Si a Nanami le preguntaran qué era lo que vio en Satoru, no estaría tan seguro sobre cómo responder a la pregunta.

Porque, ¿Qué cosa buena o destacable podía decir?

Gojō era castroso, sus bromas eran pesadas, era escandaloso, egocéntrico, sádico y a veces, su presencia era insoportable.

Y quitando el hecho de que era físicamente atractivo y confiable cuando se requería, no había más.

Pero... A él no le había llamado la atención por su apariencia hermosa.

Tal vez, fue algo más.

O tal vez no era nada.

Porque a pesar de que Satoru a veces le resultara una molestia andante, en ocasiones al verlo, había algo en su interior que resultaba inexplicable.

Y lo más probable, es que todo fuese inexplicable por el momento.