Disclaimer: Naruto ni sus personajes me pertenecen

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Dulce perdón


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La aldea del té, era considerada una aldea pacífica, dedicada a la medicina natural a bases de hierbas, su resistencia militar era pobre por eso siempre se mantenían fuera de conflictos. Habían solicitado la ayuda de Konoha para resolver y desinstalar una red que se dedicaba a él tráfico de órganos de personas entre 12 a 30 años. Ese año habían reportado la desaparición de cientos de personas, un número notable para una aldea con poca población.

Los elegidos para la misión habían Sido Sarada, Kawaki y Boruto dejando a la Uchiha al mando y dirección de la misión. La misión de trataba de recolectar información acerca de la red, pero tenían prohibido actuar por su cuenta. Una vez obtenida la información debían informarles a sus superiores y volver.

Habían partido acompañado de Kanji Umoi, un aldeano de la aldea del té quien le serviría de guía. Desde el primer día que habían iniciado el viaje el joven Umoi no dudo en mostrar interés por la única de fémina del grupo, el chico era amable, gracioso e inteligente, las conversaciones con él eran entretenidas e interesante. Los hermanos Uzumaki iban varios pasos detrás del chico del té y su compañera, Boruto no prestaba mucha atención, el bicolor en cambio los observaba fastidiado. Otra risa se escuchó, el chico había conseguido hacerla reír otra vez, Sarada tapó su cara un poco sonrojada mientras el chico también reía un poco más bajo.

― ¡Hey! ―le llamó Boruto susurrando.

Kawaki tenía el ceño fruncido.

― ¿Que? ―le habló tosco.

―esos dos están ―y con sus manos formó un corazón ―te ganan terreno.

Kawaki miro mal a Boruto. ―no sé de qué hablas.

― ¿De los tortolos aquí? ― los señaló con la barbilla ―o de a quien le están bajando la chica.

Boruto miro a su hermano aguantando la risa, esperando su reacción. Kawaki iba a decirle un impropio a el rubio pero la Uchiha dió la orden de hacer una pausa.

― ¿Otra vez? -se quejó molesto Kawaki ―para esto rechazaste el viaje en tren?

El chico se disculpó rascando su nuca nervioso.

―Recordemos que Kanji no es un Shinobi ―pidió amable Sarada defendiendo al chico que lucía avergonzado.

―Tu compañero tiene razón ―le tocó con demasiada confianza el brazo a Sarada para que no intercediera por él ―sigamos

Y se adelantó un poco dejando a los tres Shinobis de la aldea de la hoja reunidos atrás.

―Eso no fue muy respetuoso de parte de la hoja con nuestro cliente ―regaño Sarada a Kawaki al ser la capitana.

―pues hubiésemos viajado en tren ―la enfrentó harto de que ella lo defendiera tanto.

―Kawaki tiene razón, aunque no fue la forma ―Boruto le miro en desaprobación - pero a este paso tardaremos una semana para llegar.

―Kanji no es un ninja por lo tanto no puede ir a nuestro ritmo, debemos respetar eso ―dijo la Uchiha por último antes de caminar alcanzar al chico.

Boruto y Kawaki veían como la Uchiha trataba de disculparse.

―porque rechazo el tren ―dijo Boruto muy fastidiado y aburrido del viaje.

―para tardar más días haciéndose el galán ―soltó molesto Kawaki

―eso se escuchó como celos ―rio Boruto molestando a Kawaki.

Kawaki se adelantó dejándolo solo, estaba demasiado incómodo y molesto para hacerle caso a Boruto. Ese Kanji le tenía harto con sus pausas, aunque no se veía cansado, apostaba que solo pedía las pausas para tener a la Uchiha más cerca de él. Siguieron caminando hasta que anocheció y el cliente no se había vuelto a quejar por pausa, y cómo, si ahora tenía a una Sarada complaciente con él por tratar de recompensar el mal trato de hace unas horas.

Los chicos hicieron una fogata para calentar sus alimentos, cada uno sacó de sus mochilas sus comidas, kanji no tenía alimentos, por lo que Sarada no dudo en compartir su comida con el chico e incluso Boruto también sintió que debía compartir la de él.

