Tres largos años han pasado desde la última vez que subí algo a esta plataforma XD ¡Y lo más inesperado de todo es que resucité mi cuenta de fanfiction con un Taiora!

Lo que leerán a continuación es mi aporte para la Taoira Week 2021, con el concepto "Celebración". Este fic es una vieja idea que tenía guardada en el tintero y nunca me había animado a escribirla, hasta ahora. Espero que les guste.

Disclaimer: Happy Birthday, Sweet Sixteen de Neil Sidaka no me pertenece, pero recomiendo ponerla de fondo cuando lean esta historia.


Globos color rojo, rosa y dorado, serpentinas, guirnaldas y ramos de flores decoraban la estancia. Sobre la mesa del comedor había mini sándwiches, cupcakes, cake pops y un pastel de cumpleaños con dos velas que formaban el número dieciséis.

Todo estaba listo y dispuesto para la celebración. Los invitados iban llegando uno por uno con regalos.

—Qué apetitoso se ve todo —comentó Taichi, quien fue el primero en llegar con su traje sesentero.

—Lo preparamos nosotras —dijo Miyako Samara*, con el pecho henchido de orgullo, señalando a Mimi y a Sora.

—¡Holaaa! —saludó una entusiasta Mimi, disfrazada de sirena.

Sora se acercó a saludar a su novio con un beso.

—Guau, te ves fantástica —la halagó él, maravillado con su hermoso vestido rojo sesentero sin mangas y sus zapatos a juego.

—No es para tanto —respondió con humildad—. Tú te ves muy bien.

—Tenía que estar a la altura; después de todo, sabía que tú lucirías preciosa hoy.

Sora soltó una risita nerviosa. Nunca había sido buena aceptando cumplidos, aunque su novio se los hiciera todo el tiempo.

—Pero qué pareja más acaramelada tenemos acá —señaló un bromista Takeru vestido de elfo, cruzando el umbral de la puerta acompañado de una Hikari mujer de las nieves.

—¡Qué lindos disfraces, chicos! —exclamó Mimi—. Bastante elaborados.

—Gracias —respondió Hikari con su voz suave.

—Podrían unirse a tu fantástico club de seres mitológicos —comentó Miyako, divertida.

—Y mi hermano se unirá a tu club de seres horripilantes —le dijo Takeru, señalando con el pulgar a Yamato disfrazado de zombie, quien entraba al departamento justo después de ellos.

—Apuesto con seguridad que Yamato-kun y yo tendremos los disfraces más terroríficos de hoy —contestó Inoue.

Taichi y Yamato se saludaron chocando los puños.

—¿Cómo está la cumpleañera? —preguntó el rubio mayor.

—Hermosa, como siempre —se adelantó a contestar Taichi.

—Feliz de tenerlos aquí —respondió Sora, tomando la mano del Yagami—, y esperando que lleguen los demás para empezar con las actividades.

Unos diez minutos más tarde llegaron Daisuke con su traje de lucha libre, Ken detective e Iori vampiro.

—Lamento la demora, Sora-san —dijo Ken, haciendo una reverencia.

—Es que cierta persona se tomó demasiado tiempo en escoger su disfraz.

—¡No seas pesado, Iori! —saltó Daisuke— ¡Es que tengo muchos!

—Como era de esperarse de un miembro del club de teatro —sonrió Hikari.

—Pues podrías haberlo escogido antes —lo reprendió Miyako.

Inoue y Motomiya se quedaron discutiendo mientras los demás invitados se dispersaban por el salón. Algunos se acercaron a la mesa de bocadillos para picar algo, otros se quedaron platicando de pie y un último grupo ocupó el sofá y los sillones.

Cinco minutos más tarde llegaron los últimos invitados.

—Espero que nuestros regalos sirvan para compensar el atraso —se disculpó el aspirante a médico con su traje de karateca.

—Esa no es la bata blanca que esperaría que llevaras —bromeó Sora. Jou nunca sabía cómo responder a esa clase de comentarios, vinieran de quien vinieran.

Junto a Jou venía Koushiro disfrazado de esqueleto.

—¡Pero Koushiro, mi niño, estás en los huesos! —exclamó Taichi, apretando las mejillas de Izumi como lo haría su mismísima abuela.

—Yo también estoy feliz de verte, Taichi-san —dijo el pelirrojo, incómodo con el contacto físico innecesario.

Con la llegada de todos los invitados se completó una montaña de regalos en una esquina de la estancia.

—Hay que ver lo consentida que estás, Sora —dijo Mimi, guiñándole un ojo.

—Todo esto fue gracias a ustedes —respondió ella amablemente.

Taichi fue quien tuvo la original idea de hacer una fiesta de disfraces, Mimi la organizó y Miyako ayudó en todo lo que pudo.

—Y hablando de disfraces —Takeru se acercó a ellos—, ustedes son los únicos que van a juego —hizo notar, refiriéndose a Taichi y Sora.

—Lucen estupendos —los halagó Hikari, quien venía detrás de Takaishi.

