Autor Original: kingofsteves17
ID: 3331982
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Cuando tenía siete años, la madre de Kageyema Tobio le había dicho que dejara el voleibol y fuera a hacer algunos amigos.
"El voleibol no siempre será la principal prioridad en tu vida, Tobio. Sal y haz algunos amigos. He conocido a mucha gente agradable que vive por aquí y tiene hijos de tu edad"
Hacer amigos no le parecía gran cosa. Después de todo, tenía el voleibol. Tener solo siete años significaba una vida sin preocupaciones, experimentando con el peso de la pelota de voleibol en su mano y deseando crecer más para servirla sobre la red que había en su patio trasero. Tener siete años significaba que realmente no tenía que preocuparse mucho por los amigos, porque, para empezar, nunca los quiso. Estaba bien como estaba ahora.
Su madre lo amaba y lo cuidada, su padre enviaba cartas y postales de vez en cuando desde donde estaba ya que su trabajo lo tenía viajando de un lado a otro, y su hermano mayor jugaba voleibol con él en sus ratos libres. La vida era genial, así que ¿por qué tenía que ir a hacer amigos?
Le había hecho esa misma pregunta a su madre un día después de regresar de la escuela. Su madre miró a su hijo y se sentó a su lado en el sofá, atrayéndolo a su lado.
"Quiero que vayas a hacer algunos amigos porque no quiero que te sientas solo, Tobio. Tu hermano y tu padre ya casi no están en casa, y no me puedo quitar tiempo de trabajo. Estar y sentirse solo es la peor cosa imaginable"
Tobio miró a su madre, sus ojos brillaban con lágrimas no derramadas. Estar solo sonaba aterrador y no quería molestar a su madre. Ella le sonrió y levantó un dedo para limpiar una lágrima que se le escapó a Tobio.
"Por favor, prométemelo, Tobio. Prométeme que intentarás hacer algunos amigos. Incluso si el voleibol está incluido"
Tobio asintió con la cabeza y le dedicó a su madre una gran sonrisa. Se secó los ojos con el dorso de las manos y saltó del sofá, asintiendo de nuevo con la cabeza.
"¡Lo que sea por mami! ¡Volveré antes de la cena!" dijo tras él mientras salía corriendo por la puerta, la pesada sensación de decepción pesaba sobre sus hombros.
No pasó mucho tiempo hasta que se rindió. Tobio había deambulado por el área donde estaba su casa durante más de una hora y no vio a nadie de su edad ni una vez. Eso lo molestó y comenzó a caminar hacia casa, metiendo las manos en los bolsillos.
Una voz detrás de él le hizo finalmente alzar la vista de sus zapatos y parpadear. Tobio dejó de caminar y se dio la vuelta, alzando las cejas cuando vio a alguien al otro lado de la calle, cantando la letra de una canción que no conocía. Pero eso no fue lo que le hizo mirar más tiempo del que probablemente debería haberlo hecho.
Fue su pelo.
Su pelo era de un tono naranja escandalosamente brillante, y la sonrisa que lucía era el epítome de la felicidad. Tobio lo vio caminar por el lado de la calle, botando una pelota y brincando. Quería gritarle, pero la voz se quedó atascada en su garganta.
Esta era la única oportunidad que tendría y tenía que aprovecharla. Para enorgullecer a su madre.
"¡H-Ho-Hola!" soltó Tobio, su rostro ardía de un brillante color rojo. Apretó las manos en puños a los costados y tragó saliva, mirando al otro chico reducir la velocidad hasta detenerse.
El otro se giró hacia él, agarró la pelota en su mano e inclinó la cabeza hacia un lado. Parpadeó.
"¡Hola!" sonrió, saludándolo.
Tal vez si se escapaba ahora mismo, Tonio no tendría que enterrarse en su propia tumba en donde estaba de pie. Esto era vergonzoso y no debería haber llamado al chico y debería haberse quedado adentro jugando voleibol y ayudando a su madre a preparar la cena y-
"¿Quieres jugar a tirar la pelota*?" gritó el chico desde el otro lado del camino, todavía con esa sonrisa pegada a su rostro. Alzó la pelota que estaba sosteniendo para mostrársela a Tobio.
"Mmm. Uh. C-Claro, ¡sí!" gritó Tobio en respuesta, sintiendo su propia sonrisa arrastrarse en su rostro. Se llevó una mano a la boca para esconderla y cruzó la calle corriendo, no sin antes mirar a ambos lados porque su madre le enseñó a hacerlo.
