Prólogo: Las lágrimas de una Diosa
La guerra contra Hades fue un golpe bajo para toda la orden de Athena. Causó heridas difíciles de sanar. Marcó con fuego la piel de cada Santo o Amazona. Era algo que no se iba a olvidar tan fácil.
La diosa de cabellos lilas tuvo que reconstruir su Santuario de cero, ganarse la confianza de sus santos sobrevivientes pero sabía que este ciclo de guerras habían dejado muchos huecos en sus vidas. ¿Cómo establecer el orden y la disciplina sino conocía bien el sistema del Santuario?
Fue criada fuera de él, apenas tenía una año "conociendo" el lugar pero sin mucho éxito. Entre desgracias ha ido adaptándose pero ya era muy tarde.
Su orden estaba diezmada a más de la mitad, sí, una parte había sobrevivido pero con heridas en sus corazones que no sanarían tan fácilmente. La mayoría estaba muerta y era la mayoría que seguro tenía más conocimiento sobre el Santuario. ¡Que suerte la suya! Aprender a ser Diosa y manejar un Santuario cuando apenas se esta descubriendo a si misma.
¿Y ahora que hacía?. Toda una población dependía de ella y no solo eso, si algún dios enemigo se daba cuenta de su fragilidad, la humanidad entera corría peligro y ya no podía arriesgar más a sus Santos de esa forma.
Una cosa era manejar una empresa y aún así tenía mucha ayuda de Tatsumi que conocía los negocios de su abuelo pero otra cosa era manejar el Santuario de la diosa de la Sabiduría y la Guerra Justa.
Sumándole el hecho de que no sabía como ser una Diosa. Una cosa era lidiar con tres guerras para lo cual no estaba preparada y quizás solo quizás de haberlo estado hubiera evitado tantas tragedias. Aún así lograron salvar a la humanidad pero fue algo de fe y esperanza, no fue algo de estrategia y preparación.
Fue solo un salto de fe.
Probablemente si hubiera otra guerra no saldría todo igual. Es algo de que preocuparse.
Entonces… ¿Cuál era la solución a todo este problema?.
Luego de recorrer con la mirada su Santuario desde el balcón donde estaba ubicada la estatua con su figura divina. No pudo evitar que sus ojos se llenarán de lágrimas.
"Si estuvieran aquí los santos dorados o el Santo Padre todo sería distinto."
No sabía cuántas veces había escuchado ya esos comentarios de las doncellas más veteranas, y por supuesto que lo entendía. Aunque Saga fue un usurpador manipulado, él mantenía la prosperidad en el Santuario y los mejores caballeros salieron de esos tormentosos momentos.
Ella en cambio era muy inexperta y no sabía como aplicar la disciplina en el resto de sus Santos y los nuevos aprendices.
¡Agh! Los aprendices.
Que problema, no sabía que hacer. Le dejo todo a Shaina y Marín, que ellas controlaran como mejor pudieran las tropas y los entrenamientos pero sabía que en cualquier momento, ella tenía que actuar.
Las lágrimas en sus ojos corrieron libremente por sus mejillas. Quería ayudarlos, quería ser útil. ¿Qué culpa tenían sus Santos? ¿Por qué sus Santos Dorados pagaron por algo que no provocaron? Porque al final fue todo culpa de ese asqueroso ser… Ares.
Solo pensarlo le daba asco, él arruinó lo que hubiera sido una hermosa hermandad. Llena de amor y unidad. Pero no, él interfirió en algo que no le competía y ella pagaba las consecuencias.
Un sollozo escapo de sus labios temblorosos. Esto escapaba de sus manos y aún no entendía cómo.
-No es propio verte derrumbada, querida.
La voz retumbo en el lugar a pesar de no ver a nadie. Aunque ella no estaba asustada, el cosmos era conocido y cálido.
Alzó la mirada mientras se secaba las lágrimas que corrían por su rostro. Una luz comenzó a verse dando forma al rey de todos los dioses.
-Padre, que honor tenerte aquí- la joven intentó regalarle la mejor sonrisa que pudo.
-Joven Athena, el honor es mío -Zeus sonrió viendo a la chiquilla apoyada del balcón con los ojos rojizos- Veo que no estas muy animada.
-He tenido días, quizás meses algo difíciles- murmuró volviendo su vista al Santuario. El dios se paro a su lado para apreciar los terrenos de igual manera.
-Ha sido una temporada muy trágica para todos, pequeña -comentó el dios notando la variedad de cosmos entristecidos- Tu y tu gente son quiénes más han perdido a pesar de haber ganado cada una de las guerras.
