Boku no hero No me pertenece.
La idea originalmente proviene de un usuario en Facebook llamado "Raymari Romero Briceño", esta me comento una idea que tenía y me pareció súper interesante, así que la estuve trabajando con ella para traerles esta idea de One-shot.
While you were Sleeping
Midoriya Izumi había tenido una vida bastante…complicada. En el juego de cartas que le entrego la vida, su mano en realidad no había sido para nada buena. Desde niña había sido catalogada como alguien sin particularidad, lo que supone que jamás podría ser un héroe como tanto soñó, lo cual le había destruido. Su mejor amigo y niño del cual estaba enamorada, prácticamente la había aborrecido y disfrutaba de hacerle burlas en casi todo momento, lo cual la destruía mucho más de lo que le gustara admitir. Todos a su alrededor la trataban como si fuera una niña de cristal, que podría romperse en cualquier momento por no tener particularidades.
Lo odiaba.
Odiaba esta vida.
Pero a pesar de eso, realmente quería ser un héroe, quería ayudar a otros, quería poder levantarse y pensar que lo hizo bien. Incluso cuando el mundo claramente le gritaba por todos lados que no lo hiciera, cuando todos intentaban detenerla de hacer algo estúpido, Izumi tuvo la necesidad de poner un pie adelante y seguir intentándolo.
Aun cuando todo decía lo contrario.
Quería hacerlo.
Quería ser un héroe.
Izumi recuerda a su madre llorando a su lado, pidiéndole disculpas por no haberle podido darle una particularidad, por no haber permitido que su padre se quedara con ellas, por hacerle esto; pero ella jamás le culpo. Aun cuando Katsuki claramente no se disculpó por hacer su vida miserable, Izumi jamás pensó menos de este o dejo de amarlo (tan masoquista como sonaba); simplemente siguió intentando vivir una vida que le hiciera sentir satisfecha.
Entonces cuando Izumi ve el carro acercarse, no tiene arrepentimientos. Probablemente cualquiera que le preguntara si estaba cuerda al lanzarse sobre el carro, simplemente para empujar a Katsuki y que este no sufriera el accidente, fue la decisión correcta; diría que sí sin dudarlo. A pesar de lo mucho que le gustara ser un héroe, sabe que tiene limitantes, que incluso si avanzara en algunas cosas de su vida, jamás podría ser el numero 1 como siempre soñó.
Pero Katsuki era diferente.
Él era brillante, una particularidad poderosa, destinado a la grandeza, alguien que no pierde; Katsuki era su ideal de la victoria. Desde niños siempre quisieron ser héroes, entonces, aunque Izumi sabe que Katsuki puede ser un verdadero dolor de trasero, también sabe que, si mejorara un poco algunas actitudes, podría ser un héroe como ningún otro.
Si alguien merece vivir ese día, era Katsuki no ella.
No solamente porque está enamorado de él lo hizo, su idea es que salvándolo podría salvar a otras personas desde su punto de vista. Si Katsuki esta con vida, este podría ir a una academia y aprender a ser un héroe, salvar a otros y con suerte recordarle sin tanto odio.
No se arrepiente.
No lo hace.
Lo último que recuerda ver, fue el rostro incrédulo de Katsuki, cuando fue empujado lejos del camión, lo que provoca una pequeña sonrisa en su rostro. El alivio dura al menos un instante, antes que la oscuridad la consuma ante el impacto del vehículo contra ella.
Entonces, viene la nada.
.
.
Izumi realmente no sabe que pensar sobre el tema de la vida y la muerte, nunca había meditado que podría haber más allá de la muerte, pero la oscuridad absoluta se vuelve algo aburrida. No sabe dónde se encuentra por mucho tiempo, antes de aparecer en lo que parece una vía cósmica. Casi sacado de alguna película de ciencia ficción, Izumi llega a un lugar donde a su alrededor todo parece un enorme universo, pero no está flotando. Camina sobre una superficie invisible, con su cuerpo físico que solamente tiene un vestido blanco. Al principio corre buscando el final, pero luego de muchos intentos y nada más a su alrededor, supone que debe estar en una especie de limbo.
¿Estaría muerta?
No lo sabe, el camión era bastante grande y siempre fue alguien de contextura delicada (por mucho que lo odiara), así que las posibilidades no están a su favor. Claro que pensó que al morir habría, algo más, no solamente esto. La idea de ver al menos otras almas sería más interesante que estar sola, a su alrededor lo que parecen galaxias, a veces aparecen pequeños cuadros de luz que pueden presentar sus recuerdos, lo cual al menos ayuda a su aburrimiento. Aunque desearía tener algo de sus cuadernos para anotar, revive varias veces los enfrenamientos con villanos y héroes de su vida.
Es emocionante, no por nada puede verlos una y otra vez, lo que le hace notar algunas cosas que en sus primeras ocasiones no noto. Los videos de All Might se reproducen constantemente, a veces también puede crear sus propias ideas. Los cuadros de imágenes a veces cambian a su voluntad, creando videos de ella misma siendo héroe, luchando contra villanos y ganando el lugar de numero 1. Admite haber estado revisando mucho esos videos, incluso algunos donde All Might la encuentra y decide que será su sucesora, ambos trabajando juntos.
Izumi termina deleitada por la gran calidad de producción de sus memorias.
Rebobina mucho los recuerdos de su madre, de ambas sentadas al lado de la otra viendo televisión, de su madre preparando su postre favorito y de la última vez que se fueron de vacaciones a la playa. Se pregunta que le habrían dicho a su madre sobre su decisión, fue algo heroico, pero sin duda estaría destrozada. Otros recuerdos que ve muchas veces son los de Katsuki, sobre todo cuando eran niños, cuando su amistad aún era fuerte y como este solía sonreírle.
Hace mucho no había visto esa sonrisa.
Eso trae también otras preguntas.
¿Qué habría hecho Kaa-chan?
Izumi espera que no se culpe, duda que lo haga, Katsuki claramente la desprecia desde que su particularidad no se presentó e Izumi fue la única en aferrarse a él todo este tiempo. Aunque este le dijera que era una inútil, que era fea o que simplemente no tiene remedio; Izumi sigue aferrada a la imagen del niño de 4 años, que le había llevado en su espalda por que se había raspado la rodilla o quien le consoló cuando los demás se burlaron de sus aficiones. Realmente desea que Katsuki se convierta en un héroe, le hubiera gustado verlo convertirse en lo que ambos soñaron con tanto añoro.
Pero no puede hacerlo, porque está atrapada en este lugar.
