No poseo los derechos de autor. Los personajes pertenecen a la asombrosa Stephenie Meyer y la historia es de Angela Castle (Quads Of Galafrax). Yo solo me divierto un poco.
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―¡Garrett! ¡Has roto al maldito androide sexual otra vez! ― El bramido de Edward hizo eco a través de toda la nave.
―Juro que Edward usa esa cosa más que Garrett― Alistair se reclinó en el asiento de comando, rascándose la barbilla.
―Lo que necesitamos es una mujer real―. Jasper nunca levantó la vista de la consola de navegación.
―Sí, hay muchas hembras Fríos alineándose para vivir en una vieja nave transportadora para vivir y deambular por la Galaxia Vulturi, de trabajo en trabajo―. Alistair se aseguró de que su tono se llenara de sarcasmo.
Jasper levantó la cabeza para mirarlo.
―Los androides sexuales son nuestra única opción. Si queremos una mujer, tendríamos que regresar a Denali. Tomará meses, tal vez incluso años encontrar a una mujer, luego realizar los rituales de cortejo, compitiendo contra docenas de otros quads de Fríos. Si logramos ganar su favor en la arena y en el dormitorio, es una vida de servicio para satisfacer todas sus demandas. Acéptalo, Jasper, ninguna mujer Fríos siquiera miraría a una banda de hermanos rotos como nosotros―. Jasper lo miró fijamente, su mirada mezclada con tristeza y enojo.
―No estamos rotos. Han pasado años desde que hicimos el vínculo de sangre, uniéndonos con Garrett y Edward. Somos un conjunto completo de cuatro―. Habían pasado cuatro años desde la batalla en Chanalloinan Prime. Muchos soldados Fríos fueron asesinados en la cruel guerra, una guerra que no fue suya. Garrett y Alistair perdieron a dos de sus hermanos, y también Edward y Jasper. En el barco medico donde se conocieron, la empatía por la situación de ellos los unió.
Los quads Fríos no podrían funcionar correctamente sin los cuatro hermanos. Perder a cualquiera de tus hermanos era un golpe mental devastador. La unión con los otros dos hermanos tenía sentido. Habían ido al mejor genetista de Denali.
Aseguró un fuerte vínculo entre ellos, como si hubieran nacido hermanos, en lugar de venir de diferentes familias. También ayudó a aliviar el dolor, pesado en sus corazones.
La puerta se abrió y entró Edward, con un bulto largo y uniforme, cubierto con una piel sintética de textura roja diseñada para imitar a una mujer Fríos. El androide sexual se estremeció y el procesador vocal, gimió un bucle bajo de 'aauuh... eee... auuuh... eee... auuuh... eee...'
Él lo arrojó al suelo. Las piernas del androide se movieron varias veces, y luego sus caderas se sacudieron antes de detenerse, con los muslos bien abiertos.
―Me alegro de no haber tenido mi vara dentro cuando hizo eso―. Garrett bromeó desde la entrada, con los ojos fijos en el androide sexual inmóvil.
―Esto es tu culpa, querer probar todas esas posiciones diferentes, sin mencionar que has sido demasiado rudo con eso―. Edward apuntó con su dedo hacia Garrett.
―Estuvo bien la última vez que lo usé. ¿Cómo en las llanuras de hielo iba a saber que le provocarías un corto circuito? ― Alistair vio cuando Edward dio un paso amenazante hacia su hermano, echando hacia atrás el brazo. Alistair negó con la cabeza. Todos sabían muy bien que Garrett era un experto en tácticas de combate cuerpo a cuerpo. Él evadió el golpe de Edward y arremetió hacia el estómago de su hermano menor, ambos gruñeron. La espalda de Edward golpeó el piso de metal de la nave, justo al lado del androide ex-sexual.
