Prólogo: El Cazador de Demonios
Era una noche oscura y lluviosa como cualquier otra del año, la luna junto con las estrellas brillaba en el firmamento mientras un ligero viento soplaba en el ambiente llevándose las hojas que los arboles del Bosque Studley Royal habían dejado caer durante la semana.
Al mismo tiempo en el jardín botánico del Hospital Psiquiátrico Ravenscar, ubicado al este del Condado de North Yorkshire, un chico delgado de piel clara, cabello rubio, vestido con camisa, pants y tenis color blanco llamado John Constantine se encontraba sentado en una de las bancas fumando un cigarrillo al tiempo que observaba como el resto de los pacientes del Manicomio estaban sentados frente a las ventanas y mesas del lugar durmiendo o intentando olvidarse por un momento del encierro que vivían.
Sin embargo, el joven Constantine no se encontraba del todo solo, pues lo acompañaba su amigo Francis "Chas" Chandler, el cual era un chico de piel clara, cabello negro, vestido con camisa negra, pantalón de mezclilla y botas rockeras negras quien se encontraba de visita aquella noche para ver los avances médicos que Constantine había logrado durante su encierro.
- ¿Cómo te va amigo? Te estan tratando bien, ¿no? –le pregunto Francis a Constantine esbozando una sonrisa y tratando de animarlo.
-Ah… siempre es lo mismo –respondió con desaliento el chico de cabello rubio al tiempo que expulsaba el humo del cigarrillo por su boca.
-Hable con el Dr. Thompson, él cree que estas progresando muy rápido –dijo Francis dándole una palmada en la espalda a Constantine –Ya verás que pronto volveremos a salir con la banda.
-Ajá… la banda, la maldita banda –respondió Constantine con melancolía y expulsando de su boca una enorme nube de humo, la cual comenzó a invadir lentamente el recinto haciendo que las plantas y flores comenzaran a brotar.
-Aunque tendremos que hallar reemplazos para Alan y Steve, Dios bendiga las almas de esos idiotas –dijo Francis agachando la cabeza para después voltear a ver a Constantine diciendo –Pero… todo a su tiempo, ¿no?
-Sí, todo a su tiempo –respondió Constantine agachando la cabeza e ignorando a su amigo.
-Te traje algo, no es una de esas cosas esotéricas que sueles tener –dijo Francis sonriendo mientras abría una mochila que tenía cerca de sus pies solo para sacar una pequeña caja de regalo, la cual le mostro a Constantine diciendo –Al menos es mejor que ver por la ventana, digo tú… ¿Johnny? –pregunto Francis confundido al ver que su amigo no reaccionaba al obsequio que le había llevado, pero cuando volteo hacia atrás pudo observar que las plantas del jardín crecían hasta tener un tamaño descomunal mientras que las flores brotaban rápidamente de sus capullos - ¡Johnny!, ¡¿Qué estás haciendo?! Juraste que ibas a parar, no más magia, ¿cierto? –pregunto Francis asustado al tiempo que volteaba a ver a Constantine, el cual estaba cabizbajo y parecía no reaccionar ante la situación que estaba ocurriendo a su alrededor - ¡Detente John!, ¡No más magia! –grito Francis alarmado y sacudiendo a Constantine para sacarlo de su ensimismamiento, lo cual provoco que las plantas y flores del jardín botánico se marchitaran.
-Debo hacerlo… debo hacerlo… tengo que hacerlo… ¡No puede volver a pasar Chas! –respondió Constantine llorando para después ponerse de pie y gritar - ¡No puede!, ¡No puede pasar otra vez!, ¡No dejare que vuelva a suceder!
- ¡John no! –grito Francis sujetando fuertemente a su amigo para evitar que escapara por la puerta de emergencia del invernadero, pero este lo empujo y corrió rápidamente hacia la puerta principal - ¡Alguien que me ayude! –grito Francis llamando la atención de los enfermeros y enfermeras del Hospital Psiquiátrico quienes entraron rápidamente al lugar bloqueándole el paso a John para luego abalanzarse sobre él e inmovilizarlo.
