CICATRICES


I. Quemaduras de primer grado


Advertencia: Esta historia es apta para personas mayores de dieciocho años. Presencia de lenguaje soez, violencia gráfica y mención de situaciones sexuales.

Spoilers del manga 290 en adelante. Mención de situaciones referentes al spin off My hero academia: Vigilantes.

Nota: Spin offperteneciente al fanfic DabiDekuShoto de mi autoría, Freaks, que a su vez está inspirado en los cómics en Twitter demudubu. No es necesario haber leído dicho fanfic para comprender éste, aunque el epílogo podría confundirte de no hacerlo.


Los niños corrían en la cancha, persiguiendo un balón de futbol. Algunos simplemente usaban las piernas para alcanzar dicho objeto, mas la gran mayoría había optado por usar sus respectivos quirks con el objetivo de obtener una ventaja. Los profesores de deportes permitían eso ya que servía de entrenamiento para sus individualidades; mas todavía intervenían cuando los alumnos representaban un peligro para sus propios compañeros.

Así fue como Todoroki Touya, de trece años, terminó apartado del grupo y con una amonestación sobre su conducta en el entrenamiento.

—¿Cuántas veces tenemos que repetirte que usar fuego contra tus compañeros no está permitido, Touya? —Le preguntó su profesor, mirándolo con un silbato en la mano. El niño, de un cabello mayoritariamente blanco, permanecía con la mirada en la cancha y mordiendo su labio inferior.

—No le apunté a ellos, sino al camino que evidentemente iban a tomar. Fue culpa suya; serían presa fácil para cualquier villano. —Se defendió Touya.

—¡No puedes simplemente decir eso! Tu padre estaría decepcionado si te oyera...

—No necesita escuchar nada para estar decepcionado de mí; por eso debo entrenar —interrumpió el niño ya con la mirada fija en él—. Y le guste o no, lo haré en la escuela, en la casa o donde yo quiera.

El maestro, un tanto cohibido por la actitud del estudiante, tragó saliva y cerró los ojos un momento.

—No le diré a tus padres sobre el incidente de esta tarde, pero no vuelvas a hacerlo, Touya. Ve a darle una vuelta a la pista y reflexiona sobre tus acciones. —Le indicó, probablemente a sabiendas de que lo desobedecería, como siempre lo hacía. Aunque fuese tan sólo un niño de trece años, lo cierto era que a veces parecía tan intimidante como su padre, el héroe número dos.

Sin embargo, algo en ese estudiante lucía más sombrío que Endeavor. Quizás todos en la escuela sentían lo mismo; después de todo, aunque parecía ser popular entre las mujeres, Touya no era un chico con muchos amigos.

En realidad, si tuviera que decirlo, sólo existía otra persona que podía acercársele sin miedo o titubeos: Hirose Kaori. Una chica de apariencia sencilla que básicamente poseía la misma aura que él, pero con un quirk mucho más sencillo que el suyo.

—No sé cómo esperabas que no te sacaran. Incluso para ti, eso fue demasiado sucio. —Le dijo Kaori, sentada en una de las bancas del patio. Su largo cabello oscuro cubría sus oídos y parte de su rostro. Touya se sentó a su lado y se alzó de hombros.

—¿Y tú qué haces aquí? ¿Volviste a escuchar a escondidas en la sala de profesores? —contestó él sin mirarla. Ella bufó— No tienes derecho a burlarte, entonces. Al menos deberías intentar algo diferente; te atrapan porque sigues un mismo patrón.

—¡No fue la sala de profesores, ¿sí?! Fue el Consejo Estudiantil. Y no me atraparon, yo me dejé atrapar cuando me aburrí; es diferente. —Se defendió— Por cierto, si quieres dejar de ser una decepción para tu padre, deberías inscribirte al concurso que se hará el próximo mes en el festival escolar. Será sobre mostrar tus habilidades como héroe; tal vez puedas traer a tu pequeño hermano y fingir que lo salvas.

—No, de traer a Shoto, papá sólo lo miraría a él. No me gusta que escuches mis conversaciones; tápate los oídos cuando esté cerca de ti —ordenó. Ella se acomodó un mechón de cabello para mostrarle que en realidad usaba audífonos incluso en ese momento.

—No es culpa mía que mi quirk esté en mis oídos, Touya. Podría escucharte incluso al otro lado de la escuela; sobre todo porque ya estoy acostumbrada a tu voz. Deberías probar con endurecer la voz, como tu padre, cuando digas algo importante —bromeó.

