Y no quiero que el mundo me vea
Porque no creo que ellos entiendan
Cuando todo está hecho para ser roto
Solo quiero que sepas quien soy

Iris- Goo Goo Dolls

La primavera llegaba a su fin, habían pasado tres largos años desde que el rey había muerto, ahora la región permanecía vulnerable y aunque poco a poco se recuperaron de los daños colaterales de la guerra, la paz parecía tan frágil que cualquier cosa podría romperla.

No tenían un gran ejército, eran demasiadas las bajas ocasionadas por la guerra, necesitaban con urgencia unificar el reino, era lo mejor que podían hacer, según el general Hatake, quien había quedado al mando del ejército tras la muerte de su padre, el legendario colmillo blanco, a pesar de ser muy joven aconsejaba a la reina y a la princesa Haruno sobre los asuntos políticos y bélicos.

Lo que era un gran reino lleno de verdes pastizales y tierra fértil, ahora parecía una tierra desierta.

La princesa había dejado de estudiar los pergaminos sobre arte y modales, obligatorios para una dama de la realeza, y se enfocó en el estudio de la historia, la guerra y la medicina. Visitaba los campos de cultivo para observar los métodos más efectivos de germinación, pues aún había rastro de pólvora y azufre utilizados por los soldados.

Enseñaba a los niños del pueblo a leer y escribir y visitaba a los enfermos para ayudarles a curar sus males.

Todos los días caminaba por sus tierras como una aldeana más, las finas telas de sus kimonos se llenaban de lodo al encontrarse hincada cultivando plantas medicinales y también cuando jugaba con los niños pequeños.

Y ahí se encontraba, como todas las tardes cuando, un sorpresivo mensaje llegó en voz de un soldado.

—Princesa, el general Hatake y la reina la esperan en el palacio — O las ruinas de lo que quedaba de él, quiso decir.

—Gracias Ginta —.

Se despidió de sus pequeños aprendices y salió corriendo hacia el. Los árboles de cerezo habían mudado totalmente sus flores, sin embargo, los pétalos yacían en el suelo formando un camino rosado hacia el palacio. De alguna manera no todo era malo, antes se la vivía resguardada en el palacio, sus doncellas hacían todo por ella y jamás se encontraba sola.

Ahora amaba su libertad y su privacidad, su padre jamás le hubiese permitido correr por la aldea descalza o bañarse en el río durante las calurosas noches de verano.

Aun así, lo añoraba, ya que le confiaba sus más profundos secretos, como lo era el ninjutsu, un arte que pocos conocían y que además era muy mal visto en la Corte, pues se trataban de técnicas prohibidas y que usualmente ladrones y traidores utilizaban como medio de ataque y persuasión, aun llevaba debajo del kimono un kunai que su padre le había regalado de niña, sujeto a su pierna derecha, jamás lo había usado, pero deseó en algún momento poder ser la heroína de una gran historia en la que ella desafiaba a sus oponentes saliendo victoriosa.

Al llegar a las ruinas de su palacio los pocos samuráis que quedaban la reverenciaron cuando ella entró.

La reina se encontraba con el general, hacía mucho tiempo que no la veía emocionada, tenía un pergamino entre las manos y una sonrisa en el rostro.

—Sakura, tenemos noticias —Exclamó. —Kakashi por favor.

El hombre antes mencionado tomó una postura más seria y se dirigió hacia Sakura.

—Princesa, hemos recibido un mensaje de la Corte del Fuego, Naruto Uzumaki ha regresado de su entrenamiento con el Legendario Sannin Jiraya, y está dispuesto a casarse con usted lo más pronto posible. El rey Minato y la reina Kushina enviarán un ejército a la brevedad, si me permite opinar, no podemos permitirnos ser invadidos, las tierras están apenas dando sus frutos, los nuevos soldados están fortaleciéndose, pero los enemigos no tendrán piedad cuando vuelvan a pisar estas tierras. Hemos tenido suerte de no ser atacados, no podemos confiarnos más, la unificación del reino es la solución para nuestros problemas.

—Tienes razón, es hora de prepararnos. ¿Cuándo nos iremos? —. Por fin alguien les ofrecía su mano, después de tantos años ahora había una esperanza.

—Tan pronto el ejército llegue al país, mandarán con ellos un grupo de élite que la escoltará hacia la Corte del Fuego —. Contestó el hombre.

—Cuanto antes mejor—. Respondió, aun así, se atrevió a preguntar. —¿Cuáles son sus términos?

—El rey Minato está dispuesto a ayudar sin esperar nada a cambio, dejó en claro que lo que más le importa es la felicidad de su hijo, y de usted.

Eran noticias maravillosas.

—Excelente, comenzaré con los preparativos del viaje.

Sin más que decir salió de la habitación, dándole las gracias a la fuerza superior que la cobijaba, al fin una luz en medio de tanta oscuridad.

Conocía a Naruto desde pequeños, jugaban por los pasillos del palacio, se escondían en las cocinas y robaban los postres de los invitados, cuando se reencontraron en la adolescencia Naruto con tan solo dieciséis años ya le había propuesto matrimonio, ella solo se burló de él, lo amaba, pero como se ama a un hermano. Después de ser rechazado el juró hacerse más fuerte para un día proclamar su amor, ahora los años habían transcurrido y ahora ella fue la que propuso esa solución.

No podían perder lo poco que quedaba del reino, era el momento de hacer su labor como princesa de la Corte de la Primavera.

Habían transcurrido veinte días y como todas las noches calurosas se escapaba del palacio para ir a la cascada a bañarse. Sin saber que nuevos visitantes habían llegado a la Corte.

Pasaba de la media noche cuando después de varios días de camino por fin habían llegado a la frontera de la Corte de la Primavera, el ejército decidió que pasarían la noche en las afueras para no importunar a la reina y a su futura princesa. Rápidamente los soldados acamparon cerca del rio, para poder refrescarse y lucir un poco más presentables ante la realeza.

En esta ocasión los Reyes Uzumaki contrataron al mejor escuadrón de Samuráis para proteger a la princesa, los Uchiha. El líder Fugaku tenía dos hijos a quienes les encomendó dicha misión, Itachi el mayor comandaba al escuadrón, y el menor se encargaría personalmente de proteger a la princesa, cosa que le disgustó desde el primer momento.

Su padre siempre lo había subestimado desde pequeño, Itachi era el mejor en todo y jamás lo podría superar ante sus ojos, su madre era la única persona en el mundo en quien podía confiar plenamente, pero se la arrebataron y ahora se encontraba solo. A pesar de todo Itachi siempre estaba ahí para protegerle y eso le disgustaba, quería demostrar que no era un hombre débil y que sería el mejor Samurái que nunca haya pisado el planeta.

Solo quería imponer respeto ante los demás, no solo por ser un Uchiha, si no por ser simplemente Sasuke.

Conocía al príncipe Naruto Uzumaki desde niños, el Rey Minato siempre solicitaba la ayuda de su padre en las misiones reales, y pedía que llevara a su pequeño hijo para acompañarlo, lo que hacía que Sasuke pasara la mayor parte del tiempo con Naruto. Siempre fueron rivales, sin embargo, no contaba con que poco a poco sus vínculos de amistad se fortalecían, teniendo siempre en claro el objetivo del otro, sin quererlo se convirtieron en mejores amigos.

Un fatídico día Danzo Shimura un Señor Feudal del país de fuego había solicitado los servicios de los mejores Samurái del clan, curiosamente esa noche mientras ellos estaban fuera entraron a su villa y cometieron una masacre, cuando regresaron solo encontraron los cadáveres de familias completas incluyendo a su madre. Ese día él se encontraba en el palacio de los Uzumaki en compañía del pequeño Naruto, mientras su madre suplicaba por su vida.

Algún día cobraría venganza por que, aunque no había responsables tal atrocidad, él sabía que ese hombre lo había hecho.

