llegaba al salón de clases sintiendo náuseas y salía del campus satisfecha con todo lo que había logrado.

Así es como debería de comenzar.

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La tradición de iniciar el año, por lo menos desde que se integraron a la fraternidad a mitad del primer año, consistía en darse una vuelta por el Starbucks favorito de Bloss y comprar un capuchino de caramelo venti con canela. Alice tardó un aproximado de nueve meses en descubrir quién era la cerebrito de abundantes pecas en las mejillas que siempre lograba ser la mejor puntuación en cada examen, nadie menos que su ídolo de la infancia; Blossom Utonio, líder de las Power PuffGirls.

Aunque también, en ese mismo periodo de tiempo aprendió a jamás decirlo en voz alta. Por alguna razón, odiaba que se refirieran a ella por la vida que tuvo en Townsville, no hablaba al respecto, ninguna mención ni anécdotas curiosas que pudieran formar parte de las tardes de charla entre su grupo, sentados sobre el capó del coche del novio de Jason. Jamás hablaba de su pasado, si dependiera de Jason y Kyle, dirían que Blossom es huérfana y escaló hasta obtener una beca de excelencia académica en Harvard.

Jason, ahora que lo pensaba, diría que más bien el daddy de Blossom era quien pagaba su colegiatura, porque, vamos, siendo seres lógicos y racionales, nadie regala becas de cincuenta mil dólares al año sólo por ser listo.

Oh, y estaba el otro asuntillo.

—Mierda, lleno de nuevo —murmuró Blossom, deseando atravesar la espalda de los tres clientes haciendo fila.

—¡El que sigue! —llamó la barista.

Nadie se movió. Los estudiantes se miraron entre sí, preguntándose porque nadie avanzaba. Porqué nadie se movía.

Excepto Blossom.

—Si ninguno sabe que pedir, con permiso, otros tenemos prisa.

El poder que solía admirar de su amiga se volvió… bueno, no quería decir que ahora era un supervillano ni nada por el estilo. Pero usar su capacidad de congelar objetos sólo al concentrarse lo suficiente en un punto fijo, tampoco parecía muy heroico.

Alice nunca pedía café, ella bebía té y deliciosos sándwiches de pepino a las tres y media en punto. Por eso cuando la pelirroja volvió, derritiendo el hielo del suelo, mientras pretendía beber café sin reírse, tuvo que morderse la lengua para no reír con ella.

Nadie dijo que no tenía permitido disfrutar del abuso de poder de esa forma.

Lo siguiente en la tradición era esperar por gritón de voz aguda y murmurador de voz ronca, cómo los llamaban los profesores, ella y Blossom los llamaban K y J, en honor a la película favorita de todos los tiempos del novio de Jason; Hombres de Negro. Se sentaban en la banca libre bajo el gran roble, dónde había sombra y frente al lugar de estacionamiento de Jason. Ellos no vivían en ninguna fraternidad, ni tampoco eran compañeros de piso, solo fue que después de un año de tomar el transporte Jason se apiadó de Kyle y comenzó a recogerlo para llegar juntos.

Jason vivía con su novio, a unos treinta o cuarenta minutos del campus.

Durante ese tiempo de espera, tenían la costumbre de platicar sobre cualquier tema que pudiera surgir, el favorito de Alice siempre era el cambio total de personalidad de Blossom durante los finales. Nunca lo abordaba hasta el final de la charla, porque de lo contrario sería imposible asistir a clases.

—¡Disculpen la demora! —gritó Kyle, asomándose por la ventana del coche.

—No pasa nada, K, ¿viaje placentero? —preguntó Alice, observando a Jason bajar, tropezar con sus tobillos y recuperar el control sosteniéndose de la puerta.

—Magnus se quedó dormido y no encontraba las llaves del coche —explicó él, acomodándose la mochila sobre el hombro.

—¿Entonces arreglaron la situación? —se interesó Blossom, recogiendo su mochila. Caminando junto a sus amigos.

