¡Hola! Espero estén teniendo un fin de año bendecido con amor, paz, armonía, pero sobre todo rodeados de sus seres queridos.

Ya ha pasado más de un año en que la pandemia golpeó, prácticamente, a todo el mundo. Sé que hemos sufrido por esto en muchos niveles y formas por lo que, si no tengo la oportunidad de escribir algo antes de que termine el año, quiero mandarles a todos un gran abrazo y mi eterno agradecimiento por leer mis historias así como mis mejores deseos para el nuevo año, esperando la nueva normalidad nos alcance pronto.

Este año, me siento honrada de haber participado, nuevamente, en el Fictober organizado por una de las grandes del mundo del Fanfic #WonderGrinch a quién tengo la dicha de llamar "madrina", ella me dio mi primera oportunidad y estaré eternamente agradecida.

Les cuento de qué trató:

El reto era crear una historia en tres capítulos:

El primero se basaría en una palabra (para mí fue valentía)

El segundo capítulo tendría que hacer referencia a una imagen

El último a una canción.

Y sin más preámbulos, les dejó mi historia del FICTOBER2021.

Esta historia está basada en los personajes de Sakura Card Captor. Los personajes no me pertenecen. La historia que a continuación leerán es obra de LizsaranjeiP. No se permite reproducción o adaptación de ningún tipo.

XING

CAPÍTULO 1

YÚKI – VALENTÍA

La historia del antiguo imperio Xing fue forjada del caos y la valentía de sus guerreros.

La leyenda cuenta que los dioses nacieron en "pareja" Ai y Nozumo representaban el amor y la esperanza; Heiwa y Chumon eran los poseedores de la paz y el orden; mientras que Chowa y Kurayami se encargaban de proteger la armonía y oscuridad. Los seis dioses crearon al mundo, así como a sus habitantes, entre ellos a los primeros hombres y mujeres, a quienes dotaron de las gracias divinas que resguardaban, todas en justa medida.

Nozumo, el mayor de todos las deidades, decidió que debían respetar las leyes que ellos mismos crearon. Todos los Dioses vivirían más años que los humanos, serían más fuertes y poderosos, pero al final serían mortales.

Los primeros años fueron de paz y prosperidad, los humanos vivían tranquilos y en concordia, al ser seres sociales, comenzaron creando pequeñas aldeas para después formar diez pueblos lidereados por los hombres más sabios de cada comunidad.

Uno de los líderes, el más viejo y respetado de todos tuvo un hijo que ansiaba el poder divino, su nombre era Jibun-no quien en su afán de conseguir su deseo profanó el templo de la Diosa Chowa para robar su espada, Hexié. La divinidad apareció frente al joven, buscó calmarlo y guiarlo, pero Jibun-no eligió dar muerte a la deidad con lo único que él sabía la destruiría, su propia arma. Tomó a Hexié y la hundió en el pecho de la protectora de la armonía. Este acto enloqueció a Kurayami, quien lleno de odio eliminó al verdugo de su amor y juró desaparecer a la humanidad.

Subió a lo más alto del templo de las sombras y expulsó todo su poder transformándose así mismo en lo que juró proteger: la oscuridad. Mientras, en el recinto de su amada, la espada que dio inició al fin del imperio desaparecía.

Kurayami infectó los corazones de los diez líderes del antiguo Xing. Desató la guerra en el mundo y observó como el núcleo humano era débil ante la penumbra. Los dioses decidieron que debían detener a su hermano, por lo que se volvieron etéreos, para así enfrentar a la oscuridad.

Buscaron los corazones humanos más fuertes y valientes encontrándolos dentro de familias poseedoras de grandes guerreros y hechiceros, representadas por el Sol, la Luna, las estrellas y el lobo gris. Los cuatro clanes eligieron combatir para salvar a la humanidad.

Después de una pelea de treinta años, los dioses acorralaron a Kurayami, quién había sido completamente consumido por la oscuridad que juró proteger. La única manera que tenían para detener a su hermano era sacrificarse y así encerrar a la obscuridad en una piedra blanca creada por los hechiceros del clan de la luna: la "Qing shí", esta absorbería a la obscuridad. Los dioses conocerían su triunfo cuando la piedra cambiará de color, asemejando una noche estrellada.

Al borde del final de la batalla Ai, Nozumo, Heiwa y Chumon decidieron salvar a sus últimos aliados Hoshi y Yúki alejándolos del templo, hogar de Kurayami. Sin embargo, la explosión fue demasiado fuerte. Como último acto, Nozumo, el Dios de todos, salvó las almas de sus aliados, les daría la oportunidad de vivir de nuevo, por varias vidas en paz hasta que el caos los volviera a alcanzar.

—Y el resto es historia —dijo la hermosa mujer de ojos negros como obsidiana, mientras cerraba el libro que tenían en sus manos.

—¿Puedes leerla una vez más, madre? —pidió el pequeño con ojos llenos de esperanza.

—Ya es tarde, hijo, mañana tienen entrenamiento —sonrió, mientras acariciaba las mejillas del pequeño.

—Sí, enano, ya es la tercera vez que haces a madre leer la historia. —comentó el hijo mayor, con algo de enfado en la voz. Estaba recostado en su cama con los brazos cruzados detrás de su cabeza, miró a su pequeño consanguíneo y recibió la ya conocida mirada ámbar llena de molestia, estaba listo para atacar.