―¡Suficiente! ¡Ambos! ―, Bramó Alistair antes de que la pelea se intensificara, como sucedía a menudo cuando uno o más de ellos se sentían frustrados sexualmente. ―Mantengan sus varas en sus pantalones, llegaremos a la estación en menos de una hora, sus mentes en el trabajo no jodiendo con el jodido androide sexual―.
―Tal vez el Embajador de Piclar intercambie nuestros servicios por un nuevo modelo de androide sexual―. Garrett se bajó de Edward y le ofreció su mano. Edward golpeó su mano con la de Garrett, y Edward ayudó a Garrett a ponerse de pie.
―Es una misión de cinco días, vigilar al Embajador y llevarlo y recogerlo de las negociaciones comerciales de Vulturi Inter-galáctica―. Los machos Fríos son famosos en toda la Galaxia Vulturi como soldados formidables y máquinas de combate. Por lo general, el ejército Fríos generalmente solo aparecía cuando el mantenimiento de la paz requería mucha fuerza bruta. No se involucraban en negociaciones comerciales de poca importancia, a menos que afectaran directamente a Denali y a la gente de Fríos.
Esto hizo que el servicio de Edward, Garrett, Alistair y Jasper fuera aún más solicitado.
Después de su implante de vinculación y la baja del ejército de Fríos, habían unido sus créditos y compraron una vieja clase T-201, barco de transporte de tres cubiertas. Con algunos créditos prestados, la equiparon para satisfacer sus necesidades, con algunas armas adicionales y unidades de replicación de alimentos más modernas. Crearon los Servicios de Seguridad de Fire Bond Brothers.
Tener tu propio equipo de seguridad privado Fríos, o guardaespaldas, agregaba prestigio a cualquier especie con suficientes créditos para contratarlos. No era solo seguridad lo que hacían, sino que tenían mucho músculo y armas para contratar. Viajaban de un trabajo a otro, acumulando ganancias considerables en los últimos años.
―Créditos fáciles, a los Plicars les gusta tener tantas cosas coloridas a su alrededor como sea posible. Estoy feliz de quedarme cerca con un aspecto bonito, no sé lo que el resto de ustedes le aportan.
Alistair rodó los ojos ante el ego inflado de Garrett. A pesar de su alegre manera de ser, Garrett sabía más de unos cientos de maneras de matar solo con sus propias manos.
―Edward, ¿todo según las especificaciones? ― Alistair subió los esquemas del cronograma del Embajador a la pantalla holográfica.
―Por supuesto. Hice una verificación del inventario hace menos de media hora. Todo está en perfecto orden, más de lo que puedo decir de esto―. Edward se agachó, agarrando los tobillos del androide sexual. ―Dudo que pueda arreglar su circuito esta vez―. Edward miró a Garrett antes de arrastrar al androide fuera del puente.
Jasper estaba estudiando a su hermano con una sacudida de cabeza. Jasper, el sanador de los cuatro, y también uno de los mejores pilotos de navegación en la historia de Fríos, no había mucho que no pudiera hacer con su vieja nave. Raramente hablaba sin algo importante que decir. Siempre en control tranquilo de todo lo que hacía y decía.
Alistair se levantó de la silla de comando. Era su responsabilidad dirigir su equipo y asegurarse de que todo transcurriera sin problemas.
―Veinte minutos para atracar, pónganse sus trajes, tenemos un trabajo que hacer.
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¿Podría la vida empeorar? Bella Swan se movió incómodamente sobre las almohadas debajo de su gran culo.
―¿Te vas a portar bien hoy?
Bella miró a la criatura gris cabeza de pez; sus ojos se hinchaban en la parte superior de su delgada cabeza. Todos los peces extraterrestres en esta nave espacial se veían iguales, sus pieles de un color gris apagado. Casi todos ellos tenían la misma altura, con los mismos ojos saltones que giraban en cualquier dirección, lo que le daba escalofríos a Bella.
―Sí lo haré.