Touya se levantó. Detestaba que sacara a su padre al tema a cada oportunidad que tenía. Aunque podía parecer que eran amigos, en realidad ella era muy cruel en ocasiones; incluso para los parámetros de Touya. Mas Kaori detestaba quedarse sola: sus oídos estaban tan desarrollados —gracias a su quirk— que solía escuchar decenas de conversaciones y ruidos a un kilómetro a la redonda; por lo que prefería la compañía de Touya antes que sentir que perdería la cabeza si seguía escuchando todo eso.

—No te molestes en inscribirte, ya lo hice por ti —dijo tomándolo del brazo. Touya volteó a verla mientras ella inflaba las mejillas y se mordía el interior de la boca, y volvió a sentarse.

—Voy a ganar —dijo seguro de sí mismo—. He estado yendo a la montaña todas las tardes, así que nadie más tiene oportunidad. ¿Tú te inscribiste?

—Por supuesto que no. Ya te dije que yo voy a ser reportera del espectáculo, es lo más fácil para mí; no me interesa el mundo de los héroes, a menos que haya una historia atrayente que nadie conozca. —Sonrió un momento, hasta que ella misma se levantó— Ahí viene la chica globo, mejor me voy —dijo. Touya no la detuvo ni tampoco la siguió.

Touya se quedó solo apenas unos segundos, pues entonces llegó Okuzawa Aki, una chica de tercer grado mucho más bajita que él y con la cara redonda. Antes de hablarle al chico, con los dedos tocándose los unos a los otros para generar pequeñas burbujas, miró a su alrededor.

—Touya-kun, ¿dónde está Kaori-chan? Creí haberla visto a tu lado... —susurró un poco cohibida por el muchacho. Éste se alzó de hombros.

—No me dijo a donde iba —contestó sin siquiera mirarla.

Ella asintió un par de veces antes de simplemente darse la vuelta e irse a paso lento, mirando hacia la posición de Touya cada tanto. Esa niña era rara; de un tipo de «raro» que a Touya no le agradaba.

Unos meses atrás, Kaori salió disparada de una clase luego de supuestamente escuchar cómo molestaban a alguien. Más tarde le dijo a Touya que no era un espíritu heroico el que la llevó a salvar a una chica que estaba siendo golpeada por su apariencia regordeta; sino que simplemente sus gritos era algo que los oídos de Kaori no podían soportar. Empero, Aki, la chica a la que Kaori salvó, se obsesionó con ese hecho y empezó a tratar a Kaori como su heroína y única amiga; al punto de imitar su corte de cabello y acosarla con comida o regalos que creía le convendrían a la chica. Incluso cuando Kaori ya le había explicado lo que había ocurrido, Aki insistía en que ella era la única persona que la podía entender e incluso querer. Touya le dijo a Kaori que seguramente se trataba de una chica con problemas en casa y que lo único que podía hacer era avisarle a algún profesor o consejero. Mas Kaori insistía en que eso era algo que le tocaba hacer a un héroe o aspirante a héroe, por lo que le delegó esa tarea a Touya; a quien los profesores obviamente no le creyeron una palabra por su aura tan intimidante.

Así, Aki había pasado de ser una chica agradecida a una molestia para Kaori y, en ocasiones, para Touya. Él sabía que Aki no lo buscaba a él en específico, mas cada que cruzaban camino en los pasillos o en la puerta de la entrada —incluso en una ocasión fuera de la escuela— la chica insistía con saber todo sobre Kaori. Sus movimientos y la forma como ella evitaba mirarlo directamente, eran indicios claros de que ella le temía, como casi todos en la escuela; no obstante, era lo suficientemente valiente como para hablarle y preguntarle cosas específicas sobre Kaori. Aun cuando Touya siempre conseguía escabullirse de todo eso, Aki no se detenía.

No obstante, ese asunto no representaba ninguna importancia para Touya. Sí, Kaori era la persona más cercana a él en la escuela; mas eso se debía a que ella no le temía a hablar sobre lo que escuchaba a medio kilómetro de distancia. La mayor parte de los estudiantes temían que ella divulgara sus secretos o pláticas personales; por lo que cuando la veían, dejaban de hablar y comenzaban a escribirse en hojas de papel. Empero, Touya no solía hablar con nadie por más de dos minutos; así que en realidad, ellos dos eran la compañía perfecta para el otro.

Aun así, Kaori sólo representaba una compañía para Touya; y él estaba seguro de que el sentimiento era recíproco. Así que lo que ocurriera con Kaori también le tenía sin cuidado a Touya.