Se detuvo al lado del niño más pequeño – cómo es que era posible que fuese más pequeño que él – y jugó con el dobladillo de su camiseta.
"¿Qué es exactamente tirar la pelota?" preguntó tentativamente "Soy Kageyama Tobio"
"¡Oh! ¡Sígueme y te lo enseñaré! Soy Shouyou, por cierto. ¡Hinata Shouyou!" ahí estaba esa sonrisa de nuevo, y antes de que se diera cuenta, Tobio estaba siendo arrastrado por el camino opuesto a su casa, hacia el enorme parque que estaba en mitad del área de viviendas, todas las preocupaciones olvidadas.
El sol comenzaba a ponerse cuando Tobio y Shouyou salieron del parque, empapados de sudor. Se reían y hablaban como si como si no se hubieran conocido hace más de una hora y media. Tobio exhaló lentamente y miró al niño más pequeño mientras caminaban. Había arrugas alrededor de sus ojos por la forma en que su rostro se arrugaba al reírse y Tobio pensó que era realmente lindo.
"¡Oh, oh no, está bien! Estaba buscando a alguien con quien jugar, de todas formas" sonrió Shouyou, empujando a Tobio en el costado con el codo "Eres muy bueno en lo de tirar la pelota. Tendrás que desafiar a mi hermana por el título"
Tobio se rio abiertamente de eso, tanto que resopló. Eso hizo que Shouyou se riera también y pronto ambos se rieron histéricamente frente a la casa de Tobio. Tobio calmó su risa y se secó las comisuras de los ojos, sonriendo.
"Deberíamos hacer esto de nuevo. Yo, mmm, realmente no tengo amigos y mi mamá quiere que haga otras cosas además del voleibol" admitió tímidamente, sonrojándose. Shouyou jadeó.
"¿Sabes jugar al voleibol?"
"¿Sí?"
"¡Sabes!"
"Sí"
"¡Eso es genial! Mi madre me compró una pelota de voleibol para mi sexto cumpleaños el año pasado y nunca tuve la oportunidad de jugar con ella. ¡Mañana juguemos voleibol!" gritó Shouyou emocionado, saltando de arriba a abajo.
"Sí, está bien, eso suena muy divertido" asintió Tobio "Sin embargo, tengo que irme ahora. Es casi la hora de cenar y mi mamá se enfada cuando llego tarde"
"¡Está bien, nos vemos mañana, Tobio! ¡Oh, también! Tú también eres mi primer amigo. Soy nuevo en este vecindario" Shouyou le devolvió la sonrisa a Tobio y se despidió con la mano antes de caminar calle arriba, hacia su casa. Resulta que no vivía tan lejos y seguramente también iba a la misma escuela que él.
Le devolvió el gesto de despedida y se dirigió al interior, sintiéndose como si estuviera en la novena nube. Su madre también se dio cuenta y enarcó una ceja, dándole una sonrisa de complicidad.
"¿Hiciste un amigo, Tobio?" preguntó, poniendo la mesa.
"¡Lo hice! Su nombre es Shouyou y me enseñó a jugar a tirar a la pared y quiere jugar al voleibol mañana-" dijo una y otra vez sobre todo lo que él y Shouyou hicieron en esa corta hora y media que habían pasado juntos.
La madre de Tobio parecía extremadamente complacida mientras comían, escuchando a su hijo. Habló durante toda la cena y ella limpió después de que terminasen, levantándolo para llevarlo a la cama.
"Te estás volviendo demasiado grande para esto, chico" ella se rio entre dientes, acostándolo en la cama y arropándolo después de que se cambió y se cepilló los dientes "¿Pero sabes qué? Shouyou parece un amigo increíble y me encantaría conocerlo mañana"
Los ojos de Tobio se agrandaron y sonrió ampliamente, asintiendo con la cabeza rápidamente.
"¡Sí, por supuesto!"
Se dieron las buenas noches y la habitación quedó a oscuras cuando la puerta se cerró. Tobio cerró los ojos y sonrió por última vez esa noche antes de caer en un profundo sueño.
Hizo un amigo.
Y tenía la intención de hacer todo lo posible para mantener a este amigo el mayor tiempo posible.
*Originalmente ponía Wall Ball, que consiste en lanzar una pelota medicinal hacia arriba mientras se ejecuta una sentadilla. Así que, entiendo que siendo niños hace referencia a los pases de balón de una forma determinada que se elige sobre la marcha.