-La tristeza invade mi Santuario y a mi la frustración -admitió en un suspiro- Admito que soy muy inexperta con respecto a mi divinidad, que hay cosas que ignoro de mi Santuario y no tengo idea de como ganarme la confianza de los sobrevivientes después de todo el daño que han sufrido.
-La incertidumbre y el dolor son parte de la humanidad, hija mía- el dios acarició con delicadeza los cabellos lilas de la niña. La joven lo vio de reojo, otorgándole la razón pero no haciéndole más fácil de llevar.
-¿A que has venido, padre? ¿Algo que podamos hacer por ti? -pregunto con una pequeña sonrisa. Algo debía haber atraído al dios hasta allí.
-Tu cosmos deprimido ha llegado hasta mi salón y no pude evitar preocuparme, sé que nuestros iguales no han sido justos y buenos contigo, pequeña Athena.
-Agradezco tu preocupación, padre -la muchachita agacho el rostro avergonzada- Intentaré disimular más mi sentir pero la situación me esta superando…
-Athena…
-¿Qué clase de diosa puedo ser si deje que Ares jugará con todos mis santos? Hizo de mi Santuario su patio de juegos, gracias a eso y a mi inexperiencia la mayoría de mis santos dorados murieron… -las lágrimas volvieron a correr por sus mejillas, era imposible no llorar recordando el dolor de sus santos- ¿Qué culpa tenían? ¿Qué hacían de malo? Solo me querían cuidar, nacieron y murieron por mi, y no bastando eso… ¡Hades los quiso usar en mi contra! Les negó su descanso y les quito su honor, Los obligó a matarse entre sí.
Zeus escucho paciente a su joven hija. El corazón se le encogía al verla tan frágil, ahogada en un mar de llanto y desesperación. Podía sentir el dolor que ella sentía y al ser su hija predilecta le dolía muchísimo verla de esa manera.
-Merecían algo mejor… una vida mejor, lejos de toda esa desgracia y yo no supe como dárselos- murmuró entre llantos- Ahora solo hay fantasmas y escombros inundando este Santuario que debería ser un símbolo de amor y paz.
Se secó con brusquedad las lágrimas y volvió a ver al rey de todos los dioses.
-Me gustaría que me vieras con una sonrisa pero no puedo, no puedo fingir que todo esta bien cuando todo va mal para mi y mi gente, es algo que yo no elegí pero que tengo que enfrentar sola.
Con la poca dignidad que tenía dio media vuelta para volver a sus aposentos privados, quería pensar y seguro llorar en tranquilidad. Zeus vio la frágil figura alejarse y algo dentro de él le decía que intervenir.
¿Pero era lo correcto? Esos mortales levantaron la mano contra los dioses. Claro que comprendía lo que decía su hija, esos hombres solo peleaban si su diosa era amenazada. ¿Qué era lo correcto?
¿Tenderle la mano a Athena o dejar que se hundiera?.
Pensándolo así era clara la respuesta. Sin importar que tan mortal fuera esa niña, era su hija. Su preferida. En algún lugar dentro de la pequeña Saori Kido existía su regía hija Athena. Sabía que era cuestión de tiempo para que ella aprendiera a conocerse pero no podía hacerlo bien sino tenía apoyo y mucho menos si no había quién le enseñará.
-Joven Athena, espera -la voz imponente del dios detuvo su andar, con nerviosismo se giro para ver la dulce sonrisa que le regalaba su padre- Lo que menos quiere ver un padre es ver a su hija sufrir y más cuando no fue su elección lo que la llevo a tal situación.
-¿Q-qué quieres decir? -pregunto confundida. Zeus se acercó y poso su pesada mano sobre el frágil hombro de la niña.
-Voy a concederte y concederle a tus santos otra oportunidad. Así podrás darle la vida que según tu merecen, muéstrame que de verdad son capaces de vivir en paz y rodeados de amor.
Saori abrió los ojos desmesuradamente. ¿Estaba soñando?.
-Traeré a todos los santos que murieron para protegerte en este ciclo de guerras santas. Demuéstrame que eres capaz de mantenerte fuerte porque cuando haga esto, tu y tus santos tendrán que lidiar con los problemas del pasado. Enséñame que si merecen esta oportunidad.
Por primera vez en su vida se había quedado sin palabras. ¿Una nueva oportunidad? ¿Podrían vivir en paz al fin?.
NdA: ¡Hola! he aquí con otro pequeño fic. Espero que sea de su agrado.Cuídense. Besos.