A veces Izumi escucha su nombre, cuando lo escucha intenta correr con todas sus fuerzas, pero nunca termina llegando a ningún lado. Otras veces son susurros, es como si alguien le estuviera contando algo en una voz muy larga, lo cual la hace volver a correr con la esperanza de encontrar a alguien en esta infinita nada. Pero nunca encuentra a nadie, solamente la hace sentir frustrada y arrojarse sobre su espalda en el piso invisible.
No hay día o noche, todo siempre está en una tela negra con miles de estrellas que iluminan.
No sabe el transcurso del tiempo, si ha pasado un minuto desde el accidente o cien años. Izumi a veces se encuentra observando sus manos, preguntándose si esto es producto de su imaginación o si es el tormento eterno. También puede que esta fuera una particularidad de tortura o tal vez solamente tiene muy mala suerte. No importa cuánto piense en eso, no puede hacer nada y a veces siente que va perderse en la locura.
Entonces, es cuando escucha nuevamente susurros de su nombre, que siempre la hacen levantarse y correr a esa voz.
Un círculo vicioso, una y otra vez.
Entonces, un momento donde la eternidad parece ser cada vez más profunda, encuentra un pequeño destello de luz. No sabe exactamente en qué momento sucede, pero Izumi no se detiene a preguntar y corre con fuerza para llegar a la luz. Por primera vez después de miles de intentos diferentes, la luz no desaparece y siente que sus piernas le llevan algún lugar. Hay una voz familiar que le llama en esa dirección, por lo cual, con un grito desgarrador, salta cuando todo a su alrededor es luz.
Y lo logra.
.
.
La primera vez que esta despierta, son solo unos instantes, puede ver como todo a su alrededor es blanco y se encuentra en una habitación de hospital. Todo su cuerpo esta rígido y adolorido, pero aun así puede ver desde su posición que la habitación está ahí, pero no hay nadie; luego vuelve a caer dormida. La siguientes tres veces pasa similar, despierta en intervalos de tiempo que supone son diferentes, por la variedad de luces en la habitación y lo que puede observar por la ventana. Nunca hay nadie cuando despierta, así que supone que simplemente nadie se ha dado cuenta de que esta con vida.
Viva.
Esta con vida.
No murió.
¿Soñó todo lo que paso en la nada?
¿Por qué?
¿Dónde estaba su madre?
¿Cuánto tiempo había pasado?
¿Por qué no puede moverse?
Las preguntas vagan sin sentido en su mente, antes que todo sea demasiado agotador y caiga dormida de regreso. en cada momento de esos no hay sueños, solamente lo siente porque en la nada jamás durmió y ahora si lo hace. Todo parece tan confuso, como si estuviera en medio de una neblina de medicamentos, pero al mismo tiempo es una realidad mucho más sólida que la nada. Había pasado tanto tiempo ahí, sin nadie con quien hablar, sin hambre, sin sueño y sin nada que hacer.
Pero estaba de regreso.
La cuarta vez que abre los ojos, Midoriya Inko, su madre, está ahí para recibirle con mirada brillante y sujetando su mano con fuerza. Ha perdido peso, piensa Izumi confundida de verle mucho más delgada, con la cara bastante desgastada y ojeras bajo sus ojos. Le gustaría hablar para preguntarle muchas cosas, pero el respirador sobre su boca se lo impide. Su madre sujeta su mano, luciendo una sonrisa cansada al tiempo que le da la bienvenida desde el mundo de los sueños.
No puede decir nada, sigue muy cansada, pero al menos soporta cuando el doctor está ahí para hablar con ambas. Escucha sin poder hablar, con cansancio y dolor de cuerpo. El doctor afirma que estuvo en coma por mucho tiempo, no dicen cuanto, pero parece haber sido demasiado; su madre no deja de sujetarle diciendo que sus símbolos vitales habían indicado que estaba despierta las anteriores veces, pero que hasta ahora parecía mantenerse por más que pocos segundos. Hay dolor y gratitud por igual en la voz de su madre, antes de comentar que pronto empezara a recuperarse y volver a tener una vida.
Izumi quiere hablar y preguntar.
Pero su cuerpo decide que está cansado y duerme.
Duerme mucho.
.
.
Pasa una semana entera antes que pueda estar despierta poco más de algunos minutos al día, su madre quien se ha instalado en su habitación, es quien le ayuda todos los días, se siente mal. Izumi se siente una inútil en las manos de su madre, quien no dejan de ayudarla a moverse, cuando sus músculos parecen algo atrofiados por tanto tiempo sin movilidad. Su madre comenta que después del accidente, donde había sobrevivido de milagro, comenzó hacerle estiramientos en sus músculos cuando su cuerpo sano, con la esperanza que no doliera cuando despertara. Fue cuando por fin le quitaron el respirador, que pudo hacer la pregunta que buscaba.
¿Cuánto tiempo ha pasado?
Su madre no quiso contestarle al inicio, pero luego de ver su mirada nerviosa, termino cediendo.
4 años.
Izumi siente que casi le da un mini infarto, cuando de la nada 4 años han desaparecido de su vida y siente la garganta seca. Lo último que recordaba era cuando tenía 13 años, pero ahora tiene 17 años recién cumplidos hace algunas semanas. El shock es bastante grande, pero de alguna forma se las arregla para superarlo cuando los doctores entran corriendo preocupados por su corazón, lo cual ayuda a que permanezca pensativa mientras trabajan sobre ella. En los últimos cuatro años sus heridas habían sanado, un milagro viviente, ya que a pesar de la magnitud del accidente tiene posibilidades de caminar y ningún daño cerebral.
El precio fueron 4 años de su vida.
Cuando se ve en el espejo por primera vez, Izumi siente que ve un desconocido en lugar de ella. Su cuerpo es demasiado esquelético, su cabello es muy largo al no haber sido cortado en todo este tiempo e incluso parece haber crecido algunos centímetros de su anterior estatura. Es extraño ver su rostro, sigue pareciendo el mismo de antes, tal vez algo hundido por tanto tiempo en el hospital, pero casi sin su grasa de niña, lo cual le parece preocupante.
4 años.
Sigue repitiéndose una y otra vez.
4 años de su vida.
Los siguientes días son difíciles, no puede comer por su cuenta, porque incluso sostener una cuchara se ha vuelto una odisea para ella. Pero al menos ya no tendría que vivir a base de sueros y líquidos, ya que su estómago estaba bastante bien. Con dos semanas desde su despertar, es imposible para ella ponerse sobre sus pies, pero su madre ha sido bastante amable en ayudarle en sus ejercicios, donde se ha comprobado que tiene sensibilidad ahí.
