Fanfic escrito para la dinámica #Sextember2 de la página Fanfics y Fanarts de Ranma Latino.

No podía quedarme con la cosquilla de publicarlo, espero sea de su agrado.

Lo primero ya lo saben "los personajes no me pertenecen, es sin fines de lucro, hagan ejercicio, etc".

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Estaba molesto. No, estaba más que eso. Lo suyo era enojo, del tipo que sentía cada que ella prefería al cerdo ese que a él.

Estás celoso, estás celoso, le repetía aquella molesta voz en su cabeza. ¿Celoso él? ¡Jamás! ¿Quién en su sano juicio sentiría eso por ella?

-Seguro está bien- soltó sin contemplación- es un cerdo con suerte-

-¡Eres un idiota! ¡Todo esto es por tu culpa!- explotó con irritación la chica.

Los pájaros que se escuchaban en el bosque a esa hora salieron huyendo despavoridos ante los gritos que quebrantaban su paz.

-¡No!- gritó con fuerza- ¡Es la tuya! Por huir con ese despistado es que todo esto está pasando-

-Pues si tú no hubieras ido a esa cita con Shampoo yo no habría venido con él-

-¡Ya te dije que no era una cita! Además ¿Quién es tan tonta como para salir de campamento con Ryoga! Como si no supieras que se pierde dentro del mismo Dojo ¡Te dije que regresaría a tiempo!-

-Claro, luego de haber pasado toda la tarde pegadito a Shampoo- expresó apretando los puños inconscientemente recordando la escena de la tarde.

-¡Mira quién lo dice! La "señorita" que se va a pasar la noche con otro que no es su prometido- siguió rebatiendo sin percatarse del celoso reclamo de la mujer- ¿Y si se propasaba contigo? En medio de este bosque nadie vendría a ayudarte-

-¡Ryoga no es así!- Ranma hizo un gesto de fastidio- Además, sé defenderme sola-

-¡Ah! ¿Si?- exclamó acercándose peligrosamente a la joven.

-¡Claro!- respondió con un ligero nerviosismo ante la cercanía del muchacho- Nadie puede tocarme sin mi permiso-

-¿Eso crees?- siseó apenas a unos centímetros del femenino rostro- Eso lo veremos-

A continuación Ranma derribó a Akane de un rápido movimiento haciéndola quedar recostada sobre el piso, se colocó encima de ella inmovilizándola con el peso de su propio cuerpo al tiempo que aprisionaba sus muñecas con una de sus manos.

-¿Qué harás ahora?- le dijo mirándola intensamente.

La joven mujer comenzó a moverse debajo de él intentando liberarse, sus pechos rozaban los pectorales de Ranma mientras sus caderas friccionaban la entrepierna masculina inconscientemente; ella luchaba por zafarse mientras él seguía intentando mantenerla debajo de sí mismo, el esfuerzo les provocó respirar agitadamente demasiado cerca uno del otro. De repente, Akane cesó el movimiento abruptamente mirando a Ranma con ojos azorados, pasaron unos segundos hasta que él se percató de que cierta parte de su anatomía estaba bastante a gusto con el roce irguiéndose notoriamente; de inmediato se quitó de encima colocándose a un lado en posición de flor de loto intentando ocultar la evidencia de su vergüenza.

-Yo… yo…- tartamudeó.

Akane se sentó donde estaba recogiendo las piernas cubriéndose a la vez el pecho.

-Ranma, nunca creí que…- intentó hablar pero se interrumpió sin poder continuar.

-Iré a montarte… a ponerte… a colocarte… voy a poner la casa de campaña- soltó al fin levantándose en dirección de las cosas de la chica dándole la espalda para que no notara el intenso rubor que se había instalado en su rostro.

Una desconcertada Akane se quedó en su sitio unos momentos más ¿Acaso ella había logrado que el gran Ranma Saotome, rey del auto control, se… se…? Sacudió la cabeza intentando alejar esas ideas, se incorporó aún confundida y lentamente se dirigió a las cercanías para juntar leña, la noche se acercaba.