―Entonces mascota, permitiré que tus brazos estén libres, pero debes mantenerlos a los lados―. Una sonrisa astuta se retorció en sus labios. Dos veces, cuando la vendieron por primera vez al feo hombre pez, ella había intentado escapar, lisiando a dos de sus guardias al darle con el codo en el medio a uno y pateando al otro en su obvio órgano sexual, después de lo cual había caído en el suelo en agonía.
Desafortunadamente, el collar alrededor de su garganta les dio control sobre su cuerpo. Ella ni siquiera llegó a la puerta de los esclavos antes de que la estúpida criatura alienígena lo activara, deteniéndola al provocar una sacudida de huesos. Aun así, su naturaleza desafiante no le permitiría aceptar fácilmente su loca y extraña situación.
Para alguien que solía ridiculizar todas esas extrañas historias de secuestro cuando todavía estaba en la Tierra, ahora estaba muy lejos de reírse.
―¿Bien?― Preguntó su dueño, sacudiendo su mente de vuelta al presente. Con un suspiro ella asintió con la cabeza. ―Manos a los lados―. No es que eso haga la diferencia. Su mirada se posó en las brillantes túnicas coloridas del hombre pez. Sabía que el control remoto de los engañosamente dorados puños en sus muñecas y tobillos, y el collar alrededor de su cuello, estaba escondido en el bolsillo.
―Deberías estar más agradecida de que sea tu dueño, mascota. Con mi riqueza y estado, puedo darte toda la comodidad que una mascota pueda desear, por el resto de tu vida.
―Soy una humana, tú, gran cabeza de roca llorosa. Lo que quiero es mi libertad, un boleto a casa y Gerard Butler cubierto de chocolate con leche.
La cabeza del hombre pez se inclinó con desaprobación.
―Con ese insulto, te has ganado esto―. Rebuscó en uno de sus muchos bolsillos y sacó el inhibidor vocal. Bella se encogió.
―¿Vas a permanecer en silencio también?― El infierno se congelaría sobre toda esta extraña galaxia y haría sushi de sus entrañas, antes de que estuviera voluntariamente en silencio.
―Tuve un pez mascota una vez. Cuando murió, lo tiré por el inodoro. En la primera oportunidad, amigo, ¡te estoy tirando por el inodoro, vivo o muerto! ― Ella bajó la vista hacia sus grises patas de rana cuando dio un paso adelante, antes de empujarla hacia la esquina, pero no había escapatoria.
―Levanta la cabeza, mascota; no lo hagas difícil para tí.
Ella lo miró desafiante, saltando en cuclillas, lista para golpear al alienígena.
―Ponme esa cosa de nuevo y comerás tus arenques de una paja durante el próximo mes―. Después de varios días de ser 'mascota' de este pez alienígena, Bella había aprendido rápidamente a reconocer signos de su ira. Gorgoteó como lo haría un ser humano después de haber sido sumergido en el agua y no poder respirar.
Aunque el hombre pez no la había lastimado físicamente, sí castigó su mal comportamiento al retirar su comida y sus comodidades. Sus comidas consistían principalmente en algo que parecía tocino verde, y sabía a algas marinas y una fruta redonda de punta redonda del tamaño de una pelota de tenis que sabía a duraznos cremosos.
Sacó el control remoto, y Bella hizo una mueca de anticipación de lo que sabía que venía. El doloroso y paralizante voltaje bajó por su cuerpo, endureciendo todos sus músculos. No pudo evitar luchar contra él, causando incluso más dolor.
Cede, obedece. Descartando la idea, ella siguió mirando. Al menos su boca todavía funcionaba.
―Oh, tú viscoso, y rastrero...― la levantó con sus pegajosos, dedos con membranas y apretó el inhibidor contra su garganta.
La sonrisa satisfecha, triunfante en sus labios de pescado la obligó a pelear más fuerte contra el control del cuello, causando aún más dolorosa agonía.
