Fic
Historias de Albert y Candy
Reto Cumpleaños2021
Anthonyfic
Me enamore de ti
Por Mayra Exitosa
Inspirada con Adriana Garratachea, su fecha de cumpleaños, su Personaje y su inspiración,
deseando sea de tu agrado, un fuerte abrazo mi pequeña sobrina.
Había sido días de arduo trabajo, todos en la familia eran empresarios y él había elegido ser el artista, la vida le había dado todo para poder llevar a cabo su arte y la pintura era lo que mejor se le daba, de ahí que sus cuadros pronto adquirieran gran fama y nadie podía quejarse, ahora superaba la fortuna de él, a pesar de la herencia de su padre eran negocios y los administraba a la distancia, su labor altruista no era publicada ni tampoco esa actividad de darles clase de arte a los niños de ese orfanato, pero fue precisamente ahí que la conocía a ella, la joven que había llegado supuestamente de visita y resultaba ser una niña que no había sido adoptada, fue así que su candor y su dulzura lo habían hipnotizado desde apenas verla, ella se dedicaba a la enfermería y solo había venido a pasar un par de semanas a lo que ella consideraba su hogar, al vivir sola, con trabajo y siendo mujer en la ciudad era una vida difícil, saberla ante sus ojos fue admirarla y su fortaleza ante todo lo que había vivido la hizo crear un lazo entre ambos, esa tarde había llegado con pequeños más de una docena de caballetes pequeños para los niños del hogar, cuando ella lo ayudaba para atender y repartir pintura y hojas a los menores, y otros tantos más grandecitos que sentían tener el arte en sus venas y que al verla a ella, se sentían grandes guiñándole un ojo y coqueteándole para que los apreciara a esos adolescentes, que llegó un infantes en que sintió celos de que ella repartiera una sola de sus sonrisas, cuando llevaba varios días ganándose todas y cada una de esas hermosas sonrisas de Candy exclusivamente para él.
- Anthony, falta color amarillo. - Debe estar en la caja pequeña. – Gracias. Su mirada intensa hacía que su corazón se agitara con esa forma tan detallista de verlo y sentir que lo hacía cada dos o tres minutos, era algo que lo alentaba a seguir memorizando cada uno de sus detalles, y en la mansión de regreso, la pintaba casi de memoria, deseando desnudarla y amara, hacer de esa pintura la locura de su ser, para finalizar en el mejor cuadro pintado de toda su vida, notando que ella poseía un ángel que brillaba en su sonrisa, tal como el que tenía su hermosa y fallecida madre. - ¡Candy! Su partida fue de tristeza, porque ella no se había despedido, no le había dado nada para encontrarla, y no había datos donde poder localizarla, por lo que la pintura se volvió su mayor tesoro escondido y exclusivo de su habitación, donde ella lo miraba y le sonreía solo a él. Fue así como pronto la pintura ya no fue suficiente, habían pasado meses y no la veía, su tristeza fue notoria y su calidad de pintura paso a disminuir, estaba perdidamente enamorado de la joven que le había robado el alma con su mirada.
Al investigar y saber que había sido un hombre quien la había llamado y quien por él se había ido de inmediato y sin despedirse, fue algo peor, su tristeza se intensificaba y se sentía mutilado mental y anímicamente, las pinturas ya no fueron su motivación y su familia, llegaba a verlo tomado y hasta tirado en el piso frente a los caballetes de sus cuadros con pintura sin razón, hasta que uno de sus familiares se enteraba que estaba enamorado de una mujer que no podía creer que la hubiera dejado escapar.
- No te des por vencido Anthony. - No lo entiendes, ella se fue por un hombre. - Pudo haber sido cualquier hombre, su trabajo, y hasta su jefe inmediato, vamos no creo que te des a la bebida y dejarte tirado no es mi meta, no creo que ella aparezca y te vea así mutilado y sin ser el hombre al que ella veía y le sonreía. Fue entonces que, con la confianza de un ebrio, le mostraba la imagen que él tenía en su habitación y su familiar le aseguraba que si dependía de él la buscaría y la traería a él, pero no antes de verlo otra vez bien. - ¿Me juras que la traerás? - No, pero te doy mi palabra que la buscaré y que no quiero ver al hijo de la mujer a la que le prometí que cuidaría de ti, ahora siendo un hombre te des a la tristeza, estoy seguro que desde el cielo tu madre sufre por tu abandono, mírate, que vergüenza, casi puedo verla llorar en las ventanas observando lo que su hijo ahora siendo un artista pintor famoso de renombre, este tirado avergonzándola de todos los años de educación que ella te dejo, para que cuando llegue la mujer que realmente se gane tu corazón, te vea en tal estado. - ¡perdóname, mamá!
