Descargo de responsabilidad: Los personajes pertenecen a Marvel cómics. No tengo ánimo de lucro.
Peter Parker acudía cada día del Día del Padre a la Iglesia donde tuvo que deshacerse de Venom. Todos los años traía flores y las dejaba en la puerta, debajo del campanario donde había tenido que realizar una de las acciones más dolorosas de su vida. A veces, se quedaba a conversar con el sacerdote y le contaba la historia de un hijo que había perdido cuando él tenía quince años. A veces, donaba algo a la Iglesia para ayudar a las madres que también habían perdido a algún hijo. Nunca era mucho, porque Peter tenía sus propios problemas económicos, pero eso nunca pareció importar, allí siempre era bienvenido. Incluso le habían invitado a sus sesiones de terapia en grupo para lidiar con la pérdida. El sacerdote parecía comprenderle, porque no era el único padre que acudía a la Iglesia en una determinada fecha, buscando consuelo. Pero Peter Parker no era un padre común. Alojar en tu cuerpo a un extraterrestre no te convertía en padre, pero te hacía sentir como uno. Ese instinto de protección innato, esa preocupación por su bienestar, ese sentido de pérdida cuando tuvo que deshacerse de él y que había permanecido con él todos estos años y muy probablemente mantendría durante toda su vida.
Tía May le preguntaba cada año a dónde se dirigía, porqué siempre, en el Día del Padre, le invadía la melancolía, dejaba de ser jovial, vivaracho, para convertirse en una sombra de sí mismo. Ni siquiera durante el funeral del tío Ben actuó así. Cada año mentía, porque quería mantener eso para sí mismo, porque no quería ver la decepción en los ojos de su tía, saber que la había fallado, también al tío Ben.
Desde el primer momento, se había encariñado con Venom, pero se había sentido inseguro del poder que tenía cuando ambos estaban juntos.
Lo extrañaba mucho. No había ni un solo día en el que no se arrepintiese de haberlo alejado de él, de esa forma tan inhumana. Venom era un simbionte y no podía sobrevivir sin un huésped humano. Peter lo había sabido, por eso se había asegurado de que Eddie Brock estuviera debajo para recibir al simbionte. Ni Venom ni Eddie se enterarían de sus sentimientos. No quería su lástima. Parecía que habían salido adelante, por lo que había visto Peter, les iba bien a ambos, nunca les faltaría nada. Peter siempre mantenía un ojo en ellos, vigilándoles de forma que no pudieran enterarse. Cada año, en esta fecha, les enviaba algo, un pequeño regalo y una tarjeta compradas con ahorros especialmente guardados para ellos. No era mucho porque Peter nunca podía permitirse comprar lujos, pero esperaba que fuera suficiente, que Venom supiera quién los había enviado y estuviera feliz. A veces, Peter se preguntaba si Venom pensaba en él, si mantenía la araña en su pecho como un homenaje de la misma manera de la que Peter mantenía su traje oscuro como un tributo hacia Venom. Aun se sentía unido a él, a veces podía sentir en su piel la sensación que tenía cuando Venom y él eran uno.
Si esto era el amor que un padre podía sentir por un hijo, era algo que Peter no quería volver a experimentar nunca. No podría lidiar con la pérdida de sus futuros hijos cuando se marcharan de casa.
No era la primera vez que lloraba allí, arrodillado bajo la campana principal que él cariñosamente llamaba Quasimodo, lamentándose, aprovechando que nadie le veía ni le juzgaba. En ese lugar él estaba seguro y no tenía que aparentar.
Sintiendo su sentido arácnido, sigilosamente se dirigió donde Quasimodo, no esperaba encontrar nada, pero allí estaba Eddie. Por un momento ninguno se movió, pero debieron reconocer que ninguno de ellos estaba allí para luchar, por lo que Peter se dio la vuelta para marcharse. Hoy quería estar solo.
- Desde que Venom y yo somos uno venimos aquí cada año en el Día del Padre.-dijo Eddie antes de que Peter pudiera alejarse. Peter palideció al escucharle. Nunca antes le había visto allí.-Y cada año, para nuestra sorpresa, continúas viniendo. Nunca creí que él te importara tanto, Parker.-pero Peter continuaba alejándose, incapaz de hacerles frente. Quizá otro año.-No huyas de él, Parker. Yo sé lo que sientes, pero Venom necesita escucharlo de ti. Lo dejaste como si fuera basura y jamás te perdonaré por ello, porque le hiciste daño y él es una parte de mí. Pero quizás él pueda perdonarte. Piensa en ti ¿sabes? Para él eres su padre, no como su creador, pero fuiste quién lo alimentó y lo cuidó durante mucho tiempo, antes de encontrarme.
- Ahora eres su padre, Eddie.-respondió Peter.-Eres mejor padre que yo. Cometí un error ¿era eso lo que querías escuchar? Estaba asustado y me arrepiento de mi decisión cada día.
- ¿Es eso cierto?-dijo Venom. Era tan pequeño que cabía en la palma de Eddie. Miraba a Peter con súplica, pidiéndole cariño, anhelando su toque. Peter no podía mirarle a los ojos.-¿Es por eso que nos envías regalos todos los años? No deberías desperdiciar así el dinero, sabemos que tienes problemas económicos y no encuentras un lugar estable para vivir, por eso continúas viviendo con tu tía. Nunca entenderé completamente a los humanos, Eddie. Vas a tener que explicarme la situación cuando regresemos a casa.
- Él cuida de nosotros, V.-dijo Eddie desafiando a Peter con la mirada.
Eddie quería que Peter le refutara, que se atreviese a volver a desechar a Venom, así podrían poner fin a ese drama y continuar cada uno por su camino. Si Eddie estaba allí era por Venom, porque cuando llegaba la fecha en la que Peter se había desecho de él se ponía nostálgico, melancólico y no podía parar de hablar de Peter Parker. En el fondo, Eddie estaba celoso de lo mucho que Venom quería a Parker, sabía que Venom también le quería y que sus celos eran infundados y que Parker sólo había tenido quince años cuando su camino se cruzó con el de Venom. Había sido un adolescente, con demasiadas responsabilidades sobre sus hombros. Cuidar de un simbionte era demasiada responsabilidad. En el fondo, Eddie lo entendía, pero no lo aprobaba. Él jamás trataría a Venom así. Porque si Parker podía salir a jugar al héroe, podía cuidar de Venom. Pero Venom le quería ¿y quién era Eddie para negarle nada? La felicidad de su simbionte siempre iría antes que la suya.
- Si alguna vez quieres hablar con él o verle, Parker, ya sabes donde estamos.-dijo Eddie.-Podemos compartir la custodia, si quieres.
- ¿La custodia, Eddie?-preguntó Venom sonando algo ofendido.-No soy un niño.
Eddie y Peter se miraron y por un momento, cada uno pudo jurar que tuvieron el mismo pensamiento: eres nuestro, V.