- ¡No puede pasar otra vez!, ¡No puede! –gritaba Constantine asustado mientras intentaba liberarse de sus captores.
- ¡Sean más cuidadosos maldita sea! –regaño Francis a los trabajadores del manicomio quienes tras inmovilizar al chico procedieron a inyectarle un anestésico para que este se quedara dormido.
-No… No puede pasar… otra vez… -murmuraba Constantine con voz débil mientras caía lentamente en un profundo sueño –No puede pasar… No… p-puede… pasar…
- ¡Ahhhh! –grito Constantine abriendo repentinamente los ojos y respirando nervioso solo para darse cuenta que se encontraba acostado en la cama de su departamento en Londres, el cual tenía vista al Big Ben y estaba totalmente desordenado, pues se encontraba lleno de botellas de cerveza y colillas de cigarro –Ah… Ah… Es la última vez que tomo así –dijo el chico sobándose la cabeza para después tomar una cajetilla de cigarros que tenía cerca de la cama y coger con su boca uno de estos diciendo –Si claro, cuéntanos otro sueño John.
Constantine estaba por encender su cigarrillo, pero repentinamente el sonido de unas pisadas lo alerto e hizo que este se levantara de la cama y caminara hacia una de las botellas de cerveza donde se encontró con una extraña criatura de piel grisácea, cabello rubio, orejas puntiagudas, vestida con pantalón negro, camisa de vestir blanca, corbata roja y gabardina café.
- ¡Maldición! Debo seguir dormido –dijo Constantine asustado y viendo que el extraño ser estaba acompañado por varias criaturas más que tenían las mismas características físicas que este, las cuales se abalanzaron sobre él para rasguñarlo o morderlo –No, no es un sueño, ¡¿Qué son ustedes?! –pregunto Constantine enojado aplastando a las criaturas para matarlas y tomando en sus manos a una de estas.
-Somos tú… Johnny –respondió con una sonrisa perversa la criatura de orejas puntiagudas.
-Ni por un demonio –dijo Constantine para luego lanzar a la criatura contra la pared matándolo al instante.
-Nos llaman materializaciones psíquicas, proyecciones de subconsciente –respondió otra de las criaturas al tiempo que se acercaba lentamente al chico –Tus propios demonios internos proyectados en forma física.
-Oh eso es malo y la única forma de detener a los insectos asquerosos es llevándolos de vuelta a donde pertenecen –dijo el chico preocupado y molesto a la vez que las criaturas se preparaban para abalanzarse nuevamente sobre él, pero Constantine ilumino sus manos con un aura mágica dorada diciendo en voz alta - ¡Daemonium Reditus!, ¡Daemonium Reditus!, ¡Daemonium Reditus!
Tras pronunciar aquellas palabras mágicas, las criaturas se evaporaron para luego ser absorbidas por una extraña aura mágica de color verde que se introdujo en la boca de Constantine haciendo que este los absorbiera para después caer agotado en el suelo quedándose inconsciente durante algunos segundos.
-Ah… Algo abrió una puerta entre mi mente consciente y mi subconsciente dejándolos salir, eso no había pasado antes –dijo Constantine enojado y levantándose del suelo al tiempo que escuchaba unos golpes provenientes de la puerta de su departamento –Cielos… ¡No me interesa!
- ¡Abre la maldita puerta John! –grito con desesperación una voz masculina.
- ¿Chas? –pregunto Constantine sorprendido para luego abrir la puerta y encontrarse con su amigo Francis "Chas" Chandler, quien estaba vestido con camisa de vestir azul marino, pantalón de mezclilla y zapatos negros.
-Eh… Quizás no sea un buen momento –dijo Francis sorprendido al ver que su amigo tenía algunas manchas de sangre en su rostro.
-Nunca es buen momento, amigo mío –respondió Constantine tomando un cigarrillo doblado que estaba en el suelo para después encenderlo diciendo – ¿Qué te trae al Santuario del patético John Constantine?
-Te ves del asco, amigo –respondió Francis mientras examinaba a su amigo, el cual vestía pantalón negro, camisa de vestir blanca, corbata roja desanudada y zapatos negros.