Terminaron de montar el campamento en silencio, Ranma encendió la fogata justo antes de que el sol se ocultara completamente, luego sacó una olla de su propio equipaje y comenzó a cocinar; al terminar le extendió a Akane un plato con arroz y curry, cenaron sin hablar aún, sólo se escuchaban los ruidos nocturnos de fondo.

-Entra a la tienda- pronunció sin emoción en la voz- será una noche fría-

La mujer se dirigió a hacer lo que le indicó, antes de entrar dudó y lo miró.

-Por mí no te preocupes, no intentaré nada raro- exclamó Ranma dándole la espalda aún con el fuego de frente.

-Buenas noches, Ranma- se despidió sin obtener respuesta.

Ya era casi media noche y no podía dormir, los ruidos del bosque la aterraban, tenía frío y aunque no quisiera admitirlo abiertamente, lo quería cerca. Se dirigió a la entrada de la tienda de campaña, abrió con delicadeza.

-¿No puedes dormir?- habló él recostado frente a la leña encendida tapado únicamente con una manta.

-Ranma…- llamó tímidamente- está haciendo mucho frío… deberías… entrar-

El joven se giró sobre su espalda para observarla, su gesto turbado iluminado únicamente por la escasa luz del fuego la hacían ver hermosa.

-Aquí estoy bien- suspiró.

-Ranma…- insistió- tengo miedo-

Él entendió a la perfección, si algo podía hacerlo reaccionar y dejar de lado todo era Akane. Se levantó dirigiéndose a donde estaba ella, la chica regresó al lugar que ocupaba para dejarlo pasar, Ranma entró cerrando la tienda.

-Aquí estoy- murmuró acomodándose junto a la joven.

Ambos estaban recostados dándose la espalda, seguían sin poder conciliar el sueño.

-Ranma…- llamó con timidez- ¿Puedo preguntar?-

La sangre se agolpó en el rostro del varón, sabía que ese momento llegaría pero no imaginó que sería esa misma noche, sin embargo no podía huir, él era un guerrero y enfrentaría todo con valor.

-¿Qué?- respondió fingiendo firmeza.

-¿Por qué saliste con Shampoo?- preguntó con un nudo en la garganta.

Ranma se giró para verla.

-Ya te dije que no era una cita- contestó con desánimo, respiró profundo antes de continuar -No es lo que crees… Yo… soy un tonto, Akane- expresó con frustración.

La mujer giró de inmediato ante tal confesión, el orgulloso Ranma jamás lo había admitido con tal facilidad.

-Shampoo me dijo que había una traficante china que vendía agua de los pozos de Jusenkyo, que me contactaría con ella. Toda la tarde me llevó de un lado para otro sin resultado-

-¿Esa es la verdad?- cuestionó con miedo a la respuesta- ¿Por qué no mejor eres sincero y admites que en realidad te gusta?-

Se detuvo a admirar una linda chamarra color negra en el escaparate de la tienda, pensó en lo bien que se vería Ranma con ella y sonrió, siguió mirándola hasta que algo en el reflejo del cristal llamó su atención, observó atentamente antes de girarse y ver de frente una de sus peores pesadillas hechas realidad, Shampoo iba muy acaramelada del brazo del joven de cabello trenzado y a juzgar por su actitud, a él no le molestaba en absoluto su cercanía.

Como el magma que busca escapar por la boca del volcán en una explosión, la ira de Akane ansiaba una salida, los siguió un par de cuadras hasta un parque cercano cuidando bien de no ser descubierta, a punto estaba de saltar frente a ellos para romperle un par de huesos a Ranma cuando lo vio, él la había jalado hacía sí para abrazarla.

En ese momento su corazón se partió en mil pedazos, huyó lo más rápido que pudo rumbo a su casa.

-Yo… te vi abrazarla- murmuró.

-¿Yo? ¿Qué? ¡¿Yo?!- exclamó sorprendido.

-En el parque- terminó de decir con llanto contenido.

