-¡Mamá, ven conmigo, deprisa!
-¡No, Kara, no hay otra manera! ¡Escucha, cuida de Kal, te necesita, enséñale todo lo que la casa de El representa, protégelo con tu vida, prométemelo por favor!
-¡Pero… no sé si seré capaz… te necesito, mamá, por favor!
-¡No, Kara, tú eres más fuerte de lo que tú misma piensas, serás capaz de esto y mucho más! ¡Nunca olvides de dónde vienes, hija!
-Mamá… yo…
-Te quiero, Kara.
Antes de que pudiera decirla nada más, la cápsula se cerró de golpe, activándose automáticamente y saliendo despedida a una velocidad de vértigo; Kara se agarró como pudo al sillón, al tiempo que los mandos de la nave se recalibraban ellos solos. Detrás de ella, Krypton emitía gases y resplandores brillantes provenientes de su mismo núcleo, inundando su superficie de fuegos incandescentes, siendo su destrucción inminente. La IA que gobernaba la cápsula anunció en ese momento.
-Sistemas comprometidos, activando medidas de seguridad adicionales.
Al punto, un escudo de energía brillante con gravedad propia envolvió a la cápsula, salvaguardándola así de posibles impactos; desde donde estaba sentada Kara no podía ver nada de lo que sucedía a sus espaldas, tan solo podía observar el espacio profundo insondable delante de ella y sus laterales si movía la cabeza hacia los lados. Tratando de aplacar sus propios pensamientos que se desbordaban por momentos, en cuanto giró su cabeza pudo ver otra cápsula idéntica a la suya pasando a su lado, llevando en ella un niño pequeño recién nacido que ella conocía muy bien.
-Kal…
Nada más decir eso, notó como una abrupta fuerza azotaba a la cápsula desde detrás, actuando acto seguido dejándose llevar por su propio instinto.
-¡No! ¡Ya voy, Kal! ¡Cambiar a modo manual!
-Cambio a modo manual activado-anunció la IA.
La cápsula dio un bandazo y, al segundo siguiente, Kara agarró los mandos con todas sus fuerzas y aceleró a tope, yendo tras la estela de la nave de Kal; la alcanzó mucho antes gracias al súbito impulso recibido, teniéndola a pocos metros delante de ella y yendo a rebufo peligrosamente, pero era la única manera de conseguir lo que tenía pensado hacer.
-Peligro de impacto-avisó la IA mecánicamente.
-¡Ya lo sé, acércate un poco más!-exclamó Kara, ignorando el comentario.
La cápsula comenzó a vibrar fuertemente en cuanto los últimos metros se paliaron rápidamente, con el signo de impacto inminente reflejado en todas las pantallas; sin embargo, antes de que se sucediera la colisión, Kara indicó.
-¡Ahora, engánchate a ella!
-Activando la función de remolque.
Al punto la cápsula liberó gran parte de la presión acumulada, incluyendo la protección antes activada, aunque para entonces ya se habían alejado lo suficiente de Krypton como para no arriesgarse a que fuera golpeada; acto seguido, los motores se apagaron y, mediante un campo magnético liviano pero flexible, la cápsula de Kara se acopló a la de Kal, dejándose llevar por ésta última hacia donde la cápsula estuviera programada para ir.
Una vez finalizado el proceso, Kara se permitió el lujo de relajarse dentro de lo que las circunstancias la permitían. Sus pensamientos más inmediatos regresaron a su memoria y, sin poder soportarlo más, dejó escapar todo lo que sentía. Era demasiado. Lo había perdido todo. Sólo la quedaba su pequeño primito que iba justo delante.
-Lo siento… lo siento, Kal, lo siento…-lloró la chica, sintiéndose impotente.
Sus emociones la dominaron por completo hasta acabar rendida en poco tiempo; mientras tanto, ambas cápsulas viajaron juntas hacia algún lugar de los confines del cosmos.
Doblete, seguid leyendo.