Alice recordaba la discusión, fue hace una semana, si los cálculos no le fallaban y no lo hacían. Jason tuvo que quedarse a trabajar hasta tarde en el laboratorio con el asistente del profesor (a quién podría mirar todo el día) y, para el momento que Magnus llegó para recogerlo e ir a casa, el cliché sucedió. El guapo asistente besó a Jason en el momento que entró al laboratorio. ¡El drama! Por supuesto que hubo gritos y discusiones, escuchar al amable y cortés Jason gritar y jurar como lo hizo ese día, los dejó traumados a los tres.

—Sí. Finalmente logré meter en su dura cabeza de arquitecto que no estoy interesado en ese… bueno, en el asistente.

—Me alegro, se te veía muy gris —Blossom lo abrazó por los hombros, y él respondió con un abrazo también.

Ahora terminaban su tradición de nuevo semestre asistiendo a la primera clase, listos para ser el grupo sabelotodo que nunca fallaba en ninguna respuesta y siempre salían ganadores en todas las competencias que hacían.

Quizá.

Alice se quedó detrás del grupo, distraída por lo que creyó que era una interminable cola de cabello roja. Tan brillante como lo era el cabello mismo de Blossom.

Solo que desapareció tan pronto que no había forma de confirmar si no fue más bien una ilusión óptica provocada por el reflejo de la luz del sol en una de las ventanas anti reflejantes de los coches en el estacionamiento.

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El golpe en su espalda, que de otro modo sería amistoso, la sorprendió tanto que estuvo por tragarse el chicle.

—¿Lista?

No.

Bubbles contuvo la respiración, de pie frente al arco tallado en piedra de la universidad. Hizo una promesa con BC, las dos entrarían juntas, movieron todos los hilos que estuvieron a su alcance para estar en las mismas clases. No la dejaría abandonada.

A diferencia de Blossom, quién no ha mandado ni una miserable carta de navidad en los últimos años, ellas asistirían a una universidad. BC pudo haber alcanzado el puntaje necesario para cualquier institución que quisiera, y eligió a Bubbles. Eso no significaba que estuviera menos asustada. La intimidaba mucho más.

—¿Y si lo hecho a perder?

—No lo harás.

—¿Pero qué tal que sí?

BC, con su extraño y aterrador sentido de responsabilidad materna, volvió a palmear su espalda. El gesto debería de haberla tranquilizado, cuando lo más seguro es que le haya provocado severos moretones en la piel.

—Estaré ahí todo el tiempo. Y si veo una linda chica que me sonríe, te avisaré antes de desaparecer —guardó silencio, lo pensó dos veces y añadió—. O un chico. Quién sea, te diré para no provocarte una úlcera.

No la tranquilizaba. Peor. Ahora estaba más ansiosa que hace dos minutos. Pero ayudó.

Respiró profundo. Dejó ir el aire poco a poco y repitió el proceso.

Era algo que le ayudó mucho cuando… bueno, qué más da. Funcionaba.

—¿Alguna idea de cómo iniciar el primer día de universidad? —le preguntó a BC.

Su hermana, que empezaba a jugar con un listón suelto de su camisa de red, la miró con una expresión en blanco.

Ni idea.

—Intentemos ahí, ese misterioso escritorio con un graaaaaaaan letrero que dice «Orientación». ¿Aceptas?

—Acepto tus términos —concordó Bubbles, entrelazando un brazo con el de su hermana al entrar.

En esos mismos momentos, aunque en un horario distinto, Blossom también estaba comenzando un nuevo año escolar. Para ella ya era habitual, seguramente incluso ya tenía costumbres con sus amigos… personas con las que se llevaba mejor que su propia familia, seres sin rostro y sin voz a los que odiaba por robarle a su hermana.

September first, 1989.

Dear diary, I believe I'm a good person.

