1
La noche estaba oscura, el viento golpeaba fuertemente y la lluvia no permitía ver con claridad. El frio congelaba hasta los huesos y el titiriteo constante de sus músculos en busca de calor no ayudaba. Corriendo por la montaña, escapando de las bestias con colmillos que aullaban indicando la presencia de una presa. Esta era la condición de Shinji Ikari, el piloto del Evangelion 01, la causa del fin del mundo, del genocidio, del apocalipsis. O al menos eso se decía a si mismo.
Entre sus brazos cargaba un niño que no debía tener mas de cuatro años. El era la causa de su situación. Lo encontró flotando en el mar hace dos días. Lo rescató y lo llevó a la orilla, observó sus signos de vida y comprobó que era uno de ellos, de los que había decidido regresar, a pesar de su corta edad, ahí estaba el, un niño con la suficiente conciencia para querer retornar. Eso era suficiente para Shinji, ahora el lo salvaría del destino que en primer lugar el ocasionó y que luego el que el mismo niño decidió.
¿Cuánto llevaba corriendo? No había una respuesta clara, ¿Cuánto lleva por fuera de Refugio? un mes por mucho, tal vez, ¿Se salvaría?¿Salvaría al niño? Menos certezas tenia sobre eso. ¿Fue un error irse? ¿Fue un error dejar a tras Refugio? posiblemente, Si.
Sus piernas no resistirían mucho mas, podría tener 19 años, ser un joven todavía, haber estado en constante actividad física últimamente, pero, huir y correr por su vida no lo hacia a diario. El clima tampoco ayudaba, necesitaba algo, alguien. Los lobos se acercaban, cada vez mas cerca, cada vez mas, la manada triunfaría y el lobo solitario perecería. No tan solitario ahora, ahora tenia que luchar por alguien mas, alguien que acaba de conocer pero cuya inocencia no pondría en duda, y por tal razón daría hasta su vida en ese intento.
¿Jugando al héroe de nuevo? se lo debía. Se lo debía a todo el mundo, a todo este mundo destrozado, destruido por sus propias manos. El camino que eligió para su vida, hace casi un año cuando dejo Refugio, fue el camino de la flagelación, el camino de la penitencia y del dolor. Tal vez sufriendo me sentiré mejor conmigo mismo? se repetía y trato de convencerse a si mismo en varias ocasiones. Tal vez si purgo mis pecados, si me quemo en el infierno y sufro cada día, tal vez así, alguna día podre ser perdonado, razonaba.
Pero la culpa no era inducida por los demás, no, los demás lo querían, lo querían a salvo y sano, viviendo juntos, saliendo adelante, todos deseaban eso, Misato, Toji, Kensuke, Hikari... Asuka. Pero la culpa que sentía, la pena y la desgracia que sentía hacia su propia persona era insoportable. Por eso lo decidió. Decidió dejarlos, no volverlos a ver. Decidió abandonar la felicidad de la que no se sentía digno. Este seria su viaje de penitencia y tal vez algún día... algún día podría regresar.
Un rayo se estrello contra la cima. La luz emitida ilumino la oscura noche. Los lobos aullaron atemorizados e incluso Shinji sintió temor. El trueno no demoro en sonar y el mundo se enmudeció por un segundo. En un parpadeo vio la respuesta. Como si las fuerzas de la naturaleza se congraciaran a su favor, observo su ruta de escape. El sonido de un rio en el fondo de un pequeño barranco era lo suficiente. Era ahora o nunca Shinji Ikari, salva al niño y paga tu penitencia. No, no seria suficiente. Pero lo intentaría, salvaria al niño. Y Shinji Ikari sin mediar palabras se lanzo hacia el barranco, rogando por que el rio fuera lo suficientemente profundo para no morir de un salto.
Lo fue.
Lo ultimo que recordara de este día, es haberse agarrado a un tronco desprendido por la catastrófica tormenta. Recordara haber puesto al niño entre las ramas y haberse aferrado a el como si de eso dependiera el destino del universo. Y entonces cerraría sus ojos y descansaría. El fluir del rio lo conduciría a quien sabe donde, pero sobrevivirían un día mas, de eso estaba seguro, los lobos no nadan, al menos no lo hacen en manada, pues él, el lobo solitario, si lo haría.
2
- ¿Noticias? - Preguntó Misato Katsuragi al jefe del grupo de exploración y reconocimiento, Toji Suzuhara.
- Nada importante, solo restos de un bosque fluyendo de rio arriba, una aparente tormenta en las montañas occidentales - Contestó.