Pronto dejaría el ejército de su padre y se iría permanentemente con Orochimaru, un ninja que vivía oculto entre las sombras, quien se había vuelto su maestro en secreto, después de que Naruto hubiese iniciado su entrenamiento.

Mientras tanto estaba ahí, humillado y siendo el guardián personal de una odiosa princesa. Al saber que se casaría con Naruto supuso que era una niña cabeza hueca, tonta y frívola que se casaba por mero interés, pues la Corte del Fuego había consolidado múltiples alianzas lo que la hacía casi invencible.

—¡Sasuke! Su hermano le llamó sacándolo de sus pensamientos.

El no respondió y se acercó ante su llamado. —Ve por agua, prepararemos nuestros alimentos.

—Esa no es mi labor. No iré. Parece que disfrutas burlaandote de mi dándome ordenes tan estúpidas. Tienes un centenar de hombres a tu cargo que pueden hacerlo—. Itachi suspiró.

—Al contrario, ¿sabías que grandes tragedias han ocurrido cuando un ejército está hambriento? Tu misión es la más importante… — no lo convencería con un estúpido argumento como ese, tenía que aceptar que Sasuke ya no era un adolescente, era un hombre.

—Sasuke, los demás están recolectando la comida, yo estoy esperando al general Hatake para programar el encuentro con la reina y su hija, haz lo que te pido por favor. Te aseguro que en la próxima misión tú serás el comandante, solo ayúdame esta vez, esa mujer es tan importante como la vida del mismo rey, ella algún día será nuestra soberana, y nuestra misión es que ella llegue sana y salva, lamentablemente esta misión no es tan difícil para ti. Pero es algo que nos asignaron por que confían en mi padre, en nosotros, y en nuestro clan.

Era absurdo, jamás lo convencería.

—¿De qué sirvió nuestra alianza? Si cuando más los necesitábamos ellos no estaban, mataron a toda nuestra familia, a niños, a mi madre ¿En dónde estaban los Uzumaki? —Replicó furioso.

—No es culpa suya, y estoy seguro de que cuando se descubra quien lo hizo lo pagará con la decapitación, y te juro que cuando eso suceda, tu empuñaras esa espada. Esa será tu venganza.

Sus palabras parecían tan lejanas.

No tenia caso seguir discutiendo con su hermano, faltaba poco para por fin huir y hacer justicia por su propia mano.

Enojado, frustrado salió de la casa de campaña con dos recipientes, buscaría el brote de agua, no podían simplemente tomar agua de la corriente, pues tenían que prevenir cualquier tipo de contaminación sobre todo en época de guerra en donde ejércitos enteros morían envenenados antes de llegar a su objetivo.

Caminó por minutos hasta que se encontró con una gran cascada sin embargo alcanzó a ver a lo lejos una silueta, pronto su brazo se dirigió a la espada, ¿alguien se encontraba ahí?, pero la silueta no se movía, se acercó aún más y se dio cuenta de la desnudez de su cuerpo, era una mujer ¿Que hacía sola en ese lugar? Pronto escuchó las voces de algunos soldados que se acercaban, no era correcto que ellos estuvieran en ese lugar, los hombres eran unos cretinos con las mujeres y por una vez en su vida, no permitiría se divirtieran con ella. No era correcto. Pronto los alcanzó y les ordenó alejarse de ese lugar con la estúpida excusa de que había encontrado un nido de serpientes venenosas, ellos no objetaron, pues era el hijo del jefe.

La noche anterior fue muy confusa. Juraría que había visto a un hombre en la cascada, llevaba una pesada armadura sin embargo al poco tiempo desapareciendo al instante, ella decidió volver al castillo a toda prisa, no podía confiarse demasiado.

—Princesa, ha llegado el ejército. La esperan en la sala de té.

El día había llegado.

Era una ocasión formal y se vistió con uno de los mejores Kimonos que le quedaban. Las doncellas pronto llegaron a arreglar su cabello y maquillaron su rostro para lucir presentable.

Un grupo de hombres reverenciaron cuando ella puso un pie en el salón, todos llevaban unas pesadas armaduras y el casco.

—Sakura, te presento a Itachi Uchiha su equipo que te escoltará hasta el palacio Uzumaki.

Ella observó con atención al hombre frente a ella, era apuesto, alto y fuerte, nunca había visto a un hombre como ese.

—Princesa, partiremos mañana al amanecer, mi hermano Sasuke Uchiha estará a cargo de su seguridad personal.

Estaba hecho, sus días en su país, en su corte, habían llegado al final.

—Gracias, entonces nos veremos mañana.

Por última vez recorrió la aldea se despidió de los niños y de los campos de flores, augurando un próspero futuro para sus habitantes.

La noche pasó volando entre la tristeza y la ilusión de una nueva vida para su reino, estaba segura de que sería la mejor decisión de su vida.

—Tenemos que partir, son diez días de camino a la Corte de Fuego, entre más pronto nos vayamos será mejor y podremos encontrar un lugar en donde acampar. A partir de ahora, mi hermano se encargará de cumplir todas sus peticiones.

Observó con detenimiento al hombre señalado, juraría que lo había visto antes.

El no dijo nada, pero su mirada expresó todo lo que sentía, sin conocerla la despreciaba, era evidente.

En sus ojos encontró el cielo y el infierno.

—Es hora de partir, nos esperan en la Tierra del Fuego.

—Sakura—. Su madre la llamó. — cuídate mucho, por favor. Escríbeme en cuanto puedas, sé que te espera una gran celebración, aun así, no estaré tranquila hasta saber que estás bien.

Su abrazo era cálido y reconfortante.

—Mamá, por favor cuida de este lugar, en cuanto se haya celebrado la boda regresaré con Naruto y juntos haremos que este lugar vuelva a ser como antes. Cuando papá vivía.

Sakura se dio la media vuelta, no estaba lista para partir, pero entre mas pronto lo hiciera su dolor sería menor.

—Kakashi, cuida de mi madre, por favor y cuida de la aldea.

—Así será princesa.

Y con esa promesa, se marchó.

Caminó hacia el carruaje, todos los soldados iban a caballo por lo que solo será necesario parar dos o tres veces al día, lo que haría que ella y su guardián apenas cruzaran palabras.

Y así fue el primer día, cabalgaron por horas. Tanto que el calor dentro de ese carruaje era insoportable, prefería cabalgar y respirar el aire puro del campo.

Afortunadamente sus plegarias fueron escuchadas, el carruaje se detuvo, ella se aproximó a la puerta.

Sasuke la miraba de la misma forma que antes, definitivamente, ese viaje sería complicado.

—Sasuke —Ayuda a la princesa a descender del carruaje. Ordenó Itachi.

Con desgano Sasuke se acercó y la tomó de la mano, cuando sus manos hicieron contacto una corriente eléctrica recorrió su cuerpo. De pronto tenia la boca muy seca.

—Disculpe —Le dijo a Sasuke que conducía el carruaje —¿Podría conseguir un poco de agua fresca por favor? Estoy sedienta. —Pidió con amabilidad.

El hombre no dijo nada, solo se dio la media vuelta y tomó un ánfora.

—Está vacía tendré que buscar agua.

Más que dirigirse a ella se lo dijo a Itachi.

Estaba harto, él no era niñero de nadie, pero al regresar de esa misión se iría a un viaje sin retorno.

Después de tres días se podría decir que estaban próximos a llegar a una aldea en donde pudiera comprar algún delicioso postre y dejar de comer frutas y pescado pues comenzaba a hartarse, en ese momento se le antojaba un delicioso amitsu.

Estaba cansada de viajar en ese carruaje, apenas descansaba o pedía ayuda, de alguna manera, quiso evitar todo contacto con Sasuke.

—Itachi, podría por favor ir a caballo el día de hoy, estoy cansada de viajar en el carruaje, me duele el cuerpo y es asfixiante. —Imploró.