Lao-lang se preparó para recibir los golpes de Xiao-lang, sin embargo, fueron interrumpidos por su madre:

—¡No quiero nada de peleas, es hora de dormir! —Movió su abanico—. Ba guan diao. —Las luces se apagaron.

Ambos chicos atendieron la indicación, su madre era una mujer muy amorosa, pero también era exigente, no dudaría en castigarlos si no obedecían.

Una vez en el silencio de su habitación, el chico de cabello negro ébano, como el de su madre, se atrevió a exclamar —¡Enano! —dijo mientras se ponía de lado recargándose en su brazo.

—¡No soy enano! Pronto estaré igual de alto que tú —exclamó Xiao-lang, con mucha seguridad.

—¡Ya, cálmate! —dijo en tono conciliador. —¿Por qué te gusta tanto esa historia? —Se recostó de nuevo boca arriba.

Xiao-lang guardó silencio, era la primera vez que le preguntaban eso y a sus escasos nueve años le costaba trabajo poner en palabras lo que sentía cuando la escuchaba. Después de unos minutos contestó:

—No lo sé, me hace sentir feliz y triste al mismo tiempo. Es como si escuchar el final de la historia me diera algo… —Suspiró, no sabía explicar bien qué era eso que sentía. Guardó silencio y no recibió respuesta, cuando miró a su hermano, este ya dormía profundamente. Volvió su mirada al techo y cerró sus ojos.

Lo único que Xiao-lang sabía era que, conocer el final de la historia le permitía sentirse tranquilo, sobre todo cuando sus recientes sueños se estaban volviendo pesadillas.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

La universidad de Tomoeda era conocida por su alto nivel académico además de su bellísima infraestructura. Su fachada principal asemejaba un castillo de tonalidad rojiza. Al centro, en lo alto, un reloj y como decoración exterior un hermoso jardín rodeaba al edificio que había sido restaurado recientemente.

Dentro de este recinto se reunían estudiantes de todo Japón y del extranjero. Las carreras de derecho, literatura y mercadotecnia eran las más solicitadas, sobre todo porque en los primeros años compartían materias, lo que permitía a los jóvenes poder evaluar su decisión de vida después de doce meses de estudio.

En el primer y segundo bloque del día se impartían las asignaturas relacionadas con la carrera elegida, mientras que para el último período los alumnos se mezclaban y tomaban materias optativas.

Sakura Kinomoto era una joven que estudiaba el primer año de mercadotecnia, una de las materias optativas que eligió fue literatura, ya que leer era una de sus grandes pasiones.

—Señorita Kinomoto, la siguiente leyenda por favor —pidió el maestro. La joven se levantó, tomó su libro y comenzó a leer:

Los amantes de las estrellas

Orihime era la hija del rey del cielo, ella pasaba los días dedicada a su trabajo: tejer ropas para su padre. Un día conoció a un pastor llamado Hikoboshi, del cual se enamoró. Su padre, enternecido por el amor que ambos se mostraban, decidió unirlos en matrimonio. Sin embargo, los jóvenes estaban tan entregados a su amor que abandonaron sus labores: Ella dejó de tejer y él olvidó a su rebaño.

El rey del cielo se puso furioso y como castigo los condenó a vivir separados por el caudal del río, cada uno en una orilla diferente, separados por siempre.

El sufrimiento de los amantes fue tal que al final el rey del cielo decidió darles la oportunidad de reunirse una vez al año, el séptimo día del séptimo mes.

Cada año, se dice, que las urracas extienden las alas a uno y otro lado del río para convertirse en un puente que comunica a Orihime y Hikoshobi. Ella es la estrella Vega, mientras que él es la estrella Altair.

—Gracias, señorita Kinomoto. —Escuchó la voz de su maestro a lo lejos, trató de contestar mientras dejaba el libro sobre su mesa de trabajo, pero este cayó hasta el suelo— ¡señorita Kinomoto! ¿Está bien? —. Sakura escuchó la voz de su maestro a lo lejos, como en un sueño, trató de detenerse de su silla, debido al ligero mareo que experimentaba, de pronto su cabeza comenzó a doler mucho, llevó una de sus manos a su sien izquierda mientras cerraba los ojos…al abrirlos observó una luz muy intensa, sintió una mano tomando la suya y luego… nada.

Sus orbes esmeraldas se abrieron poco a poco, sentía como si la hubiera arrollado un camión. Miró alrededor percatándose que estaba en la enfermería. Suspiró cansada, ¿desde cuándo le aquejaban sueños como ese? Se preguntó.

Desde que murió su mamá, contestó en su mente, ya casi diez años de eso.

—¿Sakura, estás despierta? —escuchó la voz de su amiga.

Suspiro de nuevo para darse fuerzas, estaba cansada de fingir, de mentir, todo con tal de evitar al médico, las pastillas o peor el encierro.

—Sí, estoy bien. —Abrió un poco la cortina para encontrarse con tres pares de ojos que la veían con mucho pesar.

—Te trajimos tus cosas —dijo Rika con una sonrisa en su rostro, mientras mostraba su mochila.

—Las clases ya terminaron, ¿quieres que te acompañemos a casa? —preguntó Chiharu.

—Pero Yamazaki está esperando por ti, Chiharu —aseguró la última de sus amigas, Naoko.

—No se preocupen, en un momento le envío un mensaje y nos podremos ir juntas. —Tomó su mochila para buscar su celular.

