Nota de Autor: Este sera un proyecto secundario que actualizare cada que tenga tiempo libre entre mis otras dos historias. Es tambien mi primer intento real en el genero de terror. Espero poder hacerlo bien, y que puedan disfrutarlo.
Prólogo
Durante siglos la humanidad ha buscado un significado para su existencia. Una razón para seguir adelante; algo que les permita olvidar que no son más que el resultado de polvo estelar, partículas que de alguna forma desarrollaron conciencia.
Tal cosa no existe, no hay razones para vivir más allá de la que nos propongamos nosotros mismos. Pero, aun sabiendo esto, no podía evitar pensar que mi existencia podría conectarse a algo más, volverme algo más… Encontrar una respuesta que hiciera el silencio del vacío más fácil de soportar.
Fue en ese momento en el que empecé a escribir. Comencé por la poesía, cantos que mi alma ofrecía a aquellos fuera de su alcance. El arte me dejaba colocar mis palabras sobre el papel y sentir como mi ser dejaba de estar confinado a los límites de mi cuerpo.
La poesía me daba la libertad de conectar con otros, y su único precio era compartir algo de mi propio ser en el proceso. Gracias a esto conocí a varias personas que como yo, también buscaban una forma de que sus almas mostraran la felicidad dentro de sí mismos, aquella que era al mismo tiempo sometida y alimentada por la oscuridad del mundo.
Entre todos mantuvimos activo un grupo dedicado a lo oculto e inexplicable; allí aprendí que solo podemos definir nuestra realidad usando la poca visión que nuestros mortales ojos nos ofrecen.
Somos polvo bailando por el cosmos, atados a una danza que puede llevarnos a nuestro fin en cualquier momento. Mas las ataduras que nos sujetan no pueden detener nuestras almas.
Nuestra conciencia es la única libre en verdad, es capaz de adatarse y puede incluso flaquear ante la crueldad del mundo pero en el fondo es incapaz de ser domada.
No existe razón alguna detrás de nuestra danza por la tierra, y tampoco hay lineamientos que nos esperen del otro lado. Al salir de esta cárcel de carne y huesos mí alma será capaz de expresar lo que en verdad siente, yo seré capaz de expresar lo que en verdad soy.
Odio, placer, asco, felicidad, todos esos sentimientos atados a este plano dejaran de tener sentido... Y sería una tonta en pensar en esto como algo bueno…
La verdad es que me da miedo la idea de perder todas esas cosas.
Pues somos polvo, y nos hemos acostumbrado a esta danza sin fin donde solo durante un breve momento podemos acariciar la dicha de escapar de nuestras ataduras.
Pues estamos obligados a cursar por un circuito infinito.
Porque del polvo venimos, y el destino dicta que volvamos a él. Nada se crea ni se destruye aquí, y en algún momento, todo lo que soy será esparcido y se volverá otro ser.
Y es aquí donde me pregunto, ¿mi alma deberá volver también? ¿Olvidar todo y a todos?
O ¿estaré destinada a permanecer en ese espacio ajeno a nuestra percepción? En un lugar del cual no conozco nada, donde es posible que el único ente existente, sea yo.
No tendré a nadie que me acompañarme cuando sea abrazada por el vacío y la eternidad se vuelva mi hogar. E incluso si llego a poder volver al polvo, nada me dice que podré volver a estar con ellos...
Tal vez no existan razones para vivir, pero sin duda yo encontré una razón por la cual no querer morir.
Mi nombre es Lucy Loud, y mi sueño es poder salvar a todos de la soledad que amenaza con consumirnos a todos algún día.
—Lucy, la dedicación que tienes cuando muestras los anhelos de tu alma… es algo hermoso en verdad, — Haiku le dijo a mi hermana, sonriéndole en el interior como la mayoría de los de su grupo hacían; no lo lograba entender del todo, pero con tanto tiempo conviviendo con Lucy era menos una cuestión de saberlo y más de sentirlo.
Lucy terminó de colocar su firma antes de dejar la pluma en su lugar girar hacia su amiga, —Gracias a ti, haiku, siento que este libro será una de las mejores reliquias de nuestro club.
—¡Lucy, ya tenemos que irnos! — le grité desde el interior de Vanzilla, a lo que esta me miró y empezó a despedirse de sus amigos. Al poco tiempo empezó a correr hacia la van, pero algo la detuvo justo al llegar.
—Apresúrate Lucy, que tenemos que ir a buscar a Luan.
…
Ella no me contestó, se quedó quieta y sin decir nada; y aun cuando no podía ver sus ojos detrás de esa cortina de cabello, sabía que su mirada estaba perdida.
—¿Sucede algo Lucy? —ondeé mi mano en frente de ella, pero no lograba despertarla del estupor.
—Oye… Li-Lincoln…
Giré hacia Lori, la cual parecía estar tartamudeando, su dedo apuntaba hacia adelante pero en frente de mí no podía ver nada excepto por… Los amigos de Lucy, también se habían detenido a ver algo en el cielo.
Algo estaba sucediendo, pero no podía ver nada. Volví hacia Lucy y ahora estaba llorando… por dentro, esta vez no era costumbre, sabía lo que Lucy sentía aun cuando no había señal visible de ello.
En medio de mi confusión Lucy logró acercarse a mí, cosa improbable, ella no debía de ser capaz de estar a la altura de la ventana. Pero allí estaba, en frente de mí. Sus manos me sostuvieron suavemente de la quijada y dentro de ella, algo me estaba calmando a mí… ¿Paz? ¿Esperanza? ¿Felicidad?
Lo que fuera ese sentimiento me está sobrecogiendo, inundando todo mi ser y ahogando mis otros sentidos. Era incapaz de moverme, y al mismo tiempo tampoco quería hacerlo.
—Linc… te esperaré dentro de mi lado del sueño.
La confusión que producirían esas palabras fue interrumpida por el calor de sus labios sobre los míos. Lucy me estaba besando, no un simple beso, era lento y suave.
Debería de haber entrado en pánico. Sabía que tenía que entrar en pánico. Pero no me nacía el sentimiento; si algo solo hizo ese sentimiento de calma volverse más fuerte, nublando mi capacidad de pensar.
Era demasiado, tanto que era incapaz de mantenerme sentado por mi propia cuenta. Mi mente se estaba apagando lentamente y lo único que me mantenía despierto era el salado sabor de la piel de Lucy y como esta acariciaba mis labios con pequeños pellizcos entre cada beso.
No sabría decir si fue el sueño o algún oculto deseo lo que hizo que me rindiera ante ella y darle pasó a su lengua; solo sé que lo que vino después: la vibración que recorrió mi mente y cuerpo; se sintió tan fuera de lugar, como si algo hubiera ingresado dentro de mí y… aun así, me sentí completo, sereno… feliz.
Era demasiado tarde para cualquier atisbo de querer mantenerme despierto. Y mientras la neblina dentro de mi cabeza se transformaba en almohadas y plumas, pude escuchar la voz de Lucy hablándome.
Búscame cuando despiertes, Linc, no quiero hacer esto sola…
