Bufo sonoramente por quinta vez y borro la tinta de mi brazo.- ¿Si quiera existes?- Escribo esta vez y espero unos minutos.

Nada.

Vacío.

Tal vez yo no tenga una, tal vez fate no me ha asignado un alma gemela porque fui concebido con una poción de amor y, ciertamente ellos no eran Soulmates.

-¡Meses!- Se escucha un grito desde la sala común y con el enfado sobre mi falta de compañero bajo para ver quien es tan vulgar como para chillar de esa manera.- ¡Han pasado meses desde que cumplí los 16 y NADA!- La persona que gritaba se estira del rico cabello platino con frustración y una mueca de tristeza e ira baila por su rostro.

-Cálmate.- Avery lo fulmina con la mirada.- Tal vez tu compañero no ha nacido o aún no ha cumplido los 16.

Pongo atención a sus palabras, ¿no nacer? ¿Es siquiera eso posible?

-¿Y por cuánto tiempo tendré que esperar?- Se queja Abraxas con un mohín.

-Hasta que nazca, supongo.

Me adelanto hasta que notan mi presencia, aclaro mi garganta.- ¿Se puede saber que son esos gritos?- Mi voz baja y levemente siseante causa estremecimientos en mis seguidores y eso me llena de placer.

-Lo lamento, mi señor.- Se arrodilla Abraxas y simplemente le miro con una ceja alzada.

-Levántate.- Le ordeno.

Malfoy mira mis ojos y sin que lo note miro sus recuerdos, como cada palabra escrita no ha sido respondida y el dolor que eso provoca.

Dolor parecido al mío.

-¿Alguna vez ha habido tanta separación de edad?- La curiosidad impregna mi voz y me siento en mi lugar habitual.

-La separación más larga ha sido de 70 años.- El ligero puchero y la tristeza en sus ojos me hace saber lo mucho que le apena eso. No por el pobre desgraciado que haya pasado tanto tiempo sin su otra mitad, si no por la probabilidad de que le pase a él.

-Entiendo.- Asiento con la cabeza y preocupo mi labio inferior con mis dientes, pensando.

¿Tardará tanto tiempo en nacer?

••••••••Soulmate••••••••

-¡Crucio!- Los patéticos gritos de dolor de Wormtail resuenan en toda la habitación.- Solo te pedí una cosa, ¡UNA SOLA!- Los suaves siseos no hacen nada más que estremecer al hombre.

-Lo lamento mucho, mi señor.- Se arrastra por el suelo pidiendo clemencia.

-¡Largo de mi vista!- Creo que es la primera vez que le he visto correr tanto.

Salgo de esa habitación y me encamino a mi despacho, después de todo tengo papeleo que revisar.

Una vez llego me siento detrás del escritorio y simplemente miro al vacío.

Mi soulmate nunca apareció, mi brazo jamás se llenó con palabras.

Acaricio distraídamente las escamas de Nagini, ¿Será que aún no ha nacido? O simplemente Fate decidió castigarme, antes pensaba que podría ser por mis padres pero tal vez es porque dividí mi alma en tantas porciones.

A lo mejor no es posible tener un alma gemela con 6 partes del alma repartidas por ahí.

Se escuchan tres toques en la puerta que hacen que pierda el hilo de mis pensamientos.- Adelante.

-Mi señor.- Severus Snape, el espía.

Se arrodilla ante mi.- Sabes que eso no es necesario, Severus.- El hombre asiente con la cabeza y sonríe mínimamente.- ¿Qué tienes para mi?

Se sienta en la silla frente al escritorio con un suspiro cansado.- Dumbledore pretende hablarle a Potter sobre tus horrocruxes.

Pongo mi espalda recta.- ¿Te lo ha dicho?

-Insinuado, más bien. Ha dicho que quiere tener "clases" privadas con el chico para hablarle sobre ti, solo he juntado 22.

-Entiendo.- Asiento con la cabeza.- Reúnelos para mi, Severus. Tal vez sea hora que junte algunas partes.- El anillo en mi dedo brilla mínimamente y le acaricio con ternura.- Solo me quedaré con este y el relicario.- Cuando lo encuentre. Pienso.

-Sí, Tom.

Un pop suena por toda la habitación y miro al elfo doméstico.- El señor Abraxas está esperándole.

Asiento con la cabeza.- Hazle pasar, por favor.

-Sí, amo.- Y desaparece.

-Entonces será mejor que vaya a hacer lo que me pidió.- Dicho esto sale por la puerta, por donde Malfoy está entrando.