―Esta comida está realmente deliciosa ―dijo el chico comiendo varios bocados -no tengo como agradecerle a los de Konoha.

―Es un placer servir, y lo de la comida no es para tanto ―dijo Sarada llevando un mechón de su pelo detrás de oreja.

Kawaki rodó los ojos ―esta es una mochila pesada, como es que no llevas ni un trozo de pan.

―Kawaki... -regaño Sarada.

―son sólo hierbas ―respondió Kanji. ― ¿Quieres echar un vistazo? ―invito él chico.

Kawaki iba a tomar la mochila, pero Sarada lo detuvo -no hace falta, no nos molesta compartir nuestra comida contigo.

Kawaki se paró molestó y se alejó.

― ¿Dónde vas? ―llamó Boruto, pero el chico no se volteó.

―Voy al baño ―dijo sarcástico perdiendose entre los árboles.

―la próxima vez elije tren viejo, hay servicio de comida y te ofrecen un cojín para dormir ―Boruto le sugirió al chico en broma.

Habían decidido dormir y Kawaki aún no volvía, Kanji ya se había dormido mientras Sarada y Boruto esperaban que el bicolor regresará. Al verle volver caminando calmado, sarada fue con él para reclamarle.

― ¿Que te pasa? ―le cuestionó molesta. Él enarco una ceja ―te has comportado como un niño idiota toda la misión.

―hey chicos cálmense ―pidió Boruto queriendo evitar que el bicolor respondiera, pues sabía que este no tenía tacto para decir las cosas.

―te haré un reporte ―amenazó la Uchiha.

―Hazlo, sarada, no me importa ―dijo molestó pasándole por el lado.

Ella se quedó parada viendo a sus compañeros dirigirse a la fogata, se sintió mal de que en todo el viaje hayan tenido inconvenientes por Kawaki, aunque no sé atrevería a reportarlo por algo tan tonto, el verlo desafiarla y no mostrar respeto a su cargo de capitana la hizo sentir como si él la subestimara y la viera sobrevalorada por el Hokage.

Vio a Boruto y Kawaki hablar muy concentrados, en otra ocasión hubiese ido hacia allá y se uniría a lo que sea que estuvieran hablando, pero está vez prefiero mantenerse alejada. Les informó que le tocaría la primera guardia a Kawaki, luego a Boruto y luego a ella y partiría a primera hora del siguiente día.

―viejo, sé que estás molesto por los retrasos de la misión, pero debes dejarlo pasar -dijo Boruto señalando a Kanji quien dormía profundo.

―No me agrada y no confío en él, su amabilidad me parece muy farsa ―soltó calmado.

―pues también desconfiabas de mi padre y mi familia ―dijo el rubio tratando de hacer entrar en razón a el mayor.

Se quedó callado. Boruto tenía un buen punto.

―hay cosas que no me cuadran, él llegó en tren, pero prefirió ir caminando, aunque pide paradas, no descansa del todo, se la pasa haciéndose el payaso con Sarada y que lleva en esa mochila, en todo el viaje no ha sacado nada de ella

Boruto observo el objeto mencionado, esa mochila se veía llena hasta mas no poder, Kanji no le dejaba sola ni para orinar y en todo el viaje no había sacado nada de esta. No sabia si Kawaki solo exageraba, pues era obvio que más que molesto por las pausas estaba celoso, celoso de que Sarada este tan a gusta con los tratos del extranjero.

―Vete a dormir ―ordeno ―Es mi turno de vigilar.

Boruto observo como los demás ya descansaban y decidió unírseles, hasta que llegara su turno, entonces ahí si investigaría que había en la dichosa mochila y matar la duda que Kawaki ahora había creado.

Kawaki miraba con desprecio a Kanji dormir, sus manos sostenían firmemente la mochila, tenía una corazonada de que algo ocultaba, pero también podría estar equivocado aun le costaba confiar en las personas. El turno de Boruto llego y este ya estaba listo para intercambiar con él, le cedió el mando de vigilancia y se tiro a descansar y tratar de disipar las dudas sobre el estúpido de Kanji.