Sakura sonrió mientras se sentaba en la cama, sus amigas nunca cambiarían, siempre tan atentas con ella. Rika terminó por abrir la cortina que la rodeaba y se acercaron un poco más.

—Descuiden, chicas. —Tomó la mano de Chiharu para detenerla—. Estoy bien. Es sólo que me dormí hasta muy tarde estudiando para el examen de estadística que tuvimos a primera hora y me sentía muy cansada. Puedo irme sola a casa.

Chiharu guardó su celular, se sentó en la cama muy cerca de la paciente. Con un movimiento de su mano pidió a las chicas que se acercarán y en secreto dijo: —Pues no sé sí sola, lo que se dice sola —sonrío al tener la atención de todas—, escuché a Yue que iba a esperar a que te sintieras mejor para llevarte a tu casa. —La enfermería se llenó del característico tono de burla, lo que hizo sonrojar a Sakura.

Yue era su mejor amigo, sus padres estudiaron juntos en la universidad por lo que se conocían casi desde bebés. Yue y Yukito Tsukishiro acompañaron a Sakura y Touya Kinomoto durante toda su infancia y adolescencia. Estuvieron cuando su mamá murió y cuando ella comenzó a tener episodios de estrés postraumático, según lo que diagnóstico el médico. Por lo que estaba de más decir que lo veía como un hermano, uno muy guapo sin duda, pero sólo eso.

Se tranquilizó al pensar que podría hablar con su amigo, si había alguien que siempre le creía era él. —No se preocupen entonces, me iré con Yue y cualquier cosa les llamo.

Comenzó a levantarse cuando por la puerta apareció el famoso amigo, definitivamente era muy gallardo. Alto, de ojos azules cual hielo, tez blanca y mirada profunda. Sonreía muy poco. Su cabello había sido cortado por normas de la universidad, sin embargo, seguía siendo espectacular, color blanco, parecía haber sido bañado por la nieve.

Cuando el joven se dio cuenta que había mucha gente en la enfermería se detuvo en la puerta. Sakura pudo ver indecisión en su mirada, Yue no era muy platicador y las chicas lo ponían un poco nervioso, estuvo a punto de salir del lugar, cuando escuchó su nombre.

—¡Yue, pasa! Estoy por salir, ¿me acompañas a casa? —dijo Sakura con ojitos de cachorrito, sabía que esa mirada era infalible.

Él sólo asintió y se acercó para tomar sus cosas. Las chicas se despidieron con sonrisas y miradas cómplices, Sakura sólo negaba con la cabeza mientras salía de la universidad sin mayores percances.

El clima en Tomoeda, ciudad donde residían los jóvenes, estaba pasando por su temporada otoñal. La brisa fresca había dejado atrás al calor sofocante, las nubes aborregadas en el cielo despedían al sol y los grillos campana, característicos de esa época, dejaban escuchar su canto.

Sakura y Yue habían caminado durante veinte minutos en total silencio. Él esperaba que ella quisiera hablar, cosa que la joven agradeció, su querido amigo siempre la entendía.

—Gracias por venir a buscarme —dijo Sakura, con una sonrisa en su rostro.

Yue la observó un momento, el aire movió su cabello castaño, tan largo que le llegaba a media espalda, casi como lo tuvo su mamá, pudo percibir el aroma frutal tan familiar. ¿En qué momento comenzó a sentir algo más por su amiga? pensó.

—¿Yue? —Le llamó

—¿Dime? —contestó volteando su cara, seguramente estaba sonrojado.

—¿Estás bien? Te estaba hablando y no me contestabas —comentó la chica, mientras lo analizaba con sus grandes ojos verdes.

—Estoy bien, sólo me quedé pensando en que ya tenía dos meses que no te desmayabas, ¿todo en orden?

Sakura suspiró de nuevo y trato de sonreír —Tuve de nuevo una…aún no sé cómo llamarla, un… ¿sueño? Fue el de la luz intensa, ¿recuerdas? —Yue asintió—. En esta ocasión sentí que alguien me tomaba de la mano —Levantó la mano derecha a la altura de su cara y la giró para observarla—. Y después nada…obscuridad total.

—Y… ¿cómo te sientes? —preguntó, mientras detenía su andar.

Ella caminó unos pasos más, después se detuvo, pero no lo volteó a ver. En su lugar observó el cielo, ya no era azul, estaba mezclado con diferentes tonalidades de naranja, rojo y amarillo. Cerró sus ojos un momento y pensó en lo que percibió, en cómo se sintió. —Ese es el problema Yue —se dio la vuelta y lo encaró—, cada que tengo estos "sueños" o "visiones", mis emociones se desbordan, pero esta visión en particular, a pesar de saber que no hay nada más, cada que la tenía me sentía en paz —respiró profundo, como tratando de llenar sus pulmones antes de contestar—, pero hoy fue diferente—, Bajó su mirada al suelo para después posar sus ojos de nuevo en los de él—. Hoy tuve miedo —dijo, casi en un susurro.

Yue guardó silencio, no supo qué decir, se sintió impotente, como cada vez que ella tenía un episodio de este tipo, él no era capaz de ayudarle en nada.