―Mucho mejor, aprenderás. Sé que eres nueva y el entrenamiento lleva tiempo. Tengo visitantes importantes que vienen y deseo presumir de mi mascota más preciada―. Él deslizó su mano en su cabello, rizando sus ricas hebras chocolate, con reflejos rojos y dorados alrededor de él. ―Tantos colores, todo en un solo lugar, un premio que eres en verdad. Seré la envidia de cada delegado en la sala―. El hombre pez y todos los demás peces alienígenas tenían una obsesión por las cosas coloridas. Salpicaduras de color estaban en todas partes de su nave. Se vestían con ropas multicolores. Incluso habían vestido a Bella con un corsé rojo con piedras preciosas, que brillaba cada vez que se movía, y una falda de cuentas muy corta que le recordaba más a un borde de lámpara que a una falda. Todo lo demás estaba desnudo. Lo que la hizo sentir muy consciente de que se veía toda su piel; con un tamaño dieciocho, había mucho que mostrar, pero eso era lo que el hombre pez quería. Mostrar su piel pálida como la leche, manchada con pecas de color rosa pálido. Los sirvientes entraban dos veces al día para cepillar su pelo hasta la cintura y asegurarse de que estuviera bañada y vestida.
Cada vez que ella protestaba, lanzaba insultos y luchaba contra ellos. Rápidamente la paralizaban y la silenciaban.
Supuso que los alienígenas no tenían ninguna preferencia en el tamaño o el peso de las mujeres que habían secuestrado junto con ella. Tristemente, al igual que Bella, ellas también fueron subastadas al mejor postor. Al menos había tenido la suerte de que la comprara un propietario rico, tratándola como una mascota mimada. Ella se estremeció al pensar lo que les estaba pasando a las otras mujeres.
Hablando con las mujeres, una cosa que tenían en común era que todas habían sido secuestradas por la noche y en lugares remotos de la Tierra.
Para Bella, ella había estado caminando hacia su casa desde la estación de tren en su pequeño pueblo, después de asistir a una conferencia de libros en la ciudad, con sus bolsas llenas de nuevas compras para su pequeña librería.
En un abrir y cerrar de ojos ella había estado paralizada y noqueada. Cuando despertó, estaban lejos de la Tierra y de la miserable vida que una vez llamó suya.
Su temperamento se encendió al recordar cómo las dieciséis mujeres habían permanecido en pequeñas jaulas de alambre durante días, con solo agua. Si alguna vez tuviera en sus manos a ese traficante de esclavos, clavaría sus grandes orejas a la esclusa de aire más cercana, luego abriría la puerta y con gusto vería su cabeza explotar.
―Recuerda, aceptaste comportarte―. Bella miró hacia abajo, viendo sus puños apretados, y se dio cuenta de que había soltado el collar de control. Ella dejó escapar un suspiro, relajó los hombros y desató los puños. Incapaz de hablar, ella lo miró y al mismo tiempo asintió. ―Bien, vamos―. Le puso una cadena de oro en el cuello, tirándola para hacer que la siguiera.
De acuerdo, entonces no tenía mucha vida en la Tierra, siendo una mujer desaliñada con una librería y dos gatos. Pero, aun así, era mejor que la humillación de esta vida en la que había sido empujada groseramente.
Honestamente, ella no sabía cuánto más de ser la mascota de un pez podría tomar. Pero tenía que hacerlo, tenía que sobrevivir.
Tenía que haber una salida a este lío. De una forma u otra, estaba decidida a encontrarla.
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Holi, holi! Les dije que esta semana sería de estrenos jajaja varias historias para todos los gustos n.n aquí al cliente lo que pida jajaja
Esta historia tiene algunos personajes diferentes, para que haya variedad jajaja estaba pensando en que la siguiente de esta saga se con los chicos de la manada y Bella jeje ¿Qué les parece? Pero para eso aún falta jeje
PD. Si no se han pasado por mi nueva adaptación 'DESEO', se las recomiendo jaja es un crossover!
No olviden dejar un comentario.
¡Nos leemos pronto!