-¡No es lo que crees, de verdad!- exclamó alarmado recordando rápidamente- ¡Gatos! Había gatos ahí, no es que quisiera abrazarla, era lo más cercano para cubrirme de esos animales-

-¿Y antes? ¿Cuándo iban tan a gusto caminando como si fueran una pareja?- le recriminó.

-Sabes bien lo que me cuesta quitármela de encima, es demasiado persistente-

Akane cruzó enfadada los brazos sobre su pecho, Ranma suspiró nuevamente desanimado.

-Nada pasa entre Shampoo y yo, Akane. Te lo juro- añadió viéndola fijamente.

La aludida intentó regresar a darle la espalda pero él la detuvo sujetándole el hombro.

-Por favor, Akane, dime qué me crees- rogó bajito.

-¿Importa?- repuso con voz temblorosa.

-¡Claro que importa, maldición!- explotó- Eres mi prometida, jamás haría nada con nadie que no fueras tú-

Fue muy tarde cuando se dio cuenta de lo que acababa de confesar, abrió los ojos de la impresión e intentó desviar la atención antes de que pudiera decirle nada.

-¿Por qué… por qué decidiste venir con Ryoga?-

Akane suspiró con pesadez.

-Lo encontré en la puerta del Dojo luego de… verte con Shampoo- dijo apretando la mandíbula.

Por el camino intentó aguantar lo mejor que pudo, pero las lágrimas se negaban a quedarse en su interior empañándole la vista, por lo que no fue sino hasta que chocó con aquel fuerte pecho que se percató de su presencia.

-¡Hola, Akane!- saludó tartamudeando para añadir con preocupación- ¿Te encuentras bien?-

-Yo… sí – respondió tratando de no sollozar.

-¿Qué te hizo ese estúpido de Ranma? ¡En cuanto lo vea le romperé la nariz!- contestó enfadado Ryoga.

-No… no es importante- repuso intentando calmarse- es que… íbamos a salir a entrenar pero creo que ya no… no será posible-

-Vamos tú y yo- exclamó el varón en un arranque de valentía para luego añadir con timidez- bueno… sólo… si tú… quieres-

Akane le miró con sorpresa, al pensarlo bien se dijo que era una oportunidad para aclarar su mente y no depender del idiota de su prometido, así que asintió con un ligero movimiento de cabeza.

-Espérame aquí, iré por mi mochila-

Ryoga hizo un esfuerzo sobrehumano para no dejarse llevar por su felicidad y mantener quietos los pies mientras la esperaba, si se distraía tan solo un poco era capaz de empezar a caminar sin proponérselo y terminar en Tokio, perdiéndose la oportunidad de salir de campamento con Akane.

La chica regresó rápidamente con ropa cómoda y su equipaje.

-Listo- añadió con una sonrisa triste.

-Bien, bien, bien- dijo él nervioso- vamos por acá-

-Ryoga ¿No es en esta dirección?- le corrigió tímidamente la chica.

-¡Cierto, cierto!- rió nervioso- ¡Vamos!-

De más está decir que pasaron buena parte de la tarde tratando de salir de Nerima, Ryoga derribando los muros de los callejones sin salida en los que se metía y Akane preguntándose si algún día lograrían dejar el barrio. Finalmente vislumbraron la ladera de un bosque, aunque Akane sabía que no era el que había elegido con Ranma como destino pensó que sería mejor así, quizás de ese modo no los encontraría pronto.

Se internaron en la espesura con paso firme hasta llegar a un río.

-Deberíamos alejarnos de aquí, pero sólo un poco- exclamó con notorio nerviosismo el joven Hibiki.

-Si, sería mejor- secundó Akane al ver con temor el agua.

Apenas se disponía a avanzar cuando una bestia oriunda del lugar les salió al paso, Ryoga se dispuso a enfrentarla, sin embargo distrajo su atención al escuchar los gritos de ayuda y el chapoteo del agua.

La mujer había resbalado con una de las piedras cayendo a la fuerte corriente arrastrándola unos metros, Ryoga corrió de inmediato a auxiliarla sin importarle lo que le pasara; se encaramó en un árbol podrido para poder sacarla del agua.

