Hola, soy nueva en este fandom y escribí este fic mientras me volvía a ver la serie, es mi explicación del porqué elegir una tiara. Espero les guste.
*Personajes propiedad de Chuck Lorre
Penny siguió a Sheldon por el estacionamiento hasta el auto, aún no podía creer que, de todas las joyas que el dependiente le había mostrado, él hubiera elegido precisamente la tiara ¿al menos había visto los pendientes de esmeraldas? Quizás el físico no lo hubiera notado, pero los ojos de Amy eran verdes y combinarían muy bien con ellos, aunque para eso tuviera primero que perforarle las orejas, con ellos estaba segura que todos pasarían por alto su atuendo de mujer vieja y se enfocarían en su mirada.
El brazalete de perlas había quedado descartado antes de que el hombre terminara de explicar la pureza de las mismas, lo mismo le había ocurrido a media docena de anillos, brazaletes y collares, todos habían sido opacados por la tiara que al final terminaría comprando ¿Por qué vendían algo así en una joyería en primer lugar? Eso debía estar en el área de niños.
Al principio Penny pensó que, como cualquier hombre, Sheldon era reacio a gastar dinero en algo que a sus ojos era insignificante; sin embargo, ella le daría argumentos sólidos de por qué Amy lo perdonaría en cuanto viera el tamaño de la joya, sabía que, aunque no era rico, el científico tenía bastantes ahorros, producto de la sencilla vida que llevaba.
El reloj de maquinista había sido una ganga, no así la tiara, Penny habría bien podido comprarse cuatro pares de zapatos y un vestido a juego con lo que el físico había pagado, al parecer los diamantes que la adornaban también eran muy finos y emulaban a la de alguien de la familia real.
Penny había estado a punto de sacarlo de allí cuando el hombre había tomado la tiara de la base, la había examinado con ojo crítico por todos lados y luego puesto su cara de koalas antes de decir: "… póngala en mi cuenta junto a mi nuevo reloj de bolsillo".
−Cariño, no deberías apresurarte ¿Seguro que no quieres seguir viendo? Así podrías … no sé… conseguir algo más acorde a su edad.
−Gracias Penny, agradezco tus buenas intenciones, pero hasta yo sé que con esto tengo al menos tres años de perdón ganados− le dijo con una sonrisa inocente.
−Pero… pero eso es… es… demasiado, sí, es demasiado Sheldon, la pelea que tuvieron no fue tan grande y creo que una tiara es demasiado…
−Está bien Penny, como dije esto es un adelanto para futuras peleas. Póngala para regalo por favor− le dijo al hombre− el reloj me lo llevaré puesto− sacó su celular− permítame ponerle a su tienda cinco estrellas, la gente debe saber que aquí venden esta clase de cosas ¿Sabe a cuántos hombres he visto en una tienda de trenes sin un reloj de bolsillo? Dear lord, pensar que yo también lo era.
Y así habían terminado con esa tiara en una bolsa en lugar de algo realmente útil, como anillos, brazaletes o collares.
Penny se subió al auto pensativa ¿cómo había permitido que le comprara eso a Amy? Se suponía que su objetivo era ayudar a la reconciliación SHAMY tras su primera pelea, no hacer que terminaran oficialmente.
−¿Sucede algo?− preguntó Sheldon al ver que la chica sólo se había quedado mirando el horizonte− si se te ha olvidado cómo conducir, estamos en un dilema.
−Sheldon… ¿si sabes que con lo que gastaste en la tiara pudiste haber comprado un anillo de compromiso, ¿verdad?
−¿Y quién piensa en un anillo de compromiso?− le preguntó escandalizado− ¿Por qué le daría uno a Amy? Tuvimos una pelea… no la embaracé con el poder de mi pensamiento, mujer qué cosas tan extrañas pasan por esa mente tan poco educada− se ganó una mirada de enojo de la rubia.