- Gracias Toji - Misato contestó - Pues retirarte, dile a tu equipo que pueden tomarse el resto del día libre, se lo merecen -
La jefe Katsuragi, cerca a sus cuarenta años de edad, se encontraba sentada en su enorme escritorio de la oficina central del Refugio. En frente suyo un corpulento Toji Suzuhara, con su traje de exploración y el equipo tecnológico de reconocimiento.
- Gracias jefe - Respondió - Siento que estamos cerca de el, estoy seguro de que no ha muerto -
Las palabras de Toji resonaron en su mente. Shinji había decidió abandonarlos hace mas o menos un año. No sabia las razones. Lo veía cada día mejor, progresaba, pareciese que dejaba a tras sus pesadillas y pensamientos y que por fin podría ser una persona normal. Pero al parecer sus percepciones eran erróneas.
- Lo sé - Contesto - Mañana mismo a la misma hora, por favor -
- Sin duda, allí estaremos -
Y el joven Suzuhara salió de la oficina cerrando la puerta, dejando a Misato sola con sus pensamientos.
Misato hecho un vistazo a las hojas que se encontraban en su escritorio. Todas eran documentos administrativos de Refugio, el enclave de sobrevivientes fundado por ellos hace mas de 4 años. Podría decir que eran miles de hojas pero con el conocimiento de que no había mas de mil habitantes en Refugio todo elucubraba una exageración. Aun así, trabajo era trabajo y revisar las peticiones, autorizar traslados, ordenar el uso del suelo y las cosechas merecía toda su atención.
No estaba sola, como ayuda existía el consejo, una serie de adultos y ancianos que se encargarían de tomar las decisiones mas importantes y colaborar con la administración de la pequeña villa. Refugio contaba con exactamente 965 personas. Entre ellos viejos conocidos trabajadores de NERV como Ritsuko quien ahora hacia de medica y enfermera, Aoba, Maya y Ibuki, también importantes miembros que tenían mucho para aportar a la comunidad. A pesar de todo, el Refugio pareció alcanzar cierto grado de tranquilidad, teniendo en cuenta los violentos tiempos pasados donde la anarquía y la ley del mas fuerte estaban a la hora del día. Son tiempos a los que muy seguramente ninguno quiere regresar.
- ¿Otra vez tu? - Murmuro al leer la petición del joven Kensuke Aida, director de telecomunicaciones y tecnología - Tendré que ir personalmente a clavarte esta negativa en los ojos - Sentenció ante la loca idea del joven de gafas.
- Veamos - Misato leía con cuidado cada uno de los documentos. Ser elegida como la jefe fue un voto de confianza de cientos de refugiados y ella quería honrar este cargo.
Tal vez con un poco de cerveza, tal vez seria mas fácil y entretenido... o tal vez si estuvieras aquí... Kaji.
Fue un golpe duro saber que Kaji no decidió regresar. O al menos no sabían si hacia decidió, lo claro era que no estaba allí y no esta con ella. Tenia esa ligera esperanza de volverlo a ver algún día, al menos todo el mundo tuvo esa segunda oportunidad, porque el no, el también debería, ella esperaba que algún día Kaji pareciera por la entrada de Refugio y se reuniría con ella, estaría segura de que el mundo seria mejor.
Pero en el fondo, cada día que pasaba, cada día esa llama de esperanza se reducía y las cenizas de la aceptación tomaban su lugar. Tal vez eso era lo mejor para ambos, cerrar el ciclo y dejar ir, vivir la vida que queda y dar lo mejor por los que quedan.
Pero...
Parecía que Misato no podría ni siquiera cuidar bien a los suyos en esta nueva oportunidad. Es como si Shinji fue la prueba maestra de su incompetencia. ¿Cómo no lo pudo ver venir?¿como no pudo saber que el quería huir?¿por que lo dejo hacerlo?, se preguntaba constantemente. Si el mundo le dio esta segunda oportunidad, no la desperdiciaría. Aun tenia al resto del Refugio a quien cuidar y no descartaba que Shinji decidiera regresar algún día, algún día, pero como la llama de la esperanza de Kaji, cada día que pasaba era un día en que la vela del regreso de Shinji se apagaba.
Pero con un poco de aire fresco, con un poco de oxigeno...
- ¡Misato! - Grito el joven Aida al empujar bruscamente la puerta - ¡Creo que lo encontré! - Sentencio.
El fuego puede volver a arder.
