Baz

Octubre solía ser uno de los meses favoritos de mi madre. Y también el mío. En realidad, amo todo lo relacionado al otoño: las bebidas especiales de la época, los colores, las hojas cayendo y la magia natural que tiene este tiempos del año. Los meses de octubre y noviembre son realmente los meses superiores.

Diciembre y su invierno, por otro lado, me hacen ponerme nostálgico. Las fiestas navideñas me provocan sentimientos encontrados: Extraño a mi madre, y aunque es mi aniversario con Simon, también coincide con todo lo que pasó con El Hechicero. Es simplemente extraño.

Considerando que este periodo también es difícil para Simon, no suelo dejar que mi ánimo me gane. Uno de los dos tiene que estar bien para dirigir al otro. Si los dos nos dejamos vencer, terminaríamos por ahogarnos. Pensaba que estaba haciendo bien mi trabajo. Suelo tener todo bajo control, pero está vez, creo que he subestimado a mi novio.

Estamos a finales de noviembre. En menos de una semana entraremos en el último mes del año. Nuestro apartamento ya está decorado (Cortesía de Bunce) y creo que todo esto me sobrepasa.

Estoy en la sala, en pijama y bebiendo té. Él llega y recuesta su cabeza en mi hombro. Su calidez me reconforta, como si fuera una manta en un día invernal. Es muy extraño el cómo actúa, e irónico lo que pienso, pero parece que él está conspirando. La vida da demasiadas vueltas.

—Baz, ¿Te parece bien si vamos mañana a Watford?

Allí está su plan. No sé qué pensar.

—¿Por qué lo dices tan de pronto?—le contesto.

Simon no se rinde. Él no lo hace.

—En está época, se pone muy bonito. Yo solo lo conozco bajo el mando de Hechicero, pero estoy seguro que la Directora Bunce ha hecho un trabajo maravilloso.

—No lo sé Snow ¿Estás seguro que esto es una buena idea?

Me gustaría ir, creo que darle una visita a mi madre sería bueno para mi. Sin embargo, cuando hemos ido, él suele sentirse un poco incómodo.

—Es una oportunidad para volar sin arriesgarnos a qué algún Normal me vea.

Levanta un poco los hombros, como para resaltar su punto. Sus alas están ocultas, los hechizos son buenos para ocultarlas, supongo que aún así también necesita el ejercicio. Coloco mi mano en el punto de su espalda del que suelen surgir y paso mis dedos con suavidad. Lo recorre un escalofrío.

—Entonces, está decidido.—digo

Él me sonríe y, antes de que pueda evitarlo, termina sentándose sobre mis muslos. Lo aferro por la espalda y me acomodo mejor en el sillón. Creo que una siesta podría venirnos bien a ambos. Nos quedamos así sin hablar. Pienso que Simon ya está dormido, pero vuelve a hablar.

—Te quiero Baz, no lo olvides.

—Y yo a ti, Simon.

...


¡Hola!

Hoy es el primer día del Countdown, el prompt era literalmente final de otoño. Esta historia va a ser un two-shot. Mañana subiré la parte dos.

No creo poder escribir todos los días, pero me encanta poder participar 3

Muchas gracias por leer~

Ciao!