Podrá caminar.
Pero el camino parece ser largo.
Es la tercera semana, cuando hay un visitante nuevo que le hace saltar en medio de la cama. Había llegado de repente y abriendo la puerta casi azotándola de lado a lado, Izumi estaba acostumbrada a las enfermeras amables o su madre quien suele ser demasiado dulce para hacer algo violento. Las últimas semanas le habían estado comentando algunas cosas que se había perdido durante 4 años, lo que más le había golpeado fue cuando el día anterior comentaron que All Might había dejado de ser un héroe. Su estado depresivo le había llevado a ver los viejos videos en el teléfono de su madre, quien tenía el internet desconectado.
Parece ser que ha perdido mucho en este mundo, suficiente para que no quieran que entre al internet y lo descubra todo por su cuenta.
Pasos de bebé, había dicho el doctor que le trataba tan amablemente.
Entonces, supone que pasos de bebé, no eran exactamente que un chico desconocido entrara en su habitación de golpe. Izumi pestañea confundida, preguntándose cómo alguien tan violento fue aceptado en el hospital y dispuesta a decirle amablemente que se había equivocado. Nunca le había visto, era un chico demasiado alto y con el cuerpo bien formado, su cabello rubio estaba algo alborotada y su rostro perfilado. Estaba por hablar cuando este gira a verle, mostrando unos ojos rasgados de color rojo, que le hacen congelarse.
Su mente toma unos segundos hacer la conexión; debe recordarse duramente que han pasado 4 años, si bien todos a su alrededor son nuevos, las personas en sus memorias son diferentes. Le cuesta un poco ver en el joven frente a ella, a su mejor amigo de niño, pero sus ojos siguen siendo los mismos, ellos no han cambiado; tal vez si, parecen algo más amables y sorprendidos al verle.
Se maldice porque se ha vuelto más guapo.
Aun así, se obliga hablar.
—¿Kaa-chan? —cuestiona aun ante la idea que este chico no sea el mismo, que tal vez se equivocara o algo similar.
Su voz aun es algo rasposa, pero mucho mejor que los primeros días y no tartamudea tanto por el esfuerzo.
Algo cambia en los ojos del chico.
Izumi no entiende la cantidad de emociones que ha visto en los ojos de este, sorpresa, miedo, felicidad, angustia, alivio. Esta pérdida ya que este parece en shock en medio de la puerta, lo que le hace dudar sobre si debería llamar alguna enfermera o a alguien para ayudar en este momento.
Luego, hay un pequeño destello en el cuerpo del chico de color naranja, antes que alguien este prácticamente sobre ella. No es doloroso, pero es bastante sorprendente cuando pestañea y el chico ya no está en la puerta, más bien está sentado junto a ella en la cama, abrazándola de forma bastante cuidadosa. Hay un olor algo dulce y a canela, que le es familiar, la sensación cálida contra ella, es una que había extrañado hace tanto tiempo.
—Izumi idiota, estas de regreso—la voz de Katsuki ya no es infantil o grosera, todo lo contrario, se ha vuelto más gruesa y el alivio es notable.
Le llamo por su nombre.
No Deku.
Su nombre.
Su rostro se vuelve completamente rojo y esto es más de lo que puede resistir. Su cerebro termina haciendo un corto circuito, pensando que debe haber estado soñando por primera vez desde todo lo ocurrido. Cuando cae desmayada y flácida entre los brazos de Katsuki, piensa que es un sueño, porque jura escuchar que este grita su nombre, lo cual parece un hermoso sueño.
.
.
Despierta nuevamente solo dos horas después de lo ocurrido, sorprendida de que hay más visitantes en su habitación. Su madre está ahí luciendo bastante enojada, al tiempo que Katsuki parece gruñón y al lado de este se encuentra su madre; la tía Mitsuki parece no haber cambiado mucho, para su completa alegría. Los tres están discutiendo para descubrir que despertó, comentando algo sobre ir despacio, algo sobre una misión en Inglaterra, gruñidos de Katsuki por no haber sido avisado antes y maldiciones de parte de ambos Bakugou. Toma asiento tranquilamente, viendo como los tres hablan y su madre prácticamente les dice que sería mejor que no vinieran hasta que estuviera totalmente recuperada. Es cuando Katsuki claramente va explotar algo, que decide mejor hacerse notar con una tos débil.
La reacción es instantánea.
Tres cabezas giran a verle, pero antes que Katsuki se pueda abalanzar sobre ella, Mitsuki es quien lo detiene por el cuello dándole una mirada de advertencia. Hay un intercambio silencioso de ambos rubios, antes que el menor bufe y se quede quieto de brazos cruzados; al tiempo que su madre se abalanza sobre ella tomando sus manos y preguntando cómo se siente.
Está bien.
Durante las últimas 3 semanas ha pasado siempre en medio de muchos exámenes, que han demostrado que está muy bien. Claro que ocupa comer, dieta estricta y ejercicios para sus músculos todos los días; pero pudo haber sido mucho peor.
—No tienen que irse, me sorprende de ver a Kaa-chan tan…diferente, pero realmente me alegra verlos—le dice a su madre con mirada tensa, su madre no parece muy de acuerdo con la idea, pero cuando ve de reojo a los Bakugou parece ver algo en ellos que le hace ceder a la idea de despedirles.
El ambiente se vuelve un poco más relajado cuando Mitsuki toma asiento a su lado, con sus usuales sonrisas joviales que le ha dado desde niña. Izumi quiere evitar pensar que esta mujer era quien siempre la molestaba por su amor por Katsuki, espera que haber estado en coma 4 años le ayude a no recibir sus usuales burlas. Incluso cuando era claro que el niño detestaba a Izumi, la madre de este siempre comento que estarían juntos.
Por suerte algún ser celestial debe escucharle, ya que esta no comenta nada vergonzoso sobre su persona.
—Es una alegría volver a verte cariño, han pasado 4 largos años, puede que no pudiera venir tan seguido, pero Masaru y yo solíamos venir al menos una vez al mes con tu madre—asegura esta con una sonrisa, que le hace imitar un poco más animada ante la idea de que no le olvidaran a pesar del largo tiempo—ver nuevamente que estas despierta es fenomenal, te ves como una hermosa señorita, cuando salgas del hospital tendrás tantos pretendientes—dice esta de forma burlona viendo a su hijo, que parece darle una mirada de muerte.
Eso no ha cambiado al menos.
Izumi se ríe sin saber que decir.