—Me temo que no tenemos caballos disponibles y está estrictamente prohibido dejarla cabalgar por sí misma, no son tierras seguras, hemos llegado a la frontera de la Corte de la Niebla, lo mejor sería que montara acompañada de Sasuke, él es su escolta personal y estoy seguro de que estará al pendiente de usted.

"Creo que será mejor ir en el carruaje" —Pensó

Pronto Sasuke se acercó a ella, la forma de mirarla no cambiaba en absoluto, la odiaba. Aunque estaba segura de nunca haberle hecho algo malo.

Aun así, no pudo emitir palabra alguna para objetar, en un segundo lo tenía frente a ella y su mirada escrutadora parecía traspasar su alma, cuando él colocó las manos en su cintura volvió a sentir esa corriente eléctrica pero más intensa, él no se inmutó. Pronto la alzó en brazos y la subió a la silla del caballo. Tenerlo respirando en su cuello fue algo sumamente inexplicable, su corazón latía a gran velocidad y sintió que sufriría un ataque. Cabalgaron durante el transcurso de la tarde hasta el anochecer.

Jamás había sentido esa sensación en su vida, su cuerpo ardía y su respiración se volvió más pesada, cada roce de sus manos le enviaba esa corriente que la atravesaba hasta la punta de sus pies.

Al llegar se encerró en la casa de campaña, tenía un vacío en el estómago que desapareció su apetito. Con esa sensación se acostó a dormir sin embargo no podía conciliar el sueño, sentía un calor intenso en el vientre, y necesitaba un baño de agua helada.

Era insoportable, esa mujer era terriblemente una molestia, desde que se había cruzado con ella no dejaba de estar presente en sus pensamientos, era terrible soñar con ella, y ese día había sido una completa agonía sentirla tan cerca, que podía escuchar el latido de su corazón, aún podía oler el perfume de su cabello rosando su rostro.

—Iré a darme un baño.

—Está bien, le pediré a Shisui te cubra. —Respondió Itachi sin más.

Con cautela salió de la casa de campaña, no había nadie cuidando por lo que se escabulló hasta llegar al río que habían pasado antes de llegar al campamento, no había nadie, o al menos la urgencia de sumergirse en el agua no la hizo dudar.

Paz, silencio y calma, después de un día terriblemente agobiante, se encontraba sumergido en el agua fría cuando escuchó unos pasos, se trataba de alguien pequeño, por el sonido de sus pisadas y el crujir de las hojas.

Quiso salir, pero cuando la vio no tuvo de otra que permanecer oculto.

Pronto se despojó de la yukata blanca que la cubría, y a la luz de la luna pudo apreciar el fulgor de su piel que resplandecía y por un momento quiso acercar sus manos para tocarla.

Fue una eternidad, el tiempo que ella se encontró sumergida en el agua, hasta que después que se cansó de juguetear con el agua se marchó, el por su parte permaneció un poco más sumergido en el agua fría, que parecía haberse calentado.

Regresó al campamento, no pudo dormir nada por lo que tomó ambas guardias, al día siguiente para su fortuna ella no solicitó montar a caballo, se trasladó en el carruaje.

El sol se encontraba en su punto más alto cuando escucharon el galopar de unos caballos. Eran demasiados para su gusto, pronto comenzaron a dispersarse.

—¡Sasuke! Guía al carruaje hacia un sitio seguro, nos están siguiendo.

Sin dudarlo se acercó al carruaje e indicó al chofer ir hacia el lado contrario al camino que tomaron los demás. No pudo detenerse cuando tres jinetes cerraron por el frente. Una flecha se halló en el pecho del chofer, pronto los caballos perderían el control.

—¡Qué pasa! —Gritó Sakura asustada asomándose por la pequeña ventana.

—Necesito que salgas del carruaje. —Ordenó.

—No podré hacerlo —. Iban muy rápido, estaba segura de que no tendría la fuerza para sostenerse.

—Hazlo, yo te sostendré —. A pesar de estar asustada, la voz de Sasuke fue como un bálsamo, la miró a los ojos y al ver su determinación se lanzó a sus brazos, el ágilmente pudo sostenerla para luego subirla a su corcel.

—¿A dónde vamos? —Preguntó ella.

—Tengo que perderlos, después buscaré un lugar seguro, no sabemos quiénes son, y que quieren. Solo nos queda escapar.

Ella solo asintió.

Cabalgaron por horas, ya había anochecido. Una cueva se convirtió en su refugio.

Nos quedaremos aquí, esperaremos al amanecer para poder movernos.

La noche era fría, la Corte de la Niebla era demasiado fría para su gusto, pronto comenzó a humedecer el ambiente y con ella su ropa, se sentó en un rincón para darse un poco de calor, Sasuke trataba de hacer una fogata, pero era inútil, las hojas estaban húmedas, así como los pocos troncos que encontró a su alrededor. Ella trataba de frotar sus manos para mantener el calor, por su parte el se quitaba la armadura, se encontraba dolorido y algo le molestaba, hasta que notó una mancha roja entre sus ropas.

—Estas herido.

—No es nada, sucede todo el tiempo. —Respondió tratando de aminorar la importancia a la situación.

—Por favor, déjame verla, sé un poco de medicina, curé a los heridos de guerra en el campo de batalla cuando tenía dieciséis años, estoy segura de que no será tan malo —. No tenía ánimos para discutir con ella, así que se dejo hacer.

—Sentir sus suaves manos tocar su abdomen era incomodo, no porque no le agradara, mas bien por que tenerla tan cerca era algo que comenzaba a descolocarlo.

—Es solo una herida superficial, la armadura no alcanzó a cubrir completamente, me encantaría ponerte uno de mis ungüentos, pero por el momento, solo la limpiaré un poco.

Pronto terminó de limpiar la herida y volvió al rincón más alejado de él.

Las horas transcurrían y la humedad de la cabaña aumentaba. Observó como temblaba de frio. No tuvo mas opción que ofrecerle su capa.

—Toma. —Mencionó mientras la colocaba sobre ella.

—No, si me la das tú te resfriarás.

—Estas temblando, yo estoy acostumbrado a este tipo de clima —. Respondió.

—Escucha, se que no me soportas, y no entiendo porque, pero deberíamos compartirla, esto es demasiado húmedo y quizá podamos conservar un poco de calor entre los dos.

No dijo nada, solo dejó que ella se acercara pronto se quedaron dormidos. Para cuando despertó ella se encontraba recargada sobre su hombro.

No podía permitirse sentir si quiera lastima por nadie, ni siquiera por una débil mujer.

—Despierta, avanzaremos un poco más, el clima aquí es insoportable.

Sasuke volvió a colocarse su capa y salieron del lugar.

Para su fortuna todo salió bien y aunque habían retrocedido un poco, el calor del sol volvió a arroparlos.

Para ese momento Sakura salió corriendo con dirección a un árbol frutal, se despojó de sus zapatos y comenzó a trepar al árbol.

—¿Qué haces? Baja de ahí —Ordenó.

—Muero de hambre, y necesito un baño de agua fresca, tenemos que encontrar un rio y un lugar en donde pasar la noche nuevamente. Hasta que Itachi nos encuentre.

—No lo hará, hasta que no haya ninguna amenaza, mientras buscaremos la forma de llegar a la Corte del Fuego tomando otro camino, es un plan que tenemos trazado y no podemos desviarnos. Nos tomara cinco días más, mientras tanto, no te alejes de mí.

—¿Siempre eres así de molesto? —No supo si lo pensó o lo dijo.

—Es mi trabajo, no estoy jugando.

—¿Sabes? Desde la primera vez que nos vimos eres tan callado, tan serio, pero además de eso creo que me odias y quiero saber por qué. —Inquirió.

El se alejó de ella y le dio la espalda.

—No te odio, pero eres muy molesta. —Ella rió ante tal confesión.

—Lo lamento, ¿podemos tratar de llevarnos bien?