−Sabes que− rodó los ojos− ni siquiera sé por qué me molesto, lo que sea que le regales le va a gustar, fue una pequeña discusión, su primera pelea, si no son capaces de recuperarse de esto, entonces no podrán con todo lo demás− comenzó a manejar hacia Los Robles mientras pensaba en el enorme paso que Sheldon había dado al aceptar que le molestaba la idea de otros hombres saliendo con Amy. No sólo lo había aceptado, sino que se había armado de valor, sin la ayuda de nadie, para pedirle que fuera oficialmente su novia. El robot con forma humana del que todos dudaban tuviera sentimientos hacia otro ser humano, menos aún tuviera atracción hacia otro ser vivo, acababa de comprarle un regalo a su novia sólo para que no estuviera enojada con él. Penny sonrió, de alguna forma extraña, eso era muy tierno y un gran paso fuera de su zona de confort.
−¿Por qué sonríes?− le preguntó el físico teórico mirándola con desconfianza− cuando esto pasa en mis comics es porque eres el villano que ya no tiene ninguna atadura moral y planea hacer volar el banco de Ciudad Gótica. Dime que sólo estás teniendo un ataque epiléptico o algo así… y en cualquiera de los dos casos, oríllate y déjame bajar del auto antes de que nos mates.
−Cálmate Sheldon, sólo pensaba en lo feliz que estará Amy al recibir un regalo tuyo− dio la vuelta hacia la avenida− al menos si es capaz de reconocer el esfuerzo y cambio que hay detrás del mismo− pensó la rubia.
−Y no olvides que ahora tiene un novio con un reloj de bolsillo, con eso hubiera bastado, pero soy tan generoso que incluso le compré una tiara.
−Y hablando de eso ¿Por qué una tiara? Te costó una pequeña fortuna y está hecha de carbón, como tú mismo dijiste ¿Por qué no el brazalete de oro con diamantes rosas? Iría muy bien con su brazalete de alérgica a la penicilina− sonrió.
−Bueno, la respuesta es muy obvia, pero creo que alguien como tú no la recuerda− miró por la ventana pensativo− no hay nada de qué avergonzarse, en esta ocasión se lo debo a mi memoria eidética y no a mi intelecto superior, pero supongo que como su mejor amiga es algo que también deberías saber.
−Ese asunto de la mejor amiga no es…− se interrumpió− mejor explícame a qué te refieres, ambos sabemos que te estás muriendo de ganas por hacerlo.
−Correcto. Por lo general intento no prestar atención a sus banales charlas, pero a veces no puedo evitar que sus palabras se cuelen por mis oídos y, por ende, a mi memoria. Debo decir que desde que Amy se unió a nuestro círculo privilégialo, en el que tú y Wolowitz sirven para equilibrar las pláticas se han vuelto más interesantes y al menos al final de la noche puedo irme a dormir sabiendo que tuve una conversación estimulante con otro ser vivo que no es una planta de aguacate.
−¿Me dirás el porqué de la estúpida tiara o solo vas a insultarnos?
−Oye… cálmate, no sabía que sus ciclos ya se habían sincronizado, claro que voy a contártelo.
FLASHBACK
Un alcoholizado Raj había terminado de contar la historia de la princesa Mumztat Mahal, a quien su esposo, el príncipe Shah Jahan mandó construir el Taj Mahal.
Amy, Penny y Bernardette parecían muy interesadas en las historias de amor con tintes exóticos mientras que Howard, Leonard y Sheldon sólo fingían poner atención puesto que ya habían escuchado esa historia antes, que, aunque plagada de mitos y hechos no comprobables, era aceptada por los indios como una de sus historias de amor más famosas.
−Esa historia fue muy romántica−intervino Bernardette con su vocecita mientras se ponía en marcha para ayudar a Penny a recoger los recipientes de comida ya vacíos− no sabía que en India tenían sus propios cuentos de princesas, sigo prefiriendo a Cenicienta, pero creo que a cualquier chica le gustaría que alguien la amara tanto que le construyera un palacio para demostrárselo.