—Y eso, obviamente, fue idea mía —declaró el castaño, muy contento.

—Sí —asintió la pelirroja—, pero todavía no entiendo por qué me pediste que lo hiciéramos…

—Oye, Sora —pareció cambiar de tema, aunque no era el caso—, ¿recuerdas esa canción que dije que pondría en tu cumpleaños?

—¿Cuál de todas?

—Esa canción en inglés —respondió—. Tra, la, la, la, la, la, la, la, la —cantó, tan desafinado como siempre.

—Sí, ¿por qué?

Yamato, quien se encontraba junto a la radio para ese momento, con solo una mirada y un gesto por parte de su mejor amigo hizo lo que habían acordado antes de la fiesta: adelantó el CD que estaba reproduciéndose en ese momento a la canción elegida y esta comenzó a sonar.

Tra, la, la, la, la, la, la, la, la

Feliz cumpleaños, dulces dieciséis

Entonces, con gran entusiasmo, Taichi sacó a bailar a la cumpleañera.

—Eh, espe… ¡Taichi!

—Vamos, Sora, solo será una canción.

—¡Taichiii! —murmuró Sora, consternada.

Tra, la, la, la, la, la, la, la, la

Feliz cumpleaños, dulces dieciséis

Ubicados en mitad del salón, comenzaron a mecerse de lado a lado, siguiendo el ritmo de la canción. Taichi la miraba con los ojos llenos de amor. Ella evitó su mirada y apoyó la cabeza en su hombro, respirando el fresco aroma de su colonia de hombre. Le daba vergüenza bailar en público, más aún considerando que no tenían nada ensayado y que ni ella ni él eran especialmente buenos en ello.

Él tomó una de sus manos, y la que tenía libre se la colocó en la espalda.

Feliz cumpleaños, dulces dieciséis

Sora levantó la cabeza. El castaño le dedicó una sonrisa seductora a su amada pelirroja. Ella desvió la mirada otra vez a causa de los nervios. A Taichi le encantaba la cara que ponía cuando estaba avergonzada, se veía muy tierna y graciosa. Él le acarició el cabello y siguió conduciendo la danza, mientras ella iba ganando confianza poco a poco.

Entonces, como conocía bien a su novia, le hizo un gesto a Takeru, quien invitó a bailar a Hikari. Al hacer esto, Sora se sentiría más tranquila, porque así no estarían todas las miradas puestas en Taichi y ella.

Feliz cumpleaños, dulces dieciséis

Y así fue. Taichi sintió cómo el cuerpo de ella comenzaba a relajarse.

Daisuke y Mimi también salieron a darle alegría a sus cuerpos.

Quienes no estaban bailando hicieron sonar las palmas al ritmo de la música.

La fiesta se iba animando más y más.

Sora y Taichi se miraron a los ojos.

—Desde ahora serás mía, ¿eh? —le susurró, muy coqueto.

—Ay, tonto —frunció el ceño—. Sabes bien que no soy de nadie.

Pero, aunque no se lo dijera a su novio ni mucho menos fuera capaz de reconocerlo, le gustaba sentir que se pertenecían el uno al otro.

Además, comprender que su novio había ideado una fiesta de disfraces para ir a juego y bailar juntos una canción estadounidense de los sesenta que él mismo dijo que le dedicaría… había sido el regalo más inesperado de todos.

Al cabo de un par de estrofas, la vergüenza de la cumpleañera había disminuido bastante, y empezó a moverse con más soltura.

Taichi levantó el brazo, manteniendo sujeta la mano de ella, y la hizo girar. Luego, se tomaron de ambas manos, y ella comenzó a mover las caderas. Taichi movió las piernas con energía y Sora dio unos saltitos. Bailaron con ganas, sacudiéndose y dando vueltas.

Feliz cumpleaños, dulces dieciséis

—Estoy muy contento. Hoy cumple años la chica que más amo.

—Y el chico que amo me está acompañando.

Taichi hizo girar a Sora nuevamente.

Se acercaron, se alejaron y volvieron a acercarse, sin soltarse en ningún momento, y se sonrieron como el par de enamorados que eran.

—¿Por qué me miras con esos ojos? —le preguntó ella tranquilamente.

—Es que me encanta mirar tu cara, es tan linda.

Sora bajó la mirada e inmediatamente volvió a mirarlo. La sonrisa de ella se ensanchó.

Fueron disminuyendo poco a poco la intensidad de sus movimientos para llevar un ritmo más calmado.

Feliz cumpleaños, dulces dieciséis

Y, cerca de terminar su danza, se fundieron en un cálido abrazo, sin parar de bailar.

Sora solo quería seguir sintiéndolo cerca, muy cerca.

Que ese momento durara para siempre.

Tra, la, la, la, la, la, la, la, la

Feliz cumpleaños, dulces dieciséis…


*Samara Morgan es un personaje de la saga de películas de The Ring. Es la versión occidental de Sadako Yamamura de la serie de películas japonesas Ringu.