3
Asuka Langley Sohryu apuntó su lanza contra su objetivo. Observando el agua del lago, observando detenidamente el pez que estaba por pescar. Como gato acechando a su presa. Concentracion absoluta, no podía fallar, ella nunca fallaba.
- ¡Ahor... -
- ¿Qué haces princesa? - De la nada Mari Makinami, una de las sobrevivientes que lograron llegar al refugio, apareció con su habitual simpatía fastidiosa.
El pez regreso a las profundidades y al oportunidad de un almuerzo proteico desaparecía.
- ¡Idiota! - Gruño Asuka - Ese maldito pez era mío y tenias que aparecer -
Mari retrocedió ante la ofensiva de la pelirroja - Eh eh perdón - Dijo - Princesa andas muy malhumorada últimamente -
Asuka decidió ignorar a su amiga y se concentro en el lago nuevamente.
- Sabes no es que no hayas hecho tu trabajo del día - Mencionó Mari al hacer referencia a la canasta llena con pescados - La jefa estará orgullosa de su cazadora estrella -
- Quería ese pez, el resto son la cuota del trabajo, quería llevarme uno para mi -
- Bueno bueno, déjame te ayudo con... -
- ¡No! -
Pen Pen salto hacia el agua desde la orilla, huyendo presurosamente de un ágil perro Malamute que lo correteaba.
- ¡Wark! - Bramó el pingüino mientras chapoteaba el agua donde Asuka se encontraba.
- ¡Orión! - Regañó Asuka, mientras el Malamute se empapaba de agua persiguiendo al ave acuática - Maldita sea no puedo concentrarme en estas condiciones - La joven pelirroja decidió desistir de su ultimo intento de pesca y regreso al tronco donde estaba la canasta con los demás peces - Nos vamos Makinami y maldita sea trae a esos dos revoltosos contigo - Haciendo clara referencia a Pen Pen y el perro Orión.
- A sus ordenes princesa -
Atardecía en las afueras del Refugio. Asuka, Mari y compañía se encontraban a pocos kilómetros de la aldea. Hacían parte de la división de abastecimiento y recolección, al igual que Shinji en su momento. Cada grupo de abastecimiento se dividía en parejas de dos, por cuestiones de seguridad. En un principio Misato encomendó el cuidado de Pen Pen a Asuka debido que no podía dejarlo paseando todo el tiempo la oficina. Tiempo después Shinji trajo consigo un cachorro que había encontrado mientras apoyaba a Toji en una misión de exploración. Lo nombro Orión en honor a la constelación mas visible desde el tercer impacto. Poco tiempo después Shinji abandonó Refugio.
Mari Makinami conoció a Shinji por un poco tiempo, pues ella había llegado a Refugio recientemente. Después de la huida, ella ocupo su lugar como compañero de Asuka.
- ¿Estas bien princesa? - Preguntó.
La mirada de Asuka yacía distante en el suelo, cargaba en su espalda la canasta y en su mano derecha llevaba un palo con el que marcaba el camino. Sus otros dos acompañantes los seguían muy de cerca, Pen Pen un poco mas despacio y Orión olfateaba de vez en cuando la canasta.
Asuka no respondió
- ¿Extrañas al cachorro cierto? - Dijo Mari inquisitiva y picaronamente. Cachorro era el apodo que le había puesto comparando la mirada de Ikari con los ojos del pequeño cachorro.
La pregunta la saco rápidamente de su ensoñamiento
- ¿Por que lo extrañaría? - Respondió rápidamente - Es un idiota que se fue y no merece que nadie lo extrañe -
Mari caminaba a su lado cargando su propia canasta no llena con pescado sino con semillas, frutas y verduras.
- Pero tu lo haces, ¿no? - Insistió.
- No lo hago - Dijo secamente cayendo en la trampa que le proponía Makinami - De seguro ya esta muerto, ese idiota no seria capaz de sobrevivir tanto tiempo solo - El dolor en sus palabras no era evidente y al contrario podría parecer muy fría teniendo en cuenta lo que Mari sabia que significaba Shinji para ella, pues era obvio que habían estado juntos mucho mas tiempo que cualquier otra persona en el nuevo mundo post tercer impacto.
- Bueno, yo creo que el cachorro volverá algún día -
- Que importa -
Mari sonreía. Si alguien era capaz de leer a las personas era ella y que bien lo hacia. No estaba entregada al misticismo y las corazonadas, pero algo le decía muy entro de si, que el cachorro estaba vivo.
