Estaba aburrida, sumamente aburrida. Brazos cruzados, mirada baja y una mueca molesta mientras se apoyaba en el mueble. Jamás había imaginado que sería tan aburrido acompañar a los IMP a hacer su trabajo, la espera la tenía harta...además la ropa apretada de secretaría elegante no le iba.
—¡No pueden solamente dispararle!— mencionó con rabia a la pareja de amantes rojos que sostenían una cuerda sujeta al cuello de un hombre, era uno de los blancos del día, un viejo empresario estafador que nadie extrañaría.
—O vamos, solo será un momento más—Respondió la demoniza disfrazada de otra secretaría sin mirarla, pues aún luchaba para mantener el cuerpo colgante del hombre que, a pesar de que no era gordo, era muy pesado, tanto que la ayuda de su esposo era casi nula para sostener el cuerpo en el aire. De pronto el cuerpo comenzó a moverse erráticamente de un lado a otro, como pescado, en un intento desesperado de descender al piso— Bueno... tomará un poco más.
—Seria más fácil si al menos te dignaras en ayudarnos en vez de estar allí quejándote de todo— Mencionó con cierto desgano el demonio de nombre Moxxie que vestía como un recepcionista con corbata y camisa blanca—Además, el cliente pidió específicamente que este tenía que morir ahorcado—justo en ese momento Moxxie esquivó una patada del casi cadáver intentando a toda costa sobrevivir—Millie, ten cuidado.
— Sabes que ¡Púdrete, Moxxie! Yo ni quería estar aquí.
Y es cierto, generalmente el demonio IMP, Blitzo (la o es muda) acompañaba al dúo, pero en la última encrucijada donde tuvieron que matar al líder de una pandilla de motociclistas, recibió un disparo de bala en... bueno... cierta parte trasera de su cuerpo, lo que le impidió realizar su trabajo. En retrospectiva los dos demonios IMP podrían haberse ocupado ellos solos del trabajo, de no haber sido que llegó un cliente muy especial, un pecador y antiguo trabajador de una compañía muy grande de la superficie, resulta que fue asesinado por que descubrió cosas que no debía saber de la compañía y las iba a divulgar, normalmente esa muerte lo enviaría hacia al cielo, pero el tipo no era un santo, sus pecados comenzaban con que al descubrir las ilegalidades de la compañía trató de extorsionar a sus jefe, también era un cerdo a la hora de comer, era flojo, siempre llegaba tarde y cada vez que iba al baño nunca se lavaba las manos, de verdad que era un sujeto repugnante... y también era un pervertido de primera, más específicamente un pedófilo que jamás fue descubierto.
En fin, la cuestión era que el tipo tuvo suerte y se hizo muy poderoso y rico en el infierno y una vez bien asentado decidió buscar venganza de todos sus ex jefes involucrados, o no, en su asesinato, y en especial del tipo que estaba muriendo ahorcado, era su ex jefe más odiado, el que siempre le gritaba por todo y le hizo su vida terrenal imposible.
La lista era sumamente larga, casi treinta personas, al principio se pensó "LOTERIA" pero ese efecto pasó rápido, estaban hablando con un pez gordo de los pecadores y esta vez el anuncio de "si no logramos matar a tu objetivo, no hay reembolso y nos importa una mierda tu opinión porque estamos en el infierno" definitivamente está vez no aplicaba esto, por lo que ahora se necesitaba de cierto olfato canino de una recepcionista muy malhumorada, que muy a regañadientes y tras muchas discusiones y quejas accedió a ir a la misión y que esta vez Blitzo se encargara del portal.
—Es más ya me cansé, me largo de aquí, necesito liberar estrés—Dijo sin más para dirigirle a la puerta de salida.
—Espera ¡Ahh!— se agachó y esquivó otra patada—Sostenlo con fuerza Moxxie. Es arriesgado permanecer mucho tiempo a la vista de los humanos, podrían descubrirte.
—Relájense, par se bribones, yo llevo un disfraz que aunque me es muy desagradable es muy convincente para todos estos robots corporativos. De los únicos que sospecharían y sospecharon en la entrada, sería del par de enanos de apariencia rara que entraron conmigo desde un principio.