−No lo sé− intervino Penny− yo preferiría no tener que morirme para que alguien me demostrara amor, con una buena botella de vino sería suficiente− ambas rubias intercambiaron un par de sonrisas.
−¿Y tú qué opinas Amy?− preguntó Leonard a la chica, quien se había mantenido al margen de las conversaciones que no involucraran a Sheldon, sentándose únicamente muy derecha a lado de él. A pesar de que todos habían aprendido a lidiar con ella e incluso la toleraban, ella no parecía aún muy interesada en hablar con los chicos, se refugiaba únicamente en Penny y Bernardette, con quienes había tenido una conexión después de sus Noches de chicas. Al menos, pensaba Leonard, había dejado de expresar comentarios pasivo agresivos y lo cierto es que después de haber ido a una fiesta con ella, se había dado cuenta que en el fondo le agradaba, era como Sheldon, una vez que pasabas la etapa de odiarlo y querer matarlo, te dabas cuenta que era un buen tipo.
−Considero que los cuentos denominados "de hadas" son más comunes de lo que se piensa en un gran número de culturas, su objetivo original no era crear un mundo de fantasía en la psique del niño sino dar una advertencia de los peligros que acechaban los lugares como bosques o inclusive las personas desconocidas.
−¿Pero qué opinas de la historias de amor?− Bernardette se acercó de nuevo a ellos con una taza de té, sabía que para que Amy contestara debían hacerle preguntas más delimitadas, como a Sheldon.
−Pese a que algunas partes no son coherentemente históricas posee cierto encanto− Sheldon asintió conforme al escuchar la respuesta de su entonces "no novia".
−¿Cuándo eras niña leías historias de princesas?− preguntó Penny acercándose de nuevo a sus amigos.
−Bueno, mi madre se inventaba sus propias versiones de los clásicos de Perrault y los hermanos Grimm. Eran historias donde la Bella durmiente no sólo abofeteaba al Príncipe por besarla sin su consentimiento sino que daba discursos de moralidad y ponía una orden de restricción; también hacía que la madrastra de Blanca Nieves hiciera volver a su hijastra en patrulla para alejarla de los depravados enanos; no fue hasta que leí los libros originales en la biblioteca que conocí las historias originales, pero como toda niña, lo cierto es que sí soñaba con ser una princesa y aunque es algo perturbador que un desconocido llegue en caballo a llevarte con él sólo por tener un título real, también deseaba a un Príncipe azul en mi vida.
−Cuando era niña mi madre me vestía de princesa para mis cumpleaños y papá me dejaba entrar montando uno de sus caballos− intervino Penny para cambiar el sentimiento de tristeza e incomodidad que estaba tomando la charla.
−Igual yo− intervino Bernardette− incluso tenía una corona de juguete que prendía.
−Yo nunca tuve una fiesta de cumpleaños temática… o una fiesta…
−Bien por ti− dijo Sheldon hablando por primera vez en un largo rato− te ahorraste horas de humillación.
−Mis papás tampoco creían en los cumpleaños− intervino Leonard− te entiendo.
−Leonard− Sheldon se giró a verlo con profundidad− recuerda la advertencia que te hice la otra noche− algo en él estaba terriblemente incómodo de ver a su mejor amigo coqueteándole a su no novia.
−Nunca dejas de hablar ¿Por qué crees que de verdad pongo atención a lo que me dices?
−"Ella no es para ti"− contestó el texano malhumorado mientras se estiraba para darle uno de sus famosos karatazos del Capitán Kirk; Raj y Howard se miraron confundidos ¿Eso qué significaba?
−Aun así me hubiera gustado tener una fiesta de princesas, sólo por la experiencia− contestó Amy sin inmutarse por las rarezas de Sheldon, mismas que ella consideraba adorables y, últimamente, muy atractivas− aunque no habría tenido invitados porque no tenía amigos.