¿Hermosa señorita?
Para nada.
Su rostro demasiado esquelético como todo su cuerpo, sigue teniendo demasiadas pecas y su cabello ha perdido casi todo su brillo. Además, sigue teniendo 13 años en su mente, tener 17 de golpe es un shock del cual apenas está saliendo y sabe que tiene que ponerse al corriente en muchas cosas. Los doctores le han dicho que se concentre en su salud, pero tiene que estudiar tanto para recompensar sus años perdidos, es probable que ahora si su sueño de ser un héroe quede totalmente en el olvido; su cuerpo puede haberse recuperado, pero el doctor prácticamente le prohibió ser un héroe cuando lo comento tímidamente hace una semana.
Caminar debería ser más que suficiente, pero no ser un héroe, es algo con lo que deberá tratar.
¿Qué podría hacer ella?
A veces prefiere no pensar en eso para no deprimirse.
—Muchas gracias por venir anteriormente, lamento mucho el no despertar antes—susurro algo avergonzada de hacer incomodar a tantas personas.
La mano de Mitsuki sujeta la suya, con una sonrisa algo tensa y pensativa, que le hace lucir confundida.
—No…fue lo mejor—la escucha susurrar, antes de levantarla mirada luciendo mucho más mayor de lo que recuerda—me comentaron que te han estado dando información poco a poco, no puedo comentarte mucho, pero hace poco vivimos una época…difícil en el país. Verte despertar ahora que todo ha acabado, es como un augurio de que todo lo malo termino y es tiempo de un nuevo inicio—expresa esta con tranquilidad.
Izumi gira a ver a su madre con duda, pero esta también luce bastante pensativa, pero no da el brazo a torcer ante su mirada de perro a medio morir.
—Ya hablamos de esto Izumi, paso a paso—le señala su madre con seriedad, lo que le hace soltar un bufido decepcionada de su mala habilidad de convencimiento.
Deberá trabajar en eso.
Dado que ambas mujeres parecen no comentar nada más, gira a ver a Katsuki quien permanece detrás de su madre viéndola fijamente. Intenta por todos los medios no sonrojarse por la atención del chico, que en sus memorias probablemente no le daría ni un buenos días antes de atacarle, pero que no ha dejado de verle en todo este tiempo. Se pregunta vagamente cuantas cosas han cambiado aparte de su físico y es que es demasiado alto a su lado, quiso hablar con él sobre todo lo que ha hecho, pero tiene miedo de ir demasiado lejos.
No eran amigos, este lo había repetido sin cansancio una y otra vez.
Pero él había venido.
¿Verdad?
Eso debe significar algo.
Tal vez, solo por hoy, pueda obtener un poco más, preguntar algo y ganar una respuesta. El recuerdo del niño que había empujado para salvar su vida, no parece odiarle como había temido. Bakugou Katsuki era muchas cosas, pero jamás haría algo que odiara sin luchar, estar aquí luciendo tan controlado debe significar algo.
Con una sonrisa nerviosa en su dirección, Katsuki parece algo sorprendido al verle.
—Ha pasado un tiempo, pero, felicitaciones por entrar a la UA—dice tímidamente, ganando la mirada sorprendida de todos, en especial la de ambos Bakugou que ven a Inko con incredulidad.
—¿Le hablaste de él? —cuestiona Mitsuki sorprendida, a lo que su madre niega confundida.
—Ella no dijo nada de Katsuki en todo este tiempo—señala Izumi, sorprendida de ese pequeño acto hasta ahora. Había estado tan sorprendida de los 4 años de su vida que fueron perdidos, que aunque Katsuki estuvo en su mente ocasionalmente, nunca pregunto nada.
—¿Entonces como lo sabes? —cuestiono Mitsuki viéndole con duda.
Izumi ladeo el rostro.
—Kaa-chan dijo que entraría a la UA, entonces tuvo que entrar, dudo que hubiera algo que él quisiera que no funcionara—expresa con total convicción, dejando todo el lugar en un sepulcral silencio.
Cuando pasan algunos momentos y nadie dice nada, comienza a sudar nerviosa de haber dicho algo mal, lo cual no tiene sentido. Bakugou Katsuki siempre fue de este tipo de personas, quienes son la imagen de la victoria y no se quedan para solamente soñar, no, son quienes lo logran sin dudarlo. Siempre lo dijo de niña, así que no comprende porque ahora todos parecen tan confundidos.
Siente ganas de rodar los ojos.
Para ella no fue hace mucho que seguía alabando a Katsuki a pesar que este le odiaba, no entiende porque nadie parece comprender eso.
Mitsuki rápidamente toma el brazo de Inko, comentando algo sobre hablar en privado y antes de darse cuenta, al igual que esa mañana queda totalmente a solas con Katsuki. Sus nervios regresan involuntariamente, cuando el chico que le sigue viendo fijamente, toma asiento donde antes estuvo su madre; por suerte no le abraza de nuevo, duda que pueda estar consciente si lo intenta.
Hay límites.
Le sonríe de forma nerviosa, este sigue viéndola expectante.
Juega con la manta sobre sus piernas, sin saber que puede preguntar ahora o que será recibido con otro largo silencio. Quiere hablar tanto con él, sobre la escuela, sobre que ha hecho, sus logros y aventuras. Si bien su vida había sido arrebatada por 4 años, quiere saciarse de lo que ha hecho su amigo en todo este tiempo. Algo dentro de ella comienza arder en tristeza al ver que ha perdido cuatro años de todos a su alrededor; su madre siempre la trato como si el tiempo no se hubiera detenido, pero ahora que ve a Katsuki, descubre cuanto lo hizo.
—Si hubo algo—dice este sin verla y con la mirada perdida en la pared, ladea la cabeza confundida—hubo algo que no pude conseguir por mi cuenta, aunque lo quisiera—gruñe a su pregunta no hecha, pero, aunque era un gruñido, parecía más bien cansado que molesto.
Izumi sabe sobre molestias.
Prácticamente toda su infancia este le vio con molestia.
Ignoro sus pensamientos para lucir sorprendida.
—Imposible, Kaa-chan es mi imagen de la victoria, siempre puede conseguir lo que sea—intento decir animadamente, sin querer entrar al detalle de que no sabe de qué habla o probablemente no saberlo debido a estar en coma por 4 años.
Comenzará a odiar el numero 4 a este ritmo.
Katsuki le da una larga mirada, antes de suspirar.