-Si vienes a convencerme de que vuelva al Colegio del Reverendo Kane déjame decirte que estás loco si crees que volveré a ese basurero –dijo Constantine tomando del perchero de su departamento una gabardina café para luego ponérsela y finalmente lavarse la cara en el lavamanos del lugar.
-No vengo por eso John, sino por un problema muy serio que tú puedes resolver –respondió Francis viendo con seriedad a Constantine –Mi hermana Isabelle cayó en coma y los doctores del Hospital Saint Thomas no han podido hacer mucho por ella.
- ¿Y yo que tengo que ver con eso? –pregunto Constantine confundido y secándose la cara para después salir del departamento en compañía de su amigo –Soy un Cazador de Demonios, un Detective Ocultista, no soy pediatra y tú sabes muy bien porque no me agrada estar junto a los niños.
-Lo sé John, pero hablamos de mi hermana y estoy absolutamente seguro que su padecimiento no es médico –respondió Francis molesto al ver la actitud apática de su amigo –Además, gracias a tu hedor insoportable sé que ella apesta a magia negra.
- ¿Acaso la dejaste jugar con una ouija? –pregunto Constantine caminando al elevador y entrando en este junto con su amigo.
-Claro que no, no estoy tan loco como tú –respondió Francis –Entonces, ¿Me ayudaras John?
-Ah… Está bien Chas, solo porque eres mi mejor amigo te ayudare esta vez –dijo Constantine presionando el botón del ascensor para hacer que este los llevara al primer piso del edificio –Por cierto, ¿Tu madre no seguirá enojada conmigo por lo de la última vez o sí?
-Desconfía de ti y cree que eres un lunático que vive en el basurero –respondió Francis riendo –Sigue molesta porque mataste a las plantas de su jardín, eso sin tomar en cuenta que hace unos meses uno de tus "amigos" infernales destruyo su auto.
-Un pequeño sacrificio para la causa, recuerda que estábamos luchando contra el Demonio de la Avaricia Mammon –dijo Constantine saliendo del elevador y siguiendo a su amigo quien lo guio hasta un auto MINI que se encontraba en las afueras del edificio de departamentos donde vivía el joven Cazador de Demonios.
-Un sacrificio que casi me cuesta un año de castigo –dijo Francis molesto y abriéndole la puerta a Constantine para luego subirse y conducir en dirección al Hospital Saint Thomas.
Los minutos fueron pasando y el auto en el que viajaban ambos chicos recorría las calles de Londres que en ese momento estaban saturadas de transeúntes quienes no hacían otra cosa más que tomarse fotos o beber café en los restaurantes ubicados en los sitios turísticos más importantes de la capital inglesa.
Finalmente, el auto llego a su destino y ambos chicos bajaron del vehículo para después entrar al Hospital Saint Thomas donde una enfermera los guio a una habitación ubicada en el penúltimo piso del edificio, dentro de la cual se encontraba una mujer de piel clara, cabello café, vestida con blusa de vestir blanca, pantalón de mezclilla y tacones negros quien vigilaba de cerca a una niña de piel clara y cabello café que estaba acostada sobre una cama.
-Mamá, he traído a mi amigo para que examine a Isabelle –dijo Francis entrando a la habitación y acercándose lentamente a la mujer junto con Constantine.
- ¿Él?, ¡¿Acaso has perdido la cabeza?! –exclamo molesta la Señora Chandler al reconocer la figura de John Constantine.
-Los doctores no han podido hacer mucho por ella y tal vez John sea nuestra última esperanza –respondió Francis tomando la mano de su madre –Solo dale algunos minutos y verás que…
-Solo tres minutos y si no te lo llevas de aquí –sentenció la Señora Chandler para luego caminar hacia la puerta de la habitación y salir del lugar diciendo –Por cierto, dile a tu amigo que ni se le ocurra llamar a ninguno de sus amigos blasfemos, no quiero que estos manchen con sus sucias manos el alma de mi hija.
-Claro mamá, no te preocupes –dijo Francis mientras veía como su madre salía de la habitación dejando solos a ambos chicos –Bueno John, ya la oíste, nada de demonios e invocaciones malignas –le dijo Francis a Constantine para después salir de la habitación dejando al joven Detective Ocultista solo con la niña.