Boruto miraba fijamente la mochila, se acerco lentamente, y justo cuando iba a poner sus manos en ella, Kanji despertó.

― ¿Qué haces? ― le soltó molesto ― me ibas a robar.

―no, no, no solo la quería poner a un lado, para que descanses mejor ― se excuso el rubio rascando su nuca nervioso.

Kanji se paro molesto y anuncio que iría al baño y se perdió entre los árboles. Boruto no dudo en seguirle para cuidarle, al fin de cuenta era su cliente y debían protegerlo. Le encontró de espalda y no dudo en ir a ofrecerle una disculpa, puso la mano en su hombro y todo paso rápido, vio a kanji voltearse a él, e inyectarle algo en el brazo, ver todo borroso y luego todo negro.

Kawaki se despertó sobre exaltado al ver que el chacra de Boruto se había disminuido y se sentía lejos, Sarada también había despertado y ambos se habían puesto a buscar el paradero de ambos chicos. Sarada estaba en silenciosa no quería creer que Kanji estaba involucrado en la desaparición de Boruto sino que ambos son víctimas. Tuvieron que mandar a buscar apoyo de la hoja, pues no estaban tan lejos aún. Boruto fue recatado justo cuando el grupo de criminales se disponía a empezar el proceso para extraer algunos órganos, en este caso los ojos eran el principal objetivo. El somnífero era mortal y Boruto seguiría en un estado de coma varios días más. A pesar del fracaso, la misión fue dada como exitosa pues habían podido capturar los criminales que se dedicaban a eso y apresarlos.

El hokage les había felicitado, felicitación que no se sentía, y dado varios días libres hasta que se les volvieran a llamar. Ambos chicos se retiraron en completo silencio, con ese mismo silencio decidieron acompañarse camino a casa, Sarada se sentía de alguna forma decepcionada de si misma, tuvo con ella todo ese tiempo al jefe de dicha banda y solo se portó amigable con él, nunca tuvo sospecha alguna y Boruto resulto herido.

―me puedes acompañar hasta aquí ― dijo la Uchiha sin mirarlo. Al ver que el estaba tranquilo a pesar de que Boruto pasaría unos días en el hospital decidió enfrentarlo ―es una pena que Boruto tenga que pasarse días en el hospital.

―si ―respondió viéndola fijamente, sabía que algo más había.

―Incluso cuando no ha sido su culpa que lo capturaran ― la forma en que lo dijo fue irónica y molesto un poco al bicolor.

― ¿estas culpándome? ― se acercó a ella molesto

―no he dicho eso ―se defendió la Uchiha

―pues habla claro ― se acerco mas ―di lo que me quieras decir

Ella suspiro profundo y decidió soltarlo ― ¿Por qué rayos no me avisaron que pretendían investigar a Kanji como sospechoso?

― ¿Cómo iba a decírtelo? A penas notabas que Boruto y yo existíamos

― ¿Disculpa? ―se sintió ofendida

―todo para ti era. Kanji esto, Kanji lo otro, kanji que gracioso eres, kanji que inteligente eres ― dijo imitando la voz de mujer ―no podías verlo como sospechoso ni aunque el mismo te lo confesara, así que no intentes proyectar lo que no hiciste en la misión en mí, le mencione mis dudas de el a Boruto, fue su propia decisión actuar solo.

La Uchiha se había enfurecido ―Primero que nada, fuiste un idiota toda la misión, no me obedecías y más que sospechar de Kanji se veía como celos infantiles ―eso le había picado ―estas acostumbrado a que todos te tratemos como el centro ¿cierto? No soportaste la idea de que esa atención la estaba teniendo otro.

―di lo que quieras, Uchiha ― y se giró para macharse.

―No tengo que proyectar ninguna culpa en ti, porque ya la sientes. Sabes que si no hubieses sido tan estúpido y egoísta de haberle contado aquello a la única persona que se lanza sin pensar nada de esto hubiera pasado…

Ya había tenido suficiente de ella.

―VETE AL INFIERNO ―ni siquiera había notado cuando el se había acercado nuevamente tan rápido, solo sintió sus ojos llenos de deprecio e ira.