Recordó que desde que la madre de Sakura había muerto hacía diez años, él fue testigo del principio de las "visiones" o "sueños", como les decía su amiga. Continuaron su camino pero él no pudo evitar recordar la primera vez que Sakura se enfrentó a sus "visiones", fue un día después del deceso de la señora Kinomoto:

Sakura, ¿por qué no sales con Yue al jardín un momento? —preguntó el señor Kinomoto. Se veía cansado, su mirada estaba apagada y tenía unas ojeras muy marcadas—. Van a venir unas personas y necesito atenderlas.

Sakura sólo asintió y miró a su amigo, con un movimiento de cabeza lo invitó a salir.

El Jardín tenía un par de columpios que colgaban del árbol tipo buna que estaba al centro de este. Todo el vergel estaba rodeado por una extensa variedad de flores. La señora Kinomoto adoraba cuidar de ellas y éstas le retribuían viéndose hermosas. Sakura caminó hasta uno de los columpios, tomó asiento sin moverse. Yue llegó y se sentó a su lado, en silencio.

Pasaron unos minutos cuando Sakura comenzó a hablar, pero Yue no comprendía lo que decía, al mirarla se dio cuenta que sus ojos habían perdido el brillo, se veían opacos. Salió corriendo en busca de ayuda, al regresar con el padre de su amiga y su hermano, ella estaba en el suelo, desmayada.

El médico dijo que era normal que los niños tuvieran episodios de estrés después de una pérdida. Le recetó unas pastillas y unos días de descanso. Sin embargo, Sakura le contó a Yue lo que ella había visto. Le dijo que al observar una de las flores de su madre, las Ume, sintió un pequeño mareo para después encontrarse en otro lugar, uno que parecía un campo lleno de este tipo de brotes.

Primero creyó que estaba sentada, pero después, se percató que en realidad estaba agachada, como escondida detrás de unos árboles observando el paisaje. Alguien a su lado le hablaba y ella respondía. Su amiga le aseguró que pudo sentir la brisa, oler el aroma de las flores y ver a una joven a su lado, pero no recordaba su cara o de lo que hablaron, sólo la sensación: Ella estaba en alerta, pero al mismo tiempo y por ese pequeño instante, era feliz.

Después de eso siguieron muchos sueños, a veces dormida y en otras ocasiones despierta, no siempre se desmayaba, pero la pérdida del brillo en sus ojos era una constante. El doctor comenzó a medicarla con pastillas que le causaban somnolencia o le impedían pensar con claridad. Casi un año vivió entre estudios y medicinas. La última cita con el médico fue devastadora le auguraron un futuro en una clínica si los ataques, como les decía el doctor, no desaparecían.

Cuando Sakura cumplió once años, decidió mentir, decir que ya no veía u oía nada, comenzó a comer un poco menos o se desvelaba, así, cuando tenía sus visiones siempre podía ocultarlas diciendo que era porque no había dormido bien o comido poco.

Sólo en él confió, a él le explicó su plan y aunque trató de convencerla de no mentir, como el buen amigo que era, fue imposible, al final terminó apoyando a su mejor amiga.

Yue observó la casa amarilla de los Kinomoto, estaban por llegar y él no le había dicho nada, sólo se dejó arrastrar por sus recuerdos, ¿qué podría decirle? ¿Cómo hacerla sentir tranquila? ¿Sería bueno comentarle lo que encontró en la biblioteca?

—Yue, quiero agradecerte por escucharme, pero sobre todo por siempre creerme —Sakura se detuvo y reverenció—, Gracias, eres un gran amigo.

Yue sintió un pinchazo en su corazón, él quería ser algo más, pero parecía imposible. El agradecimiento recibido le dio la valentía que necesitaba, no sería nada más si no se arriesgaba. —No tienes que agradecer nada, lo hago porque te quiero.

—Yo también te quiero Yue, eres como mi hermano y no sé qué haría sin ti —Yue sonrió con resignación, ella no le entendió, porque ante sus ojos él era parte de su familia y nunca lo vería como algo más.

—Encontré este libro en la biblioteca —comentó el chico dejando de lado su corazón. Sacó un grueso ejemplar de pasta café con letras blancas y doradas—. Se llama Cartas Oráculo de las Vidas Pasadas, estaba buscando un texto para una tarea de literatura y di con él. Comencé a ojearlo y encontré testimonios de hombres y mujeres que comentan tener visiones o sueños de lugares o personas que nunca han visto. Tal vez lo tuyo sea algo como esto ya que muchos dicen haber experimentado desmayos o pérdidas de conciencia.

Sakura tomó el ejemplar, pasó su mano por la portada, había escuchado sobre vidas pasadas, pero no sabía que los "síntomas" que tenía pudieran atribuirse a algo como eso. Miró a su amigo y sonrió.

—Gracias —dijo, abrazando el libro con esperanza.

Se despidieron en la puerta del jardín.

Sakura entró a su casa, no había nadie. Así que aprovechó para subir a su recámara, quería comenzar a leer cuanto antes, esperaba leer algo que le ayudara a descubrir lo que le pasaba.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

—¿Entonces estamos teniendo un conato de golpe de estado? —preguntó el rey Hien Li al capitán Hiragizawa.

—No sabemos si es un golpe de estado como tal su majestad, el general Ou You está interrogando a los involucrados del incidente —contestó el joven.

El silencio se apoderó de la sala de juntas del rey, los príncipes esperaban que su padre les diera la palabra.

—¿Qué piensas Lao-lang? —preguntó el rey.

—Creo que las personas detenidas no actúan solas, que hay un objetivo que no estamos viendo y no necesariamente es la corona.