Su único interés en ese y en todo momento siempre era el mismo: superar sus debilidades y aumentar sus fortalezas para mostrarle a su padre que todavía podía ser el héroe capaz de superar a All might. No le importaba el daño en su propio cuerpo; ya aprendería a sanar. No le importaban las restricciones que su madre le imponía; ella no era tan fuerte como para detenerlo. No le importaba incluso que su padre sólo entrenara con el pequeño Shoto al que apenas veía de vez en cuando; ese niño jamás comprendería las aspiraciones de su padre.

Sólo le importaba superarse a sí mismo. Sólo le importaba comprender su propio quirk y hacer de éste un arma lo suficientemente fuerte como para derrotar a cualquiera que tratara de detenerlo. Aun si eso implicaba que su madre lo acusara con su padre y aun si eso implicaba que Enji como consecuencia desquitara su coraje con Rei. Ésos no eran problemas de Touya, él sólo buscaba la aprobación de su padre. Y algún día la tendría.

—No digo que no entienda lo que sientes, Touya-nii, —Le dijo Natsuo una noche en la que, como siempre, Touya había ido a desahogarse con su hermano— ¿pero no has pensado en hacer otra cosa que no sea ser un héroe? —cuestionó abrazándose a su almohada, algo somnoliento.

Touya, quien había permanecido con la espalda recargada en la cama de Natsuo, se incorporó molesto.

—¿Y por qué lo haría si mi único propósito para nacer fue el de superar a All might? ¡Ése incluso fue tu propósito también, Natsu-chan! ¿No te das cuenta de que yo no puedo hacer nada más porque para eso fui hecho? —Le reclamó y Natsuo casi se arrepintió de haber hecho esa pregunta— Aunque ahora traten de negarlo, ellos saben que ése es mi único propósito. ¿O acaso no debí nacer, Natsu-chan? ¿Eso quieres decir?

—¿Qué? No, yo no quise decir eso, de ningún modo. —Se defendió Natsuo incorporándose también— Eres mi hermano favorito, yo no diría eso.

—¡Entonces compréndeme!

—¡Lo hago, Touya-nii! —exclamó— Pe-pero es que yo tampoco quiero que te lastimes. Tu abdomen ya está muy lastimado y, mira las marcas debajo de tus ojos... Al menos deberías dejar que mamá o Fuyumi-nee curen tus quemaduras.

—No, no soporto sus discursos sobre olvidar lo que papá me enseñó —respondió Touya—. Además, tú, quien jamás fue entrenado por papá, quieres ser médico, ¿no? Pues empieza por curar a tu hermano, Natsu-chan.

Natsuo, lejos de tomarse eso como una burla, sonrió. Desde hacía algunas semanas, Natsuo se había ofrecido para acompañar a Touya a sus entrenamientos en la montaña o al menos a curar sus heridas; mas Touya se negaba a ambas cosas. La primera porque decía que sólo sería un estorbo pues entonces debería cuidar el no quemar a su hermano y la segunda porque decía que no era apto para ello. Así, estaba feliz de al menos poder hacer una cosa por su hermano mayor.

—¡Tengo un botiquín en esta habitación, Touya-nii! Dime dónde te quemaste y yo te curaré. ¡Llámame Natsu-sensei!

Touya no contestó. En realidad no le sorprendía la reacción de Natsuo; pero le dolía de alguna forma que ni siquiera él fuera capaz de comprenderlo por completo. Tal vez Fuyumi era quien influenciaba de forma negativa a Natsuo.

...

Si tuviera que decirlo, Touya se encontraba cada día más desesperado. Sabía que el entrenamiento con Shoto no estaba dando los frutos que Enji deseaba; la razón era que Shoto no parecía compartir los deseos de su padre, mas hacía lo que podía para defender a su madre. No obstante, aun con esos problemas, Enji no miraba a Touya cuando éste le pedía ayuda para entrenar. Se dedicaba a decirle que abandonara ese sueño y que jugara como cualquier niño «normal»... Como si él pudiese ser un niño normal...

—Hueles a carne quemada, es asqueroso. —Le dijo Kaori sentada en el pupitre a su lado, antes de la primera clase. Se cubría la nariz.

—Mentirosa, me bañé ayer en la noche y hoy por la mañana —contestó Touya ofendido.

—No estoy mintiendo. También hueles a pomada para quemaduras, es una combinación rara; es en tu espalda. Apuesto a que nadie se te va a acercar el día de hoy. —Continuó ella, sacándole la lengua. Touya simplemente metió la mano en el bolsillo interno de su chaqueta y sacó un sobre rosa decorado con motivos de fuego.