No lo podía creer, el nunca le había hablado así, no desde que se habían vuelto buenos amigos. Sintió algo partirse dentro.

―Perfecto ― a penas pudo decir antes de irse corriendo.

Kawaki quiso ir tras ella, pero sus piernas no respondían. Algo en él le decía que se lo merecía, pero otro lado le decía que estuvo mal.

Al llegar a casa de los Uzumaki se encerró en la habitación que le habían asignado hace años, algo dentro le seguía picando, se sentía triste y enojado al mismo tiempo, toda culpa de la Uchiha, exacto, no era su culpa, ella lo había molestado y culpado de lo ocurrido cuando ella se la había pasado toda la misión de coqueta. Pero que era eso que sentía, la cara de sorpresa tras mandarla al infierno, le remordía la conciencia y si tal vez se había pasado, no, claro que no, ella fue la que se paso al culparlo, por lo que le paso a boruto, si eso era, pero y si no lo estaba culpando y ya él se sentía culpable por lo ocurrido.

Entonces ¿Debía disculparse con ella? No, ella debía disculparse con él. Carajo, maldito Kanji, tú eres el único culpable ―pensó molesto.

Estaba decidido, iba a disculparse en cuanto le viera y asunto olvidado. Aunque Boruto le había enseñado que las disculpas vacías son banas, debia comprarle flores, había escuchado que a las chicas le gustan las flores, bien, le compraría flores y le pediría disculpa, no, no, no. No andaría media aldea con flores y que todos le observen, sin mencionar que la rubia de floristería le preguntaría para quien son, había oído que es bastante chismosa, antes de entregar las flores media aldea sabría que son para Sarada.

Se levanto decidido ya sabia que ofrecerle junto al perdón.

Es un idiota, sus palabras resonaban en su cabeza "VETE AL INFIERNO" nunca olvidara su mirada de odio. Reconoce que si había actuado muy amigable con Kanji, pero había sido para ganarse su confianza y poder revisar su mochila, o ver discreta su contenido, al igual que Kawaki había notado lo de la mochila, pero no el, tuvo que acusarla de ofrecida.

Sintió varios toques en su puerta y le vio abrir la puerta de su habitación.

― ¿Qué haces aquí? ― le soltó seca

―Tu madre me dejo subir ― antes de que ella protestara continúo hablando ―He venido a disculparme.

―No hace falta ―dijo desviando la mirada

―si, si hace ― ella le vio sorprendida ― ¿puedo? ―pidió permiso para entrar a la habitación.

Sarada asintió y Kawaki entro y tomo una silla acercándola a la cama donde estaba la chica.

―Lo siento, no debí mandarte al infierno, he oído que es un lugar muy feo ―ella contuvo una risa ―lo cierto es que si odio a Kanji.

―Yo también, lo que le iba hacer a Boruto y lo que le hizo a las demás personas no tiene perdón.

―sí, eso, también por coquetear contigo ― esta vez Sarada no pudo contener la risa.

Kawaki le extendió una funda con Taiyakis ― ¿son Ta…?

―si, es mi ofrenda junto con mis disculpa ―ella le vio con burla.

Sarada los tomo

―Bien, es hora de irme, en serio, siento haberte gritado.

― ¿no quieres comer conmigo? ― le extendió la bolsa de papel

―no, son solo para ti ― se levanto de la silla y se retiro ― Nos vemos Uchiha.

Ella le sonrió. Cuando estuvo sola otra vez, comió de los taiyakis, eran de chocolates, lo comió con tanto placer. Al tomar el otro vio una nota dentro de la funda.

"Te llevare dos Taiyakis cada noche hasta que me perdones, solo tu decidirás cuantos taiyakis vale ganarme tu perdón"

― ¡Rayos! Debí hacerme la fuerte ― rio a carcajada.


Hola...

algo breve.

La idea surgió luego de ver Titans la discusión que tiene Rachel y Gar. ¿lo notaron?

lo otro es que mi hermano quien es mi primer lector dice que Sarada también debió disculparse, yo no lo creo, pero ¿Qué opinan ustedes?