—¿Xiao-lang? —se dirigió al más joven de los príncipes.

—Los soldados encontraron a los ladrones a un costado de la biblioteca —señaló el mapa del castillo que estaba colocado sobre la mesa frente a ellos—, sin embargo, no iban rumbo a la sala del trono, sino al "Tongdáo"

—¿La sala de archivos? —cuestionó el monarca.

—Con mayor precisión a la sala de los archivos de los clanes fundadores. Se supone que, salvo los Li, Amamiya y Hiraguizawa, no hay nadie que sepa sobre esta entrada o sobre la existencia de información en ese lugar.

El rey guardó silencio pensando en lo que sus hijos le habían dicho. Si no era la corona lo que querían, ¿qué podrían buscar en el Tongdáo? Ahí sólo había pergaminos viejos, mapas del antigüo Xing, cuadros, mobiliario y algunas joyas. El sonido de la puerta interrumpió sus pensamientos.

—Adelante —ordenó su majestad.

Ingresó un hombre un poco más joven que el rey, poseedor de la misma cabellera color chocolate, pero sus ojos no tenían el ámbar característico del monarca, eran del color de la caoba.

—¡Xunzhao, gracias por venir con tanta rapidez! —sonrió el rey a su primo hermano.

—Estoy a sus órdenes su majestad —hizo una reverencia.

—Como sabes, atrapamos a unos ladrones dentro del castillo. Lo que no he compartido contigo es que no es un hecho aislado, en las últimas dos semanas hemos detenido a muchos foráneos que han ocasionado conflictos cerca del palacio. Algunos otros han querido ingresar por áreas no autorizadas e incluso hemos tenido ataques hacia nuestros guardias.

—Comprendo su majestad —dijo con mucha seriedad—. ¿Tiene alguna teoría?

—Dos: Creemos que buscan iniciar un golpe de estado o quieren algo que está dentro del castillo.

—Algo que esté dentro del castillo… —repitió el primo del rey, mientras cerraba sus ojos para pensar— ¿Qué podrían buscar que no fuera oro o joyas? —cuestionó.

—Información —interrumpió Xiao-lang.

—¡Xiao-lang! —dijo el rey a modo de advertencia.

—Padre, usted sabe que hay pergaminos del antiguo Xing dentro del sótano, de la época oscura, de los dioses...

—¡Xiao-lang! —advirtió de nuevo su padre, esta vez con un tono severo.

—Puede que haya datos sobre la "Quing Shí", que quieran traer de nuevo a la oscuridad y desaparecer…

—¡Basta! —el rey alzó la voz —. ¡Ya basta de estos disparates, Xiao-Lang! Esa es una historia para niños, un cuento para dormir, necesito un príncipe que viva en la realidad y no en la fantasía.

Xiao-lang empuñó sus manos a los costados.

—¡Lo lamento, padre! —dijo de manera forzada mientras hacía una reverencia.

El rey suspiró llevándose su mano a la cara. Entendía que su joven hijo era un entusiasta de la historia de Xing, pero era un gusto que, desde su punto de vista, rayaba en la obsesión.

—¡Capitán! —dijo retomando el temple—, llevé a mi hijo con usted, vayan a ver qué avance ha tenido el general.

Ambos jóvenes salieron del despacho del rey. El menor de los Li estaba hecho una furia, caminaba a toda prisa. Al llegar al jardín interno que llevaba a los calabozos el enojo del príncipe era tal que el ambiente comenzó a cambiar, el cielo azul fue ocultado por nubes negras, pronto los truenos empezaron a escucharse.

—Creo que debes tranquilizarte, si no vas a hacer que caiga un rayo y hay mucha gente en los jardines del palacio —dijo Hiraguizawa sin mover su boca.

Li se detuvo de golpe, miró su alrededor, no había notado que estaba manipulando el ambiente. Cerró los ojos y suspiró para calmarse. Pronto las nubes se disiparon y el sol volvió a brillar.

—Lo siento, Eriol, estoy muy molesto, pero no es justificación para que te metas en mi mente— lo miró con ojos de reproche.

—Sabes que es la mejor manera de hacer que de verdad me escuches, cuando la rabia te domina, tus oídos sólo oyen, no escuchan —Levantó los hombros el joven de mirada azul, como restándole importancia al hecho.

—Es que no puedo entender por qué mi padre no cree en la profecía, en el antiguo imperio, en el retorno de la oscuridad. Somos una nación mágica, llena de guerreros y hechiceros como tú, como yo y aun así… Él no confía… él no confía en mí. —Se sentó debajo del gran árbol, aquel que su madre decía había nacido del sacrificio de los últimos aliados. Era una Fagus Crenata de más de treinta metros de altura, su copa redonda y hojas simples otorgaban una excelente sombra, además, por alguna razón, le daba tranquilidad estar cerca de él.

Eriol se colocó a su lado. Habían sido amigos desde pequeños, ambos herederos de los clanes principales. Crecieron, estudiaron y lucharon juntos, siempre hombro con hombro. Y aunque tenían metas distintas, estas se entrelazaban al querer lo mejor para el nuevo imperio y su gente.

—No sé por qué su majestad no cree en la profecía, pero estoy seguro de que sí cree en ti, es solo que le cuesta trabajo aceptar que las cosas están cambiando y puede que no logremos detenerlas —explicó su amigo, mirando hacia la nada.

