Renuncia: Kobayashi-san Chi no Maid Dragon es propiedad de Coolkyousinnjya.
Promt: 2. Tabla: "Flufftober" del grupo de facebook "Club de Literatura en Fanfiction".
Uno de los talentos de Kobayashi-san es su capacidad para expresarse y llegar al corazón con sus palabras, ya sea con sus compañeros de trabajo, niños de primaria o dragones de cualquier facción. Kobayashi-san es hábil al hablar, no usa palabras bonitas para seducir ni términos rebuscados para demostrar lo inteligente que es.
Cuando no estaba ebria era sumamente paciente para explicarme más de una vez el origen de algunas de las más extrañas costumbres humanas, como el hecho de confiar las ganancias de tu arduo trabajo a extraños o no elegir a sus gobernantes por su habilidad en batalla.
Ella decía lo indicado en el momento perfecto y te recibía entre sus brazos cuando te sentías derrotado.
Su manejo de las palabras es una de sus más destacadas fortalezas y la que más me enamoraba.
Por otro lado, yo…
—Tohru-san, ¿qué está haciendo?
Giré mi cabeza hacia la izquierda sin despegar mi barbilla del kotatsu en el que llevaba apoyada la última media hora.
—Ah Kanna, no te oí llegar. ¿Tuviste un buen día en la escuela? Estaba pensando cómo es que Kobayashi-san es tan genial con las palabras.
—Creo que usted también es buena.
—Puede que sí, sin embargo, de alguna manera siento que no calan mucho en Kobayashi-san.
—¿Por qué?
—Em- bueno... ¿Notas que Kobayashi-san nunca me ha dicho que me ama? Yo se lo he dicho decenas de veces y sé que ella me aprecia, pero me gustaría que me dijera que me quiere.
—¿Y ha probado con otras vías? —La miré un poco confundida—. ¿Qué tal si le escribe?
—¡Es una muy buena idea Kanna! —expresé con alegría antes de levantarme—. Ahora ve a cambiarte, enseguida te serviré algo de comer.
—Gracias Tohru-san —dijo y se dirigió a su habitación con una sonrisa en el rostro.
Me dirigí a la cocina y encendí la hornilla para calentar un poco del omurice que había preparado.
¿Y si escribía "Te amo" encima de la tortilla del omurice que mañana llevaría al trabajo?
No, no. Quiero ver la expresión de Kobayashi-san, su tímido sonrojo o su asombro discreto, sin tener que ocultarme.
Entonces… quizá debería escribir en las nubes.
No, no. Las nubes eran arrastradas por el viento y desaparecen tras la lluvia, todo lo contrario a mi amor. ¡Los sentimientos de los dragones son poderosos e independientes del clima!
—Tohru-san, ya estoy lista.
—¿Quieres acompañar la comida con un jugo de fresas o de naranja?
—Fresas por favor.
—¡Okey!
Mientras colocaba las fresas en la licuadora oí la voz de Kanna.
—¿Ya decidió que le va a escribir a Kobayashi-san?
—Aún no.
—¿Por qué no intenta con una carta? Hace unos días-
El ruido del motor resonó en la cocina.
—¡Ah, lo siento Kanna! —grité por encima del ruido—. Enseguida continuaremos nuestra conversación.
Serví el jugo en dos vasos y los llevé al comedor. Me senté frente a ella y ambas bebimos a la vez.
—Delicioso Tohru-san.
—Gracias Kanna. Continúa.
—Bueno… En la clase nos enseñaron nuevas palabras y para reforzar nuestra caligrafía pidieron que escribiéramos cartas a un amigo con el vocabulario aprendido.
—Ah, ya veo. ¿Te fue bien?
—Bastante. Saikawa dice que escribo muy bonito y le exigió a la profesora que me pusiera un 11 a pesar de que la nota más alta es 10.
—Saikawa es muy divertida.
—Cierto. Podrías escribirle una a Kobayashi-san. Si necesita ayuda puede contar conmigo.
—Qué amable de tu parte. Sin embargo es algo quiero hacer por mí misma.
—Entiendo... ¡Ganbatte*, Tohru-san!
Terminó de comer en silencio y lavó sus servicios. Después de todo, Kanna también había cambiado tras conocer a Kobayashi-san.
¿Kobayashi, podré ser capaz de escribir algo digno para ti?
