Renuncia: Monster es propiedad de Naoki Urasawa.

Promt: 10. Tabla: "Clichés de terror" del grupo de facebook "Club de Literatura en Fanfiction".


Dos niños estaban sentados, frente a frente, sobre el piso de la sala.

La niña había propuesto ese juego. Cada uno hacia una acción que el otro imitaba. El niño decidió vestirse igual a su hermana para hacerlo más entretenido.

Anna se levantó.

Johan se levantó.

Johan caminó tres pasos a la derecha.

Anna caminó tres pasos a la izquierda.

Anna guiñó el ojo derecho.

Johan guiñó el ojo izquierdo.

Johan aplaudió tres veces lentamente.

Anna aplaudió tres veces a un ritmo más rápido.

Anna giró sobre su propio eje, como una bailarina de ballet.

Johan giró sobre su propio eje, apenas levantando su pierna izquierda del suelo.

—Hermana, ¿no te aburres?

—Ni un poco hermano, pero si quieres cambiamos de juego.

—No, sigamos jugando.

Johan se pellizcó el interior de la mano derecha.

Anna se pellizcó el interior de la mano izquierda y emitió un quejido.

Anna se besó la piel herida.

Johan se besó la mano derecha.

Johan sujetó el dobladillo del vestido y levantó la falda un par de centímetros.

Anna apenas levantó el vestido.

—No lo voy a subir más.

—¿Por qué?

—Me avergüenza, un poco.

—Mira mis piernas, mira las tuyas. ¿Notas alguna diferencia? No la hay.

Anna levantó el vestido rosa hasta quedar igual que su hermano.

Anna soltó el vestido.

Johan soltó el vestido.

Johan llevó su mano derecha a la boca y mordió su pulgar.

Anna llevó su mano izquierda a la boca, mordió su pulgar y expulsó un gritito.

—Juguemos otra cosa.

—Por favor, hermana. Continuemos.

—Está bien.

Anna dibujó un corazón en el aire.

Johan dibujó un corazón en el aire.

Johan extendió su mano derecha.

Anna extendió su mano derecha.

—Vamos, hermana.

Los niños caminaron hasta su habitación y tomaron el viajo volumen de cuentos infantiles que descansaba sobre su librero.

Se sentaron sobre sus camas, frente a frente, y leyeron al unísono.

Las dos voces leyeron con las mismas pausas y la misma emoción.

Una sola voz se escuchaba si estabas al otro lado de la puerta.

Johan calló.

Anna cerró la boca tan rápido que se mordió la lengua.

—¡Auch!

—Hermana...

—¡Ah! Siento sangre en la boca... ¡Detente!

—Es necesario si quieres continuar.

Anna cerró los ojos.

Johan se mordió.

Anna abrió los ojos.

—Vamos al baño.

—De acuerdo.

Johan saltó de la cama.

Anna saltó de la cama.

Anna tomó el libro.

Johan tomó el libro.

Devolvieron el libro a su hueco en la estantería. Caminaron hasta el pequeño baño y empujaron la puerta. El caño los detuvo. No podrían abrir la llave.

—Solo podemos escupir.

—No lo haré. Las señoritas no lo hacen.

—Si yo puedo, tú puedes.

—No quiero.

—Es absolutamente esencial que lo hagas.

Anna escupió.

Johan escupió.

Saliva y sangre mancharon el caño blanco y se deslizaron hasta la boca de la tubería.

—Finalicemos el juego.

—¿Tienes otro en mente?

—No.

—Hermana no tienes otra opción, debes continuar.

Anna sonrió nerviosa.

Johan hizo una mueca escalofriante.

Los hermanos pensaron: "¿Acaso yo puedo hacer una expresión como esa?".