—¿Tú qué crees Eriol? —preguntó Xiao-lang, volteándolo a ver.

—Mi padre me dijo hace unos días que la oscuridad estaba cambiando. Yo también creo que algo se aproxima. Puedo sentirlo al compartir el mismo centro mágico que mi padre. Las fuerzas de la luz y la oscuridad están desbalanceándose y algo va a pasar.

—¡Bajemos al sótano! —dijo con mucha determinación.

—¿¡Estás loco!? Si nos atrapan, a ti te van a encerrar, a mí destituir y he trabajo muy duro para perder mi puesto.

—Si la oscuridad se desata, no habrá palacio que proteger o gente a la que cuidar. Así que ser príncipe —se señaló a sí mismo—, o capitán —lo señaló a él—, de la nada, no es muy importante que digamos, ¿no crees?

Eriol guardó silencio, pensando, analizando. Dejó caer su cabeza entre las rodillas y suspiró derrotado.

—Hoy a medianoche, te veo en el pasillo de la biblioteca —se levantó con ánimo renovado—. ¡Ah! Y usa ese hechizo que te enseñó tu padre para que no haya nadie alrededor cuando vayamos.

—Se llama "Dangzhú" —dijo Eriol a modo de reproche mientras se levantaba.

—Como sea, ¡vamos a ver al general! —caminaron rumbo al calabozo sin percatarse que alguien había escuchado su pequeña conversación.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

—¿Todo eso lo dice el libro? —cuestionó el joven de mirada de hielo.

—Sí, te explica cómo meditar para alcanzar un espacio pleno y así poder moverte entre esta vida y la pasada —dijo entusiasmada—. El alma queda intacta, porque lo que se mueven son tus memorias —leyó del libro.

—No los sé, Sakura, mi idea no era que comenzarás a hacer sesiones espiritistas. ¿No has pensado que tal vez la razón por la que no puedes ver todo con claridad es porque no debes de verlo? —preguntó Yue con mucha seriedad y un tono de preocupación en su voz.

Sakura pensó un momento en las palabras de su amigo, pero era más fuerte su deseo de saber y sobre todo de dominar lo que le pasaba —No tienes idea de lo que dices —reprochó la joven—. No sabes lo que es perder la conciencia de la nada, tener que mentir para que no te encierren en un psiquiátrico, no saber si el día de mañana será el último porque te desmayarás mientras caminas por la calle y te arrolla un auto o…

—¡Basta! —Yue levantó la voz —. Me dices "que no sé lo que es", te recuerdo que yo he estado contigo prácticamente en cada uno de esos momentos, te he escuchado, entendido, apoyado y tratado de ayudar. ¿Crees que no pienso en que pueden alejarte de mí y que nunca más volveré a verte?

—Entonces ayúdame con esto —Sakura se acercó a él y lo miró con mucha determinación.

—¿Me prometes que si no funciona buscaremos otras alternativas? —preguntó el joven.

—¡Te lo prometo! —Levantó su dedo meñique para cerrar el trato.

Yue sonrío, hace años que no hacían algo así, tomó su dedo con el de él y recitó el juramento.

—Esta noche, estaré sola en mi casa, te veo a las doce, yo me encargo de tener todo preparado.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

—¡Vamos, apúrate! —dijo mientras se escondía detrás de una de las paredes.

Eriol caminó rodando los ojos, a veces parecía que Li era el mismo niño con el que jugaba de chico —No tenemos que correr o pegarnos a las paredes como ladrones, Xiao-lang, mi hechizo aleja a todas las personas.

—Sí, pero mis padres, mi hermano o alguno de los hechiceros de alto rango puede percibirlo ¿no? —cuestionó mirando a su compañero.

—Será mejor que nos apuremos, Xiao-lang —dijo, apresurando el paso dejando al príncipe atrás.

Li sonrió, era bueno tener a su mejor amigo en el castillo de vez en cuando.

Cuando llegaron a la puerta, uno a uno tocó el picaporte. Era un hechizo básico pero muy efectivo. Al ser herederos directos de sus clanes, su linaje era la llave para ingresar. Cuando la puerta se abrió una sombra se irguió a sus espaldas, ambos guerreros dieron la vuelta listos para luchar, pero se encontraron frente a frente con el primo del rey y su sonrisa de complicidad.

—Buenas noches, joven príncipe y capitán.

—¡Tío! —dijo Xiao-lang—, estábamos por irnos a dormir, sólo queríamos verificar que el hechizo estuviera funcionando bien.

—¡Ah! ¿sí? —cuestionó, alzando una ceja

—Sí, el capitán sugirió que…

—No perdamos más el tiempo, sobrino —posó su mano en el hombro derecho de Xiao-lang—. Sé lo que están planeando y a diferencia de su majestad, yo creo que debemos explorar todas las opciones, así que entremos, en mí tienen un aliado. —Li sonrió, miró a su amigo quien asintió, después entraron.

El cuarto era totalmente común, parecía una bodega, pero con las palabras correctas las escaleras se mostrarían. Li cerró sus ojos para concentrarse mientras juntaba las palmas de sus manos, un brillo se divisó entre ellas y su espada "Jiazhí" apareció.

Xiao-lang levantó su mano derecha con sus dedos índice y medio en posición vertical, a la altura de sus ojos, colocó a "Jiazhí" de forma horizontal frente a ellos y pronunció:

—Muestra el camino ante el heredero del clan, la valentía e inteligencia siempre me guiarán Dakai.