—Perdiste. Me lo dio una chica del salón de al lado. Ni siquiera la he abierto, pero seguro tiene la fecha de hoy. —Se aventuró sacudiendo la carta.

—Seguramente tenía la nariz tapada. Deberías dejar de entrenar así, Touya. Vas a terminar por dejar ese hedor en todo tu cuerpo.

—Cierra la boca. Tú no entiendes por qué lo hago. Y deja de decir que apesto, eso es una mentira.

—¡Que no es mentira! ¡Tú, ven acá! —Le dijo a una alumna que acababa de poner su mochila a unos pupitres de ellos. Ésta se sobresaltó por el llamado, asintió y obedeció a Kaori— Acerca tu nariz a Touya y dime a qué huele. No te atrevas a mentir, él no te va a quemar.

—Es innecesaria la aclaración, ¿sabes? Me haces ver como un abusador; yo algún día seré el héroe número uno, que no se te olvide.

—E-es un perfume, pero no sé qué clase de perfume... —dijo la chica luego de sonrojarse y acercarse un poco al cuello de Touya para aspirar su aroma. Era básicamente el sueño de un gran porcentaje de la escuela. Sonrió a Touya, todavía sonrojada— Hueles bien, Touya-kun.

—¿Perfume? ¿Eso es todo? —cuestionó Kaori descubriéndose la nariz para ella también acercarse a Touya. Apenas olfateó un poco, volvió a cubrirse la nariz— ¡Puagh! Esas quemaduras son severas, Touya. Apestas.

—¡No es cierto! —insistió la chica.

Touya, ofendido, se levantó y salió del salón con su mochila en mano. Poco le importaba la clase de la mañana y las que le siguieran. Un héroe debía cuidar su apariencia y su estilo; era parte de ser un héroe el permanecer impecable cada que hacía una aparición pública. No podía simplemente permitir que su aroma corporal fuese menos que perfecto...

Se encontraba en el baño, frotándose con fuerza el jabón y el agua en brazos y cuello. Había puesto el seguro en la puerta, para cerciorarse de que nadie entrara y lo viera derramando lágrimas a causa de los absurdos comentarios de Kaori. Ella estaba equivocada, debía estarlo. Aun cuando hubiese adivinado que fue su espalda la que más sufrió la tarde pasada, debía estar equivocada. Él no podía oler tan mal, no podía ser cierto...

Su padre jamás lo aceptaría si olía mal, jamás permitiría que fuese el héroe que superara a All might si no era capaz de disipar ese aroma que Kaori insistía tenía sobre él; así que debía hacer algo, tenía que desaparecerlo.

Frotó con más fuerza sobre su brazo derecho. Dos, tres, cuatro veces...

—¡Ouch! —Se quejó luego de ver su piel con un rojizo alarmante. Estaba a punto de sangrar... —¡No! ¡No, no, no, no, no! —exclamó antes de arrojar la barra de jabón al espejo. Poco le importó haberlo quebrado.

No funcionaba. Nada funcionaba... ¿Para qué había nacido entonces si no podía hacer nada bien? ¿Por qué él, que sí quería cumplir con los deseos de su padre, había nacido con tantos defectos? ¿Por qué no nació como Shoto? ¿Por qué tuvo que heredar los malditos genes débiles de Rei?

Desesperado, harto de sí mismo, se sentó en el suelo y abrazó sus rodillas. Era tan patético... No importaba cuánto lo intentara, jamás conseguiría superar a Shoto si no era capaz siquiera de borrar ese olor a piel quemada en su espalda...

Enterró su rostro entre sus rodillas y dejó que las estúpidas lágrimas salieran de sus ojos. Detestaba ser tan sensible.

Se mantuvo así, todavía con las manos mojadas y el brazo a punto de sangrarle, hasta que escuchó cómo el pestillo se destrababa. Entonces alzó la cara y miró a quien interrumpía su momento de debilidad.

Kaori sostenía una tarjeta de descuento en la mano derecha y su propia mochila en la izquierda. Mantenía la mirada en el suelo; parecía avergonzada.

—Te encontré... Le dije al profesor que te sentías mal y que te habías ido a casa. Luego le dije que yo también me iría. No creo que nos busquen —dijo. Touya limpió su rostro con el brazo menos lastimado, pero recargó la mejilla en el lado opuesto a donde estaba Kaori para evitar mirarla—. ¡Hey, no me ignores! —exclamó antes de meterse al baño y cerrar la puerta— Ok, me disculpo, no debí decirte que apestabas, ¿contento?... ¡Touya, dije que lo siento, no me ignores! —insistió arrodillándose a su lado y sacudiendo su brazo— ¡Touya! —Lo llamó sin dejar de sacudirlo hasta hacerle perder el equilibrio.

—¡¿Qué es lo que quieres?! ¡Vete! —contestó Touya, con las manos en el suelo y ya enojado.

—¡Ya te pedí perdón!

—¡¿Y?! No me importa, vete.

—¡Touya!

—¿Qué?

—¡No me mires como si fuera un villano! ¡Ya te dije que lo siento! —repitió Kaori gateando hacia él— Si me perdonas, te contaré algo que no le he dicho a nadie más.

—Tus chismes jamás me han interesado, vete de aquí —contestó Touya al tiempo que se ponía de pie. Kaori lo siguió de cerca—. ¿No dijiste que apestaba? ¡Pues no te me acerques!

—No estaba mintiendo, Touya, pero no es lo que crees. —Se excusó Kaori, apenada, mas Touya continuó evitándola— De acuerdo, de acuerdo, te lo diré. Mi quirk no sólo son mis oídos, ¿bien? Mis cinco sentidos son igual de raros, sólo que estoy más acostumbrada a usar mis oídos, por eso dije que ése es mi quirk. La verdad es que mi papá ha querido que entrene los otros sentidos para volverme una investigadora científica o algo así, y me ha obligado a entrenar todas las tardes. Mis ojos están tan cansados de leer a distancias tan lejanas que amanecí con la cabeza a punto de estallarme y estaba de mal humor hace rato. —Se explicó desviando la mirada. Touya entonces la miró con más atención— Me desquité contigo porque sé que tú no me obligarás a usar mi quirk, perdona. La verdad es que hueles más a jabón y a perfume que a carne quemada. Y tú ya hueles particularmente bien; es más rastreable tu aroma de Touya que el de carne quemada o perfume —confesó con un ligero rubor en las mejillas.

—¿Rastreable? ¿Qué eres, un sabueso? —cuestionó él empujando ligeramente su cabeza con la mano— Deberías seguir entrenando. Si naciste con el objetivo de ser una investigadora científica, entonces hazlo bien.

Kaori bufó.

—Como si a mí me interesara la ciencia. ¿Cuándo me has visto sacar una calificación destacable en alguna clase de ciencias? Yo seré reportera, ya te lo dije. Seré la que tenga la exclusiva de todas las entrevistas del héroe número uno, eso es obvio —dijo golpeando su hombro con el de Touya, quien la miró sin entender—. Estoy hablando de ti, tonto. ¿No dijiste que serás el héroe número uno, Touya? Seremos como Lois Lane y Superman, ya lo verás; pero sin romance, lógicamente.

—Sí, papá no te querrá en la familia. Tu quirk apesta —contestó Touya sonriendo.

—¡Tú eres el que apesta, estufa quemada! —contestó ella, como siempre a la defensiva.

Touya siguió sonriendo. Su futuro sonaba prometedor. Al menos había alguien, de entre toda la gente en su familia, que seguía apoyándolo. Alguien que confiaba en él, que esperaba su éxito y a quien no le importaban sus quemaduras.

Alguien que entendería que esa tarde volvería a la montaña a seguir entrenando. Alguien que entendería la insistencia de Touya hacia su padre para que lo viera esa noche mientras él conseguía hacer un fuego azul, mucho más potente que el suyo. Un fuego capaz de incendiarlo todo, incluso la carrera de All might.

Había alguien que comprendería, la semana siguiente cuando dieran la noticia, que si Todoroki Touya fue consumido por su propio fuego el viernes anterior, fue sólo para cumplir con el único propósito en su vida.


Nota de la autora:

¡Bienvenidos a esta cosita que, igual que casi todas mis creaciones, supuestamente era un one-shot! Lo chido aquí es que hoy mismo subiré todas las partes de esta historia, ya que ya es una historia corta y ya está revisada y aprobada.

Kaori es un personaje mío que me da mucha risa, pero que seguramente me desesperaría de conocer a alguien como ella. Ahí me cuentan cómo les cayó mi pequeña oc.

Y también más tarde actualizaré, POR FIN, mi casi abandonado Freaks.

Y también por ahí actualizaré otro ficsito que tengo por ahí, llamado Encantado de conocerte. Un AU DabiDeku, para quien le interese.

Sí, muchas actualizaciones en un día. Espero que me alcancen las horas... En fin. ¡Gracias por el apoyo!