-¡Toma mi mano, Akane!- se alcanzó a escuchar su voz por encima del torrente.

La chica se estiró lo suficiente para sujetarse a él, con alivio logró sacarla del agua cuando la rama en la que estaban comenzó a crujir bajo el peso de ambos.

-En dirección de esa montaña hay un refugio, llega a él, yo te alcanzaré más tarde-

-Pero, Ryoga…- intentó objetar algo pero era demasiado tarde.

Acto seguido Ryoga la había proyectado hasta la otra orilla haciéndola caer entre la maleza, para cuando se incorporó e intentó buscarlo ya no había ni rastro del joven que se transformó en cerdito, quien fue arrastrado junto a una pesada mochila río abajo para fortuna del chico Hibiki.

Se resignó a seguir las instrucciones de su amigo pero estaba demasiado mojada como para poder caminar, por lo que decidió que lo mejor era cambiarse antes de emprender el viaje.

Se quitó con cuidado la empapada tela, un escalofrío le recorrió su cuerpo desnudo, tenía la sensación de ser observada pero rápidamente desechó la idea, los únicos por ahí eran los animales propios del bosque y seguramente el idiota de Ranma seguiría muy a gusto en brazos de Shampoo. Debía darse prisa si no quería que la noche la atrapara a medio camino.

El crujir de una rama la apresuró, aunque fueran solo bestias debía estar lista para enfrentarlas si era necesario. Tomó su mochila y comenzó a andar, apenas había avanzado un par de metros cuando lo escuchó fuerte y claro.

-¿Qué crees que haces?-

Regresó de sus recuerdos notando que aún a través de la penumbra sentía su penetrante mirada sobre ella.

-¡Vaya que eres tonta!- repuso él recostándose nuevamente y poniendo sus manos atrás de su cabeza- mira que de entre todos elegir a Ryoga-

-Por lo menos él no es un infiel- contestó ofendida.

-¿Me estás diciendo fácil?- rebatió irguiéndose apoyado en su codo.

-¡Y tonto!- exclamó imitando el movimiento quedando cara a cara.

-Lo dice quién no averigua nada y se va con el primero que se le atraviesa- contraatacó.

-¡No pretendía qué pasara nada con Ryoga!- refutó enojada aproximándose a él.

-¿Y si él sí pretendía qué pasara algo?- añadió enojado también acercándose.

-¡No lo permitiría!-

-¿Como no permitiste que yo lo hiciera en la tarde?- dijo verdaderamente molesto- ¿Qué tal que hubiera intentado propasarse?-

-¡Se las hubiera visto con mi puño!- respondió ofendida.

-¿Ah, si?- exclamó celoso a más no poder.

Acalorado por la discusión e intentando demostrarle su punto, no pensó demasiado lo que hizo a continuación.

Con su mano libre tomó con brusquedad la cabeza de Akane para acercarla a él, acortó la distancia entre sus bocas y le plantó un precipitado beso.

Esperaba el golpe, estaba preparado para aplicar un poco de fuerza e impedirle separarse momentáneamente, incluso si levantaba la rodilla y le pegaba entre las piernas sabía que se lo había buscado, pero jamás esperó que ella le correspondiera.

Pasados los primeros confusos momentos, optó por cerrar los ojos y disfrutar el contacto. Tanto había ansiado que sucediera que cuando al fin pasó no tenía la menor intención de detenerlo. Movió los inexpertos labios, así había visto que lo hacían en los dramas extranjeros que tanto la hacían soñar, sintió la boca de Ranma comenzar a moverse junto con la suya mientras su mano dejaba de hacer presión para deslizarse tímida y dócil por su hombro. Ella le acarició el varonil rostro delicadamente, rozando el lóbulo de su oreja apenas con las puntas de sus dedos.

Una corriente eléctrica los estaba recorriendo de pies a cabeza, la frustración de tantos años al fin había explotado en esa discusión cargada de celos y pertenencia.