—Yo no he venido a este lugar para hacer amigos, parte de mi misión es llevarte sana y salva a la Corte del Fuego.

—¿Solo podrías ser un poco mas amable? —. Estaba a punto de exasperarla, el no cedía, pero tenía que aprender a convivir con él durante los próximos días o si no se volvería loca.

El no respondió inmediatamente, en cambio, decidió que sería mejor ignorarla.

—Quédate aquí, iré a buscar algo de comer, si escuchas algo escóndete, se sigilosa, hasta que yo llegue.

—¡Entendido! —Exclamó en tono de burla.

Se alejó un poco del lugar, mientras caminaba pensaba en que no podía distraerse de su objetivo, terminar la misión más pronto posible, necesitaba vengar a su madre.

Pronto regresó con un par de pescados y unas frutas cuando escuchó gritar a Sakura.

Corrió con toda la fuerza que le daban los pies.

Sakura no estaba.

Subió a su caballo buscando un rastro, no tardó demasiado en encontrar las huellas del caballo en la que se la habían llevado.

¿Era una trampa? ¿Qué querían de ella?

Siguió las pisadas hasta llegar a una cueva, al ingresar se dio cuenta que era muy profunda.

Escuchó el viento cortado por unas flechas, con su espada hábilmente las esquivó y no dejó de cabalgar.

Continuó por el camino iluminado por antorchas, y se sorprendió de lo que vio al final del camino.

Era Sakura, su cuerpo yacía en el suelo. Se acercó corriendo cuando una flecha le impidió acercarse.

—No tan rápido Uchiha —. La voz conocida hizo eco en la cueva. — Ella es mi presa ¿Sabes lo que son capaces los Uzumaki por ella? Estoy seguro de que llegaremos a un acuerdo, o mejor, se me ocurre decir que yo la he salvado de ustedes, los Uchiha, el clan maldito.

—No te creerán, saben acerca de las atrocidades que cometiste.

—No lo creo, quien lo dice ¿Tú? No me hagas reír. En fin, antes que la entregue, quizá me divierta un poco con ella, es muy hermosa. ¿No te habías dado cuenta? Por supuesto que sí, después de todo eres un hombre y estarías ciego si no vieras lo que yo veo en ella, además de ser una bella tentación, también es una princesa, aunque sé que su pueblo es muy pobre, persuadiré a Minato a que me la otorgue en matrimonio, así ella y yo reinaremos y podré obtener eso que deseo, poder. El poder de eliminar a aquellos como tú, ¿Te imaginas? podría hacer que ella se enamore de mi y con ello exterminar toda tu estirpe. ¿Pero tu que sabes de amor? si estas maldito, tú no puedes amar, aquellos que aman siempre lo pierden todo, el amor es su maldición.

—Eso no pasará si te mato ahora.

Y con todas sus fuerzas se abalanzó contra él, pero no contaba con que algunos de sus hombres lo atacaron al mismo tiempo, utilizó su espada para defenderse, era un tanto difícil pero no imposible, su habilidad sobrepasaba a aquellos que lo retaban.

Estaba exhausto, pero la cantidad de hombres no parecía aminorar, comenzaba a cansarse y sus movimientos se volvían cada vez más lentos.

—Admítelo, si sigues así, muy pronto perderás la vida ¿vale la pena hacerlo por ella? Podrías dejarla aquí y hacer eso que deseas.

Sasuke lo miró expectante ¿De qué deseo hablaba?

—Sé todo de ti Sasuke Uchiha, deseas poder al igual que yo, en ese caso no somos tan diferentes, buscamos eso que nos han arrebatado. Tu padre te desprecia desde siempre y jamás serás como tu hermano. Así que sería un buen trato. Deja a la chica, yo la llevaré al palacio y te aseguro que diré que estás muerto. Creerán que eres un héroe y todos te recordaremos como tal. ¿Qué dices?

—Jamás.

—Continúo luchando con todas sus fuerzas, poco a poco hombres caían a su lado inconscientes, pero la fuerza humana tiene un límite y había llegado a él.

Se encontraba hiperventilando, la armadura pesaba mas que nunca y pronto se vio rodeado de hombres que lo inmovilizaron de sus extremidades. Estaba muy cansado.

Danzo tomo a Sakura en sus brazos, Sasuke no dejaba de sentir esa furia en su pecho, apenas la conocía, pero odiaba que el la tocara, el no merecía tocarla. El único hombre que podía hacerlo se encontraba en la Corte del Fuego, ese era Naruto.

—¡Llévenlo al calabozo! Sakura y yo tendremos un encuentro esta noche. Comenzaba a dar la vuelta cuando el hombre se detuvo de repente, Sakura cayó al suelo, ahora se encontraba despierta y con un arma ninja en la mano, se trataba de un filoso Kunai lleno de sangre.

Los hombres que lo inmovilizaban corrieron a su lado y otros detuvieron a la mujer.

—No la toquen. —Exclamó.

Pero era muy tarde, uno de ellos la abofeteo en la cara de repente. No supo de dónde sacó las fuerzas necesarias para deshacerse de los que la rodeaban. Se sorprendió al ver que ella no se quedó inmóvil durante el acto, ella pelaba y lo hacia muy bien, el ser pequeña y tan ligera le daba la agilidad de un felino. Sabía en donde golpear a su oponente, y era tan flexible que hacía movimientos imposibles para él. Continuaron así por unos instantes mas hasta que todos los hombres yacían en el suelo.

—¿Quién es ese hombre? — Preguntó al fin.

—Es Danzo Shimura, el asesino de mi madre.

—Sasuke —. Musitó con tristeza.

—Voy a matarlo —.

—No lo hagas, debemos llevarlo con Minato, el sabrá qué hacer. Debemos apresurarnos, el veneno que utilicé solo lo inmovilizará por unos instantes.

—Estaba a punto de ceder cuando Danzo se levantó y tomo a Sakura del cuello, quien se encontraba descuidadamente cerca de él.

Fue así como la filosa cuchilla de su espada atravesó la garganta de Danzo Shimura, el mayor traidor que había conocido en su vida.

—Sasuke, nos tenemos que ir de aquí.

No dijo nada, pero al intentar levantarse se dio cuenta de lo herido que se encontraba. No pudo rechazar la ayuda de Sakura tenían que salir de ahí, si alguno de sus hombres llegaba lo mas probable es que no salieran vivos de ahí. Se apoyó en el hombro de la chica y salieron del lugar, encontraron su caballo a algunos pasos del lugar y ambos cabalgaron por unas horas, hasta que Sakura se dio cuenta de la temperatura corporal de Sasuke.

—Debemos parar, estas ardiendo, significa que una de tus heridas es grave.

—No podemos detenernos, no ahora, aun nos quedan seis días de camino.

—¡No! Te ordeno que pares.

No tuvo fuerzas para refutar, en el primer lugar que encontraron adecuado para descansar se detuvieron, Sakura ayudo a Sasuke a recostarse, y con sumo cuidado le quitó la armadura. El panorama era mas grave de lo que quería aceptar. La herida no era muy profunda, al parecer habían utilizado un veneno en el arma, tenía que extraerlo, desinfectar la herida y tratar de bajar la fiebre. Un lago brilló a lo lejos y pidió a Sasuke subir nuevamente al caballo, al llegar lo recostó sobre la hierba, y le quitó el kosode, la única manera de extraer el veneno era succionándolo, miró su abdomen y toco la herida, su piel ardía, tuvo que agacharse y succionar en repetidas ocasiones, hasta que lo creyó conveniente. Al terminar se metió con él al agua y espero a que la fiebre disminuyera. Cuando el sol comenzó a ocultarse Sasuke parecía estar un poco mejor. Estaba mas despierto y la fiebre comenzaba a ceder.

—Sakura, debemos continuar —.