Los días siguientes a pesar de salir de ese vicio, su mirada triste no cambiaba, ahora tenía mas de diez cuadros de diferentes formas donde ella lucía radiante y feliz. Fue entonces que regresaba al orfanato, por un evento navideño y él era invitado de honor, la joven que tanto había buscado ahí se encontraba y un hombre estaba sonriendo a su lado, ella fue para presentárselo y él temía escuchar que fuera su marido o su prometido, por lo que se había alejado en varias ocasiones fingiéndose ocupado. - Señor Anthony. Escuchar su voz fue la gloria y se detuvo al no poder continuar huyendo en el pequeño salón, por lo que girar y verla fue de nuevo escuchar el retumbar de sus latidos y ella con su hermosa sonrisa le decía, - le presento a mi hermano Tom Stevens, al igual que yo fuimos niños de este orfanato y deseaba que lo conociera, ya que vive cerca de su mansión. - Es un placer conocerlo. - El placer es mío señor Brown, mi hermana dice que usted es un pintor genial y deseo que haga una fotografía de mi prometida Diana, quien será mi esposa en la primavera próxima, y Candy me asegura que nadie lo hará mejor. - Gracias, por supuesto que puedo hacer lo que desee. Candy emocionada lo tomaba del brazo, y lo llevaba hasta la mesa, ofreciéndole ponche y un platillo con pequeños canapés, no lo soltaba durante todo el proceso y le contaba que se había entristecido mucho al haberse ido en le verano sin despedirse, pero un paciente que ella tenía había partido y la despedida fue la más triste y emotiva que sentía, ya que su paciente era como un padre para ella, mientras fue su paciente, no tenía a nadie y era alguien a quien ella cuidaba. - Siento mucho su pérdida, señorita Candy, me dio mucha tristeza no verla por todos estos meses, pensé que había una amistad entre nosotros. - No dude que la ahí, es usted mi único amigo, no tengo a nadie que siendo hombre sea cercano y usted se ganó mi admiración al tener la paciencia de enseñar a todos los colores y la pintura, mire.
Candy lo pasaba a un salón donde había un mural con diseños de paisajes y otras muchas formas de arte en pinturas, realizadas pro los niños para que al verlas los futuros padres los adoptaran, fue tal la emoción que ella soltaba sus lagrimas y él al verla, le tomaba con sus dedos la barbilla acercándose de tal forma que besaba cada uno de sus ojos, - No llores, eres mucho más hermosa cuando sonríes. - Yo no fui adoptada, y no tuve nunca una habilidad de pintar tan bello, para que alguien pudiera apreciarme y adoptarme, tener un padre o una madre hubiera sido muy bonito. - Pero luego entonces, no te hubiera conocido, ni me hubiera enamorado perdidamente de ti.
Candy lo vio al rostro y este le beso la mejilla, para luego al verla asombrada incrédula de las palabras que le había dicho, ella estaba sin hacer un solo gesto, hasta que él se armaba de valor y se fundía con ella en un tierno beso, al frente de los diseños de pintura más bonitos que había en ese lugar. - Por favor Candy, dime que no te soy indiferente y que podrías tomarme encuentra como tu novio. - Nunca has sido indiferente, desde el día que te conocí, pero es para mi una hermosa sorpresa saberte enamorado de mí. - ¡No! Perdidamente enamorado de ti. El tomo su cuello y se fundió de nuevo uniendo sus bocas a lo que ella se abrazaba a su cuello aferrándose a la magia que el le provocaba el solo hecho de escuchar los martilleos de sus corazones en un mismo ritmo.
Pasado el invierno y la primavera, ya no regresaba a Chicago, ahora estaba todo el tiempo en la mansión de Lakewood, donde ella llevaba un par de vasos de limonada y él le mostraba sus pinturas para la próxima presentación, a lo que entusiasmada luego de darle le vaso , lo tomaba de la cintura y apreciaba con ojo crítico sus obras y le decía detalles que ella detectaba, y él sonriendo porque cada día aprendía más, soltaba el vaso que estaba bebiendo y quitaba el de su mano, para tomarla en un efusivo beso y agregaba, - Señorita Candy, es usted una muy dura critica de arte, por favor concédame su mano y cácese conmigo cuanto antes, para poder tomarle en serio todas sus observaciones. - ¡Oh Anthony, por supuesto que, si me casaré contigo, ayer en la boda de Tom y Diana, todos me preguntaron que para cuando nos casaríamos ahora veo que te manipularon bien. - No había escuchado nada de eso, solo vi que te toco el ramo y por fin supe que ya era nuestro turno y aunque llevamos poco tiempo, no quiero que te vuelvas a ir de mi lado, si solo casándonos te quedas conmigo, es preferible que lo hagamos cuanto antes. Ella reía y e giraba con ella en sus brazos, no había mejor amor que el de su mirada seductora e hipnotizante, ahora que por fin había aceptado, su dicha era incalculable.
FIN
Gracias por leer y comentar este pequeño fic para este reto, dedicado a Adriana Garratachea y su preciosa imagen.
Un Abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
