Como todo él.
Como un sol brillante que ciega y molesta o ilumina y alegra.
En ocasiones como un lento y sereno amanecer, cuyos testigos siempre se hallan callados y respetuosos, apenas percatándose de lo que hacen o apenas comprendiendo que llega a fastidiar sus vidas, y apenas reprendiéndose por su acto de respeto hacia alguien tan indigno de él como lo era Naruto: simplemente ruidoso, en palabras de Sasuke.
Aunque fascinante, incluso con matices intrigantes.
Él es alguien tan feliz e inmaduro, cuya seriedad afortunadamente no es inexistente en todo momento. A veces hace que brille con menos intensidad y otras con más apremio y entusiasmo.
Temo entender que soy la única que entendió a Naruto más que el mismo Sasuke. Pero sé que solo sé los aspectos de su personalidad y no las razones de su conducta, como una verdadera amiga, que claramente yo no soy, lo haría.
Solo me despido de lejos de Naruto, esperando ingenuamente que a su regreso él me confiese que en realidad nunca estuvo enamorado de Sakura, sino que de mí y que solo era demasiado tí...
¿Naruto alguien tímido?
¿Enamorado de mí?
Gimo en protesta hacia mí misma y me dirijo hacia el complejo Hyūga para tomar un descanso que me quite mis estúpidas ilusiones.