Ambos IMP, sin soltar al futuro "suicida por mano propia" se miraron así mismos con sentimiento culposo, pues ella tenía razón. Loona vestía como el típico fetiche que todo viejo corporativo con dinero desea en su ambiente de trabajo, descrito en 8 palabras "Gótica culona y tetona sensual vestida de secretaría" en cambio las vestimentas de ambos rojos no camuflaba ni disipaba las sospechas de sus aspectos raros que incluían sus bajas estaturas, también su piel de color rojo, de igual forma estaban los sobresalientes cuernos y tal vez también influía el simple echo de llevar cola... pero por suerte todos los aspectos fueron explicados en recepción como "defectos de nacimiento" y posteriormente les permitieron el acceso. Gracias al de arriba que esta venía siendo la época en donde cualquier persona ofendida podía demandar a una gran empresa por si le decían algo por tu forma de vestir, orientación sexual rara hacia excitarte por los panes o sus creencias religiosas que decían que debían explotar todo con una mochila... también incluido los aspectos raros de nacimientos.
—Esta bien, pero no llames mucho la atención y tampoco te alejes mucho, aún nos faltan más nombres en la lista.
La explicación fue dada por el más sensato del grupo, pero el hablarle a una Hellhound muy rebelde, es igual que hablarle al aire. Loona salió de la oficina y la cerró de un portazo. Al salir notó a un joven vestido de camisa y corbata llevando unos documentos en un carrito de escritorio. Se le veía cansado, tenía ojeras enormes, estaba muy decaído y jorobado junto con un cabello polvoso y desaliñado, sin duda la apariencia de un perdedor. Parecía que antes de que la puerta se cerrara por completo y con fuerza, este pudo haber visto algo del interior, parecía pues una vez quitó la vista de la puerta y vio a la pomposa y bien vestida secretaría, sola se dedicó a mirarla a los ojos.
Loona lo vio por un momento... y arrugó la frente, se comenzó a enojar, no porque el tipo la estuviera mirando embobado como todos los viejos verdes del lugar, no, la vestimenta de por si era para eso, para atraer a los blancos y no levantar muchas sospechas. Lo que la inquietaba era el echo de que este la estuviera mirando directamente a los ojos sin ninguna expresión alguna más que una cara de cansancio, en si eso la enojaba más pues indicaba que este había visto algo, si seguía así tendrían que agregar otro nombre más a la lista.
Tras un momento después de intercambio de miradas, este joven viró la suya y siguió empujando su carrito lleno de papeles en dirección a los cuartos llenos de cubículos llenos de tantos esclavos como el que acababa de pasar, este en especial tenía su propio rango y nombre "Pasante de tiempo completo".
—Raro—y se fue por la dirección contraria.
En síntesis estaban en un edificio de 20 pisos, exactamente en el décimo quinto piso, donde estaban los ejecutivos de rango medio. Después de pasar la recepción del primer piso porque no pudieron hacer un portal desde otro piso pues alertaría a todos, inicio el trabajo y bajo órdenes del por ahora líder, Moxxie, comenzaron protagonizando una masacre de tiros con 15 ejecutivos en el último piso, después de eso se esperaba que llegara seguridad pero resultó que estos altos ejecutivos eran tan tacaños que recortaron gastos hasta en la seguridad, pésima opción, gran noticia para los IMP y la Hellhound. Después de eso bajaron Piso por piso matando rápidamente a los objetivos que hubieran y mayormente siempre eran viejos ejecutivos y jefes gritones, ahora solamente faltaban cinco... bueno seis, contando al que estaba con los dos IMP, por suerte la mayoría estaban en los últimos pisos y nadie en todo el edificio los había visto... hasta el momento, pero no hay de que preocuparse.
Los pasillos pintados de blancos eran deprimentes y por doquier pasaban más y más becarios con la misma facha de perdedores, al parecer este piso estaba dedicado exclusivamente para el papeleo administrativo... nada que le interese a la Hellhound mientras estaba absorta en su mundo telefónico.
—Aburrido... Ya lo vi...Estúpido... Mediocre... ¿Happy Hotel? Que mier$% es eso...— iba caminando sin rumbo fijo pasando de pasillo por pasillo, debes en cuando alzaba la mirada para poder ver su camino y siempre se topaba con uno u otro empleado o jefes que no dudaban en comerla con la mirada, ella como todo una profesional en el ámbito de matar y siendo una habitante del infierno, solo los ignoraba y pasaba de largo.
—Aburrido... Aburrido...Aburri—en su devaneo con el teléfono chocó con algo, más bien con alguien. Alzó la mirada algo enojada solo para toparse a un tipo enorme de más de 2 metros vestido de traje negro, con brazos cruzados y con mueca seria—¿Que mierda...—
Putazo repentino...
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