—Lo que sea, la UA está bien, lleno de extras de mierda y algunas personas decentes, desde que entre todo ha sido un puto dolor de cabeza—cambia este de tema, provocando que luzca emocionada de repente, está hablando con ella de la UA. Su interior duele ante la idea de que ni siquiera tuvo la oportunidad de hacer el examen, contra un orgullo infinito de que este fuera ahí y estuviera cumpliendo su sueño—All Might dio clases ahí un tiempo antes de que fuera, ya sabes, escuche que te hablaron sobre eso. Ese idiota igualmente sigue dando clases, a pesar que es un anciano que debería estar descansando sigue molestándonos—
—Suena como que te agrada—
—Es muy diferente al tipo que admirábamos, demasiado optimista, te caería bien—
—Me gustaría conocerlo, claro que no creo que quiera conocer a alguien como yo, pero sería un honor tener algo firmado por él—
—Lo tienes—
—¿Eh? —
Izumi gira confundida a Katsuki, quien solamente rueda los ojos caminando a uno de los gabinetes del otro lado de la habitación. hay una familiaridad del chico al moverse, que no había notado hasta ahora. Quiere comentar sobre eso, pero detiene sus cavilaciones mentales cuando este saca un cuaderno del gabinete que le pasa. Izumi abre levemente los ojos sorprendida, cuando ve uno de sus muchos cuadernos de información con sus notas infantiles. Pasa su mano por las hojas, notando con tristeza lo viejos que se ven, antes de llegar casi a la mitad donde antes había estado en blanco.
Sus ojos casi se salen cómicamente de sus cavidades, cuando ve el autógrafo de All Might en este dedicado para ella.
Gira a ver a Katsuki de esa forma, ganando una mirada casi aburrida de este, pero que no oculta del todo una leve sonrisa en su rostro.
—La obtuve cuando conocí a All Might, supuse que le gustaría a tu estúpido trasero nerd—dice este con tranquilidad y encogiéndose de hombros.
Lo hace.
Pero también hace muchas preguntas.
Izumi se muerde el labio para no preguntar porque pidió un autógrafo en su nombre, para no preguntar porque tiene uno de sus cuadernos de recopilación de información, para no consultar que hace ese cuaderno aquí o cuando lo entrego. En su lugar mira el cuaderno con la firma de su héroe ahí, tocándolo de forma alegre y con una sensación de calidez en su interior. Cierra el cuaderno para abrazarlo contra ella, casi desesperada a algo a que sujetarse en esta sensación de sentimientos.
—Me encanta, es el mejor regalo del mundo—musita casi al borde del llanto.
Katsuki se levanta para acariciarle levemente la cabeza, lo que provoca que por fin salgan las lágrimas. Este no dice nada o no se mueve, cuando ambas madres regresan, Izumi salta emocionada mostrando el autógrafo, lo que hace que ambas sonrían.
Los Bakugou prometen volver pronto.
Izumi no deja de admirar su cuaderno toda la noche.
Katsuki actúa diferente e igual al mismo tiempo, es…desconcertante.
.
.
Izumi queda confundida cuando Katsuki regresa el día siguiente, luego el que sigue y el que va después de este. Cuando pasan dos semanas de visitas seguidas del chico, comienza a dudar sobre si hay algo malo con él o si en realidad está en una realidad alternativa. Cuando lo comenta discretamente a su madre, esta duda un poco en revelar que Katsuki era un visitante bastante concurrente en los últimos cuatro años; solamente faltaba cuando estaba en exámenes o en misiones, también comento sobre un tiempo donde hicieron dormitorios en la UA, pero aun así este siguió visitándola.
Eso la sorprende y preocupa.
¿Culpa?
Podría ser una opción, pero estaba demasiado atemorizada de preguntar a alguien, sobre todo si la respuesta era sobre que si tenía culpa. Izumi se siente en un sueño, uno doloroso donde aún no puede caminar, pero un sueño al fin y cuentas. Todos esos años donde Katsuki literalmente le empujo al fondo, parecen casi olvidarse cuando el chico decide ayudarle con la silla de ruedas para dar un paseo en el hospital. Cada que piensa en el niño rubio que le grita que no puede ser un héroe, este nuevo Katsuki aparece para darle un jugo de fresa que vio en la máquina expendedora.
Sigue siendo el mismo, es grosero, tiene un lenguaje vulgar y se enoja fácilmente; pero puede ser tan suave con ella y siempre parece al pendiente que, es difícil de imaginar que pudo ocasionar el cambio.
Entonces se guarda sus preguntas.
Algo que nota es que todos le admiran, todos conocen su nombre, es asombroso. Dynamight, es su nombre de héroe, todos parecen saludarlo emocionados por el hospital, pero Katsuki apenas le hace importancia. Una vez Izumi comento emocionada por su nombre de héroe, este había dicho con tanta indiferencia que la primera en saberlo fue ella, solo que estuvo dormida, que casi entra en colapso.
¿Qué piensa Katsuki de ella?
Quiere saberlo, pero al mismo tiempo esta aterrada de saber la respuesta. Al igual de su tiempo en la nada, cuando estuvo en coma, prefiere ignorar todo un poco más y disfrutar de este extraño momento.
—Tus compañeros de clase suenan tan geniales, sus particularidades son asombrosas, quisiera poder verlos en acción y escribir de ellos—asegura emocionada, cuando este por fin ha respondido preguntas sobre quiénes son sus amigos.
Nunca les llama amigos, pero sin duda ha escuchado sus nombres ocasionalmente (apodos en realidad) y ha visto que recibe cada vez más seguido llamadas telefónicas de estos. Izumi está feliz que este tenga amigos, de niños siempre estuvo rodeado de personas que lo siguen y admiran, pero aparte de ella, nadie parecía ser realmente su amigo. Incluso cuando habla mal de estos, es claro que son sus amigos y los aprecia a su forma, siente algo de envidia de ellos, pero no tanta al recordar que este le ha traído al jardín del hospital.
Katsuki es tan adictivo, su aroma y calor cuando la levanta de la silla de ruedas, como toma asiento demasiado cerca de ella y no la pierde de vista.
Teme que despertara algún día de este sueño y estará en medio de la nada de nuevo.
—Escribí algunas cosas de esos idiotas, debe estar en algún cuaderno de casa, pensé que te gustaría—admite este restándole importancia y viendo su teléfono.
Izumi se sonroja avergonzada.