El cielo comenzaba a oscurecerse y nublarse, la amenaza de una tormenta podía sentirse en el aire. Era evidente. Kensuke había dicho que había observado varias tormentas a lo lejos, en la cordillera occidental y que por seguro venían en dirección a Refugio. Por tal razón Misato les encargo recolectar un mayor numero de suministros por si las consecuencias de la tormenta no permitieran volver a salir en unos días. Asuka hizo caso y durante toda la semana trabajo arduamente. Con la cuota de hoy podrían tener suministros para casi 15 días.
Una gota de lluvia cayo sobre el rostro de Asuka. Un rayo a lo lejos y segundos después el sonido de un trueno. A lo lejos la tormenta se desataba y la furia de la naturaleza parecía destruir todo a su paso. No pudo evitar pensar en Shinji.
Seguramente no sobreviviría a algo así... ese idiota.
El huyo para morir solo, era lo que quería, no tiene derecho a que nadie lo extrañe, no lo tiene.
Habían estado juntos desde el tercer impacto. Por un tiempo fueron solo ellos dos tratando de sobrevivir, luchando contra la intemperie, el clima y la falta de alimento. Muchas veces el hacia sacrificios por ella, no comer la ración, darle el abrigo, la ropa seca e incluso atenderla en lo que ella quería. Asuka sabia que todo lo hacia por esa tonta sensación de culpa que sentía hacia si mismo, no había otra razón. Aun así, se sentía bien que alguien la cuidara, se sentía bien ser la prioridad de alguien, aunque no le gustara admitirlo.
No dependes de nadie Asuka, menos de ese idiota
Cuando las personas comenzaron regresar ellos optaron por mantenerse al margen. Solo fue hasta que avistaron a Misato y al grupo del Refugio cuando volvieron a la civilización. Aun así, seguían juntos, seguían conversando, hablando, compartiendo el uno con el otro.
El mundo parecía volverse mejor, la tranquilidad comenzaba a reinar de nuevo, vivieron cosas que nadie debió vivir, pero ahora, parece que todo valía la pena que todo tenia un nuevo color, que habían oportunidades por todo lado y ella pensaba que Shinji se sentía igual, pero, pero también e equivoco en sus sospechas.
El día que el huyo, ella no lloro ni se lamento. Ya volverá, es solo otra pataleta, no seria capaz de irse, no seria capaz de abandonarnos, no seria capaz de... dejarme. Los días pasaron y el rastro de Shinji era cada vez mas imperceptible. Sabían que había ido a la montañas occidentales, sabia que se dirigía hacia allá. No sabían porque pero mientras tuvieran pistas seria suficiente. Toji y su equipo se encargaron de rastrearlo pero el clima y la lluvia borraron toda huella de el. Asuka nunca intento, nunca dijo nada y nunca se ofreció a ayudar. Simplemente lo dejo ir. El tiempo paso, los días y los meses y la resignación en muchos miembros del Refugio era tangible, Shinji no volvería. Toji insistía en los esfuerzos, Misato trataba de mover las fichas y suministros administrativos para mantener viva la esperanza.
Que importa ese llorón, es un idiota y si quiere morir solo pues déjenlo morir solo
Dijo Asuka alguna vez, lo que le valió una pequeña pelea con Toji, de no ser por Hikari se hubiese escalado aun mas.
No quería sufrir por el y no lo haría. El no se lo merecía. Además seria ella una idiota si sufriera por el, quien era el al fin y al cabo. Que importa, una persona menos que alimentar. Claro. Al fin y al cabo, ella no necesitaba a nadie, no dependía de nadie y nunca lo había hecho, era la gran Asuka Langley Sohryu, por supuesto.
Siguieron caminando por el sendero que conectaba los sitios de pesca con la aldea hasta que finalmente las murallas de Refugio finalmente se veían en el horizonte. Decidieron hacer una parada en la casa de Hikari, quien vivía a las afueras cuidando los cultivos. Una pequeña choza rodeada por muchos animales caracterizaba el trabajo diario de Hikari. Pero algo no estaba en su lugar. La puerta llena de personas y, ¿Misato?
Se acerco rápidamente junto con Makinami y a la altura de la puerta pudo escuchar varias voces.
¿Kensuke?¿Toji?
Se encontró con todo una muchedumbre discutiendo en voz alta en la sala de la pequeña casa, no entendía nada.
- ¿Asuka? - Pregunta Hikari quien regresaba con vasos con agua.
- Hikari, que ocurre -
Hikari no dudo ni se reservo ninguna palabra
- Lo encontraron, encontraron a Shinji -
Continuara...