—No —Refutó —. Tenemos que esperar un poco, el veneno salió de tu organismo, pero si te mueves corremos el riesgo de que lo poco que haya quedado en tu organismo se expanda y eso sería mortal, además, yo también estoy cansada, debemos buscar un lugar para pasar la noche, estamos empapados, tenemos que secarnos o será peor.

Ayudó a Sasuke a caminar unos metros hasta unas grandes rocas que los cubrieron del frio anochecer. Sakura buscó un poco de hojas y troncos que le ayudarán a prender una fogata, pues ambos necesitarían algo de calor. El fuego comenzó a calentar sus cuerpos húmedos, habían sido días largos.

—¿En dónde aprendiste? —. Preguntó él.

—¡¿Eh?!

—En donde aprendiste a pelear, jamás había visto algo así.

—Mi padre era un aficionado al taijutsu, además tenía un sinfín de armas shinobi, siempre he llevado conmigo esto. —Le mostró un kunai, esas armas que usaban los ninjas. —Es algo que no está muy bien visto, pero hoy agradezco haber aprendido algo de ello, aprendí también a elaborar venenos y antídotos.

Sakura era una mujer delicada, su piel era suave y resplandecía a la luz de la luna, sus ojos eran dos brillantes esmeraldas tan cristalinos que lo deslumbraban, jamás imaginó que detrás de ese hermoso rostro se escondía una guerrera imparable.

No supo cuanto tiempo se quedaron mirando fijamente hasta que se atrevió a preguntar.

—Ya nos conocíamos ¿Cierto? —. Afirmó ella.

—Te vi por primera vez en la cascada de la corte de la Primavera.

—No fue un sueño, lo sabía. ¿Así que conoces ninjutsu? —. Cuestionó.

—Sí.

—¿Cómo lo aprendiste?

—Hay un ninja, renegado oculto entre las sombras, la mayoría de los samuráis detestan el arte ninja, lo consideran vulgar y corriente, una simple charlatanería, sin embargo, yo creo que es fascinante.

—Lo sé. — Sin darse cuenta cada vez se encontraban mas cerca el uno del otro, podían sentir la calidez de su respiración en su rostro y la necesidad de acercarse un poco más. El se atrevió a tocar su rostro, ella cerró sus ojos ante su tacto. No existía nada más cuando sus labios se unieron en un beso.

No dijeron nada mas en toda la noche.

Al despertar se dieron cuenta que el caballo había huido, había sido un terrible descuido por parte de Sasuke, ese beso lo había descolocado por completo y ahora se encontraban solos en medio de la nada.

Tendrían que caminar, para Sakura era molesto, puesto que viajar con un hombre tan malhumorado como él comenzaba a exasperarla.

¿Qué había significado ese beso para él? Quizá absolutamente nada, no le dirigía la palabra, y la hacía caminar por horas sin descanso, apenas había tomado un poco agua, parecía que solo quería deshacerse de ella.

Para Sakura había sido algo increíblemente maravilloso, nunca había tenido esa sensación de flotar en el aire, pero, no debía, no cuando su prometido se encontraba esperándola para casarse.

—Sasuke —. Le llamó, el volvió a ignorarla. —Ya no puedo más, tenemos que parar.

—Aun falta mucho, tenemos que continuar.

Era imposible, ese hombre no tenía piedad de ella. Continúo caminando hasta el atardecer, hasta que no pudo más, Sasuke solo escuchó el sonido de su cuerpo caer al suelo.

—¡Sakura!

Maldición, se había desmayado, corrió hacia ella para auxiliarle, estaba pálida. La tomo en brazos y corrió hacia el arroyo, humedeció su cuello y cara mientras la llamaba.

—Sakura, despierta, por favor —. Fue un cretino, pero ¿Qué podía hacer, era la prometida de su mejor amigo, lo que hizo era malo, sabía lo importante que era Sakura para Naruto? Lo mejor era llegar al palacio cuanto antes, entregársela y nunca más volver.

Conocerla fue lo peor que le pudo haber pasado, comenzaba a tener sensaciones extrañas como nunca, ansiaba en todo momento tocar su piel, ver su sonrisa y escuchar su voz, recordarla en el lago era aun peor, su cuerpo hervía y odiaría que alguien mas tuviera el placer de mirarla. Él no la merecía.

Continuó llamándole para que despertara, a pesar de golpear su rostro con firmeza, temía dejar sus blancas mejillas irritadas, volvió a humedecer su cuello, hasta que poco a poco comenzó a despertar.

Cuando abrió por completo sus ojos, su corazón saltó de felicidad, por fin había reaccionado.

—Sasuke —. Comprendió lo mucho que ella le importaba.

—Lo siento, debí hacerte caso.

—Estoy bien, solo necesito agua.

Ella se levantó un poco y el le acerco el ánfora con agua. A pesar de todo ella no le reclamó su descuido.

El anochecer llegó y para ese momento ella se encontraba más despierta, por su parte Sasuke se hallaba recargado en un árbol, se veía tan cansado.

—Voy a entrar al agua.

—Ten cuidado, no vayas a lo más profundo, tiene corriente, es peligroso.

—Tendré cuidado —. Aseguró.

Después de un rato ella no regresaba, quiso asegurarse que todo estuviera bien. Pero en esta ocasión, y para su suerte, nadaba con la yukata interior puesta, parecía una niña jugando con el agua.

—Deberías entrar al agua, además necesitas un baño con urgencia.

Eso era verdad, su ropa estaba sucia, y el solo verla ahí lo acaloraba. Pronto se encontró a si mismo deshaciéndose de sus botas, y el kosode, entró con los pantalones puestos al agua y ella no podía dejar de mirarlo, en su labor como médico, había visto a muchos hombres, pero nunca a un espécimen como él, su abdomen era tan duro y marcado que parecía de acero, su espalda era tan ancha, que deseaba que la abrazara con sus brazos fuertes.

—¿Qué pasa? —. Preguntó el ante tal escrutinio.

—Nada, me aseguraba que tus heridas estuvieran sanando con normalidad.

Pero el se acercó aun más y tocó su frente.

—No tienes fiebre, estás roja.

—¡¿Qué?! —. Era una tonta, como pudo reaccionar así. —No es nada…

—Sakura, yo… los siento no debí obligarte a continuar.

Pronto ella se acercó de la misma forma y tocó su frente.

—¿Estás bien? Es muy raro de ti que te disculpes conmigo. —No supo como responder ante ello, lo único que pudo hacer fue tomar su rostro entre sus manos y apoderarse de sus labios, fue tan sorpresivo que la dejó sin aliento, pronto sus manos descendieron a su cintura y ella rodeó su cuello con sus brazos.

No dijeron nada más, el calor que crecía en su vientre fue mas fuerte que la razón. Sasuke necesitaba sentir su piel, la llevó a la orilla y se aseguró de recostarla sobre el suave césped, ella no dejaba de besarlo, su cuerpo ardía cuando él la tocaba y pronto necesitó más de él, cuando sus manos se apoderaron de las zonas más intimas de su ser.

No había marcha atrás, era suya completamente.

Sentir su cuerpo sobre ella fue la sensación más increíble que hubiese existido nunca, él era un hombre fuerte, pero con ella había sido tan delicado que aquello que su madre llamó la gran noche, no fue tan dolorosa como pensaba, al contrario, fue como subir al cielo y bajar estrepitosamente al calor del infierno, así como la hacían sentir sus ojos cuando la miraba.

El calor de su cuerpo la arropó, esa noche no tendría frio.

Cuando amaneció el no se encontraba a su lado, estaba cubierta por su capa y el sol comenzaba a asomarse entre las montañas. Era hora de vestirse ¿Qué haría ahora? No podía casarse con Naruto, se había dejado llevar por la maravillosa sensación que le daban las caricias de Sasuke.

Por su parte el no podía quitarse de la mente lo sucedido, tocar su piel fue mejor de lo que imaginaba, era como acariciar una delicada flor, la forma en que ella lo miraba mientras el se introducía en ella era lo mejor que le había pasado en su vida, en ese momento deseo no volver al palacio y llevársela lejos, quizá si lo proponía ella accedería, hablaría con su padre y llevaría a su clan completo a la Corte de la Primavera, el lucharía sin dudarlo para protegerla.