Quiero cautivarte más rápido. No puedo esperar. Tengo miedo de lo frágiles que son los cuerpos de los humanos. Odiaría no llegar a verte envejecer y que alguna de las enfermedades humanas te lastimara. Te quiero proteger hasta el último de mis días, eres mi tesoro. Me gustaría ser tan posesiva como el resto de los dragones, pero eres tan amable que no puedo privarte del mundo. Tienes tanto que dar y que recibir que deberías vivir para siempre. Por siempre conmigo y con Kanna en este cálido departamento, en esta ciudad calmada, sin temor a nada.
Eres el concepto de valentía.
Eres la personificación de la bondad.
Te ofrezco cada latido de mi corazón desde que me libraste de la muerte el día que nos conocimos.
Te amo, te amo, te amo tanto.
—¡Ya llegué!
—Bienvenida Kobayashi.
Cenamos juntas sobre el kotatsu y la llevé a su habitación en cuanto dio las primeras señales de adormecimiento. La arropé y no pude evitar besarla en la frente.
Cerré la puerta con delicadeza y, con la velocidad de un rayo, una idea apareció e inundó mi mente.
Tomé los post-it en los que Kanna escribía qué materiales necesitaba para alguna clase especial y luego me daba para comprarlos.
Destapé el marcador rojo que usaba para marcar los días del calendario.
Y comencé a escribir.
Al terminar coloqué algunos en la pared contraria a su cama para que fuera lo primero que viera al levantarse, otros en los lados del espejo del baño y los últimos en la cara interior de la cobertura de su maletín.
Dormí con mucha satisfacción.
Kobayashi se despertó con el sonido de su despertador, se sentó y extendió su brazo para alcanzar sus gafas y tras colocárselas lo vio. En la pared frente a ella había varias notas en papeles de diferentes colores. Le extrañó aquello así que se acercó.
"Kobayashi-san es increíble".
"Kobayashi-san es fuerte".
"La sonrisa de Kobayashi-san es la mejor".
"Kobayashi-san es valiente".
"Kobayashi-san es súper diligente".
"Por Kobayashi-san vale la pena vivir".
—Tohru... —dijo una sorprendida y conmovida Kobayashi. Sin duda era uno de los detalles más bonitos que había recibido. Recogió los post-its y los guardó en un estuche en su mesa de noche para que no les pasara nada.
Caminó hasta el baño y encontró más notas sobre el espejo.
"Kobayashi-san es hermosa".
"Kobayashi-san es lozana".
"La piel de Kobayashi-san es suave".
"Kobayashi-san es confiable".
"Kobayashi-san es muy divertida".
"Por Kobayashi-san vale la pena cocinar saludablemente".
Al leer la última se rió demasiado, despertó a Kanna y provocó la sonrisa de una recién vestida Tohru.
—Buenos días Kobayashi-san —saludé después de que ella se sentara, lista para desayunar.
—Buenos días Tohru.
Serví los huevos revueltos en un plato y los llevé a la mesa. Antes de regresar a la cocina para servir el café sentí la mano de Kobayashi-san envolviendo mi muñeca.
—Tohru, me has despertado de la mejor forma posible —comentó mirándome a los ojos. Me sentí morir—. Muchas gracias —dijo y me regaló una de sus preciosas sonrisas.
—D-de nada Kobayashi-san.
—¿Aún quedan otros post-it?
—Solo tres —respondí extrañada.
—Es suficiente.
Se los entregué junto a mi marcador.
En ellos escribió:
"Tohru es una excelente sirvienta".
"Tohru tiene ojos de un degradado y brillo único".
"Tohru es la cocinera más capaz en este y cualquier otro mundo".
—Kobayashi-san… —murmuré con mi cara ardiendo tras leer sus cumplidos. Me sentí nerviosa, eufórica y con ganas de abrazarla durante el resto del día.
—Esto me motiva a trabajar. Quienes creen en mí son un estímulo más poderoso que mi salario. Espero regresar más temprano el día de hoy y pasar más tiempo junto a ustedes.
—Aquí te esperaremos. Traeré tu café en seguida.
Kobayashi-san comió con alegría. Despidió a Tohru desde la puerta y a Kanna en la entrada del edificio.
Al llegar a su trabajo notó las tres últimas notas escondidas en su maletín, aquellas que expresaban una gratitud de la que no se creía merecedora y contenían las palabras más dulces que le habían dedicado.
"Mi vida es mía gracias a Kobayashi-san".
"Soy invencible si tengo a Kobayashi-san a mi lado".
"Kobayashi-san es mi hogar".
*Ganbatte: ¡Haz tu mejor esfuerzo! ¡Adelante!
Espero que les haya gustado. Gracias por leer.