-Tom.- Asiente antes de sentarse en la misma silla que Severus y simplemente mirarme.

Con un movimiento de mano quito mi glamur y tener mi apariencia de cuando tenia 25 años.

Misma edad que aparenta el rubio, gracias a un horrocrux que guarda en su dedo, claro.

-¿Has venido hasta aquí para simplemente mirarme?- La arrogancia abunda de mi voz y el rubio rueda los ojos.

-He encontrado a mi alma gemela.- Voy a felicitarle cuando encuentro un movimiento en su labio, el mismo que hace cuando está incómodo, nervioso o siente temor a algo.

-¿Qué pasa?

Suspira pesadamente y pasa las manos por su rostro suavemente.- Es el amigo de Potter, Ronald Weasley.- No me pierdo la queja en su voz, al igual que tampoco la adoración al decir el nombre del chico.

-Ronald Weasley.- Repito incrédulo.- ¿Desde cuando lo sabes?

-Está mañana, pero según tengo entendido cumplió los dieciséis el 1 de marzo.

-¿Y no ha escrito hasta hoy?

Niega con la cabeza.- ¿Qué debo hacer?

Le miro con pena, yo mismo no sabría que hacer. Casi no puedo esconder el estremecimiento que ataca a mi cuerpo de solo pensar que me tocara un soul mate como Potter.

-¿Qué quieres hacer?- Le pregunto entonces.- El no se unirá a nosotros.

-Y yo no me uniré a ellos.- Su voz baja un poco.- Pero lo encontré.- Mira mis ojos.

-¿Le has dicho quien eres?- Niega con la cabeza y suspiro.- Pregúntale que opina de las almas gemelas, depende de lo que te diga decide qué hacer.

-¿Puedo hacerlo aquí?- Me ruega.

-Por supuesto.- Le entrego una pluma y tinta.

"¿Hola?" Escribe con caligrafía fina.

"Oh, por fin contestas, pensé que te asustaste cuando dije mi nombre"

"¿Qué opinas de las almas gemelas?

"Creo que es lo mejor que le puede pasar a una persona, ¿por qué?"

El rubio me mira con pánico.- ¿Qué le digo?

-Pregúntale que pasaría si fueras del otro lado de la guerra.

"¿Y si fuera un mortífago?"

La respuesta tarda en llegar y casi puedo sentir el pánico que sale a oleadas de Abraxas.- ¿Y si me odia? Después de todo nuestras familias no se llevan.

Antes de que pueda decirle nada las palabras vuelven a su brazo y no puedo evitar acercar un poco más la cabeza para leer mejor.

"No lo sé, nunca lo pensé"

El rubio va a escribir cuando las letras vuelven a aparecer.

"Definitivamente no me gustaría, pero podríamos hablarlo para llegar a un acuerdo"

"¿Te volverías hacia el otro lado?"

Miro a Abraxas con horror.- ¿Estás loco? ¡Es un Weasley! ¿Cómo vas a preguntarle eso a un activo de la "luz"? ¡ Y es el mejor amigo del mocoso Potter!

-Necesito saberlo.

"No lo sé, pienso que tú no lo harías."

"Pero, ¿tú lo harías?"

"Harry es mi hermano en todo menos en sangre, si alguna vez me uniera a Voldemort sería solo si él lo hiciera"

-Amigo, estás jodido.- Niego con la cabeza.

Escucho brevemente el quejido que suelta antes de volver la vista a las nuevas letras que han aparecido.

"Y ahora, ¿me dirás quién eres?"

"¿Prometes no odiarme?"

"No."

Suelto una risa por lo bajo.- Al menos es directo.

El rubio me mira mal antes de escribir, con un leve tembleque en su mano.

"Abraxas Malfoy"

-Me va a odiar.- Se lamenta.- ¿Crees que Potter se uniría a nosotros?

Le miro como si fuera idiota.- Intenté matarle.- Le recuerdo.- Es imposible.- Vuelve a quejarse.- Deja de hacer berrinche, es indigno.

Suelta un bufido.

"¿Estás jodiendome?"

-Ojalá.- Escucho su susurro y le miro con diversión.

-Tiene 16 años, pervertido.

-¿Sabes qué?- Me dice con un mohín en los labios y levantándose de su asiento.- Espero que Potter sea tu alma gemela.- Suelta antes de correr por la puerta.

Casi logro darle con una maldición que ciertamente es dolorosa, casi.

-Eso es imposible, jamás encontraré a mi soulmate. Y mucho menos seria Potter.