-Hola Isabelle, soy el Dr. John y he venido a revisarte –dijo Constantine tomando una silla de la habitación y sentándose al lado de la cama para luego invocar un aura mágica dorada, la cual se posó sobre el cuerpo de la niña desapareciendo rápidamente sin mostrar algún resultado –Um… Creo que tendremos que examinar la cabeza –se dijo a sí mismo el chico mientras invocaba con sus manos una estaca mágica, la cual clavo sobre la cabeza de la niña abriendo un pequeño portal mágico, pero este término cerrándose debido a que la estaca salió disparada rebotando por toda la habitación –Pero… ¡¿Qué carajo?! –exclamo Constantine sorprendido y asustado para después voltear a ver a la niña, la cual abrió repentinamente los ojos esbozando una sonrisa diabólica.
- ¡JAJAJAJAJAJA! ¡¿Creíste que sería fácil hijo de puta?! –le pregunto la niña a Constantine para luego abrir la boca dejando salir de su interior un enjambre de mosquitos que al salir comenzaron a atacar a John, pero estos terminaron por explotar desapareciendo rápidamente mientras que la niña volvió a caer en coma.
- ¿Acaso esta poseída? Supongo que no tengo más opción que llamar a una amiga –se dijo a sí mismo Constantine para después asomarse por la puerta de la habitación diciendo –Lo siento Francis, pero creo que no queda más camino que llamar a las fuerzas blasfemas.
-Espera, ¡¿Qué?! –exclamo sorprendido Francis quien trato de acercarse a la puerta, pero Constantine la cerró rápidamente con seguro dejando fuera a su amigo y a su madre - ¡John!, ¡Abre la puerta! –grito Francis molesto e intentando abrir la puerta de la habitación.
Constantine en cambio ilumino nuevamente sus manos e invoco un hechizo que detuvo el tiempo en el Hospital, lo cual sorprendió a Francis y a su madre quienes estaban sorprendidos por las habilidades mágicas que poseía el joven Cazador de Demonios.
- ¡Canoto!, ¡Escoteno!, ¡De la Pesti! –pronuncio en voz alta Constantine iluminando sus manos con un aura mágica dorada al tiempo que invocaba un portal del mismo color y del cual salió una hermosa chica delgada de piel clara, cabello corto color café, vestida con un mini vestido morado, medias moradas, tacones negros y que llevaba puesta sobre su cabeza una cofia de enfermera color morada.
-Que inoportuno eres Johnny, estaba disfrutando de un trío romántico con un íncubo y una súcubo –dijo la chica molesta y viendo con seriedad a Constantine –Ambos son mejores en la cama de lo que tú alguna vez fuiste.
-Oye, tú tampoco fuiste algo del otro mundo primor –respondió Constantine enojado.
-En fin, ¿Qué diablos quieres de la Enfermera Espectral? –pregunto la chica para después voltear hacia atrás y ver el cuerpo de la niña –Bueno, hice un juramento de proteger la vida humana y todas esas tonterías baratas –dijo la chica acercándose a la niña para posteriormente introducir sus manos en el pecho de esta.
-Y bien, ¿Qué te parece? –pregunto Constantine colocándose detrás de la chica.
-Deberías callarte y dejarme trabajar –respondió la chica mirando molesta al chico.
-Es una posesión –dijo Constantine esbozando una sonrisa burlona.
-Que parte del callarte no entiendes –dijo la chica al tiempo que retiraba las manos del pecho de la niña para luego cruzar los brazos y decir –Ella no está poseída porque no hay nada que poseer.
- ¿Qué?, pero si ella me hablo –dijo Constantine incrédulo y desconfiando de las palabras de la chica.
-Um… En ese caso hay que ver que anduvo dentro de ella hace unos momentos –respondió la chica iluminando sus manos con un aura morada y haciendo aparecer un báculo negro del cual salió un rayo mágico que entro dentro de la cabeza de la niña provocando que la Enfermera Espectral comenzara a hablar con otra voz - ¡¿Eh?!, ¡¿Dónde estoy?!, ¡Ayuda! –grito asustada la chica con voz infantil.
