Había veces, momentos, en lo que Chifuyu miraba a Baji.

Ya sea porque de pronto su mirada se desviaba hacia él mientras pensaba en todo y nada en clase porque lo que decía el maestro era aburrido. O porque su apariencia en la escuela resultaba ser... Muy distinta de la que tenía fuera.

Porque su cabello bien peinado hacia un lado como si fuese un licenciado o algo parecido, su cabello largo tomado en una cola de caballo baja y esos lentes... Ugh, esos lentes de fondo de botella que lo hacían ver tan ñoño.

No era para nada el estilo de Baji. No quedaba simplemente.

Y de sólo pensarlo, le hacían reír. Pues, ¿Quién en la escuela creería que este chico que tenía apariencia de ñoño era en realidad alguien fuerte y capaz de partirte la cara además de ser intimidante?

Resultaba simplemente hilarante.

— Debería darte 4 aquí, no 6, Baji-san — señaló Matsuno, sin prisas. Haciendo que Keisuke enfocase su atención en el error señalado.

— ¿Qué! ¡N-No puede ser! — y rápidamente, checó el procedimiento para así, corregir el ejercicio.

... Pero a pesar de todo, Baji-san seguía siendo genial. En todos los sentidos.

Concluyó Chifuyu mientras sonreía levemente.

— Aquí era 2, Baji-san.

— ¡Con un demonio!