Acompañada de BC, se acercaron a la mesa de orientación, y su recorrido para recibir su paquete de orientación de novato, tomarse la fotografía de la credencial y seguir al guía que les estaba dando el tour por el campus, apenas había comenzado.

Ya know, I think there's good in everyone, but here we are first day of senior year!

I look around at all these kids I've known all my life and I ask myself: What happened?

Que dijeran lo que quisieran allá afuera, haberse registrado en una escuela que le quedaba cerca de casa, poder volver al hogar dónde creció todas las noches, era el mejor regalo de toda su vida.

Después de los dos años en rehabilitación, se sentía libre y con la percepción de que recuperaba toda su vitalidad. Esa felicidad infantil por la que la gente de Townsville siempre la clasificaba. Ojala pudiera ser esa misma inocente criatura otra vez, pero era imposible. De la misma forma que fue imposible convencer a BC de quedarse en el grupo al inicio de la secundaria, el día en que ella anunció, de manera pública, que la ciudad y sus monstruos podían meterse un tubo por el culo y ella no los ayudaría.

Freak! Slut! Burnout! Bug-Eyes! Poser! Lard-ass!

—¡Veamos los dormitorios, Butter! —pidió, jalándola hacia los edificios que alojaban estudiantes.

—¿Por qué? Sabes que nosotras volvemos a casa.

—Nada más, quiero verlos. ¿Tú no?

—No, quedé de reunirme con Mitch más tarde, ¿recuerdas? Quiere que ensayemos una canción que escribí hace meses.

Ay… Buttercup y su dúo dinámico musical con Mitch.

—Lo olvidé… perdona. ¿Pero volvemos juntas a casa?

BC sonrió. Era aquella misma expresión que hacía aparecer por arte de magia (o no) tantos números celulares en su bolsillo. Alzó el puño en su dirección, esperando a que Bubbles chocara el suyo.

—Volveremos caminando para hacer más tiempo.

Porque lo cierto era, que desde el baile de graduación cuatro años atrás, ninguna de las dos había vuelto a usar sus superpoderes.

Estaban hartas de ser siempre lo que la ciudad necesitaba.

We were so tiny, happy and shiny,
playing tag and getting chased.

Además lo más emocionante de iniciar una nueva etapa en la vida era dejar atrás todo lo que te angustiaba. Convertirse en una persona diferente, mejorar los aspectos de tu personalidad que no te gustaban, o quizá borrarlos definitivamente.

Hacer este viaje en compañía de su hermana y sus mejores amigos, era lo que siempre hablaban en sus reuniones.


I'm back, bishes!

Dos años después del hiatus (creo) regreso para continuar (o empezar) esta historia que se me fue de las manos la primera vez. No quiero continuar, o sustituir episodios en la primer versión de Criminal porque... bueno, soy supersticiosa y creo que si trabajo sobre la misma idea volveré a atorarme o recaer en lo que había hecho primero. Así que hago un nuevo archivo para mi ayudarme a no quedarme en blanco.

Una aclaración rápida es que está nueva versión de Criminal no comienza con el inicio de la universidad como la primera, igual pueden recurrir a esa versión si quieren entender de dónde patatas salieron Jason y Kyle. Aquí ya son personajes desarrollados, así que no habrá tanto asunto de conocerlos poco a poco, tampoco a Alice.

Segunda aclaración de las universidades: en E.U. hay dos instituciones distintas, "University" y "College". La diferencia es que, aunque ambas son opciones estudiantiles después de la preparatoria, sólo una de ellas da la posibilidad de especializarse en una carrera y obtener un título.

Esa es la "university" mientras que el "college" sólo prepara a los estudiantes para un tipo de trabajo, sin títulos ni maestrías.

Blossom asiste a "Harvard University" mientras que Bubbs y BC asisten a Townsvile College (nombre original, ya lo sé, gracias).

Y bueno, habiendo dicho eso me despido de este capítulo. No tengo idea de cuando voy a actualizar, lo averiguaremos juntos.

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Hasta entonces~

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An angry Gremlin.