Cuando regresó ella ya había despertado, se encontraba vestida y con algunos frutos silvestres que había cortado para comer. Ninguno de los dos dijo nada al respecto de lo sucedido, en cambio, ella habló en todo el trayecto sobre su infancia y sobre sus tierras, ella amaba a su gente y estaba dispuesta a luchar por ellos. Nunca fue la niña tonta que el imaginó, en cambio tenia a una mujer firme, sin miedo a nada, fuerte y hermosa, sin duda el no merecía tenerla a su lado, lo que lo hizo dudar de su propuesta.

Durante la noche ella se recostó sobre su hombro, mientras el calor de la fogata calentaba sus cuerpos, desde que viajaban juntos no la había visto sonreír como lo hacía ahora, quería seguir escuchándola para siempre, de repente ella tomo su rostro entre sus manos y lo beso, fue así como su noche terminó con dos amantes expresando su amor.

Los días se convirtieron en semanas, y poco a poco se acercaban a la tierra del fuego, durante el día caminaban de la mano y por las noches se acariciaban y besaban hasta quedarse sin aliento, refugiándose del frio en el calor que sus cuerpos les ofrecía.

Definitivamente hablaría con Naruto y su padre, ellos mejor que nadie lo conocían, Sakura no podía casarse con él después de haber manchado su honor.

Aunque se decía a sí mismo que no la merecía, ella era luz y él la oscuridad, temía arrastrarla a las tinieblas de su alma. No la merecía y mucho menos fallarle a Naruto, quien a pesar de ser una cabeza hueca no merecía lo que había hecho con su futura esposa, el confiaba completamente en Sasuke y le había fallado, se sintió como escoria al recordar todo lo que había sucedido en el bosque.

Al llegar a la civilización intercambió lo que quedaba de oro por un caballo, se encontraba debatiéndose sobre la decisión de dejar a Sakura con Naruto y huir de ese lugar para no volver.

Estaban a un día de camino y él se daría prisa. Para el anochecer pudieron divisar a lo lejos el palacio.

Sakura se estremeció, estaba decidida a contarle a Naruto lo sucedido y pediría perdón por ello, en cambio Sasuke solo pensaba en dejarla ahí y marcharse.

—Sasuke —. Le llamó. El solo la miró como respuesta —. Le diré a Naruto lo sucedido, estoy segura de que entenderá si…

—No, no dirás nada, tu te quedaras aquí, ¿Acaso olvidaste tu objetivo? Has venido hasta aquí para casarte con él, ¿Qué pasará con tu reino?

—Había pensado en ceder el trono, estoy segura de que mi madre entenderá…

—He dicho que no, te entregaré a los reyes y tú te casarás.

—Pero ¡Yo te amo! Y se bien que tu sientes lo mismo por mí, lo veo en tus ojos, antes me detestabas, pero ahora solo veo amor.

—No te amo. —Respondió tajante.

—Eso no es verdad, me protegiste, me salvaste de Danzo. —Replicó ella.

—Tenía unas cuentas pendientes con él, parte de mi clan murió por su culpa y yo tenía que vengarlo, ahora mi destino está sellado, pronto vendrán por mí y me decapitarán, estoy condenado y complacido por ello. Cuando se enteren que fui yo el que lo mató me condenarán es inevitable.

—Sasuke, hablaré con Naruto, con el rey y le explicaremos todo, no tienes que cargar con ello tu solo, estoy segura de que te protegerán.

—No tienes que hacerlo, lo único que harás al llegar al palacio es casarte con Naruto como lo tenías planeado. Tu país lo necesita.

—Pero yo te necesito a ti. —Estaba desesperada, él la amaba, estaba segura.

—Eres insoportable. —Otra vez esa mirada de odio se dirigió hacia ella.

Por fin llegaron a la entrada del palacio, los guardias reales se hicieron a un lado y uno de ellos salió corriendo para anunciar su llegada.

Los reyes se encontraban ansiosos esperando noticias suyas.

Sakura al ver a Naruto no soporto más y se desmoronó completamente, corrió hacia él y se tiró a sus pies llorando, el inmediatamente se agachó a abrazarla, tratando de contener sus emociones.

—Sakura estás aquí...

—Naruto...

—Estaba tan preocupado por ti ¿Estás bien? ¿te hicieron algo malo...?

—Sasuke, me salvó... —Solo atinó a decir.

—Te debo la vida amigo. —Respondió Naruto con la sonrisa más resplandeciente.

—Debo irme —. Sasuke dio media vuelta dispuesto a marcharse cuando la voz de Naruto lo detuvo.

—Sasuke, ¿Serias mi padrino de bodas?

—Regresaré a la aldea Uchiha, pronto llegarán los soldados de Danzo, es mejor que me apresure, estarán ansiosos por cobrar venganza. —Respondió sin más.

—¡No, no lo permitiré! ¡Padre, avisa a la corte de la arena, y a todos los reinos vecinos! Sasuke arriesgó su vida por Sakura debemos protegerlo…

—¡No! estoy dispuesto a pagar por mi crimen, estoy listo. Ya cumplí con mi promesa, ahora no tengo nada más porque vivir.

Sin mirar atrás dio la vuelta y salió del salón.

Sakura se encontraba en shock, no podía permitir que Sasuke muriera. Tardó unos cuantos minutos en reaccionar, no pudo detenerlo.

—¡No! Naruto dile que no —Suplicó,

—Mandaré un mensaje a las aldeas vecinas, los Uchiha han hecho mucho por nosotros y debemos compensarlo. No se preocupen, lo haremos. —Respondió Minato.

Kushina se acercó a Sakura y con sumo cuidado le ayudó a ponerse de pie.

—Sakura, querida. Debes descansar, un médico vendrá a revisarte para asegurarnos que estas bien, te llevare a darte un baño y yo misma me quedaré contigo hasta que duermas, debemos escribir a tu madre que has llegado sana y salva.

No tenía fuerza en las piernas para levantarse, sin embargo, no le quedó más remedio que seguirla.

Las doncellas de Kushina se encargaron de lavarle el cuerpo, y vestirla con un camisón de seda fina, pronto la llevaron a la cama en donde la esperaba una bandeja con comida, solo ver tantas cosas y oler aquellos platillos le revolvió el estómago. A pesar de la insistencia, sólo lograron que bebiera el zumo de naranja, y la obligaron a descansar. Lloró por horas antes de quedarse dormida.

Unas voces afuera de la habitación la despertaron, se trataba de Kushina.

—Sakura está muy mal, por alguna razón no deja de llorar, debió ser muy traumático para ella conocer a un hombre como Danzo, aún recuerdo cuando era más joven e intentó hacerme daño, ese hombre era cruel y despiadado, Naruto, debes ser comprensivo con ella, aplazaremos la boda dos semanas más, no podemos obligar a Sakura a celebrar una gran fiesta hasta que ella se encuentre mejor.

—Está bien mamá. —Respondió Naruto.

—Será mejor que no la acoses durante los próximos días, ella necesita espacio, por lo menos hasta el día de la boda.

Kushina le comunicó la noticia sobre la boda, habían pospuesto dos semanas más, ella por su parte no quería salir de la habitación, no sabía nada de Sasuke y eso la tenía preocupada.

—No te preocupes por el tema de la boda, yo me estoy ocupando de ello. ¿Sabes? Siempre quise tener una niña, pero la vida me negó tener más bebés, cada vez que visitábamos la Corte de la Primavera, te veía a ti, y me imaginaba que así sería mi hija, tan bonita, tan amable y traviesa como tú. —Sus palabras calentaron su corazón. Kushina era tan amorosa, pero a la vez tan fuerte que quiso ser como ella.

