Este fic participa en el Fictober 2021 del Fictober Potterhead.

Día 7: Flecha


Descargo de responsabilidad: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen. El universo es propiedad de JK Rowling.


Desde el momento de su nacimiento, a Vela Riddle, se le instruyó en la magia oscura, cosa que no fue para nada difícil pues siempre presentó actitudes para ella, era diestra y letal, la perfecta combinación de sus padres.

Años antes de entrar a Hogwarts, su madre modificó los recuerdos de una pareja de muggles para que creyeran tener una hija.

Vela: ¿Será suficiente para engañar al libro de los nacimientos?

Bellatrix: Por supuesto que si mi niña.

Vela: No quiero vivir con ellos.

Bellatrix parecía ofendida. - Y por supuesto que no lo harás, que horror. Solo les implantaremos recuerdos de que sí. Cuando llegue tu momento de ir a Hogwarts, regresaras y ellos te acompañaran a la estación.

Vela: No, tú lo harás, para eso es la poción multijugos, ¿no?

Bellatrix: Si logras prepararla con excito para cuando ese momento llegué, te acompañaré.

Vela: De acuerdo. Una cosa más. - Su madre esperaba la pregunta. - ¿Cómo me llamaré?

Bellatrix: Según los recuerdos de este insípido muggle, tu nombre será, Hermione Jean Granger.

Vela: ¿Granger? ¿Cómo granjero? No había un nombre más feo?

Bellatrix: Deja de quejarte y vámonos. - Sonrió a manera de burla. - Hermione.

Vela: Mejor dime sangre sucia.

Salieron de aquella casa y jamás volvieron a mencionar ese tema o al de los muggles hasta que su momento de ir a Hogwarts llegó.

La profesora Mcgonagall sostenía un amplio pergamino entre sus manos, iba llamando a cada niño de la lista para pasar al frente y colocarle el sombrero seleccionador el cual tenía la habilidad de leer las fortalezas y debilidades de cada niño, así como sus secretos, pensamientos y ambiciones. -Hermione Granger.

La niña mencionada se acercó al banco en que había visto que se sentaron sus compañeros ya seleccionados momentos atrás. Hiba diciéndose palabras reconfortantes así misma.

Cuando le colocaron el sombrero sobre su pequeña cabeza, tuvo una plática interna con el sombrero.

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Sombrero: ¿Granger dijo la profesora?

Hermione: Así es y por favor, colócame en Gryffindor.

El sombrero pareció tomarse su tiempo. - ¿Está usted completamente segura, srita Riddle?

Hermione: Claro que sí.

Sombrero: Ciertamente veo cualidades de Gryffindor en usted pero encajaría mejor en Slytherin.

Hermione: No me vuelva a decir que soy una Gryffindor y por supuesto que soy una Slytherin y ni una palabra a nadie sobre mi identidad.

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El sombrero grito fuerte y claro. - ¡Gryffindor!

Los aplausos y vítores provenientes de la mesa de los leones llenaron el comedor.

No fue sorpresa para ella que colocarán a "Harry Potter" en esa misma casa, de quién hecho, había sido por él por él había hecho esa elección.

Había hecho uso de todo su autocontrol para no lanzarse sobre él cuando lo conoció en el tren, había usado sus reservas de autocontrol para no lanzarle un imperdonable cuando le apunto para reparar sus lentes.

Ahora, debía sacar fuerzas de dónde no las tenía para hacerse su amiga y convivir con él.

Al menos hasta que su padre volviera.

Las clases han sido tal cual se las imaginó toda la vida, Hogwarts era tan perfecto como siempre lo esperó. Lo único diferente a sus sueños de niña era el respeto.

¿Un Weasley menos menospreciándola? Sin duda, su madre se enteraría de ello.

Había ido al baño de niñas para estar sola, sabía lo que decían los rumores, que ella se escondía en el baño a llorar, le daba rabia pero si debía pasar por una hija de muggles, llorar era lo correcto que creyeran los demás.

Se escribiendo una carta a su madre sobre los avances percibidos del profesor Quirrell, sobre todo lo que le pasaba en la escuela y como no encajaba ni con Gryffindors ni Slytherins.