−Que suertuda− agregó Sheldon− un pastel para ti sola.
−Yo habría ido− contestó Bernardette− hasta te habría prestado mi corona.
−No se la hubieras prestado− contestó Penny que conocía mejor a la prometida de Howard.
−Bueno, quizás habría hecho una de papel para que también tuviera una− se defendió la chica − ¿Tú también habrías asistido no Sheldon? − se giró a ver al ojiazul, intentando presionarlo para que hiciera sentir mejor a Amy.
−Bueno, la primera pregunta sería ¿Por qué me habrían invitado a una fiesta de princesas? Pero luego recordamos que tengo una hermana gemela, Missy, quien era invitada a todas las fiestas del vecindario y como al parecer mamá creía que el hecho de haber compartido útero nos había vuelto un solo individuo, me habría obligado a acompañarla, por lo que sí, habría ido− Amy sonrió casi imperceptiblemente− ¿Tenías computadora o algo interesante qué hacer mientras las niñas hablaban de Barbie?
−Mi mamá no me dejaba tener Barbies, creía que me volverían una golfa anoréxica− contestó en rotundo− sí, teníamos computadora, también había muchos libros y mi papá tenía un viejo tren de madera que le regaló mi abuelo de niño.
−Oh que fiesta tan divertida− agregó el físico− sin duda habrías sido la niña más popular de mi vecindario− la neurobióloga volvió a sonreír.
−Yo te habría llevado una corona de regalo− intervino Leonard− aunque tampoco me invitaban a muchas fiestas así que quizás me habría enfermado por la ansiedad del momento− dijo sin pensar ganándose otra mirada de ira de su amigo− ¿Qué? Vamos Sheldon, no creerás que estoy intentando algo con…
−Una vez traté de hacer una con papel, plastilina y pegamento; sin embargo, mis cálculos no fueron correctos y se me pegó al cabello, mi madre me lo cortó y me regañó diciendo que me lo merecía por seguir una moda que no me llevaría a nada bueno.
−Tu madre suena como una mujer muy sabia, ojalá mi madre hubiera hecho algo así con Missy, quizás le iría mejor en la vida.
−Lo bueno es que ahora tienes al Príncipe Sheldon− dijo Bernardette mirándoles con intención− seguro para él eres su princesa, aunque no tengas una corona− Amy se giró a mirarlo mientras él aceptaba una botella de agua de la mano de Raj, quien se había levantado por más alcohol.
−No dejes que entren en tu cabeza− le advirtió− recuerda que es mejor la Amy lista.
−Mi madre decía lo mismo, gracias Sheldon eres un buen amigo.
−Soy el mejor− dijo antes de dar un gran trago de su botella de agua para reprimir la gran sonrisa que se había formado en su rostro, si bien sabía su potencial, el que Amy lo reconociera siempre lo hacía sentir…especial.
FIN DEL FLASHBACK
−¡Claro!− contestó Penny− fue poco antes de que comenzáramos con todo el asunto de los preparativos para la boda de Howard y Bernardette, por eso no me acordaba… aunque me sorprende que tu recuerdes algo así.
−Tengo memoria eidética, recuerdo todo sin excepción.
−A lo que me refiero es que se ve que siempre le prestas mucha atención a Amy.
−Claro que sí, Amy es por mucho la persona más interesante de nuestro círculo después de mí, su charla siempre tiene datos lógicos e interesantes, aunque sea neurobióloga, hasta hace que su rama suene interesante− Penny suspiró estacionándose fuera del edificio.
−Aun así, creo que es lindo que hayas descubierto tu solo que el mejor regalo para Amy es una tiara de princesa.
−En realidad no fue solo eso.
FLASH BACK
Hacía rato que Raj, Howard y Bernardette se habían marchado a casa. Sólo Penny seguía allí porque le habían cortado el cable y quería ver un capítulo de sus reality shows mientras Leonard fingía que le interesaba el programa para poder sentarse junto a ella y admirarla de reojo.