—Cuando la carta de Kakashi llegó, no dude en traer a Naruto de vuelta, el inmediatamente supo que debían hacer, él siempre ha estado enamorado de ti, casarse contigo siempre ha sido su sueño. Ahora será realidad y quizá tenga en mis brazos a una pequeña niña como tú. Llevará mi sangre y la cuidaré con mi vida.

Sakura no supo que hacer, por un lado, el amor de Kushina era tan grande que había incluso espacio para ella en su corazón, se sentía tan protegida en ese lugar, pero por otro se sentía una completa basura, ella no merecía el amor de Naruto, con solo mirarla podía deducir cuán importante era para él. Y no podía corresponderle de la misma forma, ella se había enamorado de un hombre que no la amaba, se había entregado a él sin restricciones, y ahora tenía que cargar con ello para siempre.

—Descansa, te hará bien, cancelamos la fiesta de compromiso y la ropa que mandamos a hacer para ti es casi a tu medida, le pediré a la costurera que comience con el vestido de novia yo estaré al pendiente de los cambios.

—Yo iré, es hora de levantarme de esta cama.

—Pero linda...

—No puedo seguir aquí, vine hasta este lugar con un propósito, no les fallaré y no le fallaré a Naruto. —Respondió con determinación.

Kushina le sonrío como solo una madre sabe hacerlo. —Por favor quiero asearme y vestirme para ver a Naruto. Deseo hablar con él.

Pronto sus peticiones fueron aceptadas y se encontraba perfecta, hacía tres años que no se veía así, extrañaba de cierta forma sentir su cabello con grandes adornos, el tacto de las telas finas con su cuerpo, el aceite perfumado de flores y el sutil maquillaje en su rostro. De alguna forma siempre odió que hicieran todo por ella, pero en esa ocasión era un alivio, pues aún se sentía débil y muy cansada. Tenía sueño a todas horas y lo único que quería era dormir.

Caminó por los pasillos de palacio recordando cada espacio en donde jugaba con Naruto de niños, hasta que una voz familiar interrumpió su paz.

—He dicho que no necesito oro.

—Lo necesitarás, no puedo dejarte ir así, además quiero que seas mi padrino de bodas, Sakura no me lo ha dicho, pero sé que está muy preocupada por ti. Cada vez que alguien habla de ti ella pone una expresión de tristeza que no podemos descifrar.

—Quizá aún está asustada por lo que pasó. —Respondió Sasuke con firmeza.

—No lo sé, hablaré con ella. Aun así, tienes que quedarte hasta el día de mi boda, después puedes irte si quieres ¡Es una orden real! —Exclamó Naruto con falsa autoridad.

—Yo no obedezco órdenes de un inútil como tú, pero, lo haré.

—Gracias amigo.

Quiso regresar, no soportaba ver cómo le hablaba a su mejor amigo después de lo que hizo, sin embargo, uno de su geta se atoró en el piso de madera que lo hizo crujir y ambos hombres voltearon a verla.

—Sakura, tienes que venir aquí, Sasuke acepto ser el padrino de nuestra boda.

Sin embargo, sólo recibió una glacial mirada de parte de Sasuke que la dejó congelada. Al notar que Sakura no se movía de lugar, se acercó a ella para ayudarle a bajar.

—¿No es increíble?

—Sí, lo es. —Respondió.

Pronto Sakura reverenció a ese hombre por haber aceptado la propuesta de Naruto.

—Naruto y yo estamos agradecidos, si no fuera por ti estaría muerta ahora, me disculpo también por haber sido tan terca e insoportable durante el viaje. Estaré eternamente agradecida con usted.

Ella continúo inclinada por ante él al no obtener respuesta alguna.

El silencio reino por unos largos segundos hasta que él habló.

—Era mi deber, no debe agradecer. Princesa.

No quiso alzar la vista por miedo a que notaran sus ojos llorosos, extrañaba oír su nombre de su voz, extrañaba como le hablaba durante las noches, esa voz varonil, pero a la vez tan dulce, extrañaba escuchar su voz ronca en las mañanas cuando despertaba entre sus brazos, o cuando simplemente le ofrecía una fruta dulce para comer.

Respiró profundo y lo miró de frente.

—Tienes razón, era tu deber, solo seguías órdenes del rey. Entonces estamos a mano. —Trató de sonar indiferente pero no supo si lo había logrado.

—Debo irme...

—Sasuke, por favor, dale las gracias a Itachi, si no hubiese sido por su maravillosa estrategia ahora Sakura estaría muerta.

Sin decir más reverenció y se dio media vuelta.

—Estaré esperándote en el palacio Naruto. —Dijo ella.

No quiso mirar atrás, no se perdonaría jamás haber sucumbido ante sus sentimientos, eso nunca se lo habían inculcado en casa.

Pronto Naruto la alcanzó, caminaron por horas, se detuvieron frente a u lago a ver el atardecer.

—Te ves tan linda, no puedo creer que nos casaremos muy pronto.

Aún llevas el collar con la flor de cerezo que te di hace años. Tenía miedo de que te enamoraras de alguien más y jamás casarme contigo, pero eso no sucedió y ahora estás aquí, conmigo.

Naruto se acercó a ella, la tomó suavemente del rostro, ella solo actuaba por inercia, sabía que la besaría, y ella lo aceptaría.

Pronto sintió la suavidad de sus labios sobre los suyos, pero no hubo mariposas traviesas en su estómago, o fuegos artificiales en el cielo. No hubo nada.

—Perdóname, no pude resistirme teniéndote tan cerca.

—Está bien, pronto nos casaremos y eso sucederá mas a menudo. —Respondió.

Los días siguientes Kushina se encargó de tenerla ocupada, pronto la costurera llegó a probar el vestido que tenía hecho para ella.

—Engordaste un poco, tendré que hacer un poco más grande. Ya falta muy poco, las novias siempre se ponen a comer demasiado antes de la boda.

Lo que ella no sabía es que apenas probaba la comida y que desde que había llegado al palacio apenas podía mantener lo poco que ingería en su estómago.

Faltaban solo tres días para la celebración del compromiso, llegarían personas de otras aldeas a presentar sus felicitaciones así que eran pocos los días de paz que le quedaban.

—Todo esto me recuerda a mi propia boda, Minato y yo nos conocimos desde pequeños, su padre era el mejor soldado de mi abuelo, era el único que me seguía el paso, yo trepaba los árboles y me reprendían diciendo que una princesa jamás debía hacer esas cosas tan poco femeninas, todo el mundo me decía que si lo seguía haciendo nadie se querría casar conmigo. Nunca hice caso de ello, pues la única persona que quería estaba a mi lado, no para reprenderme si no para cuidarme. Minato siempre estuvo conmigo, hasta el día que me secuestraron, Danzo me mantuvo cautiva por días, era solo una niña de doce años, decían que mi clan provenía de grandes hechiceros y que mi abuela Mito Uzumaki recién fallecida había heredado a mí su poder. Leyendas falsas, pero él nunca pudo comprobarlo.

Decían ella provenía de una familia de hechiceros y que por ello llegaron a estas tierras, las hicieron florecer y la paz se mantuvo por años. Danzo tenía una gran influencia en la corte y nosotros pocas veces podíamos contra él, sin embargo, los Uzumaki parecíamos tener una barrera protectora y jamás pudo llegar a nosotros, hasta la muerte de mi abuela, Minato me rescató, siendo un niño, y fue mi guardián por años, hasta que fui lo suficientemente mayor para notar que me gustaba y que cada vez que él tocaba mi mano mi corazón parecía explotar.

Cuando murió mi abuelo Hashirama, pidió a Minato me tomara como esposa, y se convirtiera en el gran señor de estas tierras, con la única condición de renunciar a su apellido Namikaze, tal y como mi abuelo lo hizo en su tiempo, el apellido Uzumaki ha trascendido a lo largo de los siglos y es por ello por lo que los hombres que se casan con las Uzumaki deben perder su apellido y así fortalecer el clan.