Mientras el beso aumentaba de ímpetu, Ranma se atrevió a pasar su mano por la espalda de la chica provocándole un agradable respingo, la posó en la cintura mientras su boca danzaba sobre la de ella con frenesí. Akane a su vez se aventuró a acariciar los bien trabajados pectorales haciéndolo suspirar, continuó bajando en dirección de su duro abdomen.

Delicadamente el chico levantó un poco la blusa de la mujer para tocar aquella nívea piel que tanto deseaba, ella tembló ante la desconocida sensación de ser acariciada así, él recorrió la perfecta curva que dibujaba su cintura por debajo de la ropa y la prominente cadera por encima del pantalón.

La mujer imitó la audacia haciendo resbalar su mano por debajo de la camiseta masculina, Ranma disfrutó el contacto a tal grado que quiso más. Separó su boca de la de ella para deslizarla por el cuello femenino, Akane ladeó la cabeza dándole pleno acceso suspirando sonoramente; Ranma terminó por acercarla a él, la joven pegó su cuerpo al masculino sintiendo inmediatamente la prominente erección.

-Hay que detenernos aquí- susurró cargado de deseo junto a su oído- no me gustaría que te arrepientas mañana-

Ella se recostó sobre su espalda halándolo hacía sí.

-Yo no… no quiero que te detengas- dijo armada de valor animándolo a seguir besándola.

Ranma se dejó llevar por las palabras de la chica, nuevamente acercó su boca a la de ella para tomarla con pasión, Akane a su vez abrió las piernas invitándolo a colocarse en medio, él entendió situándose de tal manera que sus intimidades se amoldaron. Akane disfrutó sentir el endurecido miembro contra su centro, Ranma comenzó a moverse rozándola al tiempo que continuaba con los besos. El muchacho bajó su mano hasta el pecho de Akane, lo abarcó con ella y comenzó a apretarlo.

-No… no tan fuerte- exclamó ante el arrebato.

-Yo… lo siento… es la primera vez que…- intentó justificarse.

Akane puso su mano sobre la de él para guiarlo.

-Así está bien- añadió indicándole la presión y manera en que podía tocarla.

Ranma continuó jugueteando con el erguido pezón entre sus dedos mientras intentaba no cerrar los ojos ante la increíble sensación.

-Akane yo… quisiera…- externó nervioso.

Ella asintió entendiendo. Arqueó la espalda lo suficiente como para que Ranma pudiera levantarle la blusa dejando su sostén expuesto, con timidez acercó el rostro comenzando a pasar su lengua por el encaje de la orilla atreviéndose incluso a succionar en ciertas partes; deslizó su mano por debajo del sujetador para acariciar la erguida punta, extasiado elevó la tela dejando expuestos los esplendorosos montes avocándose pronto a succionarlos.

Akane exhalaba suspiros cargados de anhelo, enredaba sus dedos entre los oscuros y trenzados cabellos incitándolo a continuar; él estaba extasiado lamiendo, succionando y mordisqueando suavemente aquel par de exquisitos pechos que soñaba acariciar desde hacía mucho mientras su cadera continuaba con el sensual movimiento.

-Ranma- exclamó con la voz entrecortada por sus gemidos.

La manera en que pronunció su nombre, el deleite que sentía al estar llenándose de los pechos de Akane, la deliciosa fricción con la que prodigaba a su miembro moviendo sus caderas fue mucho para el joven que sin proponérselo llegó al éxtasis. Un gruñido salió de su garganta en el momento en que su semilla manchó su ropa interior.

-Lo siento, Akane- se disculpó avergonzado.

-Está bien- le sonrió comprensiva- Creo… Que fue mejor así-

Con el torso aún desnudo levantó su cabeza hasta alcanzar la de él, lo tomó por el rostro y le dio un profundo beso.

-Saldré un momento- dijo al terminar la caricia.

Ella asintió.