El cuarto empezó a crecer, el suelo a abrirse cuadro por cuadro. Cuando fue lo suficientemente grande, unas escaleras de madera se formaron. Li bajó primero, seguido por Eriol y el tío Xunzhao. Al llegar al sótano se encontraron con oscuridad total.

Guang —susurró el joven capitán, para encender todas las luces—. Comencemos a buscar información. —Caminó hacia un estante con libros y pergaminos, los Li le siguieron.

El tiempo pasó en silencio total, cada uno estaba enfocado en la lectura de documentos. Xiao-lang revisaba varios papiros viejos que estaban sobre una mesa. —Hay mucha información, pero ningún pergamino habla de los dioses, la piedra "Qing Shí" o de los guerreros que lucharon —dijo desilusionado, aventando unos papeles en señal de frustración.

—No te rindas, "heredero" —exclamó su tío con sarcasmo—. Sólo se necesita saber qué buscar. —Xunzhao salió de un cuarto con un jarrón que tenía dibujado un lobo aullando a una estrella, lo rompió y de él salió un pergamino hecho bola, lo levantó ante la atenta mirada de los jóvenes y comenzó a abrirlo. Frente a ellos estaba la piedra de la leyenda, la que encerró a Kurayami.

Fue entonces que los jóvenes ser percataron de que no podían moverse

—¿Tío? —dijo Li, con dificultad.

—¿Sí? —sonrió lleno de burla y maldad.

—¿Qué estás haciendo? ¿Por qué no podemos movernos? —cuestionó el príncipe.

—Verás, Xiao-lang. Ser rey o heredero es muy banal, estar preocupado por los demás, buscar la prosperidad de un pueblo, vivir bajo reglas absurdas, todo eso no sirve de nada. Lo que yo de verdad ansío es el poder, el verdadero poder —explicó mientras observaba la piedra poniéndola muy cerca de su ojo derecho.

—Jibun-no —susurró Eriol.

—No, mejor aún, yo seré Hei-an y portaré la verdadera oscuridad, el poder divino más fuerte de todos. Pero para esto necesito un sacrificio y qué mejor que la reencarnación de Yuki aquí presente —señaló a Li con su mano.

—¿De qué estás hablando? —cuestionó Xiao-lang—. Yo no soy Yuki…yo…—Li dejó de hablar y pensó en sus visiones, los sueños, la obsesión con el imperio caído.

—¡Aaah! Ya lo notaste, ¿verdad? Tal vez no eres él, aún… Pero poco a poco lo serás.

—¡No lo haga, si suelta a la oscuridad todos en el mundo morirán! —exclamó Eriol, tratando de soltarse del hechizo.

El primo del rey soltó una carcajada llena de locura —Morirán los que yo desee— dijo, después se dirigió a su sobrino—. Xiao-lang quiero que sepas que para el sacrificio podría ser cualquiera, pero me parece de muy buen gusto que tú, el representante de la valentía, seas el elegido.

Con un movimiento de la mano de su tío, Li fue elevado y arrastrado hacia la piedra que flotaba frente a un desquiciado Xunzhao que pronunciaba un hechizo en una lengua muerta. Los ojos ambarinos fueron testigos de cómo la piedra comenzaba a desprender un aura negra, llena de maldad y odio.

Li cerró los ojos esperando lo inevitable, de pronto se sintió caer al suelo, libre del conjuro. Al abrir los ojos observó a su hermano que había herido a su tío y forcejeaba con él en el suelo.

—¡Ustedes dos, fuera de aquí! —La orden de Lao-lang fue tajante.

—Pero hermano, la piedra, tú…

—¡Fueraaa! —exclamó el mayor de los Li.

—Eriol tomó los pergaminos que habían envuelto a la piedra y salió con Xiao-lang detrás de él.

La explosión despertó al palacio, todos salieron al jardín principal. Entre la negrura de la noche junto con el fuego que quemaba el castillo, se alzó de nuevo la oscuridad dentro del corazón de un traidor.

El rey y la reina divisaron al príncipe y al capitán a la mitad del jardín principal.

—¿Dónde está Lao-lang? —cuestionó el rey.

Li agachó su cabeza —Él… —empuñó sus manos y aguantó las lágrimas—. Él está…

Los brazos del rey lo dejaron en silencio. A pesar del gran amor que Hien Li tenía por sus hijos, ser monarca implicaba normas de todo tipo, incluyendo la manera en cómo debía demostrar su amor ante la sociedad. Abrazar como lo hacía en ese momento estaba fuera de todo protocolo, sin embargo, Xiao-lang devolvió el gesto y ambos hombres lloraron en silencio la pérdida que los embargaba.

Cuando se apartaron, la mirada llena de amor y lágrimas de Ieran Li los recibió, se acercó para abrazar a su hijo y después a su esposo, con quién se permitió ser débil por un momento, para entre sollozos despedir juntos a su primogénito. Después de unos minutos los reyes se separaron —Tienen que irse de aquí —dijo el rey a su ahora único hijo y al capitán—. Nosotros les daremos algo de tiempo.