Eso ha pasado últimamente con mucha más frecuencia. Katsuki puede parecer indiferente y con un mal vocabulario por fuera, pero en las últimas tres semanas no ha dejado de darle las cosas más dulces del mundo, y no textualmente. Comenzó con un cuaderno lleno de notas de todos los héroes nuevos en los últimos 4 años, trayendo algunos de sus dulces favoritos, incluso una vez le trajo un llavero del héroe Mirko cuando comento que era tan asombrosa. A veces le trae los libros de años pasados para que inicie por si misma sus estudios, también le trajo su sudadera de All Might que había tenido en casa y que apenas le entra ahora. Son pequeñas cosas, pero todas son pensadas especialmente en ella.
Duele, duele hacerse esperanzas de algo que no debe ser. Probablemente todo esto sea culpa, culpa de que por salvarle casi muere, pero aun así es tan fácil caer. No importa que tenga mentalmente la edad que tenga, para Izumi, Katsuki siempre sería lo mejor de este mundo y es un hecho que sigue aún enamorada de este. Cada acción del chico, solo parece fomentar a que nunca lo olvide.
Si antes que le trataba mal le costaba dejar su enamoramiento, ahora que le trata bien le obligan casi a correr a él.
Duele.
Pero le gusta este dolor.
Tal vez es una masoquista.
—El cabello de mierda no deja de molestar, debe saber que estoy aquí—gruñe Katsuki a su teléfono, lo que la hace verle confundido.
Duda que ese sea su nombre, pero Katsuki siempre le llama por sus apodos.
Es confuso.
Pero a ella le ha llamado solo por su nombre, dejando de lado el apodo de Deku, así que se siente bien.
—Pasas mucho tiempo en el hospital, si son tus amigos deben extrañarte—comenta de forma pensativa, aunque con duda ya que su madre comento que este siempre solía estar por ahí presente.
—¿Quieres que no venga más? —
—¡NO! Solo, bueno, son tus amigos, claramente quieren pasar tiempo contigo—
—Ellos quieren conocerte—
—¿Eh? —
—Bueno a veces esos idiotas venían conmigo al hospital, técnicamente te conocen, pero tú no a ellos, como despertaste me han estado fastidiando por venir a conocerte formalmente, idiotas de mierda—
—¿Vinieron contigo? —
—¿Por qué tan sorprendida idiota? El primero fue ese cabello de mierda, luego todos los estúpidos vinieron con este y por algún motivo también mitad/mitad paso por aquí cuando visitaba a su madre, también vino mejillas redondas y el estúpido de cuatro ojos, antes de saberlo todo el puto salón vino—
Izumi gimotea avergonzada con ambas manos sobre su rostro, debió verse terrible. Había pasado casi dos meses desde su despertar, sus músculos han estado recuperándose poco a poco, ya no se ve como un esqueleto andante y su cabello ha recuperado color como su piel. Pero si bien ahora parece casi un ser humano decente, aunque muy delgado, recuerda perfectamente cómo se veía al despertar.
Que la conocieran así, debió ser horrible.
¿Por qué dejo que le vieran?
No tenía amigos, era imposible haber tenido amigos cuando en su infancia siempre fue intimidada. No había nadie aparte de su madre y los Bakugou que estuviera al pendiente de su estado, pero ahora había gente desconocida que le conoce y se siente abrumada.
Amigos de Katsuki tras de todo.
Que alguien la mate en este momento o la vergüenza lo hará.
—¿Qué sucede? —cuestiona Katsuki con molestia, lo que la hace suspirar jugando con la hierba bajo ella.
Era reconfortante volver a sentir el pasto, cuando salía con su madre esta no la llevaba fuera de los pasillos. Si bien hay muchas cosas que desconoce, ahora sabe muy bien que la sociedad estuvo en algún punto crítico cuando estuvo inconsciente. Todo comenzó con la caída de All Might, luego el desequilibrio en el top ranking, la llegada de un hombre conocido como All For One, los escapes de la prisión de tártaro…una época muy oscura y peligrosa.
Incluso dentro del hospital, fue una odisea mantener a salvo a los pacientes y sobre todo a los de cuidado intensivo como ella. Su madre comento que fue gracias a Katsuki y sus amigos estudiantes, que el hospital en realidad estuvo bastante asegurado. Todo fue tan peligroso y hubieron batallas tan difíciles, que no sabe que pensar. Había visto las cicatrices en el brazo de Katsuki, incluso una en la clavícula particularmente grande, que le hizo temer por todo lo que tuvo que vivir.
Cada día descubre algo que parece sobrepasar lo anterior.
—Me siento avergonzada—comenta intentando dejar sus pensamientos de lado para disfrutar el momento, incluso si fuera vergonzoso—realmente me veía terrible y conocer a los amigos de Kaa-chan, nunca tuve amigos y todos serian estudiantes para pro héroe, me sentiría muy emocionada y avergonzada por partes iguales—comento a desvariar intentando imaginar sus posibles particularidades.
Ocupaba un cuaderno en ese momento.
Detuvo sus pensamientos cuando la mano de Katsuki se puso sobre su cabeza, provocando que levantara la vista para verlo. Este como siempre tiene una mirada tranquila en su rostro, pero sus ojos parecen bastante cálidos al verle y hacen que se sonroje; este sonríe divertido por eso y se sonroja aun más.
Tan jodidamente no él, pero al mismo tiempo siéndolo.
Frustrante y maravilloso.
—Son unos idiotas, pero les agradas—es lo único que comenta, antes de ponerse de pie y ayudarle a sentarse en la silla de ruedas.
Duda que pueda agradarle a alguien, mucho menos a quien no la conoce.
.
.
La primera persona que conoce fuera de su círculo de conocidos es Kirishima Eijirou, es el chico a que Katsuki suele llamar "cabello de mierda". Es alguien bastante interesante, su cabello es rojo y sus dientes son afilados, pero es alguien con una personalidad tan brillante y amable, que claramente queda impresionada que Katsuki pueda atraer a alguien así para ser su mejor amigo. El chico había llegado un día al azar siguiendo a Katsuki, que parece de mal humor por ese hecho. Kirishima se presenta radiantemente y Izumi puede asegurar en ese momento que sería un gran héroe, ya que toda su persona grita confianza.
Es amable, divertido y le trata como si fueran viejos conocidos. Izumi se siente algo avergonzada cuando hablan, ya que hay muchas cosas que desconoce, pero Kirishima parece experto en decir historias sobre Katsuki que le hacen verlo con admiración. Hablan sobre algunos ataques de villanos, sobre las pasantías y residencias, sobre como Katsuki lucho contra este tipo Overhaul y ayudo a salvar a una niña pequeña, los exámenes de licencia y pudo haber seguido hablando, pero Katsuki literalmente lo pateo diciendo que fuera por algo de comer o lo mataría.