-¿Qué pasa contigo?- susurró hablándole a su virilidad mientras se limpiaba- ¿Tanto entrenamos el autocontrol para que ahora a los cinco minutos termines? Sólo me haces pasar vergüenzas-

Al regresar a la tienda se deslizó bajo su manta, notó que su acompañante estaba dormida, se acomodó lo mejor que pudo y se dispuso a descansar.

Al siguiente día se despertó cuando ya estaba todo claro, se desperezó pesadamente pensando que había sido un sueño demasiado vívido, sin embargo, al percatarse que se encontraba en el bosque aún dentro de la tienda abrió los ojos sorprendido entendiendo que lo que había pasado la noche anterior no era producto de su imaginación.

La buscó pero ya no estaba, alarmado salió de la tienda dispuesto a seguirla pensando que quizás había huido de su lado para evitarlo, pero apenas abrió la vio junto a la fogata avivando el fuego. Se disponía a saludar justo cuando lo oyó.

-Ya traje mas leña, Akane-

-Gracias, Ryoga. Me da mucho gusto que nos hayas encontrado-

-¿Nos?- cuestionó.

-Así es, cerdito- contestó Ranma incorporándose cuan alto era- Nos, a los dos, juntos-

Ryoga había visto a Akane afuera de la tienda intentando prender la fogata, en cuanto se acercó saludo nervioso y salió de inmediato por más leña, dio por sentado que ella había montado el campamento, sola.

-¿Y que hacías tú dentro de la tienda y Akane afuera? ¿¡Acaso la dejaste dormir a la intemperie mientras tú estabas guardado!?- tronó los dedos amenazante.

La pareja se sonrojó notoriamente sin atinar a contestar nada más que balbuceos.

-Entiendo- continuó bajando los brazos a sus costados aflojando su postura- yo… les deseo que sean muy felices-

-Ryoga no…- intentó detenerlo en vano Akane.

Sin embargo el joven Hibiki no quiso escuchar más, tomó sus cosas a toda velocidad y se fue corriendo internándose en el bosque.

-Él estará bien- la reconfortó Ranma poniendo su mano sobre el hombro femenino.

-Pero él malinterpretó todo- suspiró.

-¿En serio?- exclamó dolido el joven de trenzado cabello.

-¡No! Es decir…- intentó explicarse.

-Así déjalo- repuso Ranma dándole la espalda entrando a la tienda.

Akane se quedó pensando un momento antes de seguirlo. Una vez adentro lo vio guardando sus pertenencias.

-Ranma, no quise decir eso- habló triste.

Él sólo asintió sin dejar su tarea. Akane entonces le sujetó la mano, fue hasta ese momento que él la miró directo a la cara; en su expresión había tristeza, incredulidad y reproche.

-Déjame demostrarlo- susurró la mujer antes de besarlo profundamente.

Se fundieron en una caricia desesperada, querían demostrarse todo lo que no podían decirse. Akane lo jaló en su dirección mientras se recostaba para quedar debajo de él, puso ambas piernas a los lados invitándolo a quedarse en medio para disfrutar su cercanía, comenzó a moverse buscando hacer más íntimo el contacto.

Ranma no declinó la invitación, rápidamente se dirigió a quitarle la blusa a la joven al tiempo que peleaba infructuosamente con el sujetador femenino. Akane al notar los vanos intentos optó por desabrochárselo ella misma dejando al aire los pechos que fueron atacados al instante con creciente deseo; Ranma se acopló al movimiento pélvico de la mujer, brindándose ambos placer con el roce de sus cuerpos.

-Quítatela- susurró ella en su oído.

Ranma se detuvo un instante para mirarla incrédulo.

-La ropa, quítatela- insistió.

Con increíble docilidad, el joven Saotome se irguió apenas lo suficiente para acatar la orden, al mismo tiempo ella imitó los movimientos quedando ambos desnudos. Akane tomó a Ranma del cuello atrayéndolo hacía su excitado cuerpo, separó las piernas dejándolo al medio disfrutando del candor que desprendía la masculina piel.

