Capítulo uno: Egoísmo
Tendría que haber ido a buscarla. Tendría que haber hablado con ella con total sinceridad. Tendría que haber sido maduro y hombre y entender que sin ella no es realmente el. Pero ahora, a tres meses de su boda, ya era demasiado tarde.
Sasuke se levantó de la cama para cerrar las persianas. Toda la luz del sol del mediodía dañaba sus oscuros ojos. Se acostó de nuevo intentando conciliar el sueño, a pesar de haber dormido lo suficiente. Quizás, solo quizás, soñando podría encontrarse con ella. Podría pedirle disculpas, podría tocar su mejilla y besar-
Sasuke -alguien tocó la puerta de su habitación - ¿estás listo? Mamá nos espera en el restaurante y ya estamos retrasados - de nuevo los golpes fuertes a la puerta - Sasuke! Sé que estás despierto. Voy a abrir.
El molesto despertador humano no tardó en cumplir su palabra, e Itachi lo miró con su cara de hermano mayor. Sabía que no descansaría hasta que entrara a la ducha y se cambiara rápido. Sasuke suspiró y se dirigió a la puerta del baño. Antes de llegar se detuvo.
No necesitas hacer esto, sabes que siempre cumplo con mi palabra.
El camino al restaurante fue cargado de silencio. Itachi manejaba mientras miraba de reojo a su hermano. Sasuke miraba el paisaje como si nada pasara.
Hermano. Mírame.
Sasuke se contuvo en seguir el imperativo. Itachi suspiró.
Sé que es su cumpleaños… Todos los fines de marzo te alejas de nosotros y de tus amigos. Es imposible hablar contigo sin pensar en que me romperás la nariz. Pero hace una semana que casi no regresas a casa. Todavía tienes olor a whisky-
Déjame en paz, soy un adulto libre.
Nos espera mamá con tu prometida. Hazme el favor de peinarte y ponte perfume, por kami, está en la gaveta.
Sasuke le hizo caso a su querido onii chan. Un milagro, pensó Itachi sonriendo. Tras acicalarse un poco y cambiar a la clásica actitud pedante a la que acostumbra, Sasuke miró a su hermano con una pequeña mueca que asemeja a una sonrisa.
No tiene nada de malo hacerla esperar. Por el contrario, debería alegrarse que el gran heredero Uchiha comparta la mesa con ella.
Sasuke, se que no es de mi incumbencia pero tampoco la culpes de las decisiones del grupo. Creo que ella tenía novio.
Hmp - Sasuke no se dignó a responderle. Miró de nuevo a la ventana, tratando de no pensar en nada, de (ante todo) no pensar en ella.
Una vez llegados, Itachi paró el auto y dijo en voz clara y cortante:
Se que no quieres contraer matrimonio, pero el grupo cumplió su palabra y te dejó elegir entre quien más desees en la lista. Karin es una buena chica y presiento que pueden llevarse bien. Recuerda, Sasuke, que un Uchiha siempre cumple su palabra. Y no quiero recordarte de quien es prima. Por el amor de dios, no me interesa si vuelves a ser el perro arrogante de siempre, pero vuelve a ser tú y tratala bien.- Sasuke miró a su hermano con expresión alarmada, Itachi nunca era tan duro con él y menos lo llamaba "perro arrogante". Entendía que su hermano mayor estaba en el momento más estresante de su vida y sintió entre incomodidad y remordimiento ser, en parte, el causante de su estado.
Lo siento.- resolvió Sasuke, incomodo- Me comportaré. Vamos adentro, ya las hicimos esperar demasiado.
Dentro del establecimiento una pelirroja miraba su reloj atentamente. Había pasado una hora desde el horario pactado. Se sentía irritada de tener que esperar tanto a un estúpido heredero. Se sentía a punto de perder la compostura, mientras su tutor la miraba con el ceño fruncido, advirtiéndole que no de un paso en falso. Sabía también que casarse con el Uchiha era la única alternativa para que el conglomerado de cadenas de supermercados de su familia no se fuera a la quiebra. Sabía que la señora Uchiha, quien estaba a su lado, estaba demasiado tranquila por la reunión. Le molestaba que la serenidad de la matriarca del clan no se vea eclipsada por la absoluta falta de educación y decoro de su hijo. Pero también conocía de quién se trataba todo esto, el loco y adonis Sasuke. Según su primo debía tomarse las cosas con calma e intentar no ser demasiado molesta o empalagosa con él.
Karin Uzumaki no era ingenua. Aceptó casarse por obligación familiar, pero con sus 22 años no se sentía lista para dar ese paso, y mucho menos con un chico que no conocía en lo absoluto más que pocas descripciones de la prensa rosa y Naruto. Podía apostar que a Uchiha no le importaba en absoluto con quien se case, mientras sea decente y su vientre esté listo para darle uno o dos herederos. Pf, machista. Presentía que no tendría una historia de amor con su matrimonio, pero a las mujeres de su clase social las educaron desde nacidas para ser buenas esposas y por más que no quiera debía cumplir con las expectativas de la compañía . Sería malditamente buena en ello. Por otro lado, su futuro marido es guapo y multimillonario. No podía mentir en que Sasuke Uchiha no era el hombre más atractivo que había visto en revistas o en canales de espectáculos. Después de todo es mejor escenario que casarse con un señor de sesenta años con las orejas peludas.
Podría ser peor- susurró Karin, abatida.
¿Dijiste algo, querida?- Preguntó la señora Mikoto.
No señora, estaba tarareando una canción-
Dime Mikoto, querida. Sabes que pronto seremos familia, cuando mi hijo se digne a aparecer- La señora, inmutable, sonreía- Seguramente tiene una buena excusa por su tardanza.