Izumi estaba sonriendo encantada cuando Kirishima aseguro volver pronto con una hamburguesa.
—Kirishima-kun es tan amable y genial, realmente va ser un excelente héroe—admite con algo de nostalgia por su sueño perdido, pero maravillada de conocer un joven tan dedicado.
Katsuki suelta un bufido mientras se cruza de brazos.
—El idiota me siguió todo el día y aunque le explote la cara tiene esa particularidad de endurecimiento que fastidia—
—Es una particularidad genial—
—Deja de alabarlo por todo, es molesto—
—Pero es un gran chico, carismático y es tu mejor amigo—
—Dolor de culo diría yo—
Izumi hace un puchero viendo a Katsuki, quien no parece arrepentido de la forma en cómo trata a Kirishima, a pesar que era buena persona. Pero aprovechando la ausencia del mejor amigo de este, hay algo en su mente que no ha podido dejar de pensar.
Llama al chico por su nombre y este gira a verle confundido, sobre todo cuando ve la seriedad de su rostro.
—Tu particularidad cambio—no es una pregunta, Izumi está declarando algo que ha observado entre comentarios de otras personas los últimos días.
Hay algo en la forma en que hablan, sobre ciertos eventos, que si bien son alrededor de Katsuki parecen traer algo que no entiende. Su particularidad es asombrosa sin duda, pero cuando hay personas que comentan sobre un látigo negro o algo sobre flotar, lo que no parece ser generado por sus usuales explosiones, siente que se ha perdido de algo.
Katsuki le ve confundido, antes de parecer entender de qué habla y asentir algo tenso.
—Lo hizo—admite casi sintiéndose incomodo e Izumi no sabe si debería cuestionar más sobre el tema, por suerte este lo hace más sencillo para ella—me dieron una particularidad, All Might, me dio el One for All hace mucho tiempo—expresa viéndole fijamente e Izumi siente que todo a su alrededor se congela de incredulidad.
¿Quién hizo qué?
Su boca abierta no pronuncia palabras, pero una mano en su mentón le hace comenzar a murmurar. La particularidad de All Might siempre fue un misterio para los demás, suficiente por no tener nombre y lo que parece más que todo un potenciador más que una habilidad que tenga látigos o flotar, aunque el hombre suele hacer saltos de grandes distancias. Aun así, no tiene sentido que se la diera a Katsuki, claramente el chico es una de las mejores personas para ser un héroe, pero duda que fuera la única opción.
Tantas preguntas en su mente, quiere sacarlas y obtener una respuesta.
Olvida eso.
Ocupa un maldito cuaderno para poner sus pensamientos en orden.
—Probablemente fue por tu culpa—continua Katsuki ignorando sus pensamientos, provocando que todo se paralice en ella.
Izumi levanta el rostro sorprendida.
—¿Mi culpa? —cuestiona sin entender como tuvo algo que ver, tomando en cuenta que estaba en coma.
¿Cómo sería su culpa?
Katsuki quien ve de forma detenida la ventana y el atardecer, suelta un suspiro y revuelve su cabello antes de verle con intensidad.
—Fue cuando me salvaste supongo, no sé, si bien te deteste por pensar que tenías lastima por mi o alguna mierda de no considerarme bueno al inicio, luego cambio de alguna forma, venir a visitarte y comprobar que estabas con vida fue lo único que me daba paz. Entonces comencé a pensar en tus acciones, y entender que fue mi error el pensar mal de ti todos estos años, no tenías la culpa, tu solo eras demasiado amable y con el corazón de un héroe. Eso me fastidio, pero me hizo actuar diferente y probablemente eso me llevo a salvar a uno de nuestros viejos compañeros de escuela, fue ahí que conocí a All Might y luego que discutiéramos un poco, un incidente con el mismo villano…el viejo vio algo en mí, pero no fue nada mío, simplemente hice lo que pensé que tu harías y supongo que si te hubiera conocido ahora serias tu quien tuviera el One For All—
Mucha información, es lo único que puede pensar Izumi con los ojos bien abiertos y la boca levemente colgando.
Katsuki parece meditar sobre sus anteriores palabras, antes de suspirar.
—Supongo que te debo una disculpa, fui una mierda en la escuela y…no lo merecías—farfulla viendo a otro lado de mal humor.
Bueno, si fue una mierda, pero aun así para Izumi siempre fue tan genial, que no siente que merezca una disculpa.
Eran solamente niños.
Ha cambiado tanto, estaba tan orgullosa.
—Pero de alguna forma me alegra que no tuvieras el OFA, porque ha sido una completa mierda todas estas luchas y al final…estas a salvo. Venía todo el tiempo porque, no sé, no quería que murieras y siempre supuse que despertarías alguna vez de tu maldito sueño y me alegra que lo hicieras cuando el mundo ya no es un caos. Sé que es una mierda todo esto, pero te prometo que no dejare que nada te pase y joder, lo siento mucho Izumi—
Está molesto e incómodo, parece listo para irse o correr, porque lo ve caminar directo a la puerta probablemente en busca de aire. Pero Izumi sabe mejor que eso, que es demasiado orgulloso para hablar sobre emociones y probablemente si lo deja ir, nunca vuelva a tocar el tema. Puede que hubiera cambiado en muchas cosas, pero sigue siendo el idiota arrogante que tanto ama.
Nerviosa que se fuera, se levanta tambaleante de la cama, dando solamente dos pasos (mucho más de lo que suele hacer en terapia), antes de comenzar a caer. Suelta un chillido asustado, pero Katsuki está ahí listo para detenerle gracias a su particularidad. Izumi admira los destellos naranjas en todo su cuerpo, antes que este le fulmine su persona con esa mirada que momentos antes estaba llena de molestia.
—Joder Izumi no hagas estupideces—gruñe esté listo para regresarle a la cama, pero no le deja.
Se aferra a su cuello y mete su rostro en su hombro en un torpe abrazo. Es caliente y cálido, todo el cuerpo de Katsuki siempre se había sentido como casa, una casa a la cual no había regresado desde que era niña. Su aroma, su esencia, sus músculos, todo parece hacerle encajar a pesar de su diminuta estatura. Todo él es algo que siempre quiso, pero que ahora jamás podrá obtener, ahora que sabe la verdad.
Katsuki siempre fue demasiado para Izumi, una niña torpe, débil y sin particularidad. Todo lo que siempre quiso estaba en Katsuki, su particularidad genial, su actitud ganadora, la sonrisa que le hace sentir tranquila. Ahora que es el heredero del linaje de All Might, luego de haber luchado tantas veces y salvado a quien sabe cuántas personas, Izumi se da cuenta que jamás podría llegar a merecerlo.