Sheldon y Amy se habían pasado a la barra de la cocina para jugar Scrabble sin tener que escuchar los comentarios banales de la rubia.
−Y con Ectoplasma la pongo contra las cuerdas Doctora Fowler− canturreó Sheldon con alegría.
−Es una victoria justa Doctor Cooper, acepto mi derrota− contestó ella mientras daba un trago al té que el físico le había preparado− detrás de ellos Penny apagaba la televisión haciendo que la pareja de no novios se dieran cuenta de lo tarde que era− creo que es hora de retirarme, una velada exquisita contigo y tu selecto grupo de amigos.
−¿Qué puedo decir? Los he entrenado bien− una pequeña sonrisa se asomó en su rostro mientras terminaba de beber su té, Amy se apresuró a hacer lo mismo con el suyo y se puso de pie para ponerse la chaqueta y su bolso.
−Yo también me voy a casa− afirmó Penny estirándose− gracias por la cena y la televisión.
−Seguramente mañana vendrás por café y pan− agregó Sheldon− así que tu falsa vergüenza no tiene cabida en tu discurso− Penny le puso mala cara.
−Sheldon ¿Por qué no acompañas a Amy a su auto?
−¿Para qué? Tiene un doctorado, es capaz de recordar dónde lo dejó, sabes Penny, a veces es molesto que creas que Amy Farrah Fowler es como tú−Amy asintió mientras terminaba de abrocharse la chaqueta y se acercaba a la puerta.
−Es de caballeros acompañar a una dama a su auto a estas horas de la noche− Penny lo miró enojada mientras Leonard atestiguaba todo desde el sillón, había aprendido a no meterse− ¿qué diría tu madre si supiera que no te comportas como el caballero texano que ella educó?
−No digo esto a menudo, pero tienes razón Penny, mamá me educó como uno, vamos Amy, te acompañaré a tu auto, pero si nos persigue un perro te abandonaré a tu suerte− le abrió la puerta y la dejó pasar primero mientras Penny y Leonard se aguantaban la risa.
La pareja de no novios bajó en silencio, no un silencio incómodo sino ese normal para ellos en que cada uno pensaba en sus cosas sin sentirse obligados a sacar algún tema de conversación.
−Amy ¿de verdad te hubiera gustado sentirte una princesa cuando eras niña? − preguntó Sheldon cuando llegaron a la entrada, interponiéndose entre la chica y la puerta, para pedirle una respuesta− lo pregunto por la charla que ocasionó la historia de Rajesh.
−Lo sé− contestó ella escudriñándolo con la mirada− sólo que no creí que un tema tan banal causara interés en Sheldon Cooper, pero sí, así como a ti te habría gustado subirte al Enterprise, a mí me habría gustado sentirme una princesa.
−Ya veo− se quitó de la puerta− es perfectamente entendible, aún éramos criaturas moldeables por nuestro entorno− le abrió la puerta y la dejó pasar; sin embargo, apenas salieron él la detuvo nuevamente− ¿Aún deseas serlo?
−¿Aún deseas subirte al Enterprise?
−Absolutamente.
−Misma respuesta. Buenas noches Doctor Cooper, que tengas un buen descanso− se giró dispuesta a avanzar lo que le quedaba de camino hasta su auto.
−Espera− le dijo− no soy un príncipe porque eso denotaría que padezco hemofilia, la enfermedad de la sangre azul, pero sí soy un caballero y aún no estás en el auto, así que vamos− él se encaminó a la esquina para cruzar la calle mientras ella sonreía sintiendo algo cálido y extraño en su interior ¿Sería un virus extraterrestre? caminaron sin intercambiar más palabras hasta que la ojiverde buscó sus llaves para entrar al vehículo− Amy, ya que saliste con Leonard ¿Lo encuentras menos tedioso?
−Sí− afirmó mientras quitaba el seguro y la alarma.