El miembro de Ranma entró en contacto directo con la brecha de la chica, la increíble sensación de estar siendo humedecido por sus jugos estaba a punto de volverlo loco haciéndolo recurrir a todo el autocontrol que poseía para no terminar en ese momento. Akane comenzó a rozar su intimidad sobre la erguida virilidad, las pasionales caricias avivaban el fuego en su interior que les exigía llegar hasta el final.

-¿Puedo…?- preguntó ardiendo de deseo por ella.

La mujer asintió entre suaves quejas. Ranma se separó un poco para tomar con su diestra el endurecido músculo posicionándolo certeramente en la entrada de su amante, Akane se mordió el labio al sentir la punta en su puerta.

-Lo haré despacio- susurró Ranma.

Cómo prometió, lentamente y con cuidado empujó abriéndose paso por la oquedad de la chica, Akane estaba tan excitada que la invasión le hizo exhalar un potente gemido cargado de lujuria.

-¿Bien?- cuestionó conteniéndose.

-Continúa- repuso con la respiración acelerada.

Al principio se mecía lentamente pero conforme los minutos pasaban su movimiento se volvió frenético, el sonido de la carne chocando y los gemidos cargados de pasión imperaban en aquel claro del bosque.

-Akane, yo… voy a…- gimió a punto del colapso.

-Un poco, solo un poco más- susurró la joven sintiendo el creciente deseo invadirla.

Ranma continuó con el frenético embiste; el empuje era salvaje, la velocidad delirante, el chico estaba dominándose más allá de lo que jamás había hecho con tal de que su amada alcanzara primero el placer. Apenas unos segundos después Akane encajó sus dedos en la viril espalda en el momento en que la descarga la recorría haciéndole arquearse completamente; Ranma continuó moviéndose un poco más hasta casi perder la razón, en el momento justo se retiró volcando su semilla sobre el piso de la tienda.

Se dejó caer jadeante a un lado de Akane, ella misma tenía la respiración acelerada, ambos inspiraban sonoramente. El joven pasó un brazo por debajo de la mujer para atraerla hacia él en un abrazo.

-¿Estás bien?- cuestionó preocupado.

Ella asintió recargada sobre el pecho masculino a la vez que correspondía al contacto.

-¿No… te dolió?- insistió.

La joven negó, el muchacho se quedó en silencio pensando.

-Me habían contado que la primera vez casi siempre era un desastre y muy dolorosa. Me alegro que hubieras sido tú y que no me doliera nada… al contrario- repuso tímida.

-Akane, yo… yo… te…a…- sentía la lengua trabada.

Sus amigos le habían dicho que debía decirlo cuando sucediera con su chica para que ella se sintiera especial, pero las palabras estaban atoradas en su garganta ahogándolo.

Ella estiró el cuello para alcanzarlo y llenar el silencio con un beso.

-No necesitas decirlo, lo demostraste- sonrió aún sobre su boca.

Ranma se sintió aliviado y tranquilo, se giró para quedar nuevamente sobre ella mientras ahondaba el beso, con una de sus manos libres recorrió la delicada silueta una y otra vez, quería grabarse en su tacto el recuerdo de esa ocasión especial, quería memorizar a Akane.

Aquel bosque fue el cómplice de dos jóvenes que se entregaron por primera vez al amor, sin embargo, el cruel destino quiso jugar con estos nuevos amantes poniendo la fuerza de sus sentimientos a prueba.

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Primer capítulo entregado, espero les haya gustado.

Constará de por lo menos dos capítulos más, ahora no habrá tanta espera ya que están escritos al 80% y prometo no borrarlos por accidente en esta ocasión.

Agradezco enormemente a quienes se tomaron el tiempo de leer mi anterior fic para la dinámica: Blodrayne, Masio Rivera, natty jk uchiha, Bayby Face, Vero.Guti, DULCECITO311, Peque T, Alexandraaa417, Vite Senpai, Danarmada (invitado) y Juany Nodoka. ¡Son geniales!

Gracias infinitas a mi beta preciosa que aunque está hasta el gorro de trabajo siempre tiene tiempo para mí.

Nos leemos pronto, coman frutas y verduras.