- ¡Isabelle!, ¡¿Dónde estás?! –pregunto Constantine asustado y acercándose a la cama.
-N-No lo sé, es un lugar oscuro y huele horrible –respondió la voz infantil que hablaba a través de la Enfermera Espectral –Él me mantiene aquí, el Hombre Malo, él… él…
- ¡¿Quién?!, ¡¿Quién es el Hombre Malo?! –pregunto Constantine desesperado hasta que repentinamente la voz infantil cambio a una voz masculina, la cual se rio durante algunos segundos - ¡¿Dónde está Isabelle?!
-Oh… No tienes que preocuparte por la niña ahora, mejor preocúpate por adivinar quién soy –respondió la chica con una voz masculina.
- ¡No estoy para malditos juegos!, ¡Habla! –grito Constantine molesto - ¡¿Qué quieres de esa niña?!
-Oh… Sé que tienes muchas preguntas muchacho, pero si quieres obtener las respuestas John Constantine será mejor que vengas a visitarme a mi casa ¡JEJEJEJEJE! –respondió la voz masculina.
- ¿Visitarte?, ¿En dónde? –pregunto Constantine para después retroceder asustado al ver que el cuerpo de la chica se prendía en llamas provocando una pequeña nube de humo rojo que tras disiparse mostro una marca hecha de fuego que contenía una dirección mientras que la chica se había convertido ahora en una criatura con piel de reptil, ojos rojos y con una cresta en su cabeza - ¡Asa!, ¡¿Estas bien?! –pregunto Constantine nervioso y acercándose a la criatura.
-Solo… dame un tiempo para vestirme –respondió la criatura con voz femenina para luego chasquear los dedos y volver a adquirir la apariencia que tenía –Si fuera humana me habría convertido en cenizas, no me vuelvas a llamar si tienes planeado hablar con un demonio mayor.
-Por el momento creo que tendrás algo de trabajo cuidando a la niña, porque yo tengo que viajar –dijo Constantine soltando un suspiro y acercándose a una de las ventanas donde aparecía una dirección marcada con fuego.
-Um… Metrópolis, el hogar del kryptoniano más famoso del mundo –dijo la Enfermera Espectral para después colocarse detrás de Johnny y decir - ¿No me llevas?
-No, tú te quedas aquí a cuidar a Isabelle y yo me voy a Metrópolis –respondió Constantine para luego quitar el seguro de la puerta y salir del lugar caminando por los pasillos mientras el hechizo de tiempo se deshacía frente a él.
- ¡John!, ¡¿A dónde vas?! –pregunto Francis al tiempo que intentaba seguir a su amigo.
-Me voy de viaje a Metrópolis y tratare de regresar el próximo lunes –respondió Constantine –Deje a una amiga cuidando de tu hermanita, yo iré a cazar a un demonio grande y traeré de vuelta el alma de Isabelle –dijo Constantine dirigiéndose al ascensor para después entrar en este y finalmente bajar al primer piso –No sé quién sea ese hijo de puta, pero si estoy seguro de que podré destruirlo –pensó el chico al tiempo que salía del ascensor para luego salir del Hospital y tomar un taxi que termino perdiéndose en medio del tráfico de la ciudad de Londres.
Continuara…
Bueno, pues como muchos saben el fanfic de Huntress fue eliminado para reiniciarlo, pero debido a que no tenía ideas (y que algunas de estas de hecho no correspondían al tono del fanfic) he decidido mejor enfocarme en dos historias que vendrán antes de dicho fic y una de estas es el fanfic donde como pueden ver introduje a John Constantine, parte de la estructura se baso en los primeros minutos de la web serie animada "Constantine: City of Demons" (muy recomendada para los que sean fans del personaje).
No obstante a partir del siguiente capítulo la Historia no estará copiado o calcado de dicha web serie, pero eso si les pido paciencia ya que también tengo que hacer otros deberes.
En fin, no olviden agregar el fanfic ha favoritos así como dejar su reseña.
Nos leemos pronto.