−Ya veo ¿Repetirán esas salidas? − preguntó intentando que la molestia no se notara en su voz, después de todo Amy no era su novia y por lo tanto ella podía salir con quien le apeteciera, incluso si era el bajito de Leonard.
−Lo veo improbable− vio la confusión en el rostro de Sheldon− intento llevarme mejor con tus amigos para que no se sientan amenazados por mi intelecto y personalidad desbordante y eso incluye a tu roomie− Sheldon asintió− creo que tiene un encanto que no es proporcional a su estatura y supongo que es el por qué alguien como Penny tuvo una relación coital con él− el físico hizo una mueca− y como dije, ya no me parece tedioso ni insufrible, pero sigue sin ser ni por asomo tan inteligente, encantador o fascinante como para ser mi tipo.
−No esperaba menos de usted Doctora Fowler− le dijo más tranquilo sin saber el por qué.
−Acepto ese cumplido Doctor Cooper− aceptó ella con una sonrisa− ¿Algo más que quieras preguntar antes de que me vaya? Veo que la tertulia de hoy despertó al investigador que existe en ti.
−Creo que la partida de Scrabble me resultó satisfactoria, siempre gano muy fácil, en cambio tú me diste batalla, nadie había usado nunca todos los gases nobles conectados entre sí− ella se sonrojó.
− ¿Qué puedo decir? Es mi súper poder.
−Hay algo más que quiero preguntarte− le dijo al ver que ella abría la puerta y arrojaba dentro su bolso− tómalo como una recompensa por el buen juego que tuviste. No creo en las recompensas, pero por lo que me has contado de tus investigaciones un estímulo positivo siempre viene bien− ella asintió, encantada de que él tomara en serio sus charlas, sabía los prejuicios del físico hacia las otras ciencias− la próxima boda a la que estamos invitados es la de Wolowitz− Amy asintió arrugando el entrecejo al escucharlo enunciar lo obvio− ¿Te parece si vamos juntos? Sería una forma de disculparme por haberte hecho pasar un mal rato con Leonard en la boda de tu colega. Aclaro que iríamos como girl/friend-boy/ friend− aclaró al ver la duda en el rostro de su amiga.
−De acuerdo.
−Es un trato, ahora deberías irte, ya es muy noche y es peligroso que manejes con tanto borracho conduciendo.
−Buenas noches Sheldon ¿nos vemos mañana en la librería para surtir nuestra bibliografía del mes?
−Claro, a las 9.30 en la entrada ¿me mandarás mensaje cuando llegues a tu departamento?
−Lo haré− dijo abordando el vehículo y poniéndose en marcha mientras Sheldon regresaba a su edificio.
FIN DEL FLASHBACK
−Ay Sheldon− exclamó Penny aún en el auto entendiendo no sólo la razón del regalo, sino que su amigo había estado celoso de Leonard, quien le había contado cómo éste había reaccionado al saber que ahora se llevaba bien con la neurobióloga− sin duda Shamy es mi pareja favorita.
−Te encanta enunciar lo obvio ¿no es cierto? Por supuesto que somos superiores a los demás en todos los aspectos, como pareja no somos la excepción. − se bajó del auto mientras la rubia lo seguía y juntos comenzaban a subir escaleras.
−Me alegra que hubieran decidido ir juntos a la boda de Bernardette y Howard antes de ser una pareja oficial.
−Supongo que ahora podemos quitarle las diagonales a girlfriend-boyfiend− se encogió de hombros− ¿Puedes hacer que Amy venga para que hablemos? A mí me manda a buzón.
−Claro Sheldon− afirmó la rubia mientras le mandaba un mensaje a su amiga− aunque sigo creyendo que si le hubieras comprado un anillo también te hubiera perdonado sin pensarlo.
−¿De nuevo con esas tonterías? ¿Qué clase de hombre crees que soy para darle un anillo a una mujer con la que apenas he formalizado?
−Bueno, Howard lo hizo y todo le está resultando bien− admitió Penny entendiendo un poco el punto al que Sheldon quería llegar.