No importa, se… Mikoto.- Tras unos minutos revisando sus redes sociales, Karin divisó un par de hombres acercándose a la mesa.
SASUKE, querido, por fin llegas- Mikoto se levantó de su asiento, dándole un beso en la mejilla.
Madre- El pelinegro saludó con un gesto y observó a la chica que se encontraba al lado- Tu debes ser Uzumaki Karin.
Karin asintió, congelada. Sabía que era guapo pero no esperaba tanto. El Uchiha se encontraba vestido con un traje a medida del mismo negro noche que sus ojos. Todo en él, desde sus manos hasta su postura, indicaba que era quien tendría el mando en esta "relación". No encontraba posible que un ser humano exude tanta belleza y poderío, al mismo tiempo que su actitud indicaba que estaba demasiado acostumbrado a eso. A Karin se le daba bien leer a las personas. A su lado, quien parecía un Sasuke más adulto y cansado, con ojeras largas que acrecentaban su atractivo. Una versión tranquila del Uchiha.
Uchiha Itachi, un gusto - Itachi sonrió amablemente.- Pronto seremos cuñados, estoy ansioso de conocerte mejor.
Karin se encontraba sin palabras, como pocas veces en su vida. Dudaba de que actitud tomar, si ser la mujer educada de clase alta como fue criada, o tornarse en la hostil Karin que sus más cercanos conocían. Todo de esta situación era nueva y le generaba incertidumbre. Optó por la primera opción, debía ser estratega y cuidadosa mientras los conociera mejor.
Itachi-sama, el gusto es mío. Sasuke-san, un placer conocerte. Naruto-kun me ha hablado mucho de tí.
Tras comer y charlar distendidamente, tanto Karin como Sasuke tenían el semblante relajado. Ambos entendían que esta unión era lo mejor que podía pasarle a Sharingan corp. y a Uzumarket S.A. Por un lado, los Uchihas debían limpiar la imagen de quien sería el próximo CEO (cuando termine su carrera de negocios) Sasuke tenía un pasado de chico malo en la prensa, de fiestas locas y mujeres hermosas incluído un escándalo de drogas por el que lo mandaron a un internado. Todos sabían que la prensa no perdona y apenas anuncien a Sasuke como nuevo jefe, las inversiones bajarán. Es por eso que debía casarse antes de que sucediera. Por otro lado, Karin era consciente que el futuro de la cadena dependía de ella. Tras la muerte de sus padres todo recayó en manos de ella y su tutor, Orochimaru, tuvo la idea de presentarla ante la sociedad como la belleza desprotegida que necesitaba de un marido que la cuide y salve su empresa. ¡Qué feliz fue el día que se comunicaron desde Sharingan corp para hablar sobre un posible enlace! y pensó que Orochimaru se desmayaría de la alegría el día que cerraron el contrato prenupcial. Todos sus esfuerzos dieron su fruto y ahora Karin no solo estaba comprometida, sino que con el joven más rico de Japón según Forbes.
Itachi se disculpó y fue el primero en retirarse, su turno en el hospital estaba por comenzar. Orochimaru ofreció a la señora Mikoto dar un paseo por el jardín trasero del lugar. Mikoto, riendo, confesó que el lugar es de Sharingan corp, llevando al tutor de Karin a conocer al chef principal. Los prometidos se quedaron solos, mientras Karin moría de nervios al encontrarse sola con él, Sasuke se mostraba inexpresivo. Los minutos pasaban en silencio, hasta que el pelinegro habló:
Karin.
Sasuke-san, dime.
Espero que entiendas tu lugar en este compromiso y no pienses como la mayoría de las mujeres. Prefiero que te mantengas lejos de mi y de mis asuntos- Soltó demasiado bruscamente a la chica. Karin pasó a la indignación. El pelinegro continuó.
Soy un hombre ocupado pero dispuesto a cumplir con mi deber, pero no creas nunca que seremos un matrimonio amoroso. Ni por cerca sospeches que me enamoraré de tí. Esto es estrictamente un negocio.
¿Acaso me crees tonta, Uchiha? Por supuesto que lo sé- Karin se cruzó de brazos.- No creo que esto sea una bendición, pero me comportaré como una buena esposa para tí.
Sasuke rió. Nadie sería una buena esposa más que ella, pero entendió que la Uzumaki tenía agallas. Confirmaba sus sospechas de que Karin no sería como las demás de la lista de pretendientes. La eligió porque Naruto sabía que su prima no iba a ser una molestia para él.
Me alegra que estemos en la misma página, Karin. Podrás tener todo lo que quieras siempre que no malinterpretes nuestra situación. No te pediré nada más que cumplir pocos compromisos conyugales.- Karin sonrió. Le gustaba que no la subestime y le de libertad.
Esto del matrimonio es nuevo para mí- confesó la pelirroja.- No sé cómo comportarme para que esto no sea terrible. Creo que podemos conocernos un poco y por lo menos tratar de llevarnos bien ¿no crees?
Hmp- Murmuró Sasuke.- Por mi está bien.
Entonces, Sasuke-san ¿quieres dar un paseo? Está algo sofocante aquí con tu madre y mi tutor.
Sasuke asintió. Mientras caminaban por el parque en un cómodo silencio, mientras que Karin interrumpió para contarle sobre las plantas autóctonas. Llegaron al pueblo y recorrieron diferentes comercios. Karin podía ser tan cabezotas que le recordó el comportamiento de Kushina, la madre de Naruto, cuando la pelirroja perdía la paciencia. Estaba aliviado. Efectivamente, Karin era la mejor