Ambos jóvenes estuvieron de acuerdo, pero antes de poder decir algo más, el rey continuó:

—Lamento no haber creído más en ti, en lo que pensabas y sentías. —El rey posó sus manos en los hombros de su hijo—. Xiao-Lang quiero que sepas que estoy muy orgulloso del hombre en el que te has convertido, fuerte, seguro y valiente. —Puso su mano sobre la mejilla derecha del joven—. Serás un mejor rey de lo que yo fui, te quiero hijo —lo abrazó de nuevo para después dar la vuelta, rumbo al castillo.

Xiao-lang miró a su padre alejarse, no tuvo oportunidad de decir nada más porque lo vio invocar el rayo para unirse al ataque contra lo que parecían sombras humanoides que surgían de las llamas del palacio.

—¡Hijo! —Llamó su madre—. Vayan al templo del Dios Nozumo, con tu prima Meiling, dile que es "el momento", que la profecía debe cumplirse.

—¿La profecía? —preguntó Eriol.

—"Cuando la oscuridad anule la esperanza…"

—…Solo la estrella podrá traer la armonía" —completó Li.

—Así es, hijo. Ve y encuentra a Hoshi. Ustedes dos junto a sus aliados salven a Xing de las tinieblas. Te amo. —Acarició la mejilla de su hijo y volvió a abrazarlo, al separarse volteo a ver a su esposo que estaba luchando contra el enemigo—. Los dos te amamos —movió su abanico—. Yunshú.

Ambos jóvenes aparecieron frente al templo de Nozumo, su madre los había mandado a las afueras de la ciudad. El recinto estaba en lo alto del monte Shangdí por lo que se podía ver todo desde allí, incluso el castillo ardiendo.

Li contempló por un momento las llamas, no podía creer que todo eso estaba pasando, además el gasto de poder que su madre había hecho al transportarlos hasta el recinto debió ser abrumador, así no podría luchar, ¿y si no lograban ganar la batalla? ¿Y si no los volvía a ver?

—¡Li! ¡Li! ¡Despierta! —Eriol cubrió su visión tomándolo de los hombros—. Debemos darnos prisa e invocar a la estrella.

Xiao-lang salió del trance y asintió.

Los dos jóvenes entraron corriendo mientras gritaban el nombre de la sacerdotisa. Esta apareció al final de un pasillo, desde que los vio supo que algo malo estaba pasando, el aura maligna que los rodeaba nunca la había visto.

—¡Por aquí! —gritó mientras abrochaba su bata y caminaba hacia el interior del templo.

Llegaron a un estanque circular llenó de agua cristalina la cual reflejaba la luna llena que se divisaba por los cristales del techo. Mei comenzó a buscar en el libro de la esperanza, que estaba colocado a un costado sobre un pedestal de cristal, el hechizo que necesitaba, sus ojos rojos como los rubíes se movían a gran velocidad.

—¡Mei! Nuestro tío… la piedra "Quing Shí" … la oscuridad…

—¡Aquí está! —interrumpió la sacerdotisa—. Lo sé, Xiao-lang, lo sé.

—Pero ¡¿cómo?! —preguntó, frunciendo el ceño.

—Hablamos después, ¿sí? Ahora hay que concentrarnos.

—Mei comenzó a mover las aguas con su poder mientras recitaba el conjuro: —"Nozumo, Dios de la esperanza, pedimos tu guía para la nueva travesía, permítenos encontrar a Hoshi, tu estrella protectora, sagasu. —Tomó la mano de Li y con una pequeña daga lo cortó en la palma, cuando la sangre de su primo estuvo en contacto con el agua, esta comenzó a brillar con mucha intensidad, del centro del estanque se proyectó una luz al cielo.

La energía era tal que los dos jóvenes retrocedieron un poco, sin embargo, Meiling no se movió y continuó recitando el conjuro hasta que la luz se desvaneció.

—¡Está hecho! —dijo la joven. Caminó hacia la venta que estaba dentro del templo, su cabello negro suelto se arrastraba con cada paso que daba. El cielo de la noche pareció cambiar por unos instantes, los astros y estrellas se veían diferentes.

—¿Qué está hecho? —preguntó Li, mientras cerraba su mano para detener la sangre.

—Hoshi, ella ya está por llegar —explicó Meiling.

—¿Dónde? —preguntó Eriol.

De pronto una luz cruzó el cielo nocturno, iluminando todo a su paso.

—Ahí está —sonrió, mientras llevaba sus manos al pecho.

Detrás de ella, Eriol y Xiao-lang observaron lo que pareció una estrella fugaz y después un haz de luz.

—Hoshi —murmuró Li. Algo dentro de su estómago y corazón se revolvió.

N/A:

Es la primera vez que escribo algo como esto que les presento y me siento muy emocionada, aunque también estoy nerviosa jajaja… Espero que la historia sea de su agrado.

Por otro lado, quiero agradecer la invitación a mi querida madrina WonderGrinch que no se olvida de mí.

#WonderGrinch tú sabes que eres mi hada de las letras. Gracias.

Me encanta participar en este tipo de colaboraciones porque aprendo mucho, además en esta ocasión tuve el honor de ser coacheada por el Sr. Pepsipez, tuve miedo :S, pero también mucha emoción porque es un escritor que admiro muchísimo.

Los invito a leer todas las historias del FICTOBER2021. Mis compañeras "Las Okami Fickers" así como la triada de Fanfic (WonderGrinch, Pepsipez y CherryLeeUp) nos regalaron historias muy variadas, llenas de amor, magia, diversión, valentía, entendimiento etc.

FANFICTION:
s/13964811/1/FICTOBER-2021

WATTPAD:

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