−¿En serio me estás comparando con un ingeniero? Él lo hizo porque sabe que nunca encontrará a alguien mejor que Bernardette y sabe que si la pierde, nadie, salvo su madre, lo va a querer y creo que todos le damos la razón en eso− Penny asintió.
−¿Y tú crees que encontrarás a alguien mejor que Amy?
−No es eso lo que dije− contestó Sheldon alcanzando la puerta de su departamento y dispuesto a explicarle, como siempre, lo obvio a su vecina−No es secreto que considero a Amy Farrah Fowler como el ser humano más semejante a mí, en todos los aspectos, que he conocido en mi vida entera, además estoy convencido de que ella se siente de igual manera, la idea de un anillo como prenda para una promesa de matrimonio a mediano o largo plazo es una gran responsabilidad para lo que no estamos listos, ahora mismo no creo que eso sea lo que necesitamos− Penny lo miró enternecida, entendiendo el cariño que ocultaban sus palabras− además Wolowitz tiene miedo de morir en el espacio, yo por otro lado no estoy con Amy por temor a quedarme solo, quizás por aversión a verla en citas con Stewart o Leonard, pero no porque tema que si no es con ella no tendré a nadie, esa posibilidad era la que regía mi vida hasta antes de conocerla y tú ya sabes que me encanta la soledad.
−Es una forma muy madura de pensar cariño− lo felicitó Penny− estoy segura que a ella le agradaría escuchar esto.
−No entiendo tu sorpresa, soy excepcional en todo lo que hago ¿Por qué una relación de pareja sería la excepción? − entró a su apartamento dejándola en el pasillo, ella dio media vuelta y se dirigió al suyo pensando que la única persona más enamorada de Sheldon que el propio Sheldon, era sin duda Amy Farrah Fowler y la ponía feliz el pensar que, a su manera, el físico la quería, tanto como para comprarle una corona y volverla su princesa
Su celular sonó, era Amy, quien le avisaba que llegaría a los ocho, después de contestar una pequeña entrevista por teléfono sobre su investigación. Penny sonrió para sus adentros, de alguna manera Raj y Howard habían logrado encontrar el alma gemela de Sheldon, aunque aún le faltara un gran camino de descubrimiento.
Sheldon no dejaba de mirar su nuevo reloj de maquinista mientras Penny llenaba una y otra vez su copa, ansiosa de saber si la pareja Shamy se reconciliaría esa noche o habría que trazar un plan donde ella fuera cupido.
−¿A qué hora dijo Amy que viene?− preguntó Sheldon.
−A las ocho− contestó ella por quinta vez esa noche.
−¿Bajo qué pretexto le dijiste que viniera?
−Dije: Hola ¿quieres venir a pasar el rato? − Penny se acercó a la puerta
−Bien, si dijeras algo brillante ella sospecharía− la rubio abrió la puerta dejando pasar a Amy.
−Hola− dijo la científica que no sospechaba nada, pero enseguida su sonrisa se esfumó al ver a Sheldon allí− ¿Qué hace él aquí?
−Es que quería hablar contigo− dijo Penny cerrando la puerta, esperando que no hubiera gritos que atrajeran a Leonard y Raj que estaban jugando Halo en el departamento de enfrente.
−Yo no quiero hablar con él− arremetió Amy a la defensiva.
−Sheldon, por favor− Penny le dio la señal, habían practicado por horas qué diría y cómo lo haría para no empeorar el asunto.
−Gracias − comenzó a caminar hacia ella− quiero disculparme, tu logro fue impresionante y me enorgulleces− la miró a los ojos y usó su mejor rostro de koala mientras Penny se aguantaba la risa.
−Ambos sabemos que ese es tu gesto de koala− le espetó Amy furiosa.
−Ves, te lo dije− contestó Sheldon girándose a ver a Penny, quien sabía que debía intervenir,
−Amiguis, te compró esto−Penny se acercó a la pareja y tomó la bolsa en donde les habían puesto la tiara, se la dio a Amy y cruzó los dedos mientras la neurobióloga la abría de mala gana.
− ¿Joyería? ¿En serio? − miró con enojo a Sheldon quien le rehuyó la mirada girándose hacia Penny, tratando de culparla por haberle dicho que cualquier joya le gustaría− ¿No crees que esta manipulación…?− sus manos se cerraron alrededor de la tiara y la sacaron de la bolsa, en cuanto la vio su rostro y actitud cambió−¡Ay es una tiara! −exclamó emocionada− ¡Es una tiara, una tiara!− gritó mientras no cabía en sí de felicidad y se acercaba con Penny casi temblando− ¡Pónmela, pónmela, pónmela!− Penny la tomó de su temblorosa mano y la colocó en su cabeza mientras Sheldon intentaba comprender si lo que ocurría era algo bueno o malo para él. Amy pareció calmarse cuando sintió la tiara en su cabeza.
−Estas hermosa− le dijo la rubia.
−Por supuesto que sí, soy una princesa y esta es mi tiara− dijo antes de girarse, tomar a Sheldon por los brazos para atraerlo hacia ella mientras se ponía de puntillas y lo besaba, el físico no hizo ademán de evitarlo, aunque parecía igual de sorprendido que Penny, quien, pese a lo bizarro de la escena no podía dejar de pensar que acababa de presenciar un beso entre el Shamy.
−Sí− dijo Sheldon con Amy entre sus brazos− la tiara era demasiado− sin más le dio unas palmadas a su novia y después la abrazó lo mejor que pudo. No era fanático del contacto físico, pero se había dado cuenta, a raíz de que Amy lo había tomado de la mano para recaudar datos, que la cercanía de la neurobióloga no lo molestaba, al contrario, lo hacía sentir cosas de hippies.
Más tarde Penny los había dejado solos mientras iba a pasar el rato con Leonard y Raj, de esa forma la pareja podría hablar o lo que sea que hicieran en su intimidad. Amy no había dejado de sonreír y había accedido a ver una de las películas de Superman que estaban pasando en televisión.
−Amy− empezó Sheldon en un comercial− lamento lo que dije, de verdad me alegran tus éxitos, aunque no sepa expresarlo.
−Gracias por decirlo Sheldon− contestó Amy con la tiara puesta y una sonrisa− sé que no es fácil para ti, pero gracias por intentarlo.
−Es que no es algo que practique mucho, Leonard, Wolowitz y Raj nunca hacen nada bien− ella asintió.
−Está bien Sheldon, es algo que ambos debemos practicar, si buscas en internet, dice que las buenas parejas se dan ánimos unas a otras y se alegran por lo éxitos como individuos, esto vuelve una relación exitosa.
−Ya veo− contestó él− es algo que debemos hacer ahora que nuestra relación ha evolucionado− ella afirmó− haré lo que pueda.
−Gracias por la tiara− contestó ella mientras acomodaba su cabeza en el hombro del físico tentando a su suerte, él se lo permitió sin inmutarse al tiempo que la película volvía a iniciar.
−Eres una princesa, la necesitabas como símbolo de ostentación de tu poder, no sólo eres una gran científica que está revolucionando su área de estudio, también eres la novia de Sheldon Cooper, algo que nadie más puede presumir− Amy sonrió− seguro que tus colegas se mueren de envidia cuando te vean entrar a las fiestas con tu tiara puesta− ella asintió feliz.
−Me gusta mucho ser tu novia príncipe Sheldon− susurró avergonzada de comportarse como un hippie.
−Yo también lo disfruto princesa Amy− recargó sutilmente su cabeza sobre la de su novia mientras posaba de nuevo su mirada en la televisión.
Ambos disfrutaron ese momento especial entre ellos, cuando podían comportarse algo melosos sin miedo al escrutinio de sus amigos.