Afortunadamente Naruto fue un niño y tú serás una Uzumaki, así como mis futuros nietos.

—Por eso, cuando Naruto me dijo que se casaría contigo no pude dejar de gritar de felicidad, tú eres tan parecida a mí de joven y Naruto es una versión física de Minato, así que siento que estoy viviendo su historia de amor.

Sakura solo suspiro. Ojalá ella hubiese encontrado el amor como ella. Pero con Naruto, así todo sería más fácil.

—Te contaré un secreto, antes de casarnos Minato y yo nos escapamos dos meses antes de la boda, fue una última travesura antes del matrimonio, pues él iría a una misión y yo me quedaría en el palacio a preparar la todo, nos fuimos lejos de aquí, fue tan romántico dormir a la luz de la luna, estar solos libremente sin tener alguien que nos vigilara por días, pero no contábamos con que gracias a ello me embaracé de Naruto. Solo recuerdo las terribles nauseas matutinas y el hambre que me daba en todo el día, la modista tuvo que modificar mi vestido ¡siete veces! ¿Puedes creerlo?

—Kushina — Minato llegó a salvar la situación. Pero su rostro se notaba preocupación. —Perdón Sakura, tenemos un problema que resolver Kushina volverá pronto.

Sakura solo reverenció cuando Minato salió del salón con Kushina quien comenzaba a tensarse.

Sin embargo, ahora ella estaba preocupada ¿La noche de bodas? Era obvio de que se trataba, sobre todo cuando ella lo había hecho varias veces con Sasuke ¿Nauseas? Ella las tenía todas las mañanas, aunque no tenía apetito en lo más mínimo ¿Quizás ella también?

La tarde pasó volando, realmente se encontraba preocupada por la situación ¿y si ella también estaba embarazada?

Caminó por el castillo hasta que escuchó unos gritos en la sala de té. Por la transparencia de la cortina pudo notar que se trataba de un hombre y una chica, mas o menos de su edad.

—Su hijo tiene que hacerse responsable de esto, hace tres meses el estuvo en nuestras tierras, y profanó a mi hija.

"¡¿Qué?!" Naruto fue capaz de hacer tal cosa.

—Mi hijo esta a punto de casarse, lo único que podemos hacer es protegerla, pero entienda que el no puede casarse con su hija. —Replicó Kushina, además ¿Cómo sabemos que no miente?

—Es verdad madre, yo me la llevé una noche, en la que huía de su padre, ¿Por qué querer casar a su hija con un hombre que podría ser su abuelo?

—El linaje es algo sumamente importante para nuestro clan, ella nació para cumplir con esa tarea. A los pocos días antes de casarse, el medico descubrió que estaba encinta, y el único hombre que ha ultrajado a mi hija eres tú.

No podía más, ese hombre estaba loco, obligar a su hija a casarse con un hombre que no amaba debería estar prohibido, en un impulso corrió hacia la puerta y entró haciendo que todos la mirarán sorprendidos.

—Naruto, debes casarte con ella, no la abandones—. Todos la miraron sorprendidos por sus palabras.

—Sakura… —Respondió el sorprendido.

—Hazlo, si no lo haces ella sufrirá mucho y te arrepentirás de no haber estado con tu hijo.

Naruto y Sakura se miraron por unos instantes, ella tomó su mano y le dio la confianza para hacer lo debido.

—Madre, padre, lo haré. Me casaré con Hinata.

Los días pasaron y a pesar de que Kushina se disculpó por la situación Sakura agradeció por todo lo que habían hecho por ella, Minato ofreció su ayuda permanente a su Corte, y firmaron una alianza con otras Cortes vecinas a cambio de la investigación médica y el cultivo de plantas medicinales que realizaría Sakura en cada uno de sus países. La boda de Naruto sería en unos cuantos días, por lo que ella partiría a su hogar esa misma tarde.

—Te vas, pero quiero que sepas que siempre serás la chica de mis sueños —. Mencionó Naruto con aire travieso.

—Eres un tonto ¿Lo sabias? Pero así te quiero, tienes que ser feliz ¿Harías eso por mí?

—Lo que sea por ti. Por cierto, te mostraré algo. Ven.

Caminaron a las caballerizas, sus cosas ya estaban empacadas en un carruaje solo llevaba una pequeña bolsa que Naruto le había entregado.

—Alguien me dijo que odias viajar en carruaje, así que tengo esto para ti. —Observó como uno de los soldados llevaba un hermoso caballo blanco con el escudo de la Corte de la Primavera.

—Naruto, ¿Cómo lo supiste?

—Yo se lo dije —. Esa voz, ella la conocía perfectamente, se sorprendió al mirarlo pues en esta ocasión su armadura había sido sustituida por un uniforme militar y una capa. Llevaba también un caballo listo para cabalgar.

—¿Sabían que no estoy ciego? Desde que él te trajo aquí supe que algo pasaba, jamás había visto a Sasuke mirar a una mujer como te mira a ti. Conozco a Sasuke y te conozco a ti Sakura, así que he decidido que el te acompañará en tu regreso a casa, y la orden real que les doy es que se casen lo más pronto posible, y que por supuesto yo, sea el padrino de bodas.

—Naruto —. No pudo contenerse y se lanzó a sus brazos —. Eres un tonto. Y te quiero. — El la abrazó con fuerza y contuvo las ganas de llorar ocasionadas por la despedida.

—Tienen que irse ya, y Sasuke, cuídala mucho por favor.

—Ya te dije que tu no me das ordenes tarado —. Replicó.

—Oye, no es así como debes tratar a tu futuro rey.

—Te recuerdo que ya no viviré más aquí, así que piérdete.

Sasuke se dirigió hacia Sakura y la alzó en brazos para subirla a su corcel. Posteriormente el hizo lo mismo en el suyo y ambos cabalgaron por horas hasta llegar a una cascada. Sakura no había dicho nada en el camino, ella bajo del caballo y pronto se deshizo de la capa, se sentó en una roca y se dispuso a quitarse los zapatos. Sasuke la miraba en silencio, hasta que comenzó a quitarse el yukata y se lanzó al agua. El hizo lo mismo y cuando al fin pudo alcanzarla le robó un profundo beso que la dejó sin aliento.

—Pensé que jamás volvería a verte —. Le dijo ella.

—La verdad es que planeaba robarte el día de la boda —. Respondió el.

Después de jugar un rato en el agua la temperatura comenzó a descender, cuando estuvieron vestidos nuevamente Sasuke se ofreció a encender la fogata, Sakura quiso ayudar, pero el levantarse tan repentinamente la hizo tambalear.

—Sakura ¿Qué tienes? —. Preguntó preocupado.

—Sasuke, tengo algo que decirte —. Ella se puso muy seria, y comenzó a explicar. —¿Recuerdas las noches que pasamos juntos durante el viaje?

El asintió.

—Estoy embarazada.

Sin dudarlo la tomó entre sus brazos, y juró protegerlos el resto de su vida.

FIN

¡Ay! No me maten, espero que estas 30 paginas en Word, 9996 palabras hayan sido de su total agrado y excusen la demora en subir este One Shot. Es una pobre excusa, pero en mi defensa ayer me mandaron de comisión y llegué a las 4:00am para ponerme a corregir algunas cosas.

Quiero expresar que amo esta canción con todo mi corazón, representa algo muy importante en mi vida y me hace suspirar demasiado, quería escribir algo digno de ella, espero por lo menos sea decente.

Les recuerdo que me toca nuevamente el reto del día 27, prometo ser puntual.

¿Quieren epilogo? La verdad lo omití por que quedaría super largo y me tomaría más tiempo corregirlo.

En fin, coméntenme que les pareció, los quiero a todos.

Perdonen si encuentran alguna falta de ortografía o redacción, lo edité en tiempo récord. En el transcurso de los días estaré corrigiendo ese escrito.