El merece algo mejor que ella.
Alguien que apenas está adaptándose a esta vida nueva, a sus limitaciones y que nunca podrá ser alguien con derecho a estar a su lado. el doctor le había prohibido ser un héroe, apenas está comenzando a esforzarse para recuperar sus años perdidos y su cuerpo aun es tan débil.
Y, aun así, ese idiota le ha pedido disculpas luego de tantos años.
Es tan injusto.
Katsuki le regresa el abrazo de forma dubitativa, y el corazón de Izumi se llena de un anhelo insoportable.
—No hay nada que perdonar Kaa-chan, éramos niños y te has vuelto en una persona tan asombrosa, estoy tan feliz de poder verlo con mis propios ojos—musita en voz baja, alegre de que con la cercanía podría escucharle—sin duda eres mi héroe favorito—continúa recordando como a pesar que All Might siempre fue su sueño a seguir, incluso este parecía opacado cuando estaba al lado de Katsuki.
Tan agradable.
Su corazón le gritaba por quedarse aquí, aunque sabe que eso no es posible. Incluso cuando ahora parece ser que Katsuki se ha abierto a ella, que podrían ser los amigos que siempre deseo ser, era imposible que este regresara sus sentimientos.
Izumi no era nadie.
Nunca lo seria.
Aun así, por la forma en que Katsuki le regreso el abrazo, casi desesperadamente cayendo al suelo con ella, Izumi se sintió que era algo para él. Se vio en medio de los brazos del chico, sentada entre sus piernas y lo vio a este comenzar a moverse agitado; le tomo varios momentos entender que este estaba llorando y se sorprendió de eso, Katsuki nunca lloraba. Temerosa y sin saber qué hacer, solamente acato a regresarle el abrazo, esperando que al menos su presencia funcionara para consolarle en lo que fuera que le afectaba.
—Tuve miedo de perderte—lo escucho musitar contra su oído, lo cual le hubiera causado escalofríos de no ser por sus palabras.
¿Katsuki le tiene miedo a algo?
¿A perderle?
Se aleja con dificultad de este, ya que la sujeta con fuerza, pero aun así sin lastimarle. Cuando logra separarse un poco de este, quien parece casi avergonzado como humillado de las pocas lágrimas en su rostro, hacen que Izumi se vea maravillada.
Es alguien tan hermoso, por dentro y por fuera.
Sin duda está feliz de regresar solo para verle.
Coloca ambas manos en las mejillas del chico, provocando que sus ojos por fin puedan verla cuando sonríe.
—Kaa-chan es la persona más asombrosa de todas, me encantaría estar a tu lado para siempre hasta que ya no quieras—admite con temor de sus sentimientos expuestos, para nadie había sido un secreto que siempre estuvo enamorada del chico, incluso para este, lo cual le había hecho alguien temerosa por como este siempre le humillo por ellos—Oka-chan y Kaa-chan siempre fueron los que estuvieron a mi lado siempre, para bien o para mal. Pero ahora Kaa-chan es incluso más sorprendente, creo que estoy maravillada por quien se ha convertido y…y me gustas aún más que antes—susurra lo último totalmente roja como un tomate.
No había pensado decirlo, jamás quiso decirlo, aun temerosa de que podría causar.
Pero Katsuki fue tan sincero con ella, lo mínimo que puede hacer es regresarle el favor.
Por muy vergonzoso que fuera.
Con el rostro rojo gira a ver el de Katsuki, quien parece verle levemente sorprendido, antes de rodar los ojos.
—Eres una idiota ciega Deku—musita este llamándole por su apodo, pero a diferencia de como sonaba como un insulto de niña, ahora suena casi como algo cálido.
Quiere preguntarle porque le dice ciega, cuando sus exámenes claramente han salido bien en la parte de visión, cuando es callada por unos labios sobre los suyos. Sus ojos se abren incrédulos, el rostro pierde todo color y solamente puede ver incrédula los ojos rojos de Katsuki demasiado cerca, mientras ambos labios están unidos.
Cuando este se separa con una sonrisa de victoria, Izumi jura que está al borde del desmayo.
—¿Que? —es lo único que sale de su boca, sin sentido y con nervios en todo su ser.
Katsuki sonríe de una forma, tan jodidamente caliente, que todo su rostro vuelve a ser rojo de golpe.
—Sé que te gusto idiota, lo he sabido toda mi vida…también me gustabas para el caso, ya sabes ese término de los niños que jalan las coletas de las niñas que te gustan, según mi psicólogo lo lleve al extremo contigo; pero es verdad que siempre me has obsesionado—
—¿Psicólogo? —
—Sí, la UA me obligo a ir a clases de control de la ira. En fin, pensé que había quedado completamente obvio, pero eres una maldita ciega y estúpida en estas cosas, así que te lo dejo claro, me gustas Izumi y probablemente no cambie, así que estamos juntos ahora—
—¿Espera que…? —
No puede terminar lo que iba decir, por que vuelve a ser besada en medio del suelo de su habitación, no es que fuera a quejarse de eso realmente. Casi parece un sueño y si no fuera porque el bastardo le muerde el labio, casi divertido de su chillido en respuesta, hubiera jurado que era un sueño de no ser por el dolor.
Minutos después cuando Kirishima toca la puerta preguntando si todo es apto para todo público, es cuando Izumi siente su rostro volver al rojo tomate de vergüenza.
Kirishima se ríe de ellos, antes de comentar que todos estaban emocionados por conocer a la "chica de Bakugou", lo cual le hace hundirse de vergüenza ante la idea que todos parecían conocer los sentimientos del rubio por ella, como también de la mirada completamente orgullosa de Katsuki por el nombre.
Si era sincera con ella misma.
Izumi admite que han pasado muchas cosas mientras dormía.
Pero no todas ellas fueron malas.
Realmente está emocionada por el día de mañana y ver qué nuevo traería estar al lado de Katsuki.
Fin
Espero les gustara.
Como dije anteriormente, la idea fue gracias al usuario en Facebook Raymari Romero Briceño, su idea me gustó tanto ya que desarrolla un poco de Katsuki con All For One e Izumi (un Izuku versión femenina) que no obtuvo ninguna particularidad. Estaba pensando en continuar esta historia haciéndola un two-shot con el punto de vista de Katsuki, pero creo que la idea de lo que se quería lograr quedo clara.
Nota:
Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