De repente, escucho un fuerte ruido afuera del cubículo dónde se encontraron, salió a ver y lo que se encontró la dejó confundida. - Troll, grandioso. No es personal pero con alguien debo desahogar la mala semana que he tenido.

Cuando la pequeña leona se disponía a arremeter contra el Troll, dos niños irrumpieron en el baño buscándola.

- ¡Hermione, cuidado!

Hermione: ¿Pero qué? - Gritó, porqué eso es lo que se supone haría una hija de muggles en su lugar.

¿Y si dejaba que Potter pereciera a manos de un Troll? ¡Ni hablar! Eso dejaría muy mal la reputación de su padre, él no pudo acabar con Potter de bebé y un Troll si hubiera podido ser este un niño. Debía cuidar al mocoso.

Potter nuevamente era un héroe y ella era reprendida por ir a buscar al Troll. Cuando los profesores llegaron al baño, se encontraron con la escena de unos niños de primero sobre el cuerpo knockeado de un gigantesco ser y una pobre explicación, sabía que si quería ganar la confianza del mocoso, debía actuar agradecida así que se culpó.

Los meses pasaban y ella veía desesperada como el niño que vivió no lograba atar cabos y formaba conclusiones sin sentido, ¿Snape? ¿Cómo rayos funcionaba su lógica? Y lo peor de todo era que en su inútil vida había abierto un mísero libro, el plan elaborado por su madre y ella estaba teniendo más problemas de los esperados. Si quería que las cosas salieran bien, debería que ser ella quien tomara las riendas.

Pronto estuvieron de nuevo en el juego, casi muere por culpa de esos idiotas y el inepto director pero había valido la pena, está noche sería la noche en la que buscarían la preciada piedra filosofal.

Y al final, ella sintió que había fallado ... estúpido Quirrell. Todo su esfuerzo para nada.

Cuando Potter le había contado todo lo que había pasado esa noche, sintió lágrimas de impotencia que sus amigos erróneamente creyeron que eran de emoción o felicidad por la supervivencia de su querido amigo.

Tan cerca.

Al llegar a la estación, vio a lo lejos a sus "padres", era tan gracioso ver la cara de asco de su madre por la apariencia adquirida y peor el ir acompañada por un muggle.

Hermione: Mamá, papá, quiero presentarles a mi mejor amigo, Harry Potter. Harry, ellos son mis padres, Jean y John Granger.

Harry: Es un placer conocerlos señores Granger, Hermione es la mejor de la casa, siempre acierta a todas las preguntas que hacen los profesores, como una flecha a la diana.

Jane: Me da gusto oír eso, ciertamente estamos orgullosos de nuestra niña, bueno, si me disculpas, debemos retirarnos.

Harry: Adiós Hermione. - Sin previo aviso, se lanzó sobre la joven en un abrazo que ella catálogo de inapropiado. - Escríbeme.

Hermione con sonrisa incómoda. - Claro, adiós.

Hubo silencio en todo el camino a la mansión Lestrange, de la cual Bellatrix era la actual y única dueña pues los hermanos Lestrange habían muerto en un extraño accidente días después de que Bellatrix se enterará de su embarazo.

Vela no quería hablar, sabía que su madre estaba muy decepcionada, sin importar lo que les hubiera dicho a sus compañeros en la estación.

Bellatrix apuntó su varita en dirección a la niña y está adquirió un color blanco por el miedo de ver a su madre en esa posición.

Bellatrix: Finite Incantatem. - Había retirado el glamour que posaba sobre su hija.

Rizos negros se dejaban ver y los ojos, antes color miel, adquirían un tono verde, la piel bronceada se tornaba blanca y lechosa.

Vela: Gracias. - Miraba en dirección a sus pies.

Bellatrix: No fue tu culpa. - Vela levantó la mirada. - Tu planeación fue perfecta, dirigiste todo al punto exacto, el problema fue mi lacayo. Ojalá viviera para despellejarlo yo misma. Sube a tu cuarto, arréglate para la cena y felicidades por traer el promedio más alto de tu generación, justo como se espera de una hija de tu padre.