Buenas noches. Hace muuuuucho tiempo que no escribo nada y es que a pesar de que estamos en pandemia, la universidad sigue algo que ocupa un tiempo significativo en mi vida.

Hace poco encontré un cuaderno con varios fics y me propuse empezar a subir algunos de vez en cuando, ya que tengo que tipearlos, algunos los tengo que repensar un poco y no tengo demasiado tiempo, pero no quiero dejar de escribir.

Agradezco a Irara nuevamente por seguirme y por poner favorito en mi fic Justicia y también bonitolanzha por seguirme.

Advertencia: Hay pequeños spoilers de los capítulos 11 de Brotherhood y 17 de FMA, si bien no son muy grandes, les recomiendo que si no los vieron no lean este fic, si lo hacen de todas maneras es bajo su propia responsabilidad.

Disclaimer: No soy dueña de FMA, ni de ninguno de sus personajes.

Ahora sí, los dejo con la lectura.

El reloj plateado de los militares. Lo odio.

Es el signo de que soy un perro del ejército que siempre debe cumplir con sumisión, inclusive si se trata de arrebatar una vida o ir a la guerra. Pero también es cierto que lo necesito, porque es mi constante recordatorio de las dos determinaciones que he tomado para seguir mi camino: la 1° que es el reloj en sí mismo, el cual representa mi determinación por recuperar el cuerpo de mi hermano a toda costa, y la 2° que es la inscripción dentro de él, que me recuerda mi determinación de no dar marcha atrás en ningún momento.

Este reloj es una carga pesada pero también me recuerda el motivo de mi lucha, por eso hasta que logre recuperar el cuerpo de mi hermanito no desistiré y seguiré portándolo de la manera que hasta ahora.

Ese es el secreto detrás de este maldito reloj, y es uno que pienso llevarme a la tumba, porque nadie tiene que ver mi vulnerabilidad, nadie puede conocer mi debilidad, ya que este mundo ya me demostró qué hace con los débiles, los aplasta y no puedo dejar que eso ocurra, no mientras Al dependa de mí.

Hay un motivo más por el que cargo con este peso de manera silenciosa, pero ese es un secreto que guardo con aún más recelo dentro de mi corazón, y es que la verdad, no tengo derecho a ser débil, porque lo que le sucedió a Al es mi culpa, soy la razón de que ya no pueda sonreír, llorar, comer, sentir frío, calor o dolor. No importa lo que él diga, yo sé que es mi culpa y por eso no tengo ningún derecho a quejarme o llorar como un niño, no mientras mi hermanito siga sufriendo en la prisión de hierro en el que lo puse.

Por todas esas razones realmente odio ese maldito reloj y al mismo tiempo lo necesito, porque como dije antes, es mi carga más pesada y la muestra de mi determinación.

Es cortito, pero espero que lo hayan disfrutado, como dije no tengo mucho tiempo y no pude revisarlo mucho, si encuentran algún error siéntanse en la libertad de decírmelo